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Archive for 13/09/10

Por Miguel Barnet

Dicen que nuestra lengua “nació” en el territorio de la antigua Hispania en el siglo XI, al menos de esa fecha datan las glosas [Glosas Emilianenses] que se encontraron en el Monasterio de San Millán de la Cogolla en La Rioja. El castellano o español, como el francés, el italiano, el gallego, el portugués, el catalán, el rumano, son lenguas romances que surgieron de la mezcla del latín hablado por los conquistadores romanos y las lenguas que hablaban las poblaciones autóctonas de los territorios ocupados, como el árabe.

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Glosas Emilianenses

En 1492, unos pocos meses antes del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón, Elio Antonio de Lebrija publicó la primera gramática de la lengua castellana, que fue también la primera de las gramáticas de una lengua romance. Todavía nuestros abuelos ordeñaban vacas en Galicia y Asturias, cultivaban espinacas en tierras catalanas o recogían aceitunas en Andalucía.

La lengua española que arribó a América, no fue la lengua que se hablaba en la Corte de Toledo o Madrid, sino la lengua hablada en su inmensa mayoría por andaluces y canarios de orígenes humildes.

Del Caribe, que fue a las primeras tierras a las que llegó el castellano y se mezcló con las lenguas de los indoantillanos, se extendió hacia el resto de América para fusionarse con otras lenguas y culturas indoamericanas. Poco tiempo después, con la llegada de los africanos, inmigrantes involuntarios que fueron cazados en sus países de origen, trasladados por la fuerza y encadenados para explotarlos como esclavos, entraría en contacto con nuevas culturas y lenguas, para convertirse definitivamente en español, como le llamamos en Cuba y en casi todos los países de América. Su estructura gramatical, es decir, su morfología y sintaxis, su ortografía, se mantuvo y ha mantenido sin grandes cambios, pero su léxico se ha enriquecido notablemente.

Hoy, el español es la segunda lengua más hablada en el mundo con casi 500 millones de hablantes, precedida por el chino mandarín. Es lengua oficial y nacional de 21 países en Europa, América, África y Oceanía y también la lengua internacional de varios organismos internacionales. A pesar de todo eso, en los últimos años ha dejado de ser una de las lenguas oficiales de importantes organismos internacionales, los cuales escudándose en “problemas económicos” han ido reduciendo el número de las lenguas oficiales y de trabajo en sus reuniones a dos: el inglés y el francés, y en no pocas ocasiones a una sola, el inglés. No porque unas lenguas sean mejores o peores que otras o más ricas, pues todas las lenguas son potencialmente aptas para expresarlo todo, sino porque la decisión de que una lengua sea nacional o internacional no es una decisión lingüística, sino eminentemente política y muchas veces depende del poder económico de los países que las hablan.

A qué viene todo esto. Pues a que en las últimas semanas, sobre todo, a partir del inicio de la transmisión de la controvertida telenovela Aquí estamos, las cuestiones del lenguaje y de cómo hablamos los cubanos, el uso de la lengua en los medios de difusión están en la picota pública. La forma de hablar de los personajes que aparecen en la pantalla, en su inmensa mayoría jóvenes, pero también adultos, ha sido motivo de fuertes debates en reuniones de la Asociación de Cine, Radio y TV de la UNEAC. Locutores, actores, actrices, directores, funcionarios del ICRT, escritores, periodistas, pedagogos, sociólogos, lingüistas, participan en los debates, y es que, sin duda, se trata de un asunto muy sensible para nuestra sociedad. La misma que dio acceso a la educación y a la cultura a todos sus ciudadanos.

Nos comemos las eses, otras veces las decimos donde no van, cambiamos la r por la l, no pronunciamos la d entre vocales, es “complicao”, ni al final de palabra, “¿verdá?”. Todo ahora es normal, y el vale peninsular, ha sustituido al okey norteamericano que tanto ha durado. Y qué decir de las muletillas que nos taladran el oído como más menos, o sea, ¿me entiendes? ¿me explico?, ¿no?, ¿verdá?, entre otras. Las formas de vestir, o de no vestir, para asistir a lugares públicos, centros culturales, incluso educacionales; el uso y abuso de las llamadas malas palabras y los gestos chabacanos y estridentes se propagan y son expresión de problemas de conducta social que se expresan a través del lenguaje. Recordemos que la lengua no es solo gramática, es también identidad, cultura; es conducta.

Sin embargo, a pesar de todo, lo que más nos preocupa es la pobreza léxica que observamos en muchos de nuestros jóvenes y adultos. Es decir la escasez de vocabulario. La reiteración de las mismas palabras porque no se conocen otras, y la mala dicción.

Nuestra variante cubana de la lengua española es un ajiaco donde se han mezclado, entre otras, lo español, lo indoantillano, y lo africano de origen yoruba, bantú o carabalí, para hablar de solo tres fuentes lingüísticas africanas, ante las cuales también debemos asumir una posición objetiva, no vergonzante, ni discriminatoria. El vocablo “chévere”, cubanísimo, se usa hoy en muchísimos países de América, adonde llegó a través de la música cubana, sin embargo, en Cuba ya casi no se usa. Asere y ecobio, también de raíces africanas, se han extendido como formas de tratamiento, sobre todo la primera, entre nuestros jóvenes a partir de los años sesenta del pasado siglo. Su uso hoy es habitual en el vocabulario del cubano y no necesariamente del cubano marginal. Son aportes de otras lenguas que se han incorporado al español de Cuba y que forman parte de nuestra cultura. Palabras originadas en sistemas religiosos o sociedades de fraternidad y ayuda mutua como la Sociedad Abakuá, pero que han adquirido un nuevo valor semántico, según quienes la emplean y la intención con que lo hacen.

Entre todos hemos ido elaborando este rico ajiaco en un largo proceso de cocción que nos identifica como comunidad lingüística cubana. No estamos defendiendo el uso o abuso de palabras vernáculas, porque “lo cubano” no es solamente lo popular, lo pintoresco, lo vulgar; esa es una concepción no solo muy estrecha, sino errada. Lo cubano es también lo culto, lo más elaborado. Tampoco aspiramos a una oralidad de pretenciosa facundia. Sino a un equilibrio que dignifique nuestra manera de hablar, de expresarnos. El mundo de las palabras crea el mundo de los valores y de las cosas. Y es el espejo donde obligatoriamente nos miramos a diario y también desde donde nos miran.

La cornucopia nacional tiene un emblema: LA LENGUA QUE HABLAMOS. ¿Dónde radica la cuestión? En mi opinión está en la educación elemental cuyo cetro lo lleva sobre todo la figura del Maestro y la enseñanza de la lengua materna por la importante función que esta cumple, tanto para el desarrollo mental del ciudadano como para su formación integral en cualquier campo de la ciencia, de la técnica y de la cultura.

La jerga de los jóvenes es propia de la edad y no de la cultura, porque los hablantes a medida que maduran abandonan el lenguaje juvenil característico en todas las sociedades y lenguas del mundo.

Celebro la voluntad del Ministerio de Educación de brindar una mayor atención en nuestras escuelas a la enseñanza de la ortografía, pero a la vez abogo por que acometamos con rigor el de la enseñanza del léxico y el de la redacción. La gramática y la ortografía se pueden aprender en 7 u 8 años de enseñanza, pero el léxico se aprende durante toda la vida, porque cada día surgen nuevas palabras. Nuestros jóvenes hablan con lo que han aprendido en el hogar, en el barrio y, por supuesto, en la escuela. Y también con lo que no han aprendido. Por eso, no los culpemos. Ellos son el resultado de nuestras flaquezas. El que se sienta culpable que rectifique, el que no, que tire la primera piedra.

(Fuente: Granma)

Tomado de Cubaperiodistas

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Por Narciso Fernández Ramírez

«Nuestros héroes tendrán que ser liberados. La enorme injusticia cometida contra ellos será conocida por el mundo entero. Millones de libros transmitirán la verdad y el mensaje de Cuba. Nuestros compañeros, más temprano que tarde, ¡volverán!»
     Fidel Castro, 8 de marzo de 2002

cinco1.gifDoce años lleva la justicia bajo rejas. Doce años en que la razón y la verdad son escamoteadas por el sistema judicial norteamericano, que se burla del mundo entero y mantiene en injusta prisión a los Cinco Héroes cubanos, luchadores contra el terrorismo.
Fue el 12 de septiembre de 1998 cuando quedó consumada la ignominia contra René, Ramón, Fernando, Antonio y Gerardo. La farsa judicial montada en la ciudad de Miami  y el juicio allí celebrado resultaron manipulados de principio a fin por la ultraderecha cubano-americana, que movió influencias y dinero para cebar su odio contra nuestros compatriotas.
El amañado proceso sirvió, no obstante, para ver erguirse a cinco hombres valientes, quienes en sus respectivos alegatos pusieron bien en alto el nombre de Cuba y de sus ideas. Tanto las palabras de René González, como las de Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero, retumbaron acusadoras en las paredes de la corte, sin que ninguna llevara odio contra el pueblo norteamericano.
René usó palabras mesuradas. Ramón acudió a la razón. Fernando apeló a la justicia y Tony utilizó el verso para dejar fijada su inocencia: «No vengo hoy aquí a justificar nada, vengo a decir la verdad. Sólo con ella estoy comprometido.»
Mientras Gerardo, el de mayores condenas recibidas, se mostró firme al reclamar su derecho a defender a su pueblo ante el peligro de agresiones terroristas. El final de su alegato resultó enaltecedor: «Su señoría, la Fiscalía considera, y así lo ha pedido, que debo pasar el resto de mi vida en una cárcel. Confío en que si no es en este, en algún otro nivel del sistema, la razón y la justicia prevalecerán por encima de los prejuicios políticos y los deseos de venganza, y se comprenderá que no hemos hecho ningún daño a este país, que merezca semejante condena. Pero si así no fuera, me permitiría repetir las palabras de uno de los más grandes patriotas de esta nación, Nathan Hale, cuando dijo: ‘‘Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria’’.»
De entonces a la fecha, la lucha del pueblo cubano por el regreso de los Cinco no ha cesado. Convertidos en símbolo de nuestros mejores valores, la convicción de su retorno ha guiado el combate y no ha existido trinchera que no haya reclamado su regreso a la Patria.
Hoy existen en el mundo más de 300 Comités de Solidaridad con los Cinco, y su número crece cada día. La bandera de los Cinco está en el Aconcagua, el pico más alto de Nuestra América, llevada allí por un grupo de jóvenes argentinos. Una valla con sus rostros y la exigencia de su libertad estuvo durante un mes en una céntrica plaza de Hollywood; allí, en la meca del cine, se proclamó la injusta condena que pesa sobre nuestros compatriotas.
Incluso, varios de los más influyentes periódicos norteamericanos se han hecho eco del proceso; al tiempo que una página completa fue publicada en el New York Times para dar a conocer al gran público norteamericano lo que la prensa oculta deliberadamente. De igual forma, la firma de diez Premios Nobel en reclamo de la excarcelación de los Cinco avala la magnitud y el alcance de la lucha.
Tampoco han faltado la solidaridad y el apoyo de bloques integracionistas como el ALBA. Ni encuentros de solidaridad con la presencia de presidentes de varias naciones latinoamericanas: Evo Morales, de Bolivia, y Rafael Correa, entre otros dignatarios.
En estos momentos, la lucha adquiere matices nuevos. El hábeas corpus a Gerardo Hernández Nordelo —a quien le fuera ratificada la cadena perpetua— reafirma la voluntad de no cejar en el camino legal. A sabiendas, incluso, de lo difícil y espinoso que resulta, dados los vericuetos de la justicia a lo Made in USA y lo sumamente politizado del proceso.
También la amplia campaña solidaria crece a 12 años del injusto e inhumano encierro, período en que han pasado muchos días en el hueco, manera bárbara y fascista de intentar ablandar sus indomables espíritus.
Ahora mismo, tanto en Villa Clara como en toda Cuba y otras partes del mundo, los actos de apoyo a los Cinco resultan incontables. Hasta en la lejana Bélgica, el 12 de septiembre, un grupo de reconocidos artistas de aquel país actuó, delante del Palacio de Justicia de Bruselas, en un concierto de solidaridad con los Cinco y por el reclamo de su inmediata excarcelación.
En esa ingente lucha de más de una década, no podemos olvidar que aquí en Villa Clara, en Caguaguas, existe un framboyán con las siglas de Gerardo y Adriana grabadas en su tronco, árbol que guarda su más bello florecer para el amoroso reencuentro de la pareja.
Ni releguemos la hermosa idea del colectivo de Melaíto, que desde hace más de un año le tiene reservado un espacio en blanco a Nordelo —nombre artístico del caricaturista que es Gerardo Hernández— para que, en un mural que existe cerca de la Terminal de Ómnibus Intermunicipales de Santa Clara, dibuje contra la guerra y el terrorismo.

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fidel-portada-2.jpgAunque hubo artículos sobre el tema antes y después del 1º de septiembre de 2010, ese día, el diario La Jornada, de México, publicó uno de gran impacto, titulado “El holocausto gitano: ayer y hoy”, que recuerda una historia verdaderamente dramática. Sin añadir ni quitar una sola palabra de la información que ofrece, seleccioné los renglones textuales de su contenido que reflejan hechos realmente conmovedores, de los cuales, Occidente y, sobre todo, su colosal aparato mediático, no dice una palabra.
“En 1496: auge del pensamiento humanista. Los pueblos rom (gitanos) de Alemania, son declarados traidores a los países cristianos, espías a sueldo de los turcos, portadores de la peste, brujos, bandidos y secuestradores de niños.
—1710: siglo de las luces y de la razón. Un edicto ordena que los gitanos adultos de Praga sean ahorcados sin juicio. Los jóvenes y las mujeres son mutilados. En Bohemia, se les corta la oreja izquierda. En Moravia, la oreja derecha.
—1899: clímax de la modernidad y el progreso. La policía de Baviera crea la Sección Especial de asuntos gitanos. En 1929, la sección fue elevada a la categoría de Central Nacional, y trasladada a Munich. En 1937, se instala en Berlín. Cuatro años después, medio millón de gitanos mueren en los campos de concentración de Europa central y del Este.”
—En su tesis de doctorado Eva Justin (asistente del doctor Robert Ritter, de la sección de investigaciones raciales del Ministerio de Salud alemán), afirmaba que la sangre gitana era sobremanera peligrosa para la pureza de la raza alemana. Y un tal doctor Portschy envió un memorándum a Hitler sugiriéndole que se los sometiera a trabajos forzados y a esterilización en masa, porque ponían en peligro la sangre pura del campesinado alemán.
—Calificados de criminales inveterados, los gitanos empezaron a ser detenidos en masa, y a partir de 1938 se los internó en bloques especiales en los campos de Buchenwald, Mauthausen, Gusen, Dautmergen, Natzweiler y Flossenburg.
—En un campo de su propiedad de Ravensbruck, Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo (SS), creó un espacio para sacrificar a las mujeres gitanas que eran sometidas a experimentos médicos. Se esterilizó a 120 niñas cíngaras. En el hospital de Dusseldorf-Lierenfeld se esterilizó a gitanas casadas con no gitanos.
—Millares de gitanos más fueron deportados de Bélgica, Holanda y Francia al campo polaco de Auschwitz. En sus Memorias, Rudolf Hoess (comandante de Auschwitz), cuenta que entre los deportados gitanos había viejos casi centenarios, mujeres embarazadas y gran número de niños.
—En el gueto de Lodz (Polonia) […] ninguno de los 5.000 gitanos sobrevivió.”
—En Yugoslavia, se ejecutaba por igual a gitanos y judíos en el bosque de Jajnice. Los campesinos recuerdan todavía los gritos de los niños gitanos llevados a los lugares de ejecución.”
—En los campos de exterminio, sólo el amor de los gitanos por la música fue a veces un consuelo. En Auschwitz, hambrientos y llenos de piojos, se juntaban para tocar y alentaban a los niños a bailar. Pero también era legendario el coraje de los guerrilleros gitanos que militaban en la resistencia polaca, en la región de Nieswiez.”
La música fue el factor que mantuvo en ellos la unidad que los ayudó a sobrevivir, como en los cristianos, los judíos y los musulmanes lo fue la religión.
La Jornada, en sucesivos artículos desde fines de agosto, refrescó los acontecimientos casi olvidados de lo que ocurrió con los gitanos en Europa, que afectados por el nazismo, fueron olvidados después del juicio de Nuremberg en 1945-1946.
El gobierno alemán de Konrad Adenauer declaró que el exterminio de los gitanos antes de 1943, obedecía a políticas legales de Estado; los afectados ese año no recibieron indemnización alguna. Robert Ritter, experto nazi en el exterminio de los gitanos, fue puesto en libertad; 39 años después, en 1982, cuando la mayoría de los afectados habían muerto, fue que se reconoció su derecho a la indemnización.
Más del 75 por ciento de los gitanos, que se calculan entre 12 y 14 millones, viven en Europa Central y del Este. Sólo en la Yugoslavia socialista de Tito los gitanos fueron reconocidos con los mismos derechos que las minorías croatas, albanesas y macedonias.
El órgano de prensa mexicano califica de “particularmente perversa” la deportación masiva de gitanos a Rumania y Bulgaria, ordenada por el gobierno de Sarkozy —judío de origen húngaro—; son las palabras textuales con que la califica. No se tome como una irreverencia mía.
En Rumania, el número de gitanos se calcula en dos millones de personas.
El Presidente de ese país, Traian Basescu, aliado de Estados Unidos y miembro ilustre de la OTAN, calificó de “gitana asquerosa” a una periodista. Como puede observarse, una persona sumamente delicada, y de cortés lenguaje.

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