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Archive for 12/05/10

César Cando me dejó este poema en un post que publiqué el año pasado: Madre mía, poema de Antonio Guerrero. Se lo agradeceré de esta forma, publicándosela. Gracias, César. 

CARTA DE UN EMIGRANTE A LA MADRE

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Nací con los estertores del arco iris gris
de Hiroshima y Nagasaki.
Crecí en tu regazo:
María, Lorenza, Josefina…;
no viene al caso tu nombre de jilguero
porque me basta la manzanilla de tu cabello
para sentir tu aleteo en mi sangre.

En esta tarde de lluvia con Patria desgarrada
veo con tus ojos de agua
mi origen de eucalipto y palmera,
la cometa sin piola que extravié en tu delantal de harina…;
el cielo atormentado de Irak,
la pupila quemada de niños palestinos
y la bestia de acero rondando las alcobas.

Tengo para mí un desayuno de ausencia,
cocido con la despedida de emigrante,
tu retrato de perfil enamorado de mi padre,
mi cédula de identidad con el once y ceros infinitos;
una oración desnuda con muletas,
semejante a la gallina ciega picoteando estrellas.

Aciertas, madre, al decir que tu hijo
tiene “cosas extrañas”:
soy Diógenes con su lámpara encendida
en mitad del día;
el hombre que se suicidó por una manzana…

En esta tarde de lluvia con Patria desgarrada,
siento que aún respiro en tus entrañas,
como un árbol colosal de insondables raíces;
siento que aún navego en tus pies de transparentes peces,
y añoro tus dedos que limpiaron mis lágrimas vertidas
por mi perinola que murió de alegría.

Madre:
hoy he medido la distancia con el mar,
y creo que mi retorno es un boceto corroído,
un oasis colgado del cielo sediento…

Deja por un instante
tus faenas de perejil y maíz,
y baja al río:
toca las piedras nocturnas de cocuyos
que nos permitían lavar penas
y escurrir recuerdos.
Dile a Rosalía, dormida bajo el capulí,
que aprendí en el teclado de las golondrinas
la canción vespertina de la separación sin olvido.
Toma una hoja del limonero,
y entona aquella elegía que papá compuso
contra la guerra en su mesa de carpintero.
Siéntate con la diestra en la mejilla,
para escuchar la sinfonía de las ranas
y tu universal nombre que grito desde el río…
 

Agosto/2006.
César Cando Mendoza   

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