Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 9/12/09

No pude evitar la gran satisfacción de encontrar en mis alertas de Google este trabajo del recientemente graduado de Periodismo Yoelvis Lázaro Moreno Fernández, en nuestra Universidad Central, y ese aroma de violetas para Teresita Fernández, cantautora, pedagoga cubana (Santa Clara) y Premio Nacional de la Música 2009. Eran dos temas de mi interés, porque Yoelvis ha devenido desde antes de graduarse en excelente reportero y he sentido mucho placer al saber de ese premio. He aquí las

VIOLETAS PARA TERESITA

Violetas

Hace algunos días una buena noticia llenó de agrado a muchos de los que crecimos a la escucha de esa copla divina que tantas veces nos convidó a cantar en nuestros años de infancia, por el sano pretexto de tener todos el corazón feliz, feliz, feliz.
La cantautora y pedagoga cubana Teresita Fernández García, acaba de merecer el Premio Nacional de Música 2009, máximo galardón que entrega el Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura en la Isla por la obra de toda una vida.
Con tono justo y agradecido, ahora vuelve a sentirse el maullido alegre de un felino avinagrado que nació hace varias décadas para calibrar de ternuras el mundo sonoro de los niños, y hacernos saber, entre arpegios de guitarras, que la verdadera poesía puede habitar hasta en el molde descuidado de un simple gato de papel, por mucho que parezca de algodón.
Y es que el siempre jubiloso Vinagrito, como tantos otros personajes y tantas otras canciones que viven resguardadas privilegiadamente entre las manos y la fantasía de la gran trovadora, vienen a ser esos duendes sonoros que, despojados de toda cursilería y de toda metáfora ramplona, reverencian la humildad de este mundo con un lirismo sencillo pero penetrante, sin choteos ni atrevimientos desmedidos ni alusiones morbosas.
¡Qué admirable ese acto de creación que en nombre de lo feo, no necesitó fanfarrias ni lentejuelas expresivas ni calcos sentimentales, para armonizar símbolos y música ante la rara apariencia de un basurero, confinado a enamorar solo en las noches de brillo y de trasluz junto a la Luna!
¡Qué reconfortante ese otro tejido de espíritus y melodías, en el que se hilvanan a corazón latiente los tiernos versos de la poetisa chilena Gabriela Mistral, en una ronda que no excluye, sino que suma, al compás de un diálogo entre rosas y esperanzas, como si los niños fuesen flores… y nada más!
Cuentan que, a sus cuatro años, ya Teresita modulaba voces frente a los micrófonos de una emisora en Santa Clara, su ciudad natal, y que con solo dos décadas de vida ya era maestra normalista y había recibido el título de Doctora en Pedagogía, condición que para bien se afincó sobre su profunda vocación formativa y su sensible apego por los que aprenden.
Poseída desde joven por el pensamiento y la obra del Apóstol como una martiana instruida por sí misma en el ejercicio poético y cadencioso de la enseñanza, jamás ha dejado de considerarse una maestra que canta, cuando de igual forma pudiera autodefinirse como una cantante que educa, a juzgar por su calidad autoral y el valor didáctico y perceptible de sus composiciones.
Amante de lo bohemio, juglar de verso fino y tabaco en mano, fecunda artesana de la fe y los amigos, mujer tranquila entre ladridos de perros y maullidos de gatos, sin temerle a ese óxido mugriento que con los años acaba desvencijando el cuerpo de cualquier palangana vieja.
Pero la suya, la de Teresita, es algo diferente, legendaria, fabuladora, algo así como una especie de jardín del alma que jamás conocerá de mohos ni herrumbres, por perfumarse, como parto fértil de la tierra, con el sincero olor de sus violetas.

Tomado de Juventud Rebelde

Read Full Post »

Diciembre tiene dos fechas importantes en la historia de Cuba, la muerte en combate de Antonio Maceo Grajales, el día 7 de 1896, y el nacimiento de Ramón Leocadio Bonachea Hernández, el 9 de 1845, en mi ciudad de Santa Clara, es decir, hace 164 años. Ambos próceres nacieron en 1845. Pocos conocen que al mando del santaclareño, una expedición de 14 patriotas cubanos desembarcó por Las Coloradas un 2 de diciembre, como el yate Granma, pero mucho antes, en 1884 y en la goleta El Roncador, con iguales propósitos, luchar contra el opresor.
Por eso he escogido este trabajo de Granma para evocar estas dos grandes figuras de nuestra patria: 

Generales Maceo y Bonachea: ejemplos de lealtad e intransigencia revolucionaria

Por Raúl Rodríguez La O 

 Los generales Antonio Maceo y Ramón Leocadio Bonachea

Los generales cubanos Antonio Maceo Grajales y Ramón Leocadio Bonachea Hernández constituyen un ejemplo de amor, lealtad, principios, ética, disciplina e intransigencia revolucionaria a favor de la independencia de Cuba.
El primero nació el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba y cayó combatiendo en La Habana durante la tercera y última guerra contra España, el 7 de diciembre de 1896. El segundo nació en Santa Clara, el 9 de diciembre del mismo año de 1845, y tras ser hecho prisionero en diciembre de 1884 fue fusilado por los colonialistas españoles en el Morro de Santiago, el 7 de marzo de 1885.
Ambos se opusieron rotundamente al Pacto del Zanjón que puso fin a la primera guerra de independencia de 1868 a 1878 al negarse a deponer las armas, continuar combatiendo y manifestar sus posiciones y actitudes por medio de la Protesta de Baraguá, en la zona oriental de la Isla, protagonizada por Maceo, el 15 de marzo de 1878, y la Protesta de Hornos de Cal, Jarao, Sancti Spíritus, por Bonachea, el 15 de abril de 1879.
Durante los preparativos de la Guerra Chiquita (desarrollada desde agosto de 1879 hasta septiembre de 1880) tanto Maceo como Bonachea se comprometieron con el general Calixto García, quien era el jefe supremo de esa segunda contienda independentista, para venir al frente de dos expediciones armadas, pero lamentablemente no pudieron cumplir sus deseos por razones ajenas a su voluntad.
Estos dos destacados patriotas cubanos estuvieron en la primera guerra de independencia desde los momentos iniciales. Bonachea era de familia acomodada y blanco. Maceo de origen humilde, aunque no pobre, de raza negra. Los dos de pensamiento y muy valientes y leales, hasta la muerte, a la causa cubana.
Para Antonio Maceo los principios y la honra eran como el oxígeno para la vida. Por eso cuando lamentablemente y a pesar de sus preocupaciones y las del general Bonachea, se produjo la firma del Pacto del Zanjón en Camagüey, el 10 de febrero de 1878, ambos lo rechazaron por considerarlo indigno y contrario a los principios revolucionarios y patrióticos por los que habían combatido para alcanzar la independencia y abolir la esclavitud.
En la zona oriental de la Isla, Maceo convocó a la mayoría de los principales oficiales y soldados de la revolución y juntos decidieron rechazar ese ignominioso pacto y continuar la lucha. Hecho protagonizado en una reunión celebrada el 15 de marzo, del mismo año, entre el bravo general y sus compañeros con el general español Arsenio Martínez Campos, en Mangos de Baraguá, en Santiago de Cuba, conocido desde entonces como la “Protesta de Baraguá” y considerada posteriormente por José Martí como “lo más glorioso de nuestra historia”.
Y, por su parte, el general Bonachea, quien también se negó a aceptar el Pacto del Zanjón, decidió seguir combatiendo junto a los hombres que lo acompañaban con fuerzas de caballería en la zona de la trocha militar, cerca de Morón. También se reunió con el general Arsenio Martínez Campos y le manifestó su disposición de continuar la lucha por la independencia definitiva de Cuba. Se convirtió, de hecho, en el último combatiente y oficial de importancia de la guerra de 1868 que siguió combatiendo tras los acuerdos del Zanjón y la salida al extranjero de Maceo en misión de la revolución, razón por lo cual Calixto García Iñiguez lo ascendió a general con el objetivo de estimularlo y que continuara alzado en los campos de Cuba en momentos en que él al frente del Comité Revolucionario Cubano, de Nueva York, preparaba la Guerra Chiquita.
Muy heroica fue la actitud de Bonachea, ya que estuvo combatiendo en Cuba hasta el 15 de abril de 1879 cuando presionado y aconsejado por los propios cubanos depuso las armas mediante la Protesta de Hornos de Cal, en Jarao, Sanctí Spíritus, protagonizada en esa fecha por él y sus hombres.

(más…)

Read Full Post »

Fernando González y Ramón Labañino 

Una jueza federal de Miami, al sur de Estados Unidos, resentenció este martes a Ramón Labañino, uno de los cinco luchadores antiterroristas cubanos, a 30 años de cárcel, mientras que Fernando González recibió una condena de 17 años y 9 meses.
Ramón había recibido una condena inicial de cadena perpetua más 18 años. Fernando tuvo una condena anterior de 19 años.
Según informaron medios de prensa norteamericanos, la jueza Joan Lenard aceptó el pedido de reducción de pena presentado por los abogados de Ramón, tras considerar que el castigo a cadena perpetua era, en efecto, “indebidamente duro”.
Presos desde 1998, los cinco antiterroristas cubanos, Fernando González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, René González, y Ramón Labañino, comparecieron por primera vez en noviembre de 2000 a juicio ante el tribunal de Miami presidido por la jueza Joan Lenard.
Lenard anunció la nueva sentencia para Ramón, quien, junto con los otros cuatro luchadores, cumplió el pasado 12 de septiembre, 11 años de cárcel injustificada.

Tomado de Cubadebate


 

Read Full Post »

Cuánta discriminación ha sufrido la mujer, esa creadora del hombre y cómo ha sido maltratada en tantos países y en diferentes épocas. Todavía hoy. ¡Hasta cuándo! Este relato de Galeano es más que esclarecedor:

LAS INVISIBLES

Espejos. Eduardo Galeano

Por Eduardo Galeano

Mandaba la tradición que los ombligos de las recién nacidas fueran enterrados bajo la ceniza de la cocina, para que temprano aprendieran cuál es el lugar de la mujer, y que de allí no se sale.

Cuando estalló la revolución mexicana, muchas salieron, pero llevando la cocina a cuestas. Por las buenas o por las malas, por secuestro o por ganas, siguieron a los hombres de batalla en batalla. Llevaban el bebé prendido a la teta y a la espalda las ollas y las cazuelas. Y las municiones: ellas se ocupaban de que no faltaran tortillas en las bocas ni balas en los fusiles. Y cuando el hombre caía, empuñaban el arma.

En los trenes, los hombres y los caballos ocupaban los vagones. Ellas viajaban en los techos, rogando a Dios que no lloviera.

Sin ellas, soldaderas, cucarachas, adelitas, vivanderas, galletas, juanas, pelonas, guachas, esa revolución no hubiera existido.

A ninguna se le pagó pensión.

Del libro Espejos/Una historia casi universal

Read Full Post »