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Archive for 24/11/09

En la TV cubana muchos disfrutamos del programa “Poné a Francella”, y Agencia 144 me ha enviado un mensaje en el que da a conocer que será homenajeado como se merece. ¡Enhorabuena, Francella!
En 2003 el actor argentino visitó a Cuba durante el XXV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y sostuvo un encuentro con Fidel Castro.

DISTINGUEN A GUILLERMO FRANCELLA

Guillermo Francella

Se entregará en Quilmes y es un reconocimiento del Instituto Cultural bonaerense, por que “con sus actuaciones posiciona a la producción nacional en el exterior y colabora en el entramado de la industria audiovisual argentina”.

Quilmes, 23 Noviembre [Agencia 144] En las instalaciones del Club Argentino de Quilmes, ubicado en Cevallos y Alsina, el Instituto Cultural de la Provincia y la Municipalidad de Quilmes, rendirá homenaje al actor Guillermo Francella, protagonista de numerosas películas entre las que se destacan Un argentino en Nueva York, Incorregibles, Rudo y cursi, la saga de Bañeros y la recientemente exitosa El secreto de su ojos, que le valió las mejores críticas del periodismo especializado.
El reconocimiento forma parte de la decisión de las autoridades provinciales de respaldar a los embajadores culturales que mediante su arte instalan a la Argentina en el mundo. “Es el caso de Francella, que con sus actuaciones conmueve y divierte a los espectadores, posiciona a la producción nacional en el exterior y colabora en el entramado de la industria audiovisual argentina”, sostiene el texto de la distinción.
El evento, que contará con la presencia del Intendente de Quilmes, Francisco Gutiérrez, será de entrada libre y gratuita y como cierre se proyectará en pantalla gigante la película El secreto de sus ojos, en el marco del Ciclo de Cine Argentino para la Provincia.
Este ciclo comenzó días atrás con la proyección de “Luna de Avellaneda” en el Anfiteatro del Lago de La Plata, con la presencia de Juan José Campanella, y recorrerá la Provincia de Buenos Aires durante los meses del verano, en otra acción del Instituto Cultural para democratizar la cultura.

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Diario del ángel. Pedro Llanes

Lidamalia, todas estas palabras han sido hechas para ti

Heme aquí regidor en el noviembre largo,
en la escarcha del patio corre el tigre
mientras prueba el cello la hilvanadora
ayudada por los dedos de la llovizna.
Desde los atalayadores salta el tigre a la floresta.
Lo velan estáticos el estanque y la garza.
Heme aquí regidor en el noviembre largo.
Noviembre sabe muy bien ocultar sus caminos.
El tigre ondulante vigila en el jardín.
En las noches la escarcha lo vuelve más blanco, lo evapora.
Junto al estanque hay un niño y un árbol,
yo digo su nombre al pie mismísimo del árbol.
Él oye su nombre y me maldice.
El relente está flotando en el estanque.
Desde los atalayadores salta el tigre a la floresta.
Las cosas tienen sus nombres difíciles.
Sea, dice la línea que cruza el agua.
Junto al estanque hay un niño y un árbol.
El niño me regala el bastoncillo de la  sola estrella.
Levanto la tierra y nace una mujer hermosa.
Su nombre es Nara.
Duerme, amada, en el soto hasta el alba.
Sea, dice la línea que cruza el agua.
A la hora tercia Nara era como una joya finísima.
La vimos dormir sobre las pasionarias.
A la hora tercia Nara era como una joya finísima.
Duerme, amada, en el soto hasta el alba.
Sigo la ruta, la ruta blanca que sube los corredores,
De cerca me persigue el tigre.
Su figura se entrecruza a la mía, las dos huyen.
Tened cuidado del cuervo.
El cuervo atormentará vuestras carnes.
La tarde movía sus espadas,
alanceando el pulmón del  arlequín
puesto de pie sobre el recuadro azul.
Hurra por los feriantes,
por el  payaso que  se aplaude en la muerte sin cesar.
Voy llorando hasta el bosquecillo
y hago una canción por vosotros.

(más…)

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Tuve la satisfacción de leer este trabajo en Juventud Rebelde. Pedro Llanes es un escritor villaclareño y sobre todo un poeta extraordinario.

Pedro Llanes: entre la literatura y el paisaje
Por Alberto Sicilia

Pedro Llanes. LAZ 

Pedro Llanes. LAZ

Terminal de Placetas, seis de la mañana, veo por encima del hombro la figura silenciosa de Pedro Llanes  (Diario del ángel, Sibilancia, Icono y ubicuidad, Sonetos de la estrella rota, Balada con sinsonte, El fundidor de espadas y Del Norte y del Sur). Los pasajeros se aglomeran, intentan abordar el camión y apenas los puedo controlar con algunos pases mágicos, le hago un ademán para que me espere en la parte delantera, tengo para los próximos 30 kilómetros la seguridad de una conversación signada por el esplendor de la imagen, y por la búsqueda permanente de la cita sorpresiva. Comienzo el viaje, doy los primeros cambios y asciendo los elevados de la ciudad del centro, el pueblo que vio nacer en 1962 al poeta, ensayista y narrador, se queda atrás.

—Maese Pedro, ¿qué sedimentos persisten en tu obra de esas callejuelas desembocando en el verdor de los sembradíos?
—En una entrevista reciente respondí acerca de la provincia, acerca de la topicidad. Virgilio, Séneca, eran uno mantuano; otro de Hispania; Dante, florentino; Homero, de siete ciudades. Poe nació en Boston, Faulkner en el sur, Hemingway en Idaho, T. S. Elliot en Saint Louis. La Avellaneda había nacido en Puerto Príncipe. Milanés y Plácido no pasaban de ser unos provincianos. Ballagas, profesor de la Escuela Normal de Santa Clara, nació en Camaguey. Ahora el asunto hay que reformularlo porque las tecnologías y la hiperfluidez de las comunicaciones han cambiado todo. En lo concerniente a mercado —para quienes se interesen por el mercado— el topos no tiene importancia, sino el libro, el producto sujeto a estandarización. La casa editorial no pregunta de dónde vienes, pregunta adónde vas. Si Cormac Mc Carthy o Roberto Bolaño escribieron The orchard beeper o Los detectives salvajes en Hawai o el D.F no importa. Cien años de soledad escrito en México fue a parar a manos de Carlos Barral, este lo denegó; sin embargo, es uno de los textos más importantes de la poética del boom. Recuerdo con mucho cariño a Placetas, allí están enterrados mi padre y mi abuela. Ella me enseñó a leer a los cinco años. Viví en ese pueblo hasta finales de los noventa.

—Las correspondencias atemperan al hombre nacido para la imagen, entre el pensador y el comunicador. ¿Cómo equilibras las cargas entre los diferentes géneros?
—La poesía me interesa en la medida en que sus mecanismos sean más inestables, más sensorializados. Ella intenta la unidad a través de la pluralidad, pero su medio es el de las cosas físicas, al contrario del aserto de Poe de que «la materia en sí carece de importancia». El relato varía por constitución su finalidad (acontecimientos, personajes, trayectoria), utiliza los elementos dinámicos tensionando de alguna manera los estáticos (más presentes en la poesía). El resultado comunicativo, digamos, es más eficiente. Me gustan las diferentes posibilidades.
Desconfío de lo monológico. —Se ha murmurado en los corrillos sobre tu hermética hermenéutica, la acercan a otros nombres de aquí y de acullá, en cambio todos acuerdan la  excelencia en la suma y el goce en penumbras de nuevos resplandores, ¿qué vio Pedro, qué oye, qué transcribe de la espesa tiniebla?
—Diario del ángel y Sibilancia se fundaban en la creación de simbolizaciones y niveles de aprehensión. Proponían por así decirlo una zona artística estanco, superior incluso a la propia realidad a la que habían declarado insuficiente. En cierta forma eran presupuestos que heredábamos del origenismo donde lo aséptico y el cuidado del texto estaban por encima de todas las cosas. El arte también es tecné: se abstrae de la realidad para ser. Ello incluye referentes, adiestramiento en la interpretación de textos. En «Res finita»,Sibilancia (Doremmy, el mandarín Tsung, Katina) no pasan de simples sustituciones. La quiebra matrimonial se reviste de abruptos, enmascaramientos, tal y como los describió Roger Caillois. Los referentes, entre otros, serían Los Pretiles (el Escambray), Luiggi, Rodolfo (hermanos de Katina). Las tubas, los insípidos instrumentos del cabaret donde fuimos ella y yo una noche de invierno de 1990. Poemas nocturnos para L. (Premio Fundación de la ciudad de Santa Clara) dialoga con la tradición, con la realidad. En él creo haber roto el modelo de los origenistas y mi propia norma de los ochenta. El tiempo hace su obra. Los inicios de milenio han desautorizado los hermetismos porque propugnan lo esotérico en tipos de sociedades que se autoproclaman abiertamente comunicacionales. Lo hermético se me antoja oblicuo, velado y en cierta medida defensivo. No entiendo tu pregunta sobre las tinieblas, pero Jacob Boehme justificándolas afirmaba que «no hay que pensar que la vida de las tinieblas esté sumida en la desdicha, perdida en una suerte de perpetua aflicción». Para mí uno las encuentra, están ahí, son posibilidades, formas.

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Recientemente el poeta villaclareño Luis Manuel Pérez-Boitel (Remedios, Cuba) conquistó el Premio Internacional de Microficción para Niños y Niñas «Francisco Garzón Céspedes» 2009. De él es este poema de El libro del Tikal.

VII / LIVINGSTON

Templo de Kital

Templo del Tikal

pasamos de largo y no llegamos al puerto,
por aquí Martí entró hace ciento treinta años
y uno queda pendiente por el viaje (un nuevo viaje?)
e imagina que el hombrecito anda
con el mapa del país, cauteloso, 
y no quiere él amar pero ama.

esta tierra tiene el encanto de todos los hombres,
el fuego de todos los guerreros que antaño
la poblaban. Livingston quizás tenga un faro
y un mar abierto a los viajeros.

pero pasamos de largo por Livingston
con la guitarra en la mano
y los versos como único equipaje. imaginaba yo la ciudad
de Tikal, este libro sagrado ya, que fuera escrito
para colocarse en cada puerta.

después el hombrecito con sus cartas de amor
por la patria dirá la última palabra.

Fuente: Poeta Luis Manuel Pérez Boitel

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