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Archive for 12/02/11

Salvador Gutiérrez Ordóñez, El País

ortografia-rae.jpg¿Guion o guión?

La aparición de la nueva Ortografía de la lengua española no ha dejado indiferente a la sociedad. Las opiniones se polarizan en los dos extremos de la escala. Para unos, la obra es sólida, novedosa, bien fundamentada, coherente, exhaustiva, didáctica. Otros, en el polo opuesto, se fijan en cambios muy concretos y expresan de forma apasionada su desacuerdo.

Es el código donde se manifiesta de forma más visible el carácter unitario de la lengua. Cualquier cambio ortográfico se percibe como una agresión que afecta al hábito de escribir

Paso por alto, claro está, algunas interpretaciones desaforadas que alistan a la Real Academia Española en una cruzada de barbarie educativa empeñada en simplificar la escritura para favorecer a vagos e incultos. ¡Qué desatino! La RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española saben bien que la ortografía no es una cuestión menor. Es el código donde se manifiesta de forma más visible el carácter unitario de la lengua, y posee enormes repercusiones sociales, educativas e incluso económicas. Por eso, han abordado esta obra con enorme cuidado y responsabilidad.

Uno de los asuntos que con mayor asiduidad ha castigado las prensas, que con mayor brío ha cabalgado sobre las ondas y que con mayor celeridad ha circulado por las redes es, sin duda, el problema de los monosílabos con diptongo o triptongo ortográfico. Me refiero a la obligatoriedad de escribir sin tilde voces como guion, Sion, truhan, Ruan, crie, fie, guie, lie, crio, fio, guio, lio, rio, criais, fiais, guiais, liais, riais, crieis, fieis, guieis, lieis, riais, hui, huis, flui, fluis…

Quienes no comprenden el cambio muestran disconformidad, disgusto, grandísimo enojo y desde su trinchera exigen inmediata revocación de la norma. Cuando veo esta amenazante lluvia de dardos, me acuerdo de Lutero en la Dieta de Worms, bajo la mirada olímpica del emperador Carlos y el dedo vociferante de las autoridades eclesiásticas que le exigían inmediata retractación. Aunque sobrecogido, respondía con seguridad: «Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa», al tiempo que admitía discutir sus tesis, siempre que el debate se guiara «por las Escrituras y por la razón».

¿Qué afirman las «escrituras», es decir, la norma heredada? La Ortografía de la lengua española de 1999 (Ortografía99) determinaba de forma taxativa los diptongos ortográficos. Se consideraban tales:

a) Toda combinación de vocal cerrada átona (i, u) con una vocal abierta (a, e, o). «En consecuencia, son diptongos las siguientes combinaciones: ai, au, ei, eu, oi, ou, ia, ie, io, ua, ue, uo» (Ortografía99, página 43).

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