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Archive for 5/05/10

En enero de 2009 publiqué un trabajo sobre la Casa de Rodolfo Walsh: San Vicente: Casa de Rodolfo Walsh es patrimonio histórico. En aquella ocasión el historiador Horacio Silva me dejó un comentario al respecto que derivó en amistad. Ahora Horacio me envió el enlace a este trabajo que con gusto presento a mis lectores:

EL REFUGIO DE UN TAL NORBERTO FREYRE

Rodolfo Walsh

La casa que Rodolfo Walsh compró con el nombre bajo el que escribió Operación Masacre.

Sólo vivió tres meses en San Vicente. Allí redactó la célebre Carta Abierta a la Junta Militar. El Ejército acribilló esa morada una madrugada de marzo de 1977, lo que no impidió que luego la ocupara la familia de un policía. Los impuestos aún llegan a nombre de Freyre. El Concejo Deliberante local quiere declarar la casa “patrimonio cultural, histórico y arquitectónico”.

Por Patricia Serrano

La casa está en un barrio olvidado de San Vicente. En el barrio El Fortín la plaza más cercana está a más de 10 cuadras y para llegar al Hospital hay que atravesar todo el pueblo. El único servicio básico que todos comparten es la luz. Cuando Norberto Freyre vivió en esa casa ni siquiera había luz.

Por tres meses, Freyre fue otro vecino del barrio. Compró la casa con el mismo documento que había utilizado para escribir “Operación Masacre”, cuando por primera vez sintió la urgencia de una identidad falsa. Más de 15 años después ese documento permitió a Rodolfo Walsh ser Norberto Freyre otra vez, en San Vicente.

Ahora la última casa de Walsh está ocupada hace más de 20 años y la Municipalidad busca convertirla en un espacio de Memoria.

Que el último refugio de Walsh esté ocupado por una familia con muchos niños no resulta paradójico. Que esa casa esté ligada a un policía bonaerense quizá si. Y que esa familia no quiera enterarse de la historia de fuego cruzado y el secuestro de sus últimas palabras escritas, también. La caída de la casa Freyre todavía no fue contada.

En papeles de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) aún es Norberto Freyre su único dueño y deudor.

La ocupante. María Salas lava ropa en el patio de su casa. Detrás, los altísimos eucaliptos no se mueven. Es verano y en la casi media hectárea de los cuatro terrenos sólo unos pocos metros están ocupados por la casa de ladrillos rojos, de techo bajo.
Si fuera invierno y lloviera, María tendría que caminar más de diez cuadras de calles embarradas hasta llegar al asfalto, justo enfrente de la vieja estación de tren de San Vicente. Hace treinta años también había que caminar esas calles embarradas. El barrio no cambió mucho desde entonces. Pero hay más casas, pequeñas prefabricadas y ranchos de chapa de cartón. Nuevas familias pobladas de niños que ocupan terrenos baldíos.

María escucha el grito de un chico de unos 16 años, morocho, flaco.

–Mamá, golpean.

Se seca las manos grandes y brillosas de lavandina y jabón blanco. Camina hasta el portón de su casa tapiada de ligustrinas. No dice nada.

María cierra el candado, levanta la vista, se refriega las manos brillosas, tira hacia atrás su pelo negro y corto. Y repite un discurso dicho muchas veces.

–Yo no sé nada de ese hombre y no me interesa. Si quieren pueden tomar fotos desde la calle, pero acá no entra nadie más.

María se acostumbró a que de vez en cuando llegue gente interesada por la historia de un hombre que vivió tres meses allí en un tiempo remoto. Hubo una época en que los dejaba pasar y tomar fotos en el patio, donde hace más de treinta años había un aljibe seco y una pequeña huerta.

En verdad nunca fueron muchos los interesados en la casita de San Vicente. Pero María se asustó. Que quieren sacarme de acá. Que quieren hacer un centro cultural. Expropiar los terrenos. Declararlo monumento histórico.

–Hasta me ofrecieron plata. Algunos me la quisieron comprar. Pero no cambio esta tranquilidad por nada.

Ni ella ni los vecinos del barrio El Fortín supieron hasta bien entrados los 90 quién había vivido poco menos de tres meses en esa casa. Sólo sabían que una noche de marzo del 77 llegó el Ejército y la destruyó. Dicen que eran extremistas.

La casita de San Vicente era el lugar en que Walsh se replegaba del mundo cercado de la gran ciudad, en su camino hacia al sur, con escala en el primer pueblo con agua. El refugio en que dedicó sus últimas noches sin luz ni agua a la redacción de la Carta Abierta a la Junta Militar.

Para María es más simple. Un hombre que vivió tres meses en una casa en la que ella vive hace más de veinte años. Fin de la discusión. La casa es de ella y fue de su madre y será de sus hijos. A pesar de los impuestos y de los títulos.

–Estaba destruida. La arreglamos. Es nuestra casa.

María sentencia. Fija la vista más allá del portón y del campo de enfrente. Asegura que tiene que irse a trabajar. No se despide. Camina hasta la pileta del patio con eucaliptos y vuelve a mojar sus manos brillosas con espuma blanca.

Norberto Freyre. Llueve en San Vicente. Norberto Freyre camina sobre el plástico que envuelve sus zapatos marrones. Los entierra en el barro apenas cruza el portón de su casa y se pregunta si es posible que en estas dos cuadras sin veredas pueda llegar a ensuciarse también el pantalón. Ahora saluda a Carlos, el vecino de la esquina, que también va a tomar el tren de las 12 en la estación. Unos cien metros más y se suma Moreno.

Mientras caminan Moreno empieza a quejarse del estado de los trenes y el miedo de su mujer que lo espera en casa hasta tan tarde.

–Hace unos días pararon el colectivo en Capital. Nos hicieron bajar a todos y se llevaron a dos pibes y una chica. Seguimos viajando, como si nada.

Moreno espera alguna respuesta, quizá algo que no le haga sentir miedo. Pero Freyre lo mira y sólo dice:
–Va a dejar de llover.

Moreno es peronista. Toda su familia es peronista y ahora piensa que nunca más va a hablar con este profesor de inglés sobre esas cosas, debe estar del otro lado, ser uno de ellos.

Norberto Freyre no era nada eso. En el barrio salía hacer las compras con su compañera, Lilia, y un carrito para las bolsas. Los vecinos lo saludaban. Había propuesto que unos terrenos baldíos se utilizaran para construir una plaza y hasta se sumó a una protesta frente a la Municipalidad para reclamar por la falta de luz.

Ahora ya están en la estación. El tren acaba de llegar. En la estación hay dos carteles: “trenes para afuera” y “trenes para adentro”. Adentro significa Capital Federal. Afuera cualquier pueblo del interior. Norberto apaga su cigarrillo en una de las escupideras llenas de un líquido marrón espeso y siente el olor del fluido Manchester, arrojado cada mañana en el piso de madera de la vieja estación.

Durante tres meses, Freyre viajó desde San Vicente a Capital casi todos los días. Cuando estaba en el pueblo se encargaba de la casa, preparar la tierra para la huerta, pensar en las dos hileras de álamos plateados, caminar hasta la laguna. La casa fue comprada con dinero prestado por su primera mujer. Necesitaba algo barato pero que estuviese conectado con la Capital y cerca del agua. El viejo Matute, dueño de una inmobiliaria del pueblo, se la vendió a un precio módico.

Por las noches Freyre podía ver las estrellas reventarse contra sus ojos y señalar las constelaciones. La noche en San Vicente era más oscura que la del Tigre, quizá tan negra como las de su infancia en Choele-Choel, con la única luz de la lámpara a kerosén.

Habían llegado en enero y soportado las lluvias, el barro en los zapatos, los mosquitos. A veces Freyre se asombraba por las palmeras salteadas. Se podían ver cada par de cuadras. En su casa también había una.

Aldo Rodríguez vive a dos cuadras de esa casa, desde toda la vida. Tiene 80 años y un traje guardado en una bolsa de tintorería.

–Lo veía pasar por acá, era un buen vecino. Usaba el mismo traje que yo. Lo habrá comprado en la misma tienda.

El saco que guarda desde que supo que Freyre era Walsh es el saco de las fotos más conocidas, marrón opaco, de solapas duras. Aldo recuerda las palmeras taladas en todo el pueblo, por orden de un intendente que quiso combatir de esa forma una invasión de ratas. Y a Evita galopando en una yegua por la calle de tierra que ahora se llama Rodolfo Walsh.

Freyre sube al tren, ve desfilar los árboles del campo y en veinte minutos las casas cada vez más seguidas; en una hora estará en Capital, volverá entrada la noche y Lilia lo estará esperando, cenarán juntos, mirarán el cielo. Y después seguirá con la trascripción a máquina de la Carta Abierta a la Junta Militar. Faltarán pocos días para que sea asesinado y la casa de San Vicente quede destruida, sin la huerta y sin los álamos.

El policía. Rubén es alto y morrudo. Vive a unas 20 cuadras de la casa de Norberto Freyre o María Salas, su hermana, y recuerda en el patio de su casa sin rejas que “todo esto” fue culpa de su madre, ya bien muerta hace unos años.

–Viste como son las viejas cuando se les mete algo en la cabeza.

Las viejas cuando se obsesionan con una idea son, en este caso y según Rubén, mujeres que quieren ocupar una casa abandonada y acribillada por el Ejército. Y él es el hijo policía que la acompaña y ayuda a levantar las paredes caídas. Rubén fue policía durante 32 años. En el 78 o unos años más, no recuerda bien, este policía decidió hacer caso a su madre y organizar la mudanza de parte de la familia a la casa de Freyre. Así todos iban a estar más cómodos.

A Rubén, como a María, tampoco le gusta hablar de esa casa. Dice que hace seis años que ni siquiera visita a su hermana, que no sabe cómo está la casa ahora, que no tiene nada que ver ni él ni su familia. Pero sigue preocupado.

–Tengo miedo. Viste cómo son los de Derechos Humanos, con esto de que soy policía retirado pueden hacer cualquier cosa, inventar.

Cuando Rubén tiene que explicar qué podrían inventar esos de los Derechos Humanos, arquea las cejas duras y mira el cielo gris invierno de la tarde en San Vicente. Detrás de su ancha espalda está su casa de ladrillos sin revoque ni barniz.

Otra vez el cielo. Y después de frente.

–No quiero declarar, no tengo nada que ver con esa casa.

Pero tiene. Su madre vivió ahí hasta el día de su muerte. Ahora vive su hermana. Sus brazos levantaron paredes y cortaron malezas.

Rubén camina hacia su casa. Se da vuelta.

–No confío en este gobierno. Hubo dos bandos y ahora están buscando venganza.

La hija. Patricia Walsh no recuerda cuándo fue la última vez que estuvo en San Vicente. Más de veinte años, seguro. Volvió hace unos meses, sorprendida porque el tren dejó de llegar, aunque todo lo demás siga casi igual.

Mientras el auto se acerca, Patricia recuerda la primera vez que llegó a esa casa. Era el 26 de marzo de 1977. Walsh iba a conocer a su primer nieto varón, Mariano, el segundo hijo de Patricia. Para ese entonces, ya había muerto la hija mayor, Victoria, también montonera, en un enfrentamiento con el Ejército.

Esa vez Patricia iba en la parte trasera del Ami 8 verde loro, con su hija de tres años y el bebé. Adelante, su marido y Lilia Ferreyra. Walsh debía esperarlos con el fuego encendido para el asado.

–Tengo el recuerdo de la casa como una foto borrada. Papeles en el patio, todo desordenado.

Del Ami 8 se bajó Lilia y regresó corriendo y gritando “la casa está toda tiroteada”.

Patricia pensó que iba a morirse, que iban a matarlos a todos y puso a sus dos hijos sobre el piso del auto, que empezó su carrera hacia delante, a campo traviesa, hasta que encontraron una calle de tierra que desembocaba en una ruta. Recién ahora se entera que se trataba de la ruta 6, que pasa por detrás de San Vicente.

Volvió unas semanas después. Los vecinos le contaron la historia de la caída de la casa, como volvieron a contarla ahora y como deberán hacerlo en el juicio este año, con la reapertura de la megacausa ESMA.

Unos diez minutos antes de que ellos llegaran, se había ido el Ejército. El operativo comenzó a la madrugada con la detención de Matute, el dueño de la inmobiliaria que vendió la casa a Walsh.

La casa nunca hubiese sido hallada si Matute no hubiese distinguido a Freyre en medio del gentío en Constitución, en la tarde del 25 de marzo del 77. Hacía unos días que tenía el boleto de compraventa y esperaba cruzarse a Freyre para dárselo. Ese día, Freyre lo guardó en su maletín.

La historia que sigue fue contada muchas veces: Walsh cae en una emboscada, se defiende con su revólver Tala .22 y es asesinado. El grupo de tareas de la ESMA encuentra el boleto de compraventa y esa madrugada acribilla la casa de San Vicente. Walsh estaba muerto, Lilia no estaba. Destruyen todo y roban su obra inédita.

Antes se confunden de casa. Sale una mujer en camisón con una nena en brazos llorando. La casa de Freyre es la que sigue, no esa. Las familias del barrio no duermen esa noche. Los nenes lloran.

Muchos años después aseguran que había camionetas del Ejército en diez cuadras a la redonda. Dicen haber visto tanques de guerra, escuchado la explosión de granadas. Nada parece exagerado en un barrio donde aún hoy el mayor ruido es el del viento en las hojas de los álamos, un ruido como de lluvia fina.

Durante más de seis horas la casa de Freyre es acribillada. Cerca del mediodía se van los militares y Moreno entra a la casa. Lo primero que ve es una pared caída y en el baño las marcas del lavatorio arrancado. Cenizas en el patio del fondo, nada distinguible, salvo el cartón de una caja de cigarrillos 43/70.

Mamá, golpean. Patricia es atendida por el chico de unos 16 años, morocho, flaco.

María Salas camina hasta al portón. Dice que está dispuesta a acordar un resarcimiento económico por la casa, que no se quiere ir, que la tranquilidad, que no la molesten más.

Entonces Patricia explica. El jueves de esa semana vencía el plazo para la presentación de pruebas en la causa Walsh, reabierta junto a la megacausa de la ESMA. El juicio va a comenzar este año y, por primera vez, la Justicia va a reconstruir la historia de la casa destruida en San Vicente, donde se perdieron los escritos inéditos de Rodolfo Walsh y todas sus pertenencias.

María Salas es uno de los testigos que los abogados de Patricia Walsh quieren tener en el juicio, junto a Rubén Salas y varios vecinos del barrio, que en la madrugada del 26 de marzo escucharon o vieron cómo fue destruido el último refugio del escritor.

Por eso Patricia volvió a San Vicente. Para advertir a María que va a ser citada como testigo, aunque no quiera.

La casa Museo

La casa Freyre será alguna vez espacio de memoria, museo de recuerdos de barrio con biblioteca y el traje igual al de Walsh que guarda un vecino.

Esa alguna vez comenzó el 17 de diciembre, cuando el Concejo Deliberante local aprobó el proyecto de la Dirección de Cultura para declarar la casa de Norberto Freyre “Patrimonio Cultural, Histórico y Arquitectónico del distrito de San Vicente”.

El Instituto Cultural bonaerense está al tanto del proyecto; también Patricia Walsh, que decidió no incluir a esa casa en el juicio de sucesión por los bienes de su padre.

Ya lograda en el distrito, la declaración histórica tendrá que realizarse a nivel provincial. Y todo este papelerío deberá encontrar una solución a la familia Salas.

El Municipio quiere encontrar una salida elegante. Quizá entregar otra casa a los Salas con un subsidio provincial. Patricia Walsh cree que es posible que se queden en uno de los tres terrenos donde no hay ninguna construcción. Todos coinciden en que Freyre / Walsh no hubiera pedido un desalojo.

La deuda

La deuda de Norberto Freyre crece cada mes: 28 pesos por tasas municipales, unos 31 pesos por ARBA. Con la prescripción de parte de la deuda, del 77 hasta hoy, Freyre debe unos cinco mil pesos fáciles de saldar con un plan de pagos.

Pero Freyre es Walsh, un desaparecido que nunca podrá pagar nada.

Tampoco lo podrá hacer la familia Salas. En marzo del año pasado la Municipalidad de San Vicente bloqueó las partidas de los cuatros terrenos. La misma inhibición se pidió a ARBA.

Tres de esos terrenos están a nombre de Norberto Freyre en el Registro de la Propiedad de la Provincia de Buenos Aires. Sólo en uno no llegó a realizarse el cambio de nombre, por cuestiones de muerte y dictadura.

Crítica de la Argentina
 

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Rodolfo Walsh o como no ser el hombre cualquiera

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“…imaginar qué sucederá o cómo será nuestro planeta, en especial los continentes que más nos conciernen, esto es (Latino)América y Europa, en el año 2100.”
http://www.euroyage.org/, euroyage@yahoo.de
SALZBURG – AUSTRIA

Apertura: Mayo 1, 2010. Cierre: Noviembre 30, 2010.

Introducción

A comienzos de este siglo en YAGE pensamos que después del Concurso Literario dedicado a conmemorar los 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, un buen tema sería imaginar nuestro planeta en el año 2100.

1 estrella errante logo yage may 2010

Un gran número de obras “científicas” y literarias a lo largo de la historia se han ocupado del futuro de la humanidad. Desde los llamados profetas mayores del “Antiguo Testamento” (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel), pasando por los libros sibilinos de la Roma antigua, las obras de Platón (“La República”), Thomas More (“La Utopía”), Michel de Nôtre-Dame (“Las verdaderas centurias astrológicas y profecías”), Tommaso Campanella (“La Ciudad del Sol”), Jonathan Swift (“Los viajes de Gulliver”), Jean-Jacques Rousseau (“El Contrato Social”), Robert Owen (“Nueva visión de sociedad”), Étienne Cabet (“Viaje a Icaria”), Karl Marx y Friederich Engels con el “materialismo dialéctico”, Aldous Huxley (“Un mundo feliz”) hasta trabajos muy recientes como el del autor George Friedman (1).

Todo esto sin incluir esa inmensa franja literaria llamada “Ciencia-Ficción”, comenzada a fraguar ya en el siglo XVII por Johannes Kepler con “Somnium”, y que ha generado obras tan brillantes y fantásticas como las de los autores Edgar Rice Burroughs, Howard Phillips Lovecraft, Fritz Leiber, Robert Bloch, Robert E. Howard, Isaac Asimov, Ray Bradbury, Anthony Burgess, Arthur C. Clarke, Robert A. Heinlein y en castellano Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges (2).

2 estrella errante pintura del concurso web yage may 2010

Para esta edición del Concurso Literario XICóATL tenemos la fortuna de contar con la valiosa colaboración de un selecto grupo de excelentes espacios de difusión literaria, quienes nos ayudarán en la puesta en circulación de las bases del concurso y posteriormente publicarán los trabajos ganadores en sus respectivos medios. Casi todos ellos colaboran también en el jurado que seleccionará los trabajos a premiar. Estos aliados son las Revistas literarias internacionales “En Sentido Figurado” (hecha en 7 países), “Cañasanta” (de Toronto, Canadá), “Carátula” (de Nicaragua), “Cinosargo” (de Chile), “miNatura” (de Cuba), “Antorcha Cultural” (de Mendoza, Argentina) y “Azul@rte” (de Québec, Canadá); además los blogs literarios “NTC … Nos Topamos Con…” (de Colombia) e “Inventiva Social” (de Buenos Aires, Argentina).

El siglo XX fue profundamente estampado por el sello sangriento de una multitud de regímenes totalitarios, guiados por una u otra ideología política. Tan nefasta experiencia, marcó a su vez el comienzo del fin para todas las ideologías. En lo científico, lo cultural y lo económico la humanidad alcanzó desarrollos jamás soñados por civilización alguna; sin embargo, esta grandiosa expansión material nos deja al mismo tiempo un inmenso catálogo de problemas y desafíos para los siglos venideros. Si bien la sombra compañera de la llamada civilización durante el pasado siglo fue la guerra, la de este siglo XXI es la gran devastación y la profunda degradación del medio ambiente. Pienso que la humanidad requiere con urgencia en este siglo una gran revolución, esta vez de carácter espiritual. Será una transformación esencialmente individual, que tenga como objetivo la abolición de todos los condicionamientos de carácter religioso, político y cultural que hoy siguen prolongando su esclavitud. El hombre económico y enajenado de hoy no tiene ningún futuro. El hombre sin conciencia de sí mismo, de su papel en el mundo, de sus derechos y responsabilidades nunca podrá resolver los problemas de hambre, miseria, guerra, dependencia, sobrepoblación, contaminación ambiental, relación con otras especies y otros tantos que hacen infeliz la vida. Pero el objeto de esta introducción no son mis fantasías y/o especulaciones sobre lo que ocurrirá en nuestro planeta en un futuro, ese será el trabajo de quienes deseen concursar en esta convocatoria. Lo que sí tengo muy claro de momento es mi profundo agradecimiento para todas las entidades y personas que harán posible el desarrollo del evento y para todos los que emprendan la tarea de imaginar qué sucederá o cómo será nuestro planeta, en especial los continentes que más nos conciernen, esto es (Latino)América y Europa, en el año 2100.

Luis Alfredo Duarte-Herrera

—–
(1) “The Next 100 Years“, Friedman George, 2009, Doubleday, Randmon House Inc. Versión en alemán: “Die nächsten 100 Jahre”, 2009, Campus Verlag GmbH, Frankfurt am Main, 298 pgs. Existe versión en español: „Los próximos 100 años“, Editorial Destino, 2010, 336 pgs. Friedman intenta principalmente una visión geopolítica de lo que sucederá en los próximos 100 años en nuestro globalizado planeta y predice, entre otras cosas, el derrumbamiento de la China en el 2020, una nueva guerra mundial para el 2050, el aseguramiento energético del planeta mediante energía solar del cosmos para el 2080 y el desafío del poder de los Estados Unidos de América por parte de México hacia el 2100.
(2) Un interesante artículo de Elvio E. Gandolfo titulado “La Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción en América Latina” encuentra en la Revista Cinosargo, en el link
http://www.cinosargo.bligoo.com/content/view/564315/Literatura-fantastica-y-de-ciencia-ficcion-en-America-Latina.html 

BASES DEL CONCURSO

– Para trabajos inéditos, en prosa
– Extensión máxima: 5 páginas, formato DIN A4, tipo de letra Times New Roman tamaño 14, a espacio sencillo, margen: 2 cm x 2 cm x 2 cm x 2 cm.
– Tema: “(Latino)América / Europa / año 2100”
– Idioma: español
– Género: ensayo y/o cuento.
– Envío del trabajo: enviar vía e-mail a
euroyage@yahoo.de 2 archivos anexos en formato Word: el primero con el cuento o ensayo (no olvidar colocar el pseudónimo) y el segundo con los datos personales (pseudónimo, nombres y apellidos, dirección electrónica, dirección postal, teléfono y corto curriculum vitae [opcional]).

– Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de noviembre 2010.

PREMIOS

– Se otorgarán 3 premios, cada uno de 500 euros, más la publicación en los siguientes medios:

1. Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL, “Estrella Errante”, bilingüe, impreso y digital www.euroyage.org

3 estrella errante titulo bilingüe may 2010

2. Revista Digital “En Sentido Figurado” http://www.ensentidofigurado.com/
3. Revista Cultural “Carátula” http://www.caratula.net/
4. “Revista Cinosargo” http://www.cinosargo.cl.kz/
5. “Cañasanta, Revista sobre Arte y Literatura Latinoamericana” http://www.canasanta.com/
6. Revista Digital “Antorcha Cultural” http://www.antorchacultural.com/
7. Revista Digital “miNatura” http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/
8.“Revista Literaria Azul@rtehttp://www.revistaliterariaazularte.blogspot.com/
9. “NTC … , Nos Topamos con …” http://ntcblog.blogspot.com/
10. “Inventiva Social” http://www.inventivasocial.blogspot.com/
11. Aurora Boreal , www.auroraboreal.net

– Mención de Honor y publicación (bilingüe en XICóATL) de los trabajos destacados.
– Los resultados se anunciarán en el No 96 de XICóATL (Julio/Septiembre/2011) y, por la misma época, en los demás medios descritos.

El jurado está integrado por:

1. Eduardo Francisco Coiro, por “Inventiva Social”,
2. Gabriel Ruiz Arbeláez, por “NTC … Nos Topamos con …”,
3. Ricardo Acevedo Esplugas, por “miNatura”,
4. Dr. Angel Lucio Gargiulo Filippini, por “Antorcha Cultural”,
5. Judy García Allende, por “En Sentido Figurado”,
6. Daniel Rojas Pachas, por “Cinosargo”,
7. Ángel Fernández, por “Cañasanta” y
8. Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera, por “Estrella Errante”.

4 estrella errante cara nos 1 y 90 may 2010

CONCURSO XICóATL
http://www.euroyage.org/
euroyage@yahoo.de
A-5020 SALZBURG – AUSTRIA

–> (Imagenes: Carátulas de las revistas “Estrella errante. XICóATL” Nos. 1, Mayo/Junio 1992, y 90, Enero / Marzo 2010 (. Fuente: http://www.euroyage.org/es/xicoatl-numeros-1-5 y http://www.euroyage.org/es/xicoatl-90 ) . El 2 de Mayo 2010 se anunció la publicación, en edición digital, del Nro 91, http://www.euroyage.org/es/xicoatl-91, de la impresa de Abril / Junio 2010

AGRADECIMIENTOS DE NTC… y de Gabriel Ruiz A.:

Nos sentimos muy honrados y alegres al haber sido llamados y escogidos para participar y ser jurados en este excelente Concurso. Pondremos todo nuestro entusiasmo y voluntad para hacer lo mejor. Éxitos para todos los colegas participantes y para los concursantes. Y felicitaciones para Luis Alfredo Duarte-Herrerra por su larga, meritoria y trascendental labor personal y en YAGÉ y XICóALT.

Tomado de NTC…
http://ntc-narrativa.blogspot.com/2010/05/5-concurso-literario-xicoatl-estrella.html

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