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Archive for 2/09/11

En época del XIII Campeonato Mundial de Atletismo, que se celebra en Daegu, Corea del Sur, aprovecho para que conozca a nuestro Andarín Carvajal, maratonista cubano, cartero y muy pobre:

EL ANDARÍN CARVAJAL, CAMPEÓN DE LOS POBRES

Jorge Oller Oller

El Andarín Carvajal a su regreso de los Estados Unidos en 1905 con uno de sus trofeos. (Foto: Rafael B. Santa Coloma)

A finales de agosto de 1905 regresó a Cuba el andarín Félix Carvajal Soto con los trofeos que había ganado  en varias competencias de los Estados Unidos. Era una gran noticia para la afición deportiva habanera y la revista El Fígaro le pidió a su reportero gráfico Rafael B. Santa Coloma lo retratara en su estudio. Era la primera vez que este humilde deportista iba a una galería fotográfica  y también que su retrato fuera impreso en los periódicos cubanos. El pie de grabado informaba:
“El Fígaro tiene el gusto de publicar el retrato del notable y afamado andarín cubano, señor Félix Carvajal, vencedor en varios torneos.  Ha obtenido el señor Carvajal los siguientes y difíciles premios:
1º. Premio en la exposición de San Luis, medalla de oro.
2º. Carrera en el estado de San Luís. Premio de una copa de plata y oro.
3º. Carrera del Missouri Atletic Club. Medalla de oro
4º. Chicago, Premio Medalla de Oro
5º. Washington, Premio Medalla de Oro.

Todos estos premios han sido ganados compitiendo con los mejores andarines conocidos, y todas las carreras alcanzadas fueron de 25 a 40 millas, como también han sido disputadas en los Estados Unidos.
Los premios del señor Carvajal que hoy se encuentra en La Habana, donde se propone demostrar su habilidad, se exhiben en El Pincel.
En el Fígaro aparece retratado con su más importante lauro la copa que obtuvo en San Luís.
Satisfacción para los cubanos debe ser el triunfo de un compatriota en el extranjero”.

El Andarín en una de las competencias celebradas en San Luis, EE.UU. (Foto: autor desconocido)

Realmente el joven cartero de treinta años, conocido como el Andarín Carvajal, tenía muchos más meritos deportivos y patrios que los enumerados en El Fígaro. Fue a las III Olimpiadas celebradas en San Luis solo, sin recursos oficiales, sin más dinero que el que pudo recaudar en exhibiciones y colectas públicas. Un barco lo llevó a Nueva Orleáns y como los ahorros no le alcanzaron para continuar el viaje en tren, fue caminando por carretera los mil 200 kilómetros que faltaban para llegar a la ciudad olímpica. La jornada fue dura, días de ayuno, otros de suerte al encontrar alguna familia generosa que
le diera algún bocado o de hartarse de frutas en fincas contiguas al camino. Agotado, desnutrido, con sus pesados zapatos de cartero, los pantalones y camisa recortados para que parecieran un atuendo deportivo y soportando la ironía de algunos burlones, se presentó en la mesa de inscripciones. Los que vieron a este flacucho corredor de 1.52 metros de estatura dudaron que pudiera llegar tan siquiera hasta la mitad de la carrera.

A las dos de la tarde del 30 de agosto de 1904, sonó el disparo que inició el maratón. Treinta y un corredores, entre ellos el cubano, partieron de la línea de salida hacia la meta en busca del triunfo. Mientras corría por caminos polvorientos y desconocidos, el andarín Carvajal recordaba cual si fuera una película o un sueño, la humilde casa de Águila y San Lázaro donde nació el 18 de marzo de 1875, su infancia en San Antonio de los Baños y su primera victoria de corredor, al aceptar el reto del maratonista español  Mariano Bierza que iba de pueblo en pueblo jactándose de su inigualable resistencia y como a las 7 de la mañana de un domingo del mes de noviembre de 1889, comenzaron a dar vueltas alrededor del parque convertido en estadio, repleto de vecinos y también de curiosos de otros caseríos cercanos. Alrededor de las cinco de la tarde el español quedó agotado y abandonó la prueba, mientras Carvajal remató el desafió corriendo dos horas más. La alegría de sus vecinos y amigos fue intensa, lo pasearon en hombros por las calles y fue tanta la emoción y la felicidad que se le aguaron los ojos.

La carrera en San Luis continuaba y el andarín cubano con sus pasos maratónicos, seguía pensando en aquellos días gloriosos en que junto con otros jóvenes amigos se unió a las fuerzas mambisas para luchar por la libertad  de Cuba y en las largas distancias que recorrió, incluso atravesando terreno enemigo, llevando los importantes mensajes que sus jefes le confiaban. Tenía muy presentes aquellos tiempos de hambre y de peligros que forjarían su indómita voluntad de seguir siempre adelante, venciendo cuantas dificultades se presentaran.

Vino también a su mente cuando, al terminar la guerra, le dieron una plaza de cartero con zapatos, uniforme y pito. Estaba tan contento que no caminaba, sino corría repartiendo cartas y continuaba corriendo después del trabajo por distintos lugares de La Habana, soplando constantemente su silbato de cartero, recibiendo saludos, aplausos y haciendo amistades. Al anunciarse la Olimpiada de San Luís sus amigos lo animaron a participar y él vio en ello la oportunidad de su vida. Pidió apoyo al Gobierno de Estrada Palma pero no le hicieron caso. Acudió entonces al pueblo y en los parques de las barriadas mostró su resistencia y velocidad de andarín, profetizaba su éxito y pasaba su gorra solicitando ayuda. Le regalaban centavitos y así, kilo a kilo, fue reuniendo hasta poder completar el precio del pasaje en barco hasta Nueva Orleans. (más…)

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Una inédita investigación camagüeyana revela importantes acontecimientos de la vida y obra de Silvestre de Balboa y Troya, el canario precursor de la Literatura cubana

Silvestre de Balboa y Troya

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— Hace cinco meses la editora camagüeyana Ácana presentó una importante investigación que sintetizó dos décadas de trabajo. Vida de Silvestre de Balboa y Troya: El canario precursor de la Literatura Cubana, de la autoría del escritor Ramiro Manuel García Medina, reveló importantes aspectos de la vida y obra de este canario-criollo y esclareció elementos tergiversados en la historia, abordados por muchos dentro y fuera del territorio nacional.

Lo anterior ha sucedido, según palabras del investigador García Medina, por la carencia de documentos veraces, a los cuales él pudo tener acceso en el Archivo General de Indias, en Sevilla; en los de Madrid e Islas Canarias, de España, y en Cuba.

La antigua Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, acogió a partir del 13 de abril del año 1600, a un hijo que trascendió en la historia por escribir la obra considerada oficialmente en el país como génesis de la Literatura cubana: Espejo de paciencia.

Desde que sus 1 211 versos, divididos en dos cantos, vieron la luz, se destacaba el nacimiento del criollismo a través de la representación incipiente de la mezcla de distintos grupos étnicos radicados en el archipiélago, y con latentes preocupaciones sobre las vías que se utilizaban para el desarrollo de las villas del interior del país.

—En su estudio usted precisa una fecha de residencia de Silvestre de Balboa en Puerto Príncipe muy diferente a la que certifican las anteriores investigaciones…

—Las bibliografías conocidas acerca de este poeta lo ubican como residente de Bayamo en 1604, sin embargo, documentos encontrados en el Archivo General de Indias certifican que para ese entonces él ya era vecino de la Villa principeña desde 1600, y que laboró como escribano en el Cabildo de esta hasta 1608. (más…)

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    Edición 30 de julio de 1608,  Isla de Gran Canaria

ESPEJO DE PACIENCIA Relacion del caso, en octavas Silvestre de Balboa y Troya de Quesada (1563-1649) Donde se cuenta la prision que el capitan Gilberto Giron hizo de la persona del Ilmo. Sor. D. Fr. Juan de las Cabezas Altamirano, Obispo de la isla de Cuba, en el puerto de Manzanillo, año de mil seiscientos cuatro. Dirijido al mismo Sr. Obispo, por Silvestre de Balboa y Troya de Quesada, natural de la isla del la Gran Canaria, vecino de la villa del Puerto Príncipe en la isla de Cuba. Al Lector Amigo, y curioso lector. No te pido que encubras mis faltas, que bien sé que por mucho que te lo ruegue no lo has de hacer; ni tampoco te pido que loes lo que fuere de tu gusto, que sería necedad mía pensar que la rudeza de mi ingenio lo puede dar á nadie. Lo que te suplico es que no te arrojes luego á condenar por malo lo que por ventura ignoras : déjalo al tiempo que haga su oficio, que en el discurso de él quedarás desengañado. Movióme á escribir la prision de este santo Obispo, la paciencia con que la sufrió ; y por eso le puse el título que tiene, obligado de su ejemplar vida, buenas prendas, y clarísima sangre. Puse juntamente la milagrosa victoria que el Capitan Gregorio Ramos, alcanzó del Capitan Gilberto Giron, en el puerto de Manzanillo, así por ser lo uno dependiente de lo otro, como porqué pareciese algo este librito. Fingí, imitando á Horacio, que los dioses marineros vinieron á la nave de Gilberto á favorecer al Obispo, para que entiendan los temerosos de Dios que hasta los brutos animales sienten las injurias que se hacen á sus ungidos, y que ellos imitando á su Maestro, Cristo, aunque se puedan vengar, no lo hacen ; antes si ruegan á Dios por sus enemigos. Asimismo escribo la alegría y contento que recibió toda la isla con su venida y libertad, y el júbilo, con que le salieron á recibir no solo los vecinos del Bayamo, sino también las ninfas de los montés, fuentes y ríos, para que se noté la falta que hace un bueno en una república, y el contento y alegría que muestran en su venida, no solo los hombres raciónales, pero aun hasta los animales brutos y cosas insensibles. Dirijí esta al mismo Obispo, porqué viese sus trabajos escritos, que nadie los siente tanto como el que los pasa. Esto es lo que contiene este librito: eso ofrezco. Dios ponga tiento en tu lengua. Carta Dedicatoria A el Mtro. D. fr. Juan de las Cabezas Altamirano, Obispo de esta isla de Cuba, Jamaica, y la Florida, del Consejo de S.M: —Silvestre de Balboa Troya y Quesada. Acuérdome, Príncipe Ilustrísimo, que partiéndose V.S. de esta villa para la del Bayamo, me dió unas justas quejas casi reprendiéndome del descuidó de no haberle mostrado alguna cosa de esta pequeña gracia que Dios me comunicó : y como las palabras de los príncipes son tan poderosas, se imprimieron en mi de manera, que atropellando todas las dificultades que la rudeza de mi ingenió con justa razón me ofrecía, tomé la pluma, y escribí la triste y lamentable prision de V.S., tan sentida y llorada de toda esta isla. No hago mención en ella de las loables costumbres y santa vida de V.S. Ilma., ni de los heroicos hechos y memorables hazañas de su antiquísima casa, tan adornada y enriquecida de tantos róeles y cabezas de turcos, porque seria proceder á largos discursos : baste que el mundo esté rico de sus trofeos, y las historias llenas de sus victorias, y toda esta isla rica y regocijada en tener por su Obispo un Príncipe tan cristianismo ; cuya santa vida Dios guarde por largos y felices años, con los acrecentamientos que V.S. merece, y sus súbditos le deseamos. —Puerto del Príncipe, julio 30 de 1608 años. (más…)

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