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Posts Tagged ‘Antonio Maceo’

Monumento en Duaba recuerda el desembarco de Antonio Maceo y Flor Crombet.

Monumento que evoca el desembarco de Antonio Maceo y el grupo de expedicionarios, que bajo la dirección de Flor Crombet llegaron a Duaba el 1.º de abril de 1895. (Foto: Tomada del periódico Granma)

 

A las costas del extremo más oriental de la Isla, en las inmediaciones de Baracoa, arribaba el Héroe de la Protesta de Baraguá, el mayor general Antonio Maceo y Grajales, acompañado de un grupo de 23 valientes, que bajo la dirección de Flor Crombet había salido el 25 de marzo desde Puerto Limón, Costa Rica.

Hoy se cumplen 120 años de tales acontecimientos, reflejados de manera fidedigna por el serial Duaba, la odisea del honor, titulo en el que se funden el lugar del desembarco y el nombre de la goleta —Honor— que los trajo a la Patria. La serie televisiva cubana recreó los avatares y vicisitudes sucesivas de los expedicionarios, que trajeron la muerte en combate del general Flor Crombet, el día 10 de abril, y la no menos famosa Odisea del General José, el hermano de Antonio, que vagó solo durante días por las montañas baracoenses, hasta que el 16 de abril, pudo finalmente encontrarse con tropas cubanas. (más…)

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Escuela Antonio Maceo, Nicoya, Costa Rica

Escuela Antonio Maceo, Nicoya, Costa Rica

La naturaleza americana, doncella en el istmo, es ya hermosura próvida, y como de amplios senos, en el dominio de Costa Rica, que se levanta por sobre las nubes, con sus troncos de sangre serpeando por el celaje azul, y derrama a las costas encendidas, por lecho siempre verde, el agua ancha y pedregosa de sus reventazones montañesas: como un himno es la república, y cada hijo lleva la azada al hombro. Allá del lado del Atlántico, por el río Matina, los plátanos son tan altos como la palma real, y es un cubano, que dio su sangre a Cuba, quien cría en la tierra amiga el platanal mejor. Del lado del Pacífico, lo que ha un año era maleza, es vereda ahora, y caserío la soledad, de los cubanos que le sacaron a la selva la semilla, y hay allí quien deje sola a la recién casada, por novia mayor. Con ternura de hijo quiere el cubano bueno a Costa Rica. De las gracias del mundo, Costa Rica es una, con su rocío de ciudades por el valle ameno, cada cual como mosaico en joya, y en la serena población la vida fuerte, con el hijo médico o de juez, y su raíz en el campo, como todo hombre que quiere ser libre, y el padre al pie de las matas, buscándole al café la flor, o de peón con el cinto plateado, detrás de las carretas. (más…)

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Retrato de Maceo, de Feliciano Ibáñez.

Retrato de Maceo, de Feliciano Ibáñez.

Se pone un día el Sol, y amanece al otro, y el primer fulgor da, por la ventana que mira al campo de Marte, sobre el guerrero que no durmió en toda la noche buscándole caminos a la patria. Así describió José Martí a Antonio Maceo

Por Eduardo Pinto Sánchez

digital@juventudrebelde.cu

SANTIAGO DE CUBA.— Cada 14 de junio Antonio Maceo, el hombre, baja de los pedestales y los corceles inmortalizados en piedra y bronce para recordarnos que entró en las páginas de la historia como pudiera hacerlo cualquier joven de hoy: siendo protagonista de su tiempo.

Y no se trata de la frase «dicha por ser dicha», sino de la real consecución de su significado en el accionar de todos los días, de esos pequeños detalles que crean la proeza cotidiana y que no se recuerdan en las ponderadas hazañas o las edulcoradas reseñas de los libros de texto. El General Antonio habla a los jóvenes de hoy y de las venideras generaciones desde la única cumbre que conoció en vida, la fidelidad absoluta a sus principios. (más…)

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marti exilio2Por Mayli Estévez

A José Martí uno llega quizás cuando no debiera, cuando todo se concentra en una rima «de julio como en enero» o «en aquella casita de la calle Paula», y se resume en que un día determinado de la semana te toque llevarle una flor. A Martí uno debiera acercarse cuando sabes que la vida no empieza en el portal de la casa, ni termina cuando mamá te llama para adentro porque llevas «cuatro horas jugando como mamarracho». Martí debiera presentarse de estatura real, ni tan elevado como en la Plaza habanera ni de medio cuerpo como en los bustos que lo hacen inmóvil.  Y llegar así de golpe, pero a sabiendas de que lo buscaste, como cuando le espetó al Generalísimo Máximo Gómez:  «Un pueblo no se funda (…) como se manda un campamento». De cuando el dominicano junto a Antonio Maceo andaba con aquel plan al que el Maestro avizoraba en un fracaso, así fue. Y no lo dejó en solo aquella sentencia que a Gómez de seguro le pareció insolente, dijo más: «Hay algo que está por encima de toda la simpatía personal que Vd. pueda inspirarme y hasta de toda razón de oportunidad aparente: y es mi determinación de no contribuir en un ápice, por amor ciego a una idea (…) a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal».
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Un día como hoy, hace 130 años, José Martí les escribió a Máximo Gómez y a Antonio Maceo para invitarlos a unirse a los nuevos esfuerzos libertarios.

Retrato al óleo de José Martí, del pintor sueco Herman Nor

CARTA A MÁXIMO GÓMEZ

N. York, 20 de julio 1882.

Sr. Gral. Máximo Gómez.–

Sr. y amigo:

El aborrecimiento en que tengo las palabras que no van acompañadas de actos, y el miedo de parecer un agitador vulgar, habrán hecho, sin duda, que V. ignore el nombre de quien con placer y afecto le escribe esta carta. Básteme decirle que, aunque joven, llevo muchos años de padecer y meditar en las cosas de mi patria; que ya después de urdida en N. York la segunda guerra, vine a presidir, más para salvar de una mala memoria nuestros actos posteriores que porque tuviese fe en aquellos, el Comité de N. York; y que desde entonces me he ocupado en rechazar toda tentativa de alardes inoficiosos y pueriles, y toda demostración ridícula de un poder y entusiasmo ficticios, aguardando en calma aparente los sucesos que no habían de tardar en presentarse, y que eran necesarios para producir al cabo en Cuba, con elementos nuevos, y en acuerdo con los problemas nuevos, una revolución seria, compacta e imponente, digna de que pongan mano en ella los hombres honrados. La honradez de V., General, me parece igual a su discreción y a su bravura. Esto explica esta carta. (más…)

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Por Víctor Joaquín Ortega

ANTONIO MACEO Y ERNESTO CHE GUEVARA
Maceo y Che.


Pinar del Río. 22 de enero de 1896. Después de imponerse en Guane, los mambises se dirigen hacia su último objetivo en esta provincia. 3 p.m. La vanguardia, encabezada por el general Juan Bruno Zayas. El abanderado es otro habanero, el teniente Francisco Figueroa. A las cuatro:

“…el repique de las campanas, anunciaba al Ejército Libertador el término de la gloriosa campaña de Invasión, con la entrada triunfal en Mantua, último baluarte español del lejano Occidente… aún venían  en la columna invasora  hombres de la Sierra Maestra; de Bayamo, de Santiago de Cuba, de Manzanillo, de Holguín, de Mayarí, de Guantánamo y de Baracoa … Solo Maceo… podía abrir el camino de la victoria …” José Miró Argenter.

Desde Baraguá, con el mismo espíritu intransigente de aquella protesta contra los zanjoneros, 27 combates en 90 días, 424 leguas recorridas, 22 pueblos de importancia,  ocupados, 82 000 balas  y 2 120 fusiles arrancados de manos del enemigo. Frente a 124 batallones de infantería, 40 escuadrones de caballería, 16 baterías  de artillería de campaña,  183 571 soldados, más de 60 000 voluntarios y guerrilleros, 6 701 jefes y oficiales más 8 cruceros, 6 cañoneras torpederas,34 cañoneras de primera, 6 lanchas, 2 pontones, 2 remolcadores y un transporte de patrulla en las costas. Agregue lo que expresa José Luciano Franco:

“Y el apoyo moral y material de los gobiernos  de las grandes potencias, singularmente el presidido por Cleveland, de los Estados Unidos de América”.

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El 7 de diciembre de 1896 murió uno de los patriotas insignes de Cuba: el lugarteniente general del Ejército Libertador Antonio Maceo. Estos artículos del historiador Ciro Bianchi Ross explican:

CÓMO MURIÓ ANTONIO MACEO

Antonio Maceo. LAZ 

Antonio Maceo. LAZ

(7 de diciembre) Cómo murió Antonio Maceo (2 partes)

El 7 de diciembre de 1896 murió uno de los patriotas insignes de Cuba: Antonio Maceo. Estos artículos del historiador Ciro Bianchi Ross explican:

CÓMO MURIÓ ANTONIO MACEO

Pocos combates son tan contradictorios en la historia militar cubana como el de San Pedro. Los historiadores, cuando vivían aún muchos de sus protagonistas —cubanos y españoles—, trataron de reconstruirlo. No lo lograron del todo, pues las investigaciones arrojaron unas 50 versiones, algunas de estas contradictorias. Eso ha dificultado a los estudiosos establecer la exactitud de los hechos y despejar las incógnitas de una acción que, más allá de su importancia combativa, adquiere relevancia porque en ella encontró la muerte el mayor general Antonio Maceo, segundo jefe del Ejército Libertador.

Una muralla de tropas

Opera Maceo, victorioso, en Pinar del Río. Puede al fin, el 18 de septiembre, encontrarse con el general Rius Rivera, llegado por María la Gorda al frente de una importante expedición que suministra a los insurrectos valiosos pertrechos de guerra, e inicia, el 23, desde los Remates de Guane, su marcha hacia el este. Ocho mil soldados españoles, con el apoyo de las fortificaciones de Mantua, Los Arroyos, Dimas y la trocha de Viñales, se obstinan en mantener encajonado al glorioso mambí en el estrecho extremo occidental de la Isla.
Vano intento. El 24, ya con Panchito Gómez Toro a su lado, Maceo se enfrenta a la columna del coronel San Martín y la derrota en la zona montañosa de Montezuelo. Tres días más tarde la ofensiva española va contra el campamento insurrecto de Tumbas de Estorino; combate sangriento donde la tropa de Maceo causa al enemigo más de 800 bajas y otras 500 en los combates de Guao y Ceja del Negro. En un avance indetenible llega el Lugarteniente General a la peligrosa zona de Viñales y acampa en Galalón, mientras que el general español Echagüe sale de San Diego de los Baños para cerrarle el camino. Los cubanos le ocasionan más de 300 bajas y Echagüe se retira, derrotado. El 10 de octubre ya está Maceo en la loma del Toro. El 22 ataca Artemisa. Bombardea el poblado con un cañón neumático y, con los fusileros, mantiene asediada la plaza hasta la madrugada. Espera que el enemigo, mandado por el famoso general Arolas, salga de «las jaulas de loro de la trocha» a fin de batirlo en regla a campo descubierto y aunque el jefe español rehúsa el enfrentamiento, el asedio a Artemisa cumple el objetivo mambí de demostrar su fuerza en el este pinareño.
Ya ha salido Maceo de la angosta zona occidental de Pinar del Río abriéndose paso por entre una muralla de tropas españolas. Ha vencido en una de las más difíciles campañas de su historia militar. Sabe que si dispusiera de tres o cuatro mil hombres más dejaría expedito el camino para «el Ayacucho cubano» y España sería arrojada de la Isla. Pero ¿cómo armar y pertrechar a nuevos combatientes si la mayor parte de las veces sus hombres van al combate con solo dos balas? La Habana misma está a su alcance y ha comprendido, con dolor, que atacarla sin piezas de artillería es caer en una trampa, pues la capital es guardada por más de 60 000 soldados bien armados y municionados.
Se siente Maceo impotente a pesar de sus triunfos. Es todo preocupación y angustia, pues las noticias que recibe son dolorosas y alarmantes. El anuncio de la muerte en combate de José, su hermano más querido, le rompe el corazón, y el sufrimiento lo sobrecoge al enterarse de la situación de su esposa María, enferma y sin recursos en Costa Rica. Cartas que le remiten desde Las Villas y Camagüey le permiten colegir la grave crisis en que se halla la revolución y una orden de Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, conminándole a que se le reúna de inmediato, aumenta su ansiedad, ya que para hacerlo tendrá que burlar otra vez la trocha de Mariel a Majana.

Intransigente

A Gómez le resulta cada vez más difícil mantener la disciplina en el este de la Isla. El Gobierno del presidente Cisneros Betancourt le discute las órdenes y busca el modo de destituirlo y de suprimir el cargo de General en Jefe. Pero en el Consejo de Gobierno las opiniones están divididas y aunque se mantiene el propósito de eliminar a Gómez con el pretexto de haber abandonado a Maceo a su suerte en Pinar del Río, se quiere también la destitución de Cisneros a fin de que Maceo asuma la presidencia de la República en Armas y la jefatura del Ejército Libertador.


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