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Archive for 25/06/11

Bellos poemas de nuestro José Martí que les dedico a todas las mujeres en el Día Internacional de la Mujer:

La joven de la perla (1665). Johannes Vermeer van Delft

I
Ésta es rubia; ésta, oscura; aquélla, extraña
Mujer de ojos de mar y cejas negras:
Y una cual palma egipcia alta y solemne
Y otra como un canario gorjeadora.
Pasan, y muerden: los cabellos luengos
Echan, como una red: como un juguete
La lánguida beldad ponen al labio
Casto y febril del amador que a un templo
Con menos devoción que al cuerpo llega
De la mujer amada: ella, sin velos
Yace, y a su merced: -él, casto y mudo
En la inflamada sombra alza dichoso
Como un manto imperial de luz de aurora.
Cual un pájaro loco en tanto ausente
En frágil rama y en menudas flores,
De la mujer el alma travesea:
Noble furor enciende al sacerdote
Y a la insensata, contra el ara augusta
Como una copa de cristal rompiera:
Pájaros, sólo pájaros: el alma
Su ardiente amor reserva al Universo.

II
Vino hirviente es amor: del vaso afuera,
Echa, brillando al sol, la alegre espuma:
Y en sus claras burbujas, desmayados
Cuerpos, rizosos niños, cenadores
Fragantes y amistosas alamedas
Y juguetones ciervos se retratan:
De joyas, de esmeraldas, de rubíes,
De ónices, y turquesas y del duro
diamante, al fuego eterno derretidos,
Se hace el vino satánico: mañana
El vaso sin ventura que lo tuvo
cual comido de hienas, y espantosa
Lava mordente se verá quemado.

III
Bien duerma, bien despierte, bien recline—
Aunque no lo reclino— Bien de hinojos,
Ante un niño que juega el cuerpo doble
Que no se dobla a viles y a tiranos,
Siento que siempre estoy en pie: —si suelo,
Cual del niño en los rizos suele el aire
Benigno, en los piadosos labios tristes
Dejar que vuele una sonrisa, —es cierto
Que así, sépalo el mozo, así sonríen
Cuantos nobles y crédulos buscaron
El sol eterno en la belleza humana.
Sólo hay un vaso que la sed apague
De hermosura y amor: Naturaleza
Abrazos deleitosos, híbleos besos
A sus amantes pródiga regala.

IV
Para que el hombre los tallara, puso
El monte y el volcán Naturaleza,—
El mar, para que el hombre ver pudiese
Que era menor que su cerebro: —en horno
Igual, sol, aire y hombres elabora.
Porque los dome, el pecho al hombre inunda
Con pardos brutos y con torvas fieras.
Y el hombre, no alza el monte: no en el libre
Aire, ni sol magnífico se trueca:
Y en sus manos sin honra, a las sensuales
Bestias del pecho el corazón ofrece:
A los pies de la esclava vencedora:
El hombre yace deshonrado, muerto.

Más sobre José Martí en:

https://verbiclara.wordpress.com/cat/jose-marti

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Máximo Gómez. Caricaturas de LAZ

Por Ciro Bianchi Ros

Invita Máximo Gómez a su esposa Manana a visitar Santiago de Cuba y la propuesta llena de júbilo a la familia, pues los acompañarán sus hijas Clemencia y Margarita. Quiere el viejo guerrero abrazar a su hijo Maxito, a Candita, la esposa de este, y a los pequeños nietos, y, de paso, que sus hijas conozcan la bella capital oriental. Ese es el motivo visible del viaje. Abriga además el General una segunda intención: impugnar los planes reeleccionistas del presidente Tomás Estrada Palma y promover la candidatura presidencial del general Emilio Núñez. Corría el mes de mayo de 1905. Pocas semanas después, el 17 de junio, el General en Jefe del Ejército Libertador era cadáver. El Napoleón de la Guerrilla, como le llamaron los ingleses, el hombre que había desafiado la muerte en unos 235 combates sin sufrir más que dos heridas, moría en su cama fulminado por la septicemia.
En los tiempos precedentes al viaje ha estado alejado de la vida pública. El sueño cubano de libertad e independencia se frustró por la ocupación militar que siguió a la intervención norteamericana en la guerra contra España, y él se erige, ya en la paz, como un factor de unidad y equilibrio, ajeno al desempeño de cualquier posición política, incluso la Presidencia de la República, que rechazó de manera tajante. Pero la intransigencia y los desplantes del Gobierno lo mantuvieron momentáneamente apartado hasta que lo sacan de su retiro los propósitos del Presidente de prorrogarse en el poder. De vuelta a la brega, asiste a juntas y hace declaraciones. Ve el descontento popular e intuye la convulsión que se avecina. Dice a sus íntimos: «Siento barruntos de Revolución».

Enfermo de popularidad

Necesita por otra parte ese viaje. Los años de guerra y el duro y largo peregrinar por tierras americanas resintieron su cuerpo de acero. Las privaciones, la vida a la intemperie, las largas cabalgatas hicieron mella en su organismo. Siente que le faltan fuerzas y bien merece un descanso al lado de su familia. Sigue siendo un ídolo, y la plácida estancia en Santiago le reafirma, como si acaso lo necesitara, que su arraigo y ascendencia están intactos y siguen siendo enormes. La gente le cierra el paso en la calle. Todos quieren verlo y saludarlo. Una noche se queja el General de un dolor en la mano derecha, que tantos han insistido en estrechar en las jornadas precedentes. Un dolor que se manifiesta justo en el sitio donde días antes se hizo una pequeña herida. El malestar tolerable y aparentemente pasajero y sin importancia, se complica. Hay infección y sobreviene la fiebre, y se dispone de inmediato el regreso a La Habana. Así lo determina el doctor José Pareda, su médico de cabecera, que lo acompaña, y que ha diagnosticado una pihoemia (enfermedad purulenta). En verdad, el mayor general Máximo Gómez ha enfermado de popularidad. (más…)

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Tomado de Poemas escogidos, de. El libro lo publicó la Editorial de Arte y Literatura y los poemas los tradujo Jesús David Curbelo. El poema en inglés está tomado de Luminarium: Anthology of English Literatura.


LA PRENDA

Envíame alguna prenda que me deje vivir,
o a mis inquietos pensamientos deje dormir y descansar;
envíame alguna miel que endulce mi colmena,
que en mi pasión yo pueda esperar lo mejor.
No mendigo una cinta elaborada con tus propias manos
que anude nuestro amor en la tensión fantástica
de la recién tocada juventud; no el anillo que muestre la firmeza

de nuestra dilección, que, como aquel, es circular y llana,
así podrán nuestros amores confluir en el candor;
no, no los corales que tu muñeca abrazan,
totalmente enlazados a un tiempo en congruencia,
para mostrar a nuestros pensamientos cómo reposarían
en igual asidero;
no, no tu retrato, aunque es lo más grato,
y más deseado, porque mejor se imita lo mejor;
no ingeniosos versos, que son los más prolijos
entre los escritos con que tú has arengado.

No envíes esto, ni aquello, a aumentar mi provisión,
Sólo jura que tú crees que te amo, y nada más.

THE TOKEN

Send me some tokens, that my hope may live
Or that my easeless thoughts may sleep and rest ;
Send me some honey, to make sweet my hive,
That in my passions I may hope the best.
I beg nor ribbon wrought with thine own hands,
To knit our loves in the fantastic strain
Of new-touch’d youth ; nor ring to show the stands

Of our affection, that, as that’s round and plain,
So should our loves meet in simplicity ;
No, nor the corals, which thy wrist enfold,
Laced up together in congruity,
To show our thoughts should rest in the same hold ;
No, nor thy picture, though most gracious,
And most desired, ‘cause ‘tis like the best
Nor witty lines, which are most copious,
Within the writings which thou hast address’d.

Send me nor this nor that, to increase my score,
But swear thou think’st I love thee, and no more.

John Donne (Londres, 1572-1631). Poeta y predicador. Procedente de una familia católica, estudió en Oxford y Cambridge. Aunque brilló como orador y prosista religioso, la mayor parte de su obra poética se publicó póstumamente. Con el tiempo devino símbolo de los llamados poetas “metafísicos”, mas pronto cayó en el olvido y sólo en el siglo XX fue reivindicado por autores como Elliot y Yeats, que admiraron en él la mezcla de vigoroso sentimiento y pensamiento elevado, en medio de una oleada de imágenes que van del hermetismo a la flexibilidad rítmica del lenguaje hablado, sin perder sensibilidad ni lirismo. Principales colecciones de poemas: Song and Sonnets, Epigrams, Elegies, Epithalamions, Satyres, an Anatomie of the World, Divine Poems.

Otro poema de John Donne en Verbiclara:

Hechicería por un retrato / Witchcraft by a picture

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