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Archive for 15/11/11

Por Guillermo Rodríguez Rivera

Regino Boti.

Falta poco más de un año para que la literatura cubana conmemore el centenario de la publicación de Arabescos mentales, el libro de Regino Eladio Boti, que inauguró lo que se llamó el renacimiento poético cubano.

Diversas circunstancias habían motivado un apagamiento de la poesía cubana en los primeros años del siglo XX.

Cuba había emergido empobrecida de la guerra de independencia, que culminaría con la intervención norteamericana en 1898.

Por varias imposiciones de la vida, los más importantes poetas cubanos de los finales del siglo XIX, habían desaparecido para esos primeros años del  XX.

En 1893, la tuberculosis, el gran mal incurable decimonónico, había causado la muerte de Julián del Casal, apenas a sus treinta años.

Dos años después, cae en combate José Martí, el gran renovador de la prosa de la lengua en el período.

Uno más tarde, cuando solo contaba diecinueve años, muere en su exilio de la Florida, Juana Borrero, la gran promesa de la poesía cubana.

El novio de Juana, el joven poeta Carlos Pío Uhrbach, muere combatiendo entre las tropas mambisas, en las que había alcanzado el grado de teniente coronel. Solo tenía 25 años.

De esos golpes consecutivos parece incapaz de reponerse la poesía cubana.

Estos sucesivos e irreparables golpes, van haciendo casi un páramo de lo que había sido la rica poesía cubana de finales del siglo XIX.

Bonifacio Byrne

La figura mayor con que cuenta Cuba al iniciarse la república, en 1902, es el matancero Bonifacio Byrne. Aunque era un coetáneo de los modernistas, Byrne no había acabado de asumir la renovación que habían iniciado Casal y Martí. Todavía se movía en un elegante posromanticismo. Al ver degradada la naciente república por la intervención norteamericana, su dolido patriotismo le arranca el poema que lo ha hecho inmortal: “Mi bandera”, de factura tradicional, pero que ha perdurado por ser apasionado testimonio de un momento frustrante de la vida nacional cubana:

Al volver de distante ribera
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera,
y otra he visto además de la mía.

José Martí es, por esos años, apenas el hombre que había reavivado la llama independentista de 1868 y a su vez reunido nuevamente a los patriotas cubanos para culminar la obra inconclusa.

José Martí

Como poeta, Martí tiene más fama que el real conocimiento que hay de su obra. Había publicado únicamente dos mínimos cuadernos de poesía, ambos en Nueva York: Ismaelillo (1882) y Versos sencillos (1891). Las magras ediciones, de muy pocos ejemplares, circulan casi exclusivamente entre los amigos del poeta, y algunas excepcionales personalidades que lo conocen y lo admiran.

Al caer Martí en Dos Ríos, el poeta nicaragüense Rubén Darío, escribe una apasionada y a la vez muy lúcida crónica para el diario La Nación, de Buenos Aires, exaltando la importancia de Martí, sobre todo como escritor. Es impresionante el conocimiento que tiene el autor de Cantos de vida y esperanza de la obra del cubano, que había editado tan sólo los dos poemarios que mencione. Sus renovadores Versos libres permanecían inéditos, y el grueso de su obra en prosa, andaba dispersa por grandes periódicos de América, como La Nación, argentina; La Opinión Nacional, de Caracas, y El Partido Liberal, de México. (más…)

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Mariana Enriqueta Pérez Pérez invita:

Este mes la tertulia “La décima es un árbol”, en el Museo de Artes Decorativas de Santa Clara, tiene como invitado a un joven poeta, Serguei Martínez, pero habrá otros asuntos también interesantes y las secciones habituales (“La pieza del mes” y el Catálogo rimado No. 49).

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Iván Lejardi. Se caracteriza por promover intensamente la música electrónica cubana a través de su combinación con la plástica, el audiovisual, el diseño gráfico y diversas manifestaciones del arte contemporáneo cubano.

Inició su carrera como artista plástico y se graduó en la Academia Profesional de Bellas Artes “Leopoldo Romañach”, de Santa Clara, en el año 2004. Comienza desde entonces su formación autodidacta como DJ productor de música electrónica y se desarrolla en las presentaciones del Club Karachi. Posteriormente ha trabajado en el Club La Red, el Club Tikoa, el Club Amanecer, el Club Coctel, el Club Scheherezada, el Club Atelier y los Jardines de la Tropical.

Participó en la edición del festival anual de música electrónica Rotilla 2008. Promueve intensamente la música electrónica cubana a través de su combinación con la plástica, el audiovisual, el diseño gráfico y diversas manifestaciones del arte contemporáneo cubano. También, en exposiciones como artista plástico y como DJ de música electrónica, entre los que se destaca la exposición del artista plástico Abel López en la Fundación Ludwig de Cuba. (más…)

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