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Archive for 25/06/10

Brasil-Portugal

Un encuentro poco atractivo, en el que Brasil dominó en el primer tiempo y en el segundo fue pasear la pelota de lado a lado. Lástima, son dos equipos de tanta calidad. Quedó empatado.

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Tomado de El Mundo

Costa de Marfil-Corea del Norte

Aunque Costa de Marfil venció por 3 goles, sale del Mundial.

Goles por Corea del Norte: Touré Yaya (13′)  Romaric (20′)  Kalou (81′)

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Tomado de El Mundo

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Este poema me lo envió la autora desde Venezuela. Gracias, Laura Eva.

HISTORIA

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Hoy recuerdo hace unos meses,
en un encuentro cualquiera,
yo llegué a identificarme
sin demostrar mi tristeza,
y tú sin sutil modestia
me preguntaste quién era,
yo respondí a tu pregunta
con un poco soberbia.
Fue así que nos conocimos
esa mañana certera.
Se supone que me viste
y quisiste estar más cerca,
con toda tu petulancia
presumías que yo fuera
más arrogante que tú,
y sin intención alguna
dejé que me conocieras.

Yo estaba apenas llegando
y tú ocupaste mi mesa
y te pusiste a hablarme
hasta lograr que te oyera.
Me sentí identificada
con aquella voz serena
que hoy retumba en mis oídos
como alegría y tormenta.
Pero tu rostro era dulzura
y vanidad tu presencia,
sin embargo me encantaba
escuchar tus ocurrencias.

Así en medio de los otros
simulando lo que era
yo quise tomar distancia
para evitarme molestias.
Pero no te distanciaste,
ni yo quise estar más cerca;
sin embargo no sé cómo
lograste atrapar mi huella.
Y me escribías mensajes
y me hablabas de esa forma
con total indiferencia.
Yo me consumía por dentro,
pero sin sacar afuera
más que algunas sonrisas
que tampoco eran sinceras.

En aquel duro momento
que apareciste dispuesto
cuando busqué tu mirada
me evadías sin pretexto,
yo sin tener la certeza
de lo que tú pretendieras
te regalé una sonrisa
y esta sí que fue sincera,
y hasta me atreví a soñar
y me quedó tu querella,
quizás había entre nosotros
un hilo que entretejiera
algún futuro cercano
y una estrella venidera.

Te perdiste algunos días
y me dejaste tus huellas
para que yo te siguiera.
Yo pedí a mi ángel de guarda
conservarme tu presencia
y si era su voluntad
nos ofreciera una tregua.
Mi ángel en corto tiempo
dejando que presintieras
y sabiendo yo también
que aquel encuentro se diera
te presentó frente a mi
ese Lunes por la tarde
en el portal de mi estera.

Cuando volví a encontrarte
bajo aquella puerta abierta
sentí mis manos temblar
y un extraño palpitar
que a mi pecho se subiera
como las olas del mar
en la revuelta marea.
Aquella tarde serena
renové mis ilusiones,
endulcé mis tristes sueños
y mis memorias primeras,
yo parada frente a ti,
a la vista de cualquiera
pude rozar tus labios
aquella tarde serena,
en aquel dulce momento
ya no quería que te fueras
y quise sacar de mi alma
todas mis culpas y penas.

Al probar esa dulzura
sentí que llegó a mi alma
el perfume de las flores,
la frescura de las yerbas
y un extraño palpitar
como el ruido de las selvas
que fugazmente decía:
“Intentarlo vale la pena”.
Acepté con gran confianza
tu efusiva invitación
y sin poner más demora
donde ya nadie nos viera
pude besar tus labios
en otra tarde serena.

Así me atreví a intentarlo,
después vino más de un beso
y el tiempo que veloz vuela
nos regaló aquel permiso
pero se estancó en mi mente
con mis memorias primeras.
Rompí el encanto de la estancia
con mis temores y penas,
cuando te fuiste a tu casa
quería borrarme tus huellas
y sacar de mis memorias
las ilusiones primeras,
recordaba que eras hombre
y te juzgué por aquellos
que en un estrado una noche
profanaron mi inocencia.

En ti encuentro la esperanza,
que yo ese día perdiera
por eso otra vez pedí a mi ángel
mantenerme tu presencia
y el ángel me concedió
mucho más que esa promesa,
me dio tu risa que es alivio
y tu cariño que consuela,
me dio tu voz que retumba
como alegría y tormenta,
y tu rostro que es dulzura
y la vanidad de tu presencia
mi ángel la ha convertido
en mi esperanza certera
de que cada cierto tiempo,
tú que me sigues la huella
puedas llegar hasta mí
o yo vaya hasta tu encuentro.

No tomaré por testigos
de nuestra historia en silencio
los minutos que se agotan,
ni los días que perdemos,
no este poema inspirado,
ni una amiga que lo sepa.
Más tomaré por testigos
de que nuestra historia es cierta
las caricias que nos damos
en los fugaces encuentros,
el pasado que es el mismo,
el presente que es delirio
y el futuro que nos queda.

imagen0031.JPGLaura Eva Amaret, venezolana, de Puerto Cabello, municipio y ciudad del norte, límite con el Caribe, en el estado Carabobo, cantera de gloriosas batallas como bien señala ella. Admiradora de Cuba. 

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