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Posts Tagged ‘amar’

ilustración josé luis fariñas

Ilustración: José Luis Fariñas

VI

Saber amar es colocar la palma
de tu mano sobre la abierta herida,
es apartar del curso de la vida
lo que a la vida sin razón desalma.
Amar es fuerza pasional que arranca
al rayo de sol que se precipita,
con total suavidad, su rosa blanca.
Amar es la virtud noble que invita
a sentir tuya toda justa liza.
¡De cuánto amor saber amar precisa! (más…)

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Amar la gracia delicada
         del cisne azul y de la rosa rosa;
         amar la luz del alba
         y la de las estrellas que se abren
         y la de las sonrisas que se alargan…
         Amar la plenitud del árbol,
         amar la música del agua
         y la dulzura de la fruta
         y la dulzura de las almas dulces….
         Amar lo amable, no es amor: (más…)

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Pidiendo por ti, querida amiga


¡Piedad, Señor, del que gime de noche por ese frío que incesante labra los sentidos y aullar se escucha en el silencio, en sus entrañas, los desesperantes dolores y nostalgias del herido!
flor-deshojada.jpg

El gremio humano diseñaste en pareja para que la piel del que te amara no envejeciera cansada de silencios y buscando cobijos por marginado. ¿Por qué entonces vivir silente bostezando en el pasado y durmiendo en el letargo abrumador y callado del solitario, majadero gruñón de multitudes? ¿Por qué buscar en vano en el nicho donde vegetas, una silueta viva sin hallarla? ¿Por qué no hay nadie para quién arreglarme y componerme los domingos? ¿Con quién ir a misa o junto a quién ver en las tardes el sol tiñendo caprichoso el crepúsculo y besando la tarde de soslayo?
 
Busco esa mano que me falta porque andar sola la mía no sabe, no quiere… Busco mi pareja y no envejecen mis adentros esperándole, no caduca mi sonrisa pensándole…
 
¡Quiero amor! ¡Quiero amar y que me quieran!…  No quiero caricias ni engaños limosneros, no quiero citas fijadas a descuido, no quiero huir, ni abusar, ni saber de ultrajes, ni de cinismos…
 
Quiero encontrar a un ser humano, que sufra por el dolor ajeno y se conduela de lo que extraño, ¡alguien que se respete a sí mismo y tanto!… que me dé a plenitud lo que tiene y le sobre y se haga mi mejor confidente y mi cómplice sin meditarlo.
 
Que se deje amar sin tabúes ni melindres para que la misericordia de Dios sea derramada  a nuestro paso; que al verme cansada, se canse e igual al verme feliz se sienta realizado.
 
Busco a alguien a quien no le pese saludarme y su cuerpo cubrir pueda mi figura y mis espantos, que borde mi vida con pespuntes de abundancia en todo y sin miseria de alma viva orgulloso y cautivo de mis yo y mis adentros y se deje amar con desenfado.
 
Que cifre en mi piel bellos recuerdos, que entibie mis locuras con sus alivios y me ahogue con su aliento a cada paso, que sea artífice de mis horas de siesta y que sepa con la noche quebrada hacer milagros.
 
Busco a un ser que sepa que yo existo, que prefiera y le guste vivir acompañado; para un día volar juntos a las tinieblas cuando nos toque irnos separados; que cuando yo no esté ¡ya no viva! y que pueda vivir complacido demostrándomelo.
 
Quiero hallar a alguien que me llame “amiga”, que me llame “niña” o que me llame “amparo”, pero alguien con quien contar pueda yo en mis lloros, en los días de lluvia o de regalos, que su riqueza de hombre sea tan grande que comprar el universo mismo pueda tan sólo por saberse amado y sea  feliz por tenerme a su lado.
 
Alguien que colegie conmigo sus planes y sus sueños y no me oculte su tarjeta de banco, alguien que se sienta solidario y al correr a mí sepa cuando lo esté necesitando.
 
Ha de ser alguien que quiera a los míos porque me quiera, alguien que me desee aunque yo no haya llegado, que teja con mi pelo su fragancia y beba con disfrute el amor que a manos llenas le he obsequiado, flexor de mis impulsos y fantasías, que no me vea enemiga y que ame mis palabras y mis labios!
 
Alguien que no tema ni se enoje con la luz de mis miradas y le plazca cuando me vea mirándolo, que me tome de las manos suavemente y me demuestre de que, complacido, me estará amando.
 
La malquerida, así me llamo cuando sola y triste bebo mis lágrimas y me trago el llanto… cuando el insomnio arrebata mi frescura, porque entre días se me acaba la paciencia, cuando mi corazón me exige su otro lado.
 
¿Acaso estaré reclamando un imposible o será que estoy pidiendo demasiado?
 
No lo sé, pero persistente y optimista seguiré mi camino buscándolo para darle el amor que a mí me sobra y complacerme un día por haberle encontrado.
 
Nunca es tarde si la dicha llega y mucho menos cuando es de amor que se está hablando.
 
Quiero encontrar a un hombre extraordinario que mi Dios para mí haya diseñado, alguien simple a quien no cejaré en buscarle porque lo necesito para tenerlo a mi vera, no quiero envejecer entre recuerdos, quiero sentir un cuerpo a mi costado, que me regale los más dulces “buenos días” y me acurruque en las noches con su  encanto.
 
Querubín de mis buenas noticias, escudero de mis temores, de mis miedos, ¡mi mejor amado!
 
No quiero vivir sola, ¡no lo merezco!, no merece una rosa un cruel guillotinado.

Mis pétalos se caen como en derrumbe, pero yo seguiré perenne en mi gesta hasta lograrlo.
 
Reverencias hago al tiempo, ¡mi enemigo!… porque a un buen hombre quiero encontrar para adorarlo. Un buen hombre encontré y le he querido, pero él no me quiere y con creces así lo ha demostrado, por eso me he trazado otro camino que escrito y en mi destino está cifrado, acepto haber perdido y ante él claudico, pero vivir quiero en otros prados junto a alguien que sepa que yo existo y que la vida por ser tan bella y corta merece que yo vuelva a reintentarlo.
 
Gracias por escucharme, mi buen amigo, y excúseme si estoy siendo egoísta o, simplemente, por haberle importunado. 
                                                                                          
La Bode  22.4.10

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