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Archive for 17/07/09

Estos versos cumplen 10 años. El 18 de julio de 1999 los escribió Antonio Guerrero, uno de los Cinco antiterroristas cubanos prisioneros injustamente en los Estados Unidos.

Agarrados de la mano

El mundo de tu mano

Cuando del brazo leas mis poemas
de una noche callada y encendida,
blanca y frágil, la frase nunca oída
ira cambiando todos tus esquemas.

La esencia es fuego y frío, no le temas.
todo se aprende con tiempo y medida:
los inviernos de cada despedida,
los veranos de amor con que te quemas.

Yo escribo, echo de menos la ventana
que nos hizo de puerta hacia la luna
y nos traía el sol en la mañana.

Nada en este pesar ha sido en vano.
Tú sigues siendo luz como ninguna,
yo sigo viendo el mundo de tu mano.

The world of your hand

When you read my poems
on the arms of a silent ignite night,
the white and fragile phrase, never heard ,
will alter all your schemes.

The essence is fire and cold. Do not be afraid.
All is learned with time and measure:
the winters of each farewell,
the summers of love that burn you.

I write, missing the window which
Made for us a door to the moon
And brought us the sun in the morning.

Nothing of this sorrow has been in vain.
You continue to be light, as none other,
I continue to see the world of your hand.

18 de Julio de 1999

Tomados de su libro Desde mi altura.

Otros poemas publicados:

Madre mía/My mother

Fiel/faithful

Un lugar tranquilo

Regresaré

La firmeza de tu suelo/The firmess of your fround

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Recién hace una semana falleció uno de los más significativos pintores populares cubanos.— Continuador natural, desde su autodidactismo, de las enseñanzas feijoseanas.— Perdurabilidad artística.

Por Luis Machado Ordetx
Fotos: Ramón Barreras Valdés y Francisnet Díaz Rondón

«Trabajo, como una oscura raíz, para que arriba haya una flor.»
Libreta de Pasajero, Samuel Feijóo

Premio

Cuando recibió el Premio Ser Fiel (a la izquierda), otorgado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura, institución que lo reconoció como continuador de la obra poética y cultural de Samuel Feijóo.

Irradió lo cubano con un inconfundible espanto a todo miedo escénico; tal vez porque se percibía en su timidez como sabedor del universo guajiro, poblado hasta con limitaciones físicas.
En última instancia, creyó convertirse en dueño de una plenitud respiradora del oxígeno campestre, del gorjeo de las aves, de todas las tonalidades de la floresta; del cotorreo de los coterráneos y de la lira de actos salpicados por un lento hablar, casi imperceptible en medio de un típico portalón de Guaracabulla, en diálogo silente con un anónimo taburete.
A Pedro Alberto Osés Díaz [Guaracabulla, 1954-Ídem, 2009], no lo borran tan urgente de la memoria; y aunque se apagó de un tirón el pasado sábado, el recuerdo lo ofrece como un sencillo gladiador del tiempo frente a los avatares de la existencia, de la incomprensión y hasta de la envidia, por ser quien era en esas altitudes conquistadas a fuerza de constancia en el andar.
Feijóo, allá en 1975, lo «descubrió» hacia la plenitud artística y la universalidad, entre las polvorientas calles de la céntrica localidad cubana —sitio en el cual confluye una mítica ceiba que marca idéntica distancia entre el este y el oeste de la Isla—, y le regaló a aquel muchacho los primeros pinceles, temperas, óleos, cartulinas y consejos sabios, muy sabios, para que pintara sin que importara a los demás, «despojado de influencias perniciosas de otros», decía.

Una década

Una década atrás, próximo a residir en su casa-taller, instalación de exposición y promoción artística en Guaracabulla.

SIGNOS SOBRE LA MARCHA

Así, se convirtió en el benjamín del movimiento plástico de Las Villas, del denominado Grupo Signos, hurgador, según el criterio feijoseano, de «la naturaleza cubana, sus mitos y sus regocijos; del goce creador criollo y su abundancia ornamental, formativa, esencial»; como aquel que expresa la belleza en atributo a lo auténtico, a lo humilde o de alejamiento hacia lo fingido o poco auténtico.

Fue el único de ese movimiento que, desde el instante de abrir los ojos hasta apagarlos, permaneció incólume —pero jamás tullido— en el natal Guaracabulla; de ahí el murmullo perpetuo por lo fantástico desde sus primeras piezas y la plenitud de la perfección estilística conseguida dentro de las conceptualizaciones de la pintura popular; sea el encontronazo con el art brut, el surrealismo o el primitivismo espontáneo.
En esas «guardarrayas», el pintor villaclareño subyugó la espiritualidad, ensanchó su lirismo campesino, hizo versos, animó guateques,  halló los cauces de la flora y la fauna —por extensión rural, cubana— y penetró en el universo de la fertilidad, los misterios de los alados, el colorido despampanante de las florestas, los diabólicos seres que anidan en estancias asombrosas y cotidianas y el recreo de la muerte, y también la pleitesía inagotable por la vida.
Son algunos de los misterios del soberano pintor popular de Guaracabulla; un creador que con su arte ofreció un sentido misionero por contribuir en los impulsos espirituales de mejoramiento humano; dicha que recogió en técnicas y materiales que van desde el empleo del óleo, el acrílico, la tempera o la tinta, hasta la cartulina, el lienzo, la tela o sencillas hojas de papel virgen; a veces obsequios, como las que entregaron Feijóo, Aida Ida Morales u otros artistas, y algunas adquiridas después con el humilde peculio familiar o sacadas de cuantías monetarias conseguidas por su insobornable intelecto.

Felicidad

Felicidad (1997), pieza en la cual escribió: «El se siente muy feliz / aunque ustedes no lo crean / y digan que cosa fea / El esta asiendo aquí / El se siente tan feliz / en este bello paisaje / amirando el paraje / disfruta este lugar / y el no lo ba a cambiar / por otro aunque sea mejor/ pues en este encuentra / El sabor de una puerca genial» (sic).

¡NO IGNORES!

Una parte de la antropología rural, principalmente de Placetas, subyace en la magia espontánea que legó a la posteridad; divino aquel que conserve algunos cuadros obsequiados por el artista. Tengo parte de sus regalos, y pertenecen a momentos en que lo entrevisté para Vanguardia, publicación que no distinguió espacios ni páginas para reconocer al versátil y talentoso hombre. Por fortuna, protejo tres con beneplácito: Oruga silvestre (tempera/cartulina), Felicidad No 41 (acrílico/tela) y Pariendo No 650 (acrílico/tela), rarezas en el colorido de las flores y los animales; del «placentero» acto fisiológico del hombre o del desgarramiento fértil y misterioso que brota con la fertilidad femenina.

Contó muchas veces, en aquellos diálogos interminables que sostuvimos décadas atrás, cómo al iniciarse en los consejos y adoctrinamientos de Feijóo se regocijó de la pintura con crayolas, del negro deslumbrar con el carbón vegetal que procesaban los campesinos de la zona, y en simples cartulinas u hojas de papel escolar ubicó en el espacio los más inconfundibles animales de la fauna silvestre; todo lo guardaba con absoluto celo; incluso, los amplios reconocimientos recibidos en exposiciones y certámenes nacionales o extranjeros que atestiguaban la policromía polisémica surgida a partir de la espontaneidad nativa de los humanos.

Su discapacidad física al caminar, también evidente en el hablar pausado a causa de dificultades respiratorias, no melló la originalidad; justipreció la carencia de símbolos de frivolidad en el trato familiar y en la recreación del ambiente campesino, por eso rastreó en los mitos, las supersticiones y la fantasía de los velorios —actos maniqueos de sufrimiento e intercambio amistoso—, y recreó con peculiaridad los comadreos inusuales, captados en la mirada a las esencias del rostro de perfil.

Estudio

Estudios fantasmagóricos, casi delirantes en surrealismo; detalle de la concepción particular sobre la fertilidad.

INUSUALES VIRTUDES

Osés Díaz perteneció a una legión sin precedentes, émulo en el trato y en el arte de Alberto Anido Pacheco y del nada irreverente Noel Guzmán Bofill Rojas; todos, representantes de la pintura popular cubana contemporánea. Cada uno, lógico, con su peculiar aforo en afirmar el color, los tópicos, el estilo y las particularidades de una estética espontánea.

En sus cuadros subyace una característica peculiar en parte de la obra artística posterior a los años de la década de los 80: la descripción escrita, en décima muy propia, del sentido pictórico de todo lo que plasmó; no importa que la caligrafía y ortografía fueran pésimas, ya que lo trascendente y valedero se emparienta con el firmamento telúrico del alma popular.

Con la pérdida irreparable de Pedro Osés Díaz, la plástica se sumerge en luto, principalmente aquella referida a la vertiente popular, y también la promoción cultural en Guaracabulla —territorio de su notoriedad— siente un lastre con la despedida del escritor, del animador de guateques y canturías; del músico ingenuo, y del artista versátil de siempre; ese a quien muchos sin equivocaciones de ningún tipo denominaron Pintor del Pueblo, así en gracia divina.
En la Exposición Art Inventif a Cuba, de Lausana, Suiza, —colección de 38 piezas que Feijóo llevó en 1986 a esa ciudad europea—, Osés Díaz encontró una inmensa realización artística, y desde entonces el entusiasmo por pintar no se apagó; como Jacques Moratain, hizo un «Totum bene vivere» (Vivirlo todo bien) en defensa de derroteros que convergieron en torno a la ruralidad percibida por el sentido de palabras y líneas.

OSÉS, EL MISIONERO

Múltiples fueron los galardones que consiguió, desde la más absoluta naturalidad del que nada pide y exige, mientras se aferra a la tierra, el aire y a la gente desprovista de cotilleos; por eso jamás abandonó el terruño, y aunque Europa e Hispanoamérica lo conocieron sin que asomara el rostro del artista, en cada catálogo o juicio de otros, surgió la pleitesía del guajiro villaclareño escondido en esa ceiba centenaria —centro de calenturas y mitologías campestres o urbanas—, territorio en el cual comulgó con sencillez disparatada de asombroso misionero.

Read Full Post »

teorema-pitagorasCuatro estudiantes de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, de Santa Clara, resultaron laureados en la Olimpiada Nacional Universitaria de Matemáticas (ONUM) 2009 Raimundo Reguera in Memóriam.
Denis Deniz González conquistó la medalla de oro en Ciencias Exactas dentro de los temarios de mayor complejidad, mientras Jorge Enrique Moreira Roche obtuvo la presea de plata.
Otro de los ganadores en dicha categoría es Álvaro Javier Fuentes Suárez, quien logró la de bronce.
El jurado que evalúo los resultados en el nivel de Ciencias Técnicas (temario de menor complejidad que el anterior) concedió el distintivo de bronce al estudiante Nabin Kumar Karga, cursante del primer año de la Facultad de Ingeniería Química.
 

Ricardo González del Río

Fuente: Vanguardia 

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Flores de abril

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)
 Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril.
 ¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)
 En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!
 ¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)
 

Nicolás Guillén, nuestro Poeta Nacional, nació el 10 de julio de 1902, en Camagüey y murió el 17 de julio de 1989.

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Nicolás GuillénAbierta la décima convocatoria del prestigioso Premio Nacional de Poesía “Nicolás
Guillén”, 2010

10mo. PREMIO NACIONAL DE POESÍA NICOLÁS GUILLÉN, 2010
                                                
2001 – Roberto Méndez Martínez (obra: Viendo acabado tanto reino
fuerte)
2002 – Sigfredo Ariel (obra: Manos a la obra)
2003 – Teresa Melo (obra: Las altas horas)
2004 – Mario Martínez Sobrino (obra: Figuras de tormenta)
2005 – Roberto Manzano (obra: Synergos)
2006 – Juana García Abás (obra: Circunloquio)
2007 – Ricardo Alberto Pérez (obra: Oral-B)
2008 – Víctor Fowler (obra: La obligación de expresar)
2009 – Lina de Feria (obra: Ante la pérdida del Safari a la jungla)
Con el propósito de fomentar la creación y promoción de obras de poesía, la
Editorial Letras Cubanas, la Fundación Nicolás Guillén, y el Instituto Cubano del
Libro, convocan a la décima edición del PREMIO NACIONAL DE POESÍA NICOLÁS GUILLÉN,
2010, que se regirá por las siguientes

BASES:

1. Podrán participar todos los escritores cubanos, con obras inéditas, de tema libre, escritas originalmente en español, que no estén comprometidas con ninguna editorial y que no se encuentren pendientes de resolución en otro concurso.

2. Los autores premiados en este certamen deberán esperar 5 años para concursar nuevamente.

3. Se entregarán tres ejemplares, debidamente foliados y presillados, escritos en
hojas de 8 ½ x 11 pulgadas, en una sola cara, a máquina o computadora, a doble
espacio y con un tamaño de letra legible, no menor de 10 puntos. 

(más…)

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