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Archive for 27/10/08

Hoy felicito (y me felicito también, ¿por qué no?) a todos los que, anónimamente, se dedican a ese oficio que tantas veces recibe tantas ingratitudes. Hace tiempo Reinaldo Cedeño Pineda me pidió que corrigiera “La errata” antes de publicarlo en La Isla y la Espina. Le prometí entonces que aparecería en mi blog el Día del Corrector:

Reinaldo Cedeño Pineda

Durante cinco años fui responsable de la página cultural del periódico Sierra Maestra en Santiago de Cuba. Del 1995 al 2000. Fue un lustro exigente, muy exigente. Y era un alambre vivo.

Tenía que escoger entre un mar de papeles y propuestas para el resumen de toda una semana. No sé cuantas llamadas por teléfonos, peticiones que atender, y conciertos y exposiciones y estrenos…

Es difícil escoger entre artistas que se entregan sin importar las carencias, y entre los amigos que vas ganando. Todos se merecen estar. Cuando ya no sabía que hacer, se me encendió el bombillo y creé una sección llamada TRAZOS para hacer unos apuntes rápidos y solventar tal cúmulo de información. Pronto me di cuenta de que nada había descubierto, pero ni así…

Cada semana me dedicaba a ese trabajo de jerarquización, de selección, casi de purificación, en cuerpo y alma, sin que vaya en esta expresión ninguna jactancia. Mi mesa era un mar blanco y entintado… pero no podía estirar el pequeño espacio ni complacer a todos: el de la casa de cultura, el poeta, el de teatro, el comentario del festival que se acababa, el adelanto del que venía. Por si fuera poco, tenía que revisar algunas colaboraciones que llegaban.

Era un rompecabezas que me excedía, con mucho.

Cuando ponía fin a todo aquello, sentía mi cabeza del mismo tamaño del pasillo del periódico, el mismo de casi todos los periódicos de Cuba, alejados del centro de las ciudades, y enormes…

Todos los jueves, a veces los viernes, tras el cierre, tenía que irme a caminar, a hablar boberías por ahí… Era mi forma de aliviarme.

Cuando, al final de aquel esfuerzo, después de los tamices del jefe de información, el de redacción, la correctora, el director… después de todo eso, se iba alguna errata, quería morirme.

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Monumento a la liberación de Güinía de Miranda, 27 de octubre de 1958 En homenaje a los 50 años de la toma de Güinía de Miranda por la columna invasora al mando de Ernesto Che Guevara, Verbiclara publica este trabajo que publicó Vanguardia:

Aún tiene clavada en la memoria la risa del guardia Flores cuando festejaba la «cacería» de Enrique Villegas, en las proximidades de Güinía de Miranda.

Ese crimen, perpetrado el 25 de enero de 1958 contra quien es considerado el primer mártir de la Revolución en el Escambray, y varios altercados con los soldados del ejército en el pueblo, determinaron que Or­lan­do Hernán­dez Pé­rez, un mucha­chón de solo 17 años, se alzara contra el régimen de Batista.

«Ya estaba hastiado de tanta injusticia, y el 10 de febrero cogí para las montañas, pero cerca de la loma de La Degollada me topé con Evelio Duque, y este me espetó: “¿No traes fusil? Pues baja y búscate uno, que aquí no queremos gente desarmada.”«Y yo, que soy medio testarudo, respondí: “Está bien, me voy a buscar uno, aunque se lo tenga que quitar a los guardias, y regresaré para acá arriba”.»

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