Quiso la Municipalidad de Santa Clara perennizar la visita que hiciera el gobernador de la Isla O’Donnell a la villa en 1845 y estimó honrar con su nombre al puente construido sobre el arroyo de la Tenería, también conocido como Botijuela por los más viejos. El puente, debajo de su primera piedra guarda como tesoro en una pequeña caja, todos los documentos alusivos a su construcción. La obra, inaugurada el 11 de junio de 1846, fue costeada a través de una suscripción pública.
Autoridades de la villa y muchos poblanos pasearon por las calles de Santa Clara el retrato al óleo de la reina Isabel II que había regalado el Capitán general a la ciudad y lo llevaron consigo hasta el puente en cuestión.
El puente fue construido en el camino que enlazaba el cementerio y la calle Santa Elena (hoy Independencia) sobre un modesto curso de agua que casi ha desaparecido sirviendo de basurero por la falta de civismo de los vecinos y de todo aquel que construyendo necesita botar escombros.
Pero no tuvo suerte el insolente Capitán general de la Isla en la honra que le hacían las autoridades santaclareñas. El puente era paso obligado de los cortejos fúnebres en su camino al cementerio. Y al llegar allí, dolientes, condolientes y llorones ya estaban fatigados. La carroza aminoraba la marcha o se detenía. Y cuando se detenía bajo un sol implacable, aquellos cuyo oficio era despedir el duelo y dar el último adiós a los muertos, aprovechaban para decir su panegírico. En ese dircurso todos los muertos eran buenos y los oradores exaltaban virtudes desconocidas. Escandalosas queridas e infieles maridos, ladrones y timadores, asesinos, hijos abominables y padres déspotas, rencorosos vecinos y avariciosos comerciantes, chulos y vividores, todo el mundo al partir recogía allí su aureola de bueno. Desde entonces, el puente se convirtió en el puente de los buenos.
El puente todavía en pie por la solidez de sus cimientos y vital en una calle que atravesaba la ciudad de este a oeste, suspira sin discursos bajo el maquillaje de cal que no ha perdonado tan siquiera las tarjas que lo señala. O’Donnell hace parte de la memoria colonial y aunque representara un período amargo de la historia insular, el puente no debe ser vergüenza para el patrimonio local. ©cAc
La cal no permite leer lo inscrito, pero sobre las tarjas dice así :
LA VILLA D SANTA CLARA
AL Exmo Sr CAPITAN GENERAL DE LA ISLA
D. LEOPOLDO O’DONNELL
EN MEMORIA
DE LA VISITA QUE SE DIGNO HACERLE
EL 28 D DICIEMBRE D 1845
Y en la otra tarja, y en la que el graffiti no la ha perdonado, está inscrito:
PUENTE
DE
O’DONNELL
AÑO DE
MDCCCXLVI
Tomado de Santa Clara by cAc (Blog de Carlos Alberto Casanova)
Amparo, primeramente, no hay atrevimiento, creo que compartimos los mismos valores por la ciudad que nos vio nacer, o acogió, para aquellos venidos de otros lares. Me parece bien que la realidad por la que atraviesa nuestro patrimonio urbano y natural, emerja en las crónicas, artículos y comentarios de quienes escriben sobre la ciudad, donde florecen los basureros y vertederos, donde vuela el estiércol hecho polvo como si polen fuera, donde corre el orine de caballo en arterias tan centrales como la calle Marta Abreu, frente a la Catedral, y donde se alinean restaurantes (La Bodeguita por ejemplo) y otros locales que expenden alimentos, y no hay que ir muy lejos, en las columnas de los portales del parque, da pena como usted dice, y el civismo se aprende, primero en la casa y luego en la escuela, y para que no se desmorone, su, mi, nuestra ciudad, hay que seguir escribiendo y alzar voces que se conviertan en pilares de su patrimonio cultural, urbano y natural. Gracias y mi cordial saludo, cAc.
Muchas gracias, cAc, por su comentario. Me duele Santa Clara, porque aquí vivo desde que tenía un año, y ha corrido mucha agua desde entonces. Es increíble la suciedad y el abandono. Paso todos los días por la Casa de la Ciudad y da grima, y si se compara con la Casa del Gobernador, que está enfrente, pues peor se ve, así como las calles, los ríos, las instalaciones de Salud. Sus blogs son magníficos, así que seguiré tomando sus trabajos para mayor divulgación de nuestra Santa Clara, señalando el enlace por supuesto. Saludos cordiales.