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Archive for 7/05/10

En el único libro de poemas de Agustín Gómez-Lubián Urioste publicado, titulado Versos, encontré este poema dedicado a la madre (copia textual), que les ofrezco en este día tan especial, y sobre todo a las madres, ¡muchas felicidades!:

Amor de madre. Matías del Rey

Amor de madre. Matías del Rey

A MI MADRE

Reclino mi cabeza en su regazo,
sus dedos acarician mis cabellos
y brillan en mi mente los destellos
que los que lanza el sol en el ocaso.

Cuando mi corazón siente una pena,
ella con comprensión me la mitiga
o al sentir del trabajo la fatiga
un beso de sus labios la refrena.

Quién es ese dechado de virtudes?
Quién es esa mujer maravillosa
que esparciendo el perfume de una rosa
 va librando mi vida de inquietudes?

No, no hay descripción ninguna que le cuadre,
mas sólo una palabra la describe,
esa mujer que solo por mí vive,
esa mujer, señores, es mi madre!

Habana, Mayo 8 de 1955 (día de las madres)

En: Versos, 3. ed., Santa Clara, García Llansó, 1858.

ENLACES A POESÍAS DE AGUSTÍN GÓMEZ-LUBIÁN (CHIQUI):

Primer amor  Luz y tinieblas El Cristo de tu cuello

Adiós

ENLACES A TEMAS SOBRE LA MADRE:

Madre mía / My mother. Antonio Guerrero

Muchas felicidades a todas las madres en su día (Celebración de la fecha en distintos países)

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Laura Eva Amaret, venezolana, de Puerto Cabello, municipio y ciudad del norte, límite con el Caribe, en el estado Carabobo, cantera de gloriosas batallas como bien señala ella, me ha enviado este poema suyo para que lo publique: “Mujer que eres madre”, y homenajear a todas las madres. ¡Muchas gracias, Laura Eva! ¡Muchas felicidades, madres del mundo!

orqudea-para-las-madres.jpg 

Orquídea. Flor nacional de Venezuela.

MUJER QUE ERES MADRE

Para ser madre es preciso
primero nacer mujer,
Dios fue bueno cuando hizo
a este maravilloso ser.
Mujer que naces como hija
y creces como mujer,
te conviertes en esposa
y eres madre a la vez.

Madre que lloras a veces
si fue duro tu castigo
y es que ya cumplió los trece
pero hay que corregirlo,
y si cuidaras demasiado
de tu hija quinceañera,
solo es por tener cuidado
que un error no cometiera.

Mujer que sufres callada
si tus hijos son rebeldes,
que vives entusiasmada
si te dicen que te quieren,
que padeces de nostalgia
si ya tus hijos se fueron
cuando recuerdas la magia
de aquel día en que nacieron.

Mujer que en tu corazón
hay amor para tus hijos,
aunque a veces el dolor
de la ofensa que te dijo.
Madre que das caricias
que curan cualquier dolor.
De mi madre es la sonrisa
que engrandece mi ilusión.

Mujer que con tus palabras
fieles consejos me diste,
y cuando necesitaba
duros regaños dijiste.
Madre que cuando enfermo
tú aun lejos lo presientes,
pues sin que lo notemos
mi ombligo va con tu vientre.

¡Mujer que llenas mis horas!
¡Madre de cada día!
Que con mis tristezas lloras
y ríes con mi alegría.
Mujer de frente arrugada
y de frágil dentadura,
hoy tu belleza es demostrada
cuando me das tu ternura.

Tu ejemplo debo seguir
que me ha hecho mujer de bien
y orgullosa puedo decir
que yo soy madre también.

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Por Mariana Enriqueta Pérez Pérez (escritora, investigadora y promotora cultural)

Mis compañeros saben que no acostumbro a promover debates y que pocas veces hablo en los de «Hacerse el cuerdo» (Filial de Literatura, Uneac, Villa Clara), excepto en el último (abril), cuando se discutió el tema de la promoción musical. Allí expresé casi todo lo que sentía y opinaba al respecto, pero sucede que este es un asunto de todos los días, y debe ser atendido por nosotros si queremos preservar la cultura realmente meritoria, esa –y únicamente esa– que trasmite  valores estéticos y humanos a las personas de cualquier país y edad. Sé que alguno va a sonreír maliciosamente porque estoy ocupándome de la música, yo también sonrío con él, pero a veces suceden hechos que no pueden ser silenciados, por ello, hoy salgo al camino «con mi adarga al brazo». Aclaro que está permitido, y se necesita, disentir o confirmar lo que diré a partir de aquí; si recibo aunque sea una respuesta me daré por satisfecha.
Por suerte, Santa Clara cuenta nuevamente con su teatro La Caridad –sabemos quién lo creó y para qué–, donde han podido, en más de un siglo, apreciarse los mejores ejemplos del buen arte; sólo un ejemplo: Enrico Caruso (1920). Por suerte, casi puedo, desde mi casa, tocar el edificio con la mano. Y por suerte también, casi siempre dispongo del tiempo y los cinco pesos para entrar a los conciertos y espectáculos.
En el último mes he disfrutado, en La Caridad, de géneros musicales diferentes, por cuatro agrupaciones excelentísimas (valga el superlativo): «Cuba Añejo Son» (domingo 4 de abril), que dirige el pequeño gigante Rachid López; «Un homenaje a Antonio Gades», Concierto del cantaor Andrés Correa (10 y 11 de abril), «El Show de Jerry Herman», por el Teatro Lírico “Rodrigo Prats” de Holguín; el recital de graduación, al frente de la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, de Verónica del Puerto Bievz, y en cuyo programa hubo música de Beethoven, Mozart, Kovalevsky y Arturo Márquez.  Esos cuatro conciertos se ofrecieron en una sala casi vacía, a pesar de su alta calidad. En las cuatro ocasiones, salí del teatro –y ríanse bastante de la frase cursi– con «el alma henchida» de goce estético, de esa delectación que hace reír, suspirar, llorar… ¡y hasta levitar!, como lo siento con Beethoven, sin ser una conocedora del sinfonismo, sólo porque la buena música provoca sensaciones increíbles. Me faltan otros sucesos importantes que no estuvieron en esas tablas y, sin embargo, por sus motivos y nivel de calidad, debieron haber estado: «Se formó la guajirá», espectáculo cubanísimo, ideado y conducido por Alexis Díaz Pimienta, en el patio de la Uneac;  concierto del Dúo Darias –Sala Caturla ocupada a la mitad– en el que Mario Darias Mérida –por cierto, nacido en Calabazar de Sagua– y Ana Irma Ruz interpretaron textos, musicalizados por él con mucha sensibilidad y virtuosismo, de la puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió –¿sabían que esa patriota y poetisa escribió una décimas preciosas a Villa Clara (Santa Clara) y que fue amiga de Marta Abreu?–, El Indio Naborí y José Martí; y, en la Escuela Profesional de Arte, al mediodía del 3 de mayo, sin periodistas ni cámaras de televisión, el concierto «Si no creyera en la esperanza», dedicado a los Cinco Héroes, por el Dúo Ad Líbitum, con la poetisa y narradora María de las Nieves Morales y su esposo, el trovador, compositor, poeta y narrador Leonel Pérez Pérez (de ellos escribo en otro trabajo), quienes demuestran que la poesía y la música, aderezadas con exquisitez y buen gusto, son las armas mejores para transmitir eficazmente las ideas políticas.

(más…)

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