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Archive for 2/12/20

Foto: ©Archivo EFE/Ariel Molina

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Crisis climática es una denominación válida que expresa adecuadamente la magnitud, intensidad y velocidad del cambio que se está produciendo en el clima.

En los medios es cada vez más frecuente encontrar noticias sobre medioambiente en las que esta expresión aparece junto con calentamiento global, cambio climático y emergencia o urgencia climática, como en «Nueva Zelanda declara esta semana la emergencia climática», «¿Y si ya es demasiado tarde para detener el calentamiento global?», «El cambio climático ya está aquí: Asturias cultiva guayabas y aguacates» o «Los efectos de la emergencia climática han hecho crecer la necesidad de drenaje de la ciudad».

Sobre estas denominaciones conviene precisar lo siguiente:

  • – Calentamiento global. Es el aumento de la temperatura de la Tierra.
  • – Cambio climático. Es una expresión más amplia que incluye todas las variaciones en el clima. Los cambios climáticos han existido desde el inicio de la historia de la Tierra, pero la novedad del actual reside en que es un cambio en el clima causado directa o indirectamente por la actividad humana. Incluye alteraciones en la temperatura, pero también en las precipitaciones, en la velocidad del viento, en la presión atmosférica, en la frecuencia de eventos extremos, etc. No obstante, con frecuencia, se ha empleado calentamiento global, no solo para referirse al calentamiento estricto, sino de modo general a la globalidad de sus efectos.
  • – Crisis climática. Muchos expertos empiezan a señalar que la situación de cambio de clima que estamos viviendo, por su magnitud, su intensidad y su velocidad, permite afirmar que estamos ante una crisis climática.
  • – Emergencia climática. Otros apuntan a que emergencia es un término más preciso para aludir a una dimensión temporal corta para actuar y que traslada verazmente la necesidad de adoptar con prontitud medidas intensas para afrontar el problema.

De este modo, aunque ejemplos como los anteriores no son censurables, crisis climática es la forma más adecuada para referirse a la magnitud y a las consecuencias del cambio climático causado por la actividad humana.

Cuando, además, se quiera enfatizar la amenaza que esto supone y la necesidad de actuar sobre ella con medidas urgentes, pueden emplearse las alternativas emergencia y urgencia climática, como en «Los jóvenes piden en la calle que se declare la emergencia climática» o «Hacia la declaración de emergencia climática: qué es y para qué sirve».

Crisis climática es una denominación válida que expresa adecuadamente la magnitud, intensidad y velocidad del cambio que se está produciendo en el clima.

En los medios es cada vez más frecuente encontrar noticias sobre medioambiente en las que esta expresión aparece junto con calentamiento global, cambio climático y emergencia o urgencia climática, como en «Nueva Zelanda declara esta semana la emergencia climática», «¿Y si ya es demasiado tarde para detener el calentamiento global?», «El cambio climático ya está aquí: Asturias cultiva guayabas y aguacates» o «Los efectos de la emergencia climática han hecho crecer la necesidad de drenaje de la ciudad».

Sobre estas denominaciones conviene precisar lo siguiente:

  • – Calentamiento global. Es el aumento de la temperatura de la Tierra.
  • – Cambio climático. Es una expresión más amplia que incluye todas las variaciones en el clima. Los cambios climáticos han existido desde el inicio de la historia de la Tierra, pero la novedad del actual reside en que es un cambio en el clima causado directa o indirectamente por la actividad humana. Incluye alteraciones en la temperatura, pero también en las precipitaciones, en la velocidad del viento, en la presión atmosférica, en la frecuencia de eventos extremos, etc. No obstante, con frecuencia, se ha empleado calentamiento global, no solo para referirse al calentamiento estricto, sino de modo general a la globalidad de sus efectos.
  • – Crisis climática. Muchos expertos empiezan a señalar que la situación de cambio de clima que estamos viviendo, por su magnitud, su intensidad y su velocidad, permite afirmar que estamos ante una crisis climática.
  • – Emergencia climática. Otros apuntan a que emergencia es un término más preciso para aludir a una dimensión temporal corta para actuar y que traslada verazmente la necesidad de adoptar con prontitud medidas intensas para afrontar el problema.

De este modo, aunque ejemplos como los anteriores no son censurables, crisis climática es la forma más adecuada para referirse a la magnitud y a las consecuencias del cambio climático causado por la actividad humana.

Cuando, además, se quiera enfatizar la amenaza que esto supone y la necesidad de actuar sobre ella con medidas urgentes, pueden emplearse las alternativas emergencia y urgencia climática, como en «Los jóvenes piden en la calle que se declare la emergencia climática» o «Hacia la declaración de emergencia climática: qué es y para qué sirve».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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