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Archive for 29 octubre 2020

El delirio persecutorio es solo una de las variedades de la paranoia.

Enfermedad mental que se caracteriza por la aparición de ideas fijas, frecuentemente absurdas o ajenas a la realidad, basadas en hechos falsos, junto a una personalidad bien conservada, que no ha perdido la conciencia ni padece alucinaciones. Según el punto de vista del psicoanálisis, el paranoico cree que lo persiguen porque atribuye a los demás —proyecta en ellos— su propia agresividad. En la esquizofrenia paranoide, el paciente suele vivir delirios en los que se ve a sí mismo como algún gran personaje histórico o recibe mensajes de alguno de ellos. Este delirio se llama megalomanía manía de grandeza.

Los griegos llamaban a los enfermos mentales en general paranous, palabra formada por pará ‘fuera de’ y nous ‘mente’, pero en español es voz del siglo xx, utilizada con precisión para un grupo específico de dolencias mentales con las características descritas en el párrafo anterior.

La definición del diccionario de la Academia española parece, por tanto, demasiado limitada: ‘Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas’ que, según el psiquiatra francés Henri Ey, corresponde más bien al trastorno clasificado como ‘psicosis delirante crónica’.

Veamos el siguiente texto del diario madrileño El Mundo sobre el cineasta británico Mike Leigh (25/5/1996).

Se ofende también con gran facilidad y puede llegar a mostrarse muy abrasivo sin un motivo que lo justifique. Se muestra paranoico con respecto a la prensa británica, tras haber sido atacado por varios periodistas (mujeres casi siempre), que consideran que en su obra retrata a las mujeres de forma muy poco comprensiva, si bien es mucho más cariñoso con los periodistas extranjeros.

La cita anterior muestra el significado más común de paranoico en el lenguaje cotidiano: alguien que se siente perseguido o atacado sin causa que lo justifique.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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El diccionario académico da como primera definición de restringir ‘ceñir, circunscribir, reducir a menores límites’. En la misma línea, el Diccionario del estudiante, de la propia Real Academia Española, lo define como ‘reducir algo a unos límites menores’, con el ejemplo «Han restringido a cinco el número de permisos anuales que podemos pedir».

En una frase como «Se restringe la entrada o salida a los siguientes casos», lo que se expresa es que esas dos acciones no son libres, sino que quedan reducidas a unos límites mencionados, por lo que la entrada o la salida solo es posible en esos casos.

Ninguna de estas obras da ‘prohibir’ como uno de los sentidos de restringir, aunque a veces se emplea con este valor de modo impropio, lo que puede haber sido el origen de la confusión. Con este verbo, sería «Se prohíbe la entrada o salida excepto en los siguientes casos».

De Consultas de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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Por Elio Delgado Legón

Recientemente leí en las redes sociales algunos comentarios sobre las deficientes correcciones en la prensa cubana y criticaban el mal uso de nuestra lengua y las faltas de ortografía que se observaban con frecuencia.

Realmente, no creo que las faltas de ortografía sean tan frecuentes como decían esos comentaristas; sin embargo, sí he visto y escuchado errores que tienen que ver con el desconocimiento o la subestimación de la gramática, al escribir los materiales para publicar, lo mismo en la prensa escrita y digital, que en la televisiva y la radial.

Digo desconocimiento o subestimación aunque ambos se relacionan, porque precisamente la subestimación de esa materia nos lleva a  no darle la importancia que merece y por tanto a quedarnos con lagunas en el conocimiento de la gramática. Y digo esto porque muchas veces, mientras estudiaba la carrera de Periodismo en la universidad, algunos compañeros se cuestionaban la necesidad de estudiar tanta gramática y opinaban que para escribir no hacía falta conocer a profundidad esa materia.

Los que así opinan deben ser precisamente los que cometen los errores que vemos diariamente, de los cuales voy a mostrarles algunos ejemplos.

1.- Numerosos profesionales utilizan el verbo iniciar por comenzar. Pero estos dos verbos no son iguales, pues comenzar es intransitivo e iniciar es transitivo. Por ejemplo, podemos decir que la zafra comenzó por la provincia de Guantánamo; pero es incorrecto gramaticalmente decir que la zafra inició por la provincia de Guantánamo, pues el verbo iniciar, al ser transitivo tiene que tener su sujeto y complemento directo. Por lo tanto, si queremos utilizar a toda costa el verbo iniciar tendríamos que decir que la zafra (sujeto) inició (verbo transitivo) sus operaciones (complemento directo) por la provincia de Guantánamo. También se puede decir que la zafra se inició, pues al utilizar la forma reflexiva la acción del verbo no recae en un complemento directo, sino en el mismo sujeto.

2.- Los pronombres leles tienen que concordar con el complemento indirecto; sin embargo, en muchos trabajos los vemos concordando con el sujeto, lo cual es un error. Por ejemplo, alguien escribió recientemente lo siguiente: Carilda le ha dado mucho amor a quienes la rodean. Quienes la rodean es el complemento indirecto, y como es plural, lo correcto habría sido: Carilda les ha dado… También hay que tener en cuenta esa regla cuando el pronombre está enclítico. Por ejemplo, al hablarles a los participantes, el director mencionó… Los participantes es el complemento indirecto y como es un plural, el pronombre tiene que estar en plural. Sin embargo, si decimos: al hablarle a su hijo, como el CI es singular el pronombre está en singular.

3.- La partícula se tiene muchos usos y uno de ellos es desempeñar el oficio de sujeto de la oración y cuando esto sucede, el verbo tiene que estar en singular, pues el se como sujeto es singular, equivale a alguien. Por ejemplo, vemos con demasiada frecuencia oraciones como estas: en el local inaugurado se atienden a personas ancianas; en el acto se reconocieron a los alumnos destacados. En ambos casos, el se es el sujeto de la oración, pues al tener después del verbo la preposición a, lo que sigue es un complemento directo, por lo tanto el se no puede ser signo de la voz pasiva, sino sujeto de la oración y por lo tanto el verbo, en ambos casos tiene que estar en singular: se atiende a personas… y se reconoció a los alumnos…

4.- La palabra previo-previa es un adjetivo, sin embargo lo vemos usado con mucha frecuencia como si fuera un adverbio de tiempo, lo cual es un error gramatical. Podemos decir que habrá una reunión previa, una consulta previa, una conversación previa; pero lo que no se puede decir es que previo a la reunión, ni previo a la consulta, ni previo a la conversación. En estos casos hay que utilizar el adverbio de tiempo antes de.

5.- Al parecer existe cierta confusión con el uso de las expresiones al sural norteal este y al oeste, en lugar de en el sur, en el norte, en el este y en el oeste. Cuando decimos al sur de la capital significa fuera de la capital; sin embargo, en el sur de la capital, es dentro de la capital. No es correcto decir que la ciénaga de Zapata está al sur de la provincia, pues está dentro de la provincia, por lo tanto está en el sur. Al sur de la provincia está el mar.

6.- La palabra comitiva significa acompañamiento de alguien. Ejemplo, el presidente y su comitiva llegaron esta mañana. Pero no es correcto decir que la comitiva deportiva salió hacia las competencias. Se pueden utilizar otras palabras, como delegación, grupo, visitantes, según el caso, pero nunca comitiva.

7.- Por ciento es una frase preposicional que significa por cada ciento, por lo tanto no es correcto decir se logró el por ciento establecido, ni un bajo por ciento, pues el artículo se utiliza para los sustantivos y por ciento no lo es. El sustantivo equivalente es porcentaje, de donde se deduce que debió decir: se logró el porcentaje establecido, o un bajo porcentaje.

8.- Por último quiero llamar la atención sobre unas frases que no existen en español en la forma en que a veces se utilizan. Me refiero a de acuerdo a y acorde a, pues la forma correcta es de acuerdo con y acorde con.

Si logramos dominar estos ocho temas, además de los valores que sabemos deben tener los trabajos periodísticos, habremos ganado en prestigio y no daremos pie a que alguien nos critique en las redes sociales ni en ninguna otra parte.

De Cubaperiodistas

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Las semillas del algarrobo se caracterizan por la uniformidad de su peso.

Por increíble o extraño que pueda parecer, esta palabra se origina en última instancia en el nombre que los antiguos griegos daban al algarrobo, a sus frutos y a sus semillas.

Cuando usamos aquilatar con el sentido de ‘evaluar y examinar la valía de una persona o de una cosa’, debemos tener en cuenta que se trata de una acepción metafórica, puesto que, en sentido directo, significa ‘examinar y determinar los quilates del oro y de las perlas o piedras preciosas’.

Quilate es una palabra que nos viene del árabe qirat, y este, del griego antiguo κεράτιον (kerátion) ‘algarrobo’, porque las semillas del fruto de este árbol se usaban antiguamente para pesar gemas y alhajas, debido al peso, sorprendentemente uniforme, de tales semillas. El kerátion de los griegos pesaba exactamente cuatro semillas de algarrobo.

Actualmente, el quilate equivale a la quinta parte de un gramo.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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Foto: © Archivo EFE/Enric Fontcuberta

Foto: © Archivo EFE/Enric Fontcuberta

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Las palabras brote y rebrote, por un lado, y ola y oleada, por otro, se emplean a menudo de forma indistinta, pero encierran matices que conviene tener en cuenta para una redacción más exacta.

Brote es un término más amplio, mientras que rebrote es más preciso, pues implica que ya se ha controlado y eliminado algún brote anterior. En la situación actual, es válido afirmar que vuelve a haber brotes en una localidad o que hay rebrotes o nuevos brotes en las últimas semanas.

En suma, allá donde es adecuado emplear rebrote también lo es optar por brote, pero si se alude a un primer brote no es apropiado utilizar rebrote.

Por otra parte, en las noticias sobre los nuevos casos de covid-19, se emplean indistintamente los sustantivos ola oleada. En este sentido, cabe indicar que, aunque el término oleada es adecuado y no es preciso siquiera ponerlo entre comillas, resulta preferible optar por ola

En efecto, la Real Academia Nacional de Medicina considera que en epidemiología es la voz ola (que puede considerarse sinónima de fasela que empezó a utilizarse por su parecido con el movimiento característico de subida y bajada de las olas del mar. Con este sustantivo se hace referencia a un número creciente de personas infectadas por una enfermedad, que alcanza un máximo para, a continuación, descender más lentamente.

Puede decirse, en definitiva, que todos los países afectados han sufrido una primera ola de coronavirus y que algunos de los que se venían recuperando y habían alcanzado la llamada nueva normalidad se están enfrentando ahora a nuevos brotes y se preparan para segundas y terceras olas.

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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El grifo, del griego γρυφος (gryphos), era un animal fabuloso, mezcla de águila y león.

Este adjetivo calificativo se aplica a todo aquello que presenta características de ‘maravilloso, fantástico, extraordinario, excesivo o increíble’, como suele ocurrir con las aventuras y los hechos narrados en las fábulas o los seres imaginarios que allí suelen aparecer.

La palabra fabulosus ya existía en latín para calificar algo que era ‘objeto de muchas fábulas’, pero debemos tener en cuenta que, para los romanos, fabula significaba ‘habladuría, rumor, conversación de la gente’, como en la frase Per urbem fabula quanta fuit! (¡Lo que he dado que hablar en la ciudad!). En latín, fabulari significaba ‘hablar, conversar’, derivado de fari ‘hablar’, con origen en el indoeuropeo pha- ‘hablar’. Fabulari llegó al español como fablar y, más tarde, mediante el cambio de la f por h, se convirtió en nuestro actual hablar.

“Pves que auemos y hablado delos dados lo mas complidamientre que pudiemos; queremos agora aqui fablar delas tablas. que como quier que ayan mester dados con que se iueguen que muestran uentura por que ellas se an de iogar cuerdamientre”. (Alfonso X el Sabio: Libro de ajedrez, dados y tablas).

Sin embargo, el sentido de ‘relato ficticio con intención didáctica’ que damos a fábula en el español actual, también se vincula con el latín, puesto que en esta lengua, además de ‘habladuría’, significaba ‘cuento, o narración’. Corominas, no obstante, afirma que fábula es un duplicado culto de habla, registrado en el castellano del siglo XV, igual que fabuloso.

Este adjetivo calificativo se aplica a todo aquello que presenta características de ‘maravilloso, fantástico, extraordinario, excesivo o increíble’, como suele ocurrir con las aventuras y los hechos narrados en las fábulas o los seres imaginarios que allí suelen aparecer.

La palabra fabulosus ya existía en latín para calificar algo que era ‘objeto de muchas fábulas’, pero debemos tener en cuenta que, para los romanos, fabula significaba ‘habladuría, rumor, conversación de la gente’, como en la frase Per urbem fabula quanta fuit! (¡Lo que he dado que hablar en la ciudad!). En latín, fabulari significaba ‘hablar, conversar’, derivado de fari ‘hablar’, con origen en el indoeuropeo pha- ‘hablar’. Fabulari llegó al español como fablar y, más tarde, mediante el cambio de la f por h, se convirtió en nuestro actual hablar.

Pves que auemos y hablado delos dados lo mas complidamientre que pudiemos; queremos agora aqui fablar delas tablas. que como quier que ayan mester dados con que se iueguen que muestran uentura por que ellas se an de iogar cuerdamientre. (Alfonso X el Sabio: Libro de ajedrez, dados y tablas).

Sin embargo, el sentido de ‘relato ficticio con intención didáctica’ que damos a fábula en el español actual, también se vincula con el latín, puesto que en esta lengua, además de ‘habladuría’, significaba ‘cuento, o narración’. Corominas, no obstante, afirma que fábula es un duplicado culto de habla, registrado en el castellano del siglo XV, igual que fabuloso.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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Eduardo Galeano
«¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos?. Los que allí vivían, ¿no existían? Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos? ¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar. Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón. Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza. 

Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?»¿DESCUBRIMIENTO O ENCUBRIMIENTO?. EL DELITO DE SER. Hacia cuatro años que Cristóbal Colón habla pisado por vez primera las playas de América, cuando su hermano Bartolomé inauguró el quemadero de Haití. Seis indios, condenados por sacrilegio, ardieron en la pira. Los indios habían cometido sacrilegio porque hablan enterrado unas estampitas de Jesucristo y la Virgen. Pero ellos las hablan enterrado para que estos nuevos dioses hicieran más fecunda la siembra del maíz, y no tenían la menor idea de culpa por tan mortal agravio. ¿Descubrimiento o encubrimiento? Ya se ha dicho que en 1492 América fue invadida y no descubierta, porque previamente la habían descubierto, muchos miles de años antes, los indios que la habitaban. Pero también se podría decir que América no fue descubierta en 1492 porque quienes la invadieron no supieron, o no pudieron, verla. Si la vio Gonzalo Guerrero, el conquistador conquistado, y por haberla visto murió de muerte matada. Si la vieron algunos profetas, como Bartolomé de Las Casas, Vasco de Quiroga o Bernardino de Sahagún, y por haberle visto la amaron y fueron condenados a la soledad.Pero no vieron América los guerreros y los frailes, los notarios y los mercaderes que vinieron en busca de veloz fortuna y que impusieron su religión y su cultura como verdades únicas y obligatorias. El cristianismo, nacido entre los oprimidos de un imperio, se había  vuelto instrumento de opresión en manos de otro imperio que entraba en la historia a paso avasallante.No había, no podía haber, otras religiones, sino supersticiones e idolatrías; toda otra cultura era mera ignorancia. Dios y el Hombre habitaban Europa; en el Nuevo Mundo moraban los demonios y los monos. El Día de la Raza inauguró un ciclo de racismo que América padece todavía. Muchos son, todavía, los que ignoran que allá por 1537 el Papa decretó que los indio estaban dotados de alma y razón. Ninguna empresa imperial, ni las de antes ni las de ahora descubren. La aventura de la usurpación y el despojo no des cubre: encubre. No revela, esconde. Para realizarse necesita coartadas ideológicas que conviertan la arbitrariedad en derecho. En un trabajo reciente, Miguel Rojas-Mix advertía que Atahualpa fue condenado por Pizarro porque era culpable de delito de ser otro o, lisa y llanamente, culpable de ser. La voracidad de oro y plata requería una máscara que la ocultara; y así Atahualpa resultó acusado de idolatría, poligamia e incesto, lo que’ equivalía a condenarlo por practicar un cultura  diferente. De igual a igual, de idolatría, poligamia e incesto. (Fuente Texto Eduardo Galeano)

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