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Archive for 14/10/09

Recibí este mensaje y me di a la tarea de complacer a mi lector, como hago siempre que está dentro de mis posibilidades.

Hola Amparo, gracias por tu web cultural!!!!!! ¿Dónde podría encontrar el poema “Lied” de Mirta Aguirre: “Mi corazón / lo trajo el mar / Y suena a caracol junto al oído”… ¿A qué libro pertenece esta obra? Estoy escribiendo mi tesis doctoral y esta obra tiene un estrecho vínculo con el tema de mi tesis.
Un fuerte abrazo, y GRACIAS!!!!!
Eduardo

Busqué en mis libros y en internet, pero la búsqueda fue infructuosa. Entonces les escribí a varios amigos y amig@s y por fin puedo ayudar a Eduardo y publicar este poema en VerbiClara: gracias al poeta Jorge Bousoño González, y por supuesto, a la también poeta Olga Lidia Pérez. ¡¡¡Muy agradecida a los dos!!!

Mar

LIED

Mi corazón
lo trajo el mar.
Y suena a caracol junto al oído.
a caracol
de arena y sal,
hecho de oleajes y en el mar pulido.

Mi corazón
lo trajo el mar

Si le arrojara
mi corazón
de noche el mar latiera a pecho mío.
De noche, el mar
tendría su voz,
su alegre voz de corazón-navío.

Si le arrojara
mi corazón.

En unas redes
de pescador,
al mar regrese, amigos, cuando muera.
Al mar regrese
mi corazón,
mi corazón de barca marinera.

En unas redes,
de pescador.
 
De Ayer de hoy, p. 237, Bolsilibros UNIÓN, 1980.

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Para Mercedes Sosa, la Negra, esta poesía de Joaquín Sabina que devendrá canción:

Joaquín Sabina

VIOLETAS PARA MERCEDES
 
Se nos murió la gran dama,
Negra Sosa, pacha mama
de corrientes,
que bordó puntos y comas
en las prisas del idioma
de la gente.

Martina Fierro de ley
que sin Dios, patria ni rey
tiró p`alante,
antes de decir adiós
me propuso un blues a dos
voces distantes,
distintas, y, sin embargo,
cerquita del ron amargo
que consuela,
que abruma, que mortifica,
que suma, que santifica,
que desvela.

Cuando rompió la baraja,
hizo del bombo su caja
de Pandora,
entre el mestizo y el yanqui
se quedaba con Yupanqui
hasta la aurora.

Todos menos uno, dijo,
provocando el acertijo
de Cosquín,
militante del futuro,
no pudo con ella el muro
de Berlín.

Canto ancestral de Argentina,
la más frutal de las minas,
todo es nada,
no sabe cómo la lloro,
desafinando en el coro
de las hadas.

Madrina de los roqueros
más intrusos, más villeros,
menos brutos;
en calle melancolía
mi letra y su melodía
visten de luto.

Más de una vez la besé
pero nunca olvidaré
la noche aquella:
aquel piano y su voz
y mi sonata y la coz
de las estrellas.

Me aterran las despedidas
pero gracias a la vida
de Violeta,
Mercedes inventó el son
que duerme en el corazón
de los poetas.

Y como siempre. Sabina nos sorprende con este final tan especial, en el que funde a Violeta Parra y su Gracias a la vida con la cantora Mercedes Sosa. ¡Genial!

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