Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Nuestra lengua española’ Category

¿Es correcto el uso del verbo aditivar en español? Ya tenemos adicionar o añadir.

Escuchar

El verbo aditivar es un derivado bien formado a partir del sustantivo aditivo, que el diccionario académico define como ‘sustancia que se agrega a otras para darles cualidades de que carecen o para mejorar las que poseen’. Su uso es apropiado («Es en el proceso de comercialización cuando unas empresas deciden aditivar sus productos y otras no»), pero también se pueden utilizar en su lugar el verbo enriquecer o las locuciones añadir o incorporar aditivos («Es en el proceso de comercialización cuando unas empresas deciden enriquecer [o añadir aditivos a] sus productos y otras no»).

Su participio aditivado se suele utilizar adecuadamente acompañando a sustantivos como combustible, gasóleo, hormigón cemento, aunque también es posible emplear otros adjetivos como enriquecido, mejorado o potenciado.

En estos contextos, tanto aditivar como aditivado o el sustantivo aditivación no son términos nuevos, se vienen utilizando significativamente desde los años noventa del siglo pasado.

De Consultas de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Read Full Post »

Foto: ©Archivo Efe/Alex Cruz

Foto: ©Archivo Efe/Alex Cruz

Escuchar

Administrar, y no suministrarun medicamento a un paciente es el verbo adecuado para indicar que se le hace tomarlo, que se le aplica.

Es frecuente leer y escuchar en los medios de comunicación: «Las vacunas están siendo suministradas a todos los grupos de riesgo», «Los ambulatorios valencianos ya han suministrado la vacuna contra la gripe A a más de 12 000 personas» o «Por lo tanto, cualquier tratamiento será más efectivo si es suministrado en las primeras etapas de la enfermedad».

Sin embargo, tal como recoge el Diccionario de la lengua española, suministrar significa ‘proveer a alguien de lo que se necesita’, mientras que administrar tiene, entre otras acepciones, la de ‘aplicar, dar o hacer tomar un medicamento’. Así, por ejemplo, una vacuna inyectable la suministra una farmacia o un centro médico, pero la administra el enfermero al paciente.

En las frases anteriores, por tanto, si se quiere expresar que se están aplicando las vacunas y los tratamientos, lo adecuado habría sido decir «Las vacunas están siendo administradas a todos los grupos de riesgo», «Los ambulatorios valencianos ya han administrado la vacuna contra la gripe A a más de 12 000 personas» y «Por lo tanto, cualquier tratamiento será más efectivo si es administrado en las primeras etapas de la enfermedad».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Read Full Post »

En un año lleno de hechos implacables y en el que la salud ha tomado un protagonismo olvidado durante mucho tiempo, escoger la palabra del 2020 ha sido una tarea más complicada, si cabe, que en ocasiones anteriores para la FundéuRAE. Martes, 29 de diciembre de 2020

Es innegable que la vida nos ha cambiado, y lo ha hecho debido a una pandemia global provocada por un coronavirus que genera una enfermedad llamada COVID-19. A esta emergencia de salud pública, en la que los sanitarios han ocupado un lugar imprescindible, se ha sumado una infodemia, un exceso de información, en ocasiones veraz y en otras muchas no. Y ha sucedido así hasta el punto de que no han sido pocas las voces que se han alzado ante una supuesta conspiranoia, que también se ha extendido a otros temas, como, por ejemplo, las elecciones de Estados Unidos. Ha puesto a prueba nuestra resiliencia, y el mundo observa con atención el efecto de las vacunas que los científicos han desarrollado para luchar contra el virus. 

Han sido y son muchas las empresas que han apostado por el teletrabajo y los ciudadanos, generación Z o no, han abrazado con alegría la diversión que, pese a todo, también ha encontrado su hueco, unos momentos distendidos que pueden proporcionar los tiktoks y otros pasatiempos en las distintas aplicaciones y redes sociales. Hemos visto, escuchado y leído una noticia tras otra sobre los efectos de la enfermedad, informaciones que durante unos meses compartieron espacio con la estatuafobia, un término que significa ‘aversión o rechazo a las estatuas’ y que se ha empleado en las coberturas informativas en referencia a la destrucción y derribo de esculturas dentro de algunas protestas contra la discriminación racial.

Son muchas, pues, las palabras que podrían definir 2020, pero hay una que nos ha afectado a todos por igual: confinamiento

Prácticamente todo el planeta ha estado confinado en algún momento, durante más o menos tiempo, a causa del coronavirus. Y eso es una circunstancia completamente excepcional en la actualidad. Porque pandemias ha habido más en los últimos años, el coronavirus es una familia de virus con características similares que ya existía y cuyo término era utilizado por la comunidad científica, e incluso el propio SARS-CoV no nos ha afectado a todos de la misma manera. Pero, en medio de esta crisis sanitaria, sí hay algo que nos ha igualado: el confinamiento. Ha podido ser de un par de semanas, de un mes, dos meses, o uno de los más largos como el que han vivido en la ciudad de Buenos Aires, pero es algo que todos hemos experimentado. Varios países europeos vuelven a confinar a sus ciudadanos en casa, en España se suceden los confinamientos perimetrales… Para muchos, el significado que se otorga a la propia palabra ha cambiado. No en vano, la Real Academia Española ha añadido una nueva acepción en la última actualización del Diccionario de la lengua española (DLE): ‘aislamiento temporal y generalmente impuesto de una población, una persona o un grupo por razones de salud o de seguridad. El Gobierno decretó un confinamiento de un mes’.

Es un hecho que decimos adiós a este año marcados por el confinamiento. Esperemos que la palabra que defina 2021, y en clave positiva, sea vacuna.

Del blog de Fundéu

Read Full Post »

Escuchar

Los años se escriben sin puntocoma ni espacio entre la cifra que marca los millares y la que indica las centenas.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Salamanca recibirá previsiblemente un total de 45 825 dosis hasta el próximo 15 de marzo de 2.021», «Esperemos que 2.020 traiga mejores noticias que 2.019», «Os deseamos un feliz y próspero 2.020».

De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, en los números que designan los años nunca se utiliza punto, coma ni espacio entre las unidades de millar y las de centena.

Cuestión distinta es que ese número no exprese un año en sí, sino una cantidad de años, caso en el que sí es posible introducir un espacio fino (Hace 40 000 años), pero no el punto ni la coma, de modo que las siguientes grafías no serían apropiadas: ni Hace 40.000 años ni Hace 40,000 años.

Así pues, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir «Salamanca recibirá previsiblemente un total de 45 825 dosis hasta el próximo 15 de marzo de 2021», «Esperemos que 2020 traiga mejores noticias que 2019», «Os deseamos un feliz y próspero 2020

Así pues, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir «Salamanca recibirá previsiblemente un total de 45 825 dosis hasta el próximo 15 de marzo de 2021», «Esperemos que 2020 traiga mejores noticias que 2019», «Os deseamos un feliz y próspero 2020

Así pues, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir «Salamanca recibirá previsiblemente un total de 45 825 dosis hasta el próximo 15 de marzo de 2021», «Esperemos que 2020 traiga mejores noticias que 2019», «Os deseamos un feliz y próspero 2020».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Read Full Post »

Foto: Archivo EFE/Cabalar

Escuchar

Confinamiento es la palabra del año 2020 para la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Agencia EFE y la Real Academia Española.

Definido como ‘aislamiento temporal y generalmente impuesto de una población, una persona o un grupo por razones de salud o de seguridad’, este término ha marcado buena parte de los meses del año que ahora acaba. La crisis sanitaria derivada de la pandemia de la COVID-19 es, sin duda, la protagonista del 2020 y las medidas implementadas para frenarla han cambiado radicalmente nuestra forma de vivir y de hablar.

La Real Academia Española, en su más reciente actualización del Diccionario de la lengua española (DLE) de noviembre del 2020, ha modificado la entrada de la voz confinamiento para ajustarla a la realidad que millones de personas en todo el mundo han vivido con motivo de la pandemia del SARS-CoV-2.

Asimismo, confinamiento es la mejor alternativa frente al anglicismo lockdown para designar la reclusión forzosa de la población en sus domicilios.

La ganadora ha sido seleccionada entre una lista de doce candidatas en la que se encontraban otras palabras que han marcado el año que termina. El listado de aspirantes a palabra del 2020 propuesto por la FundéuRAE incluía además coronavirus, infodemia, resiliencia, COVID-19, teletrabajo, conspiranoia, (un) tiktok, estatuafobia, pandemia, sanitarios y vacuna.

Esta es la octava ocasión en la que la FundéuRAE elige, de entre los más de 250 términos a los que ha dedicado algunas de sus recomendaciones diarias sobre el uso del idioma, su palabra del año. La primera de ellas fue escrache, en el 2013, y la siguieron selfi (2014), refugiado (2015), populismo (2016), aporofobia (2017), microplástico (2018) y los emojis (2019).

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Read Full Post »

Alegoría de la primavera. Sandro Botticelli (Galleria degli Uffizi)

La alegoría es una creación literaria, retórica o plástica mediante la cual se busca representar una idea abstracta por medio de símbolos tomados de la realidad concreta y cotidiana. La alegoría pretende dar una imagen a lo que no tiene imagen, para que pueda ser mejor entendido por todo el mundo. que solo es conceptual, obedece a una intención didáctica. Así, una mujer con los ojos vendados que porta una una balanza es alegoría de la justicia; y la alegoría de la caverna, de Platón, es un recurso retórico alegórico para explicar las ideas del filósofo sobre relación entre los seres humanos y el conocimiento. Como vemos, hay un parentesco conceptual entre la alegoría y la metáfora.

La palabra alegoría nos vino del latín allēgŏrĭa, que a su vez la tomó del griego άλληγορία (allegoría), compuesta por άλλος (alos) ‘diferente’ y  άγορά (ágora) ‘plaza pública, asamblea’. De άγορά se formó también el verbo άγορευω (agoreyo) ‘hablar en la plaza pública’ y, más tarde, hablar en forma metafórica.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

Read Full Post »

Una celebración con raíces milenarias, anteriores al cristianismo

Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.

La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo v, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis ‘nacimiento’, ‘generación’.

En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre y fueron dejando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.

No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte.

Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro, incienso y mirra.

A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola que tenían lugar al comienzo del invierno.

Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.

Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.

En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos navideño. A pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.

Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados.

La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

Read Full Post »

Older Posts »