Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 7/06/13

La inteligencia es don casual que la Naturaleza, soñolienta a veces, pone en el cráneo de un vil, como pone en un cuerpo de hetaira[1] la hermosura: a muchos hombres se les puede dejar la espalda descubierta de un tirón, y enseñar el letrero que dice claro: “¡hetaira!” El don propio, y medida del mérito, es el carácter, o sea el denuedo para obrar conforme a la virtud, que tiene como enemigos los consejos del mundo y los afectos más poderosos del alma.

Americano apasionado, cronista ejemplar, filólogo experto, arqueólogo famoso, filósofo asiduo, abogado justo, maestro amable, literato diligente, era orgullo de Cuba Bachiller y Morales, y ornato de su raza. Pero más que por aquella laboriosidad pasmosa, clave y auxiliar de todas sus demás virtudes; más que por aquellos anaqueles de saber que hacían de su mente capaz, una como biblioteca alejandrina; más que por aquel candor moral que en tiempos aciagos, y con la bota del amo en la frente, le tuvo entretenido, como en quehacer doméstico, en investigar las curiosidades más recónditas de su Cuba, de su América, y los modos más varios de serles útil; más que por aquella mezcla dichosa de ingenuidad y respeto en la defensa de sus juicios, y por la sencillez e ingenio con que trataba, como a amigos de su corazón, al principiante más terco y al niño más humilde; más que por aquella juventud perenne en que mantuvieron su inteligencia el afán de saber y la limpieza de su vida, fue Bachiller notable porque cuando pudo abandonar a su país o seguirlo en la crisis a que le tenían mal preparado su carácter pacífico, su filosofía generosa, su complacencia en las dignidades, su desconfianza en la empresa, sus hábitos de rico, dejó su casa de mármol con sus fuentes y sus flores, y sus libros, y sin más caudal que su mujer, se vino a vivir con el honor, donde las miradas no saludan, y el sol no calienta a los viejos, y cae la nieve. (más…)

Read Full Post »

Gráfica de Marcelo Saratella.

Gráfica de Marcelo Saratella.

Junio 7

Nezahualcóyotl murió veinte años antes de que Colón pisara las playas de América.

Fue rey de Texcoco, en el vasto valle de México.

Allí dejó su voz:

Se rompe, aunque sea oro,
se quiebra, aunque sea jade,
se desgarra, aunque sea plumaje de quetzal. (más…)

Read Full Post »