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Archive for 9/09/10

Un día como hoy, de 1885, el pueblo santaclareño, cumpliendo el acuerdo del Ayuntamiento, homenajeó a su Benefactora: Marta Abreu Arencibia, la patriota que tanto se sacrificó por su ciudad y su patria y a la que le debemos el Teatro La Caridad, la joya más preciada de la cultura villaclareña, al decir de mi colega Narciso Fernández Ramírez en el trabajo que les propongo, que incluye el proyecto, edificación e inauguración del coliseo de marras, así como los honores que le rindieron a su promotora:

8 DE SEPTIEMBRE DE 1885: NACIMIENTO DE UNA JOYA

“Los hombres desaparecerán, pero el teatro que hoy admiramos todos, será respetado por el titánico soplo del viento” (1)
Manuel García Garófalo, 7 de septiembre de 1885


El 8 de septiembre de 1885 —hace 125 años— nació la joya más preciada de la cultura villaclareña: el Teatro La Caridad, obra de la insigne patriota y Benefactora de Santa Clara, Marta Abreu de Estévez.
Desde entonces, “La Caridad” ha servido de escenario a lo que más vale y brilla del talento artístico cubano e internacional, y se precia de haber acogido, entre tantos grandes del arte, al tenor italiano Enrico Caruso, a Libertad Lamarque, a Jorge Negrete y a la sin par ballerina cubana Alicia Alonso. Sin que, incluso, dejara de celebrarse en su platea una inédita partida de ajedrez, en la cual las piezas eran personas e intervino el genial trebejista José Raúl Capablanca.

PROYECTO Y BELLEZA DE UN TEATRO

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La Caridad, en el período de ocupación militar
norteamericana en Cuba (1899).

 

Dispuesta Marta Abreu a donar en vida un teatro a su ciudad natal, dispuso que su esposo Luis Estévez Romero acordase con el Ayuntamiento de Santa Clara las condiciones para su edificación.

Al efecto, según consta en el libro Sentido social de un teatro, publicado en 1953 por la Dra. Carmen Sed Fernández, el abogado matancero cursó carta al entonces Alcalde de Santa Clara y le solicitó, con fecha de 22 de noviembre de 1883, el canje de los terrenos de la ermita de La Candelaria por otros, al efecto de levantar allí el nuevo teatro.
“Hace algún tiempo que mi esposa concibió, el proyecto de legar un teatro al pueblo de Villaclara, a fin de realizar con sus productos obras de caridad y beneficencia (…); al efecto —y como paso preliminar— me dirijo a usted en su nombre, preguntándole si el Municipio podrá cederle el local que ocupa el ex convento de San Francisco, que sin disputa es el más adecuado para un teatro.” Aprobada la idea por la municipalidad, en la sesión del 28 de diciembre, el proyecto le fue asignado al ingeniero Herminio C. Leiva, quien se trasladó de inmediato a Santa Clara desde La Habana para hacerse cargo de la obra.
Refiere la investigadora, en su estudio de casos acerca de La Caridad, que fueron dos los planos presentados por el ingeniero arquitecto a Marta y a su esposo Luis. Uno, comprendía toda el área disponible del terreno y el otro, más reducido, dejaba sin utilizar un espacio a ambos costados del edificio. Este último, resultó el aceptado por el matrimonio, a un costo ascendente a 150 mil pesos oro.
El 28 de julio de 1884 comenzaron las obras. A punto de finalizar la construcción del edificio, el entonces Alcalde de Santa Clara, Dr. Rafael Tristá, propuso un acto de homenaje a la Benefactora, acordándose la fecha del 9 de septiembre, un día después de la inauguración oficial del teatro, fijada para el 8 de septiembre, Día de la Caridad del Cobre, nombre llevaría el teatro.
Para dar idea de la magnitud de la obra —que fuera concluida en un tiempo breve— utilizaremos una brillante descripción aparecida en una notabilísima Hoja Literaria, que con el fin de enaltecer a la figura de Marta Abreu y resaltar la importancia del teatro fuera publicada el propio 8 de septiembre de 1885. Loable iniciativa del intelectual y periodista santaclareño Ricardo García Garófalo, cuyo original se conserva en el Archivo Histórico Provincial:

“Consta el edificio de 30 metros de frente y 47 de fondo, ocupando una superficie de mil 288 metros 2. Tiene 19 de elevación la línea central del pórtico, lo que le da un aspecto grandioso y artístico en alto grado. Está el edificio cimentado sobre rocas serpentínicas. Las paredes del cuerpo central tienen 85 centímetros de espesor y 65 las restantes. Los materiales empleados son: ladrillos, alguna sillería traída de Matanzas, arenas de río y de alguna mina, cales grasas, hierro y madera. La armadura del edificio es de hierro con cubierta de tejas calaminada. El aire más puro circula, pues, libremente. A 144 asciende, por lo demás, el total de puertas y ventanas en todo el edificio. Tiene el teatro cinco entradas diversas y nueve puertas para que salga pronto y cómodamente el público en caso de alarma.
“En el vestíbulo, lujosamente adornado y que compite con lo más bellos de su clase, figuran los bustos de Calderón y Etchegaray, luminosas personificaciones del teatro español de los siglos XVII y XIX.  Los muebles que decoran el suntuoso vestíbulo, que contribuyen a su notable elegancia, han sido fabricados en Santa Clara por expertos artistas del país.
“Las lunetas son 250 y se recomiendan por su amplitud y comodidad que ofrecen al espectador. Los palcos son 32. El segundo piso cuenta con 80 butacas. Súmese los asientos correspondientes a tertulia y paraíso y se verá que el teatro puede contener holgadamente más de mil personas. La parte escenográfica nada deja que desear. La pintura del techo es debida al reconocido talento del señor Salaya (2) y se recomienda por su brillantez y buen gusto. La impresión que el magnífico edificio produce en el ánimo del espectador es verdaderamente excepcional, sin exageración puede decirse que, por la severa elegancia de sus líneas, por su magnificencia,  por lo discreto y suntuoso de su decorado, por todos y cada uno de sus detalles, en suma, el teatro de Santa Clara es el más bello monumento erigido hace años en Cuba; un timbre de gloria para el generoso corazón de Marta Abreu; y un testimonio honrosísimo de verdadera inspiración para el ingeniero arquitecto señor D. Herminio C. Leyva, a quien se debe el hecho digno de notar de haberse erigido en tan corto tiempo tan bello y monumental edificio.” (3)

LA CARIDAD, 8 DE SEPTIEMBRE DE 1885

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Hoja Literaria, impresa en ocasión de la inauguración
del teatro La Caridad, iniciativa del santaclareño
Ricardo García Garófalo.

Para describir el feliz acontecimiento, nada mejor que recoger en esta página de recordación la visión periodística que diera La Perseverancia de lo sucedido esa memorable noche: “Se inaugura el teatro La Caridad. Ejecutó la obra el ingeniero Herminio Leyva, y ascendió su costo a 150 mil. El pueblo corriendo presuroso a presentar a su ilustre benefactora la señora Marta Abreu de Estévez, el testimonio de su gratitud sin límites por los beneficios recibidos: las aclamaciones incesantes de la multitud; los acentos de los inspirados tribunos, que prestaron su concurso para esta grandiosa obra, todo ese conjunto de voces y de armonías, toda esa fiesta del entusiasmo que hacía vibrar y latir al unísono el corazón de los villaclareños, ha sido la demostración palmaria de que si la señora Abreu, con su caridad inagotable, ha colmado de beneficio a su pueblo natal, este es digno de ellos, pues sabe agradecerlos y se honra a sí mismo honrando a su egregia benefactora. Hay espectáculos imposibles de describir. Lo que nosotros hemos presenciado se sienten y nada más.

“Habló en esa función el ilustre orador Rafael Montoro (4). Después púsose en escena por los aficionados villaclareños Los lazos de familia. La sinfonía Vals del señor Palma; y la representación Vale más maña que fuerza. El pintor Salaya leyó una poesía A Villaclara de Ángel Lussón de las Cuevas, y la función terminó con la polka La Pasionaria.” (5)

LA CARIDAD, 9 DE SEPTIEMBRE DE 1885

Cumpliendo el acuerdo del Ayuntamiento, el pueblo de Santa Clara le rindió honores a la su Benefactora. La siguiente crónica del periódico La Perseverancia, tomada del libro Marta Abreu Arencibia y el Dr. Luis Estévez y Romero: estudio biográfico, del santaclareño  Manuel García Garófalo, nos dejó constancia del hecho:

“A las 7 y 30 de la noche se dirigió a la morada de la señora Marta Abreu de Estévez una procesión cívica, en la cual tomaron la participación las escuelas, sociedades, corporaciones con sus estandartes; Círculo Villaclareño, Casino Español, Gremios, Centro Africano, etc. Al llegar a la morada de la señora Abreu, pasaron las comisiones para hacerle entrega de recuerdos, álbums, etc.
“Después la señora Abreu de Estévez salió de su casa, acompañada y de brazo del señor Alcalde Municipal, Dr. Rafael Tristá, dirigiéndose al Teatro, donde se efectuaba una función en su honor. El trayecto había sido alfombrado con flores naturales: brillaban hachones y poblaban el aire los acordes de la música y el pueblo prorrumpía en vítores y aclamaciones incesantes. Ya dentro del teatro, al alzarse el telón, presentose en el palco escénico el Alcalde Municipal Dr. Tristá. El Presidente de la Comisión, Licenciado Benito Pérez, presenta las medallas acuñadas por el pueblo de Santa Clara y el señor Ledón presentó otra medalla que los villaclareños residentes en Sagua la Grande dedicaban a Marta. La medalla que el pueblo villaclareño dedicó a Marta es de oro pulido de 21 quilates y más de 40 adarmes de peso. En el anverso se destaca un grupo, perfectamente modelado, cuyo diseño facilitó el señor Miguel Melero, representando la caridad y la instrucción.  En el reverso dice: “A la señora Marta Abreu de Estévez. –Villaclara agradecida, 1885”, pendiente de un cordón de seda blanco. La otra medalla ostenta el Teatro La Caridad y dice: “A Marta Abreu de Estévez, los villaclareños residentes en Sagua, en testimonio de admiración y gratitud. -1885”. Se presentó el drama en dos actos Caridad, escrito por Juan Ortíz y dedicado a Marta y desempeñado por los aficionados. Después, música de la señora Fernández y señor Pons. Clotilde Fernández recitó la poesía De Estrella. Los artistas Pons y Camps ejecutaron Lucrecia. El joven Antonio Vidaurreta recitó una poesía de su padre. El señor Ortíz leyó una poesía. Clara Marina interpretó el monólogo de Emilio Pérez de Morales, Marta. Y habló el doctor Montoro a instancias del público. Consagró sus frases más entusiastas y sentidas a la labor hermosa y  magnífica que realiza Marta, y terminó con una admirable exhortación pública. El señor Herminio Leyva fue obsequiado también con una medalla que dice: “Al señor Herminio Leyva, ingeniero constructor del teatro La Caridad, sus admiradores y amigos -8 de septiembre. 1885”. También Salaya fue objeto de otra distinción por sus amigos: “Al señor Camilo Salaya, pintor del teatro La Caridad, sus amigos y admiradores. -8 de septiembre de 1885.” (6)

El elocuente discurso pronunciado por Rafael Montoro en la inauguración de La Caridad nunca pudo ser encontrado, a pesar de los esfuerzos realizados por Manuel García Garófalo por hallarlo, incluido una carta que le enviara al propio Montoro en los primeros años de la República.
Sin embargo, la opinión que la Benefactora causara en el distinguido intelectual habanero queda reflejada en la Hoja Literaria que se publicó el 7 de septiembre de 1885, y que recogía el sentir de lo mejor del pensamiento cubano de la época.
Sirva lo allí escrito por Montoro, para aquilatar la magnitud de una obra que perdura ya por 125 años, arraigada para siempre en el corazón de los santaclareños de ayer, de hoy y de mañana: “Las mayores fiestas de los pueblos civilizados son las que consagran a enaltecer los hechos de generoso civismo con que las grandes almas realizan en actos memorables, el fecundo principio de la solidaridad social. El magnífico teatro que debe Santa Clara a la munificencia patriótica de su plecara hija, es un monumento erigido al arte y a la caridad por el más noble civismo. La arquitectura es el arte simbólico por excelencia. Así, para Santa Clara quedará siempre simbolizada, en el edificio que hoy se inaugura la gratitud y la admiración de todo un pueblo, el desinterés ejemplar, el celo inigualado de su bienhechora, modelo brillantísimo de virtud, inspiración y patriotismo.” (7)

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Programa de una puesta en escena en La Caridad,
en los inicios del pasado siglo XX.

REFERENCIAS

(1) Tomada de la Hoja Literaria impresa el 8 de septiembre de 1885, Imprenta  “La Perseverancia”, Santa Clara. En Fondo Garófalo, Legajo 11, Archivo Histórico Provincial.
(2) Camilo Salaya del Toro: Pintor filipino, autor de los frescos del techo del Teatro La Caridad.
(3) Hoja Literaria impresa el 8 de septiembre de 1885, Imprenta  “La Perseverancia”, Santa Clara. En Fondo Garófalo, Legajo 11, Archivo Histórico Provincial.
(4) Notable orador, intelectual y político cubano. Defensor de las ideas autonomistas. Participó en los homenajes realizados los días 8 y 9 de septiembre, en ocasión de la inauguración del Teatro La Caridad, siendo el orador principal en ambas veladas.
(5) La Perseverancia, 8 de septiembre de 1885. En Marta Abreu Arencibia y el Dr. Luis Estévez y Romero: estudio biográfico, de Manuel García Garófalo y Mesa, 1925, La Habana.
(6) Idídem.
(7) En Hoja Literaria impresa el 8 de septiembre de 1885, Imprenta “La Perseverancia”, Santa Clara. En Fondo Garófalo, Legajo 11, Archivo Histórico Provincial.

Vea también:

Teatro La Caridad de Santa Clara: 125 años de fundado https://verbiclara.wordpress.com/post/2010/09/07/teatro-la-caridad-de-santa-clara-125-anos-de-fundado

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