Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘argentino’

 

 

12688274_1029255267133446_5088993404571477755_n.jpg

Nace de tu mano
mi viaje más fabuloso
el itinerario más deslumbrante
la travesía más seductora
De tu mano: el nacimiento del sueño
la razón del vuelo,
el sentido del beso (más…)

Anuncios

Read Full Post »

depositphotos_187651352-stock-video-silhouetted-couple-love-embrace-enjoy.jpg

A esta hora de la noche y del silencio
dibujo en el aire y de memoria
el molde de tu cuerpo
para corromper el olvido
en un abrazo de luz
donde quepan todos los soles
bajo los que nos amamos
todos los sueños
donde perduramos (más…)

Read Full Post »

image

En el umbral sentado
de niño discurría:

En un caballo negro,
una tarde me iría.
Mi madre por la casa
¡cómo me llamaría!
Por la ciudad mi padre
¡cómo me buscaría!

(más…)

Read Full Post »

 

juliocortazar-y-el-che.jpg


Yo tuve un hermano.
No nos vinos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.
(más…)

Read Full Post »

Dhalia con chicos en el lomo, 1942. Foto tomada de una publicación y enviada por Horacio R. Silva.

La vida de Dhalia, el elefante del Jardín Zoológico de Buenos Aires ha sido inspoiración de muchas personas, y no es para menos.

El  primero de enero de  2010, en un cuento sobre el elefante Dhalia, del periodista e investigador Horacio R. Silva, Adrián Lorea me dejó este mensaje:

Siendo niño, escuché de mi madre los retazos de la historia de Dhalia.
Estábamos en el Museo, frente al esqueleto del elefante. El relato me afectó mucho y nunca me abandonó. Crecí, abracé la literatura, y hoy decidí escribir un cuento para exorcizar el fantasma de una anécdota que, para mí, tenía visos de leyenda. Investigué los detalles de ese caso en internet y encontré la narración de Horacio Silva.
Mi búsqueda terminó: la tragedia de Dhalia fue plasmada con palabras y sentimientos que reflejan lo que llevo en el alma. Gracias al autor por escribirla, y a Amparo Ballester López por difundirla a través de esta página.
Con cariño,
Adrián Lorea (Buenos Aires, 01-01-10)

En estos días, Adrián me sorprendió con este mensaje que le agradezco sobremanera:

Querida Amparo: gracias al contacto que, hace más de dos años, me hicieras con el escritor Horacio Silva, y a su valioso informe periodístico sobre la tragedia del elefante Dhalia, pude escribir un cuento basado en ese hecho.
Te paso el link de mi blog donde podés leerlo: http://adrianlorea.blogspot.com.ar/p/dhalia.html
Un abrazo grande,
Adrián Lorea

Creo que cualquiera que conozca la historia de Dhalia, quedará impactado con el trágico final que tuvo, a manos de los que se dicen humanos. Este cuento, al igual que el de Horacio, es extraordinariamente conmovedor:

DHALIA**

Martes, 13 de junio de 2006

Francisca pasea a su nieto en el Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires. Entran en la sección de los Mamíferos y se detienen frente al esqueleto de un elefante. Ella lo observa, sabiendo a qué elefante perteneció.
Sí que lo sabe. Al igual que unos cuantos memoriosos.
De todos modos, lee para sí la placa, sin prestar atención a los pormenores científicos. Silabea casi la última frase: (más…)

Read Full Post »

Tú eres injusta, tú eres fraudulenta
eres la palada sobre nuestra tumba.
Tú eres el mecanismo de opresión
para nuestros pueblos llenos de hambruna.
Tú eres la excusa, excusa perfecta
para tenernos postergados en el juego,
nosotros no jugamos, nuestros niños mueren
y ancianos y jóvenes ya están muertos. (más…)

Read Full Post »

Por Daniel Devita*

Era una noche nublada, el cielo amenazante dejaba ver arterias de luz en sus magnitudes, daban las 7 de la tarde y apresurado por la inminente tormenta subí al tren en la estación Villa del Parque, me tomó por sorpresa un lejano grito que provenía de un vagón cercano. Mis pies fueron más rápido que mi cabeza y pronto estuve en el lugar del que provenía el desentonado alarido.

Al observar, divisé un hombre de no menos 60 años, con las ropas rotas, unos rulos largos y rubios, la cara muy fruncida y la nariz con ese tinte rojizo que deja el alcohol. Se coronaba con un gran sombrero de paja que completaba el llamativo porte de este señor.

No tardé en percibir el fuerte olor a orín que venía desde su posición, cosa que no parecía importarle a ninguno de los que estaban en esa ubicación que solo miraban al singular personaje que cantaba a los gritos un folklore con más sentimiento que habilidad. (más…)

Read Full Post »

Older Posts »