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Posts Tagged ‘Antonio Maceo Grajales’

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Por Róger Bejarano*

En febrero de 1891 el general de la guerra de independencia de Cuba, Antonio Maceo Grajales, arribó a Costa Rica procedente de Jamaica. Previamente había sostenido profusa comunicación escrita con el entonces Presidente de esta nación centroamericana, Lic. José Joaquín Rodríguez Zeledón, y habían acordado que el gobierno costarricense entregaría a Maceo tierras para colonizar y producir caña tabaco, caña de azúcar, café y algodón entre otros cultivos. Permitiría la entrada al país de cien familias cubanas, a las que pagaría los pasajes y gastos de alimentación desde el extranjero a territorio tico. Pagaría entre 25 y 30 pesos por cada alojamiento que construyera utilizando para tal fin la madera y otros recursos de las propias tierras. Estas eran las principales condiciones del convenio aunque no las únicas y que incluían además limitaciones “raciales”. (más…)

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El 7 de diciembre de 1896, en el combate de San Pedro contra una columna del comandante Cirujeda, cayó combatiendo por la independencia de Cuba el Titán de Bronce: el lugarteniente general del Ejército Libertador Antonio Maceo y Grajales. Muchas batallas libró durante dos guerras, la de los Diez Años (1868-1878) y en la de Independencia (1895-1898), y en ellas, fue herido muchas veces, de ellas, 25 de gran importancia, y la fatal, la número 26.
Este artículo de Juan Morales Agüero, publicado por el periódico 26, de Las Tunas, profundiza en el tema:

LAS HERIDAS DE MACEO

Por Juan Morales Agüero

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Foto tomada de La Jiribilla


La historia de las guerras no es pródiga en nombres de soldados que hayan recibido en sus anatomías 26 heridas de campaña. Los cubanos tenemos uno glorioso: Antonio Maceo Grajales. O, si lo prefiere, el Titán de Bronce, como tan acertadamente lo bautizó en la manigua su compañero de armas y de ideas, Manuel Sanguily.

Fue Maceo uno de esos hombres que solo nacen de vez en vez. Su valor rozaba la temeridad, y ni aun en las más difíciles circunstancias solicitó ni confirió tregua a sus enemigos. Durante la Guerra de los 10 Años fue herido 21 veces en más de 800 combates. En ningún caso se permitió el héroe estar demasiado tiempo en cama. De bronce era, efectivamente.

Solo en uno de sus tantos combates —Mangos de Mejías— recibió Maceo ocho impactos de bala. Cinco le perforaron el pecho bravío. Otros tres le alcanzaron la mano derecha, la del revólver y el machete. Otro cualquiera hubiera desfallecido. Maceo, no.

Convaleciente aún de sus lesiones, supo que su pequeña tropa era acosada por una partida española. Con dificultad consiguió erguirse de su camilla. Momentos después, montaba en su caballo y se ponía a salvo de sus perseguidores.

En Costa Rica, una puñalada traidora casi lo aniquila. Logró sobrevivir. Otros cuatro disparos hicieron diana en su cuerpo en la gesta del 95. La historia de Punta Brava todos la conocen. Dos plomos españoles se salieron con la suya. El bronce quedó para estigmatizar en lienzo y mármol al coloso.

HERIDAS  RECIBIDAS

1- Combate de Michoacán (enero 16-1896)
2- Acción del Ingenio Armonía (mayo 20-1896)
3- Majaguabo Arriba (julio 2-1870)
4- San Rafael (julio 25-1870)
5-  Majaguabo Arriba (octubre 2-1870)
6- Nuevo Mundo (diciembre 28-1870)
7 y 8- La Matilde (enero 16-1872)
9- Tiguajabos (enero 24-1872)
10- Acción del Ingenio Santa Fe (noviembre 2-1872)
11- Combate de Las Guásimas (marzo 15-1874)
12 a 19- Combate de Mejías (agosto 7-1877)
20- Vereda La Juba (febrero 8-1878)
21- Combate de Juan Criollo (febrero 12-1878)
22- San José, Costa Rica (noviembre 10-1894)
23- Combate de Río Hondo (febrero 7-1896)
24- Combate de Las Lomas de Tapia (junio 23-1896)
25 y 26- Combate de Punta Brava (diciembre 7-1896)


Sobre Antonio Maceo:

El ejemplo de los generales Antonio Maceo y Ramón Leocadio Bonachea

 

Cómo murió Antonio Maceo

 

 

Poemas dedicados a Antonio Maceo:

 

San Pedro, de Rubén Martínez Villena


Décimas a Antonio Maceo, de Antonio Guerrero

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Diciembre tiene dos fechas importantes en la historia de Cuba, la muerte en combate de Antonio Maceo Grajales, el día 7 de 1896, y el nacimiento de Ramón Leocadio Bonachea Hernández, el 9 de 1845, en mi ciudad de Santa Clara, es decir, hace 164 años. Ambos próceres nacieron en 1845. Pocos conocen que al mando del santaclareño, una expedición de 14 patriotas cubanos desembarcó por Las Coloradas un 2 de diciembre, como el yate Granma, pero mucho antes, en 1884 y en la goleta El Roncador, con iguales propósitos, luchar contra el opresor.
Por eso he escogido este trabajo de Granma para evocar estas dos grandes figuras de nuestra patria: 

Generales Maceo y Bonachea: ejemplos de lealtad e intransigencia revolucionaria

Por Raúl Rodríguez La O 

 Los generales Antonio Maceo y Ramón Leocadio Bonachea

Los generales cubanos Antonio Maceo Grajales y Ramón Leocadio Bonachea Hernández constituyen un ejemplo de amor, lealtad, principios, ética, disciplina e intransigencia revolucionaria a favor de la independencia de Cuba.
El primero nació el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba y cayó combatiendo en La Habana durante la tercera y última guerra contra España, el 7 de diciembre de 1896. El segundo nació en Santa Clara, el 9 de diciembre del mismo año de 1845, y tras ser hecho prisionero en diciembre de 1884 fue fusilado por los colonialistas españoles en el Morro de Santiago, el 7 de marzo de 1885.
Ambos se opusieron rotundamente al Pacto del Zanjón que puso fin a la primera guerra de independencia de 1868 a 1878 al negarse a deponer las armas, continuar combatiendo y manifestar sus posiciones y actitudes por medio de la Protesta de Baraguá, en la zona oriental de la Isla, protagonizada por Maceo, el 15 de marzo de 1878, y la Protesta de Hornos de Cal, Jarao, Sancti Spíritus, por Bonachea, el 15 de abril de 1879.
Durante los preparativos de la Guerra Chiquita (desarrollada desde agosto de 1879 hasta septiembre de 1880) tanto Maceo como Bonachea se comprometieron con el general Calixto García, quien era el jefe supremo de esa segunda contienda independentista, para venir al frente de dos expediciones armadas, pero lamentablemente no pudieron cumplir sus deseos por razones ajenas a su voluntad.
Estos dos destacados patriotas cubanos estuvieron en la primera guerra de independencia desde los momentos iniciales. Bonachea era de familia acomodada y blanco. Maceo de origen humilde, aunque no pobre, de raza negra. Los dos de pensamiento y muy valientes y leales, hasta la muerte, a la causa cubana.
Para Antonio Maceo los principios y la honra eran como el oxígeno para la vida. Por eso cuando lamentablemente y a pesar de sus preocupaciones y las del general Bonachea, se produjo la firma del Pacto del Zanjón en Camagüey, el 10 de febrero de 1878, ambos lo rechazaron por considerarlo indigno y contrario a los principios revolucionarios y patrióticos por los que habían combatido para alcanzar la independencia y abolir la esclavitud.
En la zona oriental de la Isla, Maceo convocó a la mayoría de los principales oficiales y soldados de la revolución y juntos decidieron rechazar ese ignominioso pacto y continuar la lucha. Hecho protagonizado en una reunión celebrada el 15 de marzo, del mismo año, entre el bravo general y sus compañeros con el general español Arsenio Martínez Campos, en Mangos de Baraguá, en Santiago de Cuba, conocido desde entonces como la “Protesta de Baraguá” y considerada posteriormente por José Martí como “lo más glorioso de nuestra historia”.
Y, por su parte, el general Bonachea, quien también se negó a aceptar el Pacto del Zanjón, decidió seguir combatiendo junto a los hombres que lo acompañaban con fuerzas de caballería en la zona de la trocha militar, cerca de Morón. También se reunió con el general Arsenio Martínez Campos y le manifestó su disposición de continuar la lucha por la independencia definitiva de Cuba. Se convirtió, de hecho, en el último combatiente y oficial de importancia de la guerra de 1868 que siguió combatiendo tras los acuerdos del Zanjón y la salida al extranjero de Maceo en misión de la revolución, razón por lo cual Calixto García Iñiguez lo ascendió a general con el objetivo de estimularlo y que continuara alzado en los campos de Cuba en momentos en que él al frente del Comité Revolucionario Cubano, de Nueva York, preparaba la Guerra Chiquita.
Muy heroica fue la actitud de Bonachea, ya que estuvo combatiendo en Cuba hasta el 15 de abril de 1879 cuando presionado y aconsejado por los propios cubanos depuso las armas mediante la Protesta de Hornos de Cal, en Jarao, Sanctí Spíritus, protagonizada en esa fecha por él y sus hombres.

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