Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Cardenal’

Foto: ©Archivo Efe/Guido Montani

Foto: ©Archivo Efe/Guido Montani

El femenino de el cardenal puede ser tanto la cardenal como la cardenala, tal y como se desprende de la Nueva gramática de la lengua española.

Con motivo de las declaraciones del papa Francisco sobre la necesidad de que la mujer forme parte del gobierno de la Iglesia, se observa vacilación respecto al femenino de cardenal: «Proponen al papa que nombre una cardenal» o «Algunos allegados al papa aseguran que Francisco, con su modo de ser, estaría dispuesto a dar pasos para instaurar una nueva figura de “cardenala”». (más…)

Anuncios

Read Full Post »

Por Alicia Jrapko

Había una vez un pajarito que se hizo amigo de un preso. Ambos estaban encarcelados en Estados Unidos, ambos compartían injusta prisión por defender a Cuba de acciones terroristas…

Gerardo y Cardenal. Imagen tomada por el fotógrafo de la prisión, el 30 de julio de 2009.

Gerardo y Cardenal. Imagen tomada
por el fotógrafo de la prisión,
el 30 de julio de 2009.

La historia comienza así. El 4 de junio de 2009, el mismo día de su cumpleaños, Gerardo Hernández tuvo noticias de aquella criatura. Se enteró por un preso de apellido Lira, que trabaja en la fábrica que está dentro de la prisión. Lira y un guardia limpiaban los techos con una potente manguera y sin querer o sin saber, destruyeron un nido que protegía a tres pichones. Dos de ellos murieron tras el golpe, pero uno quedó vivo. Eran tan pequeños que ni plumas tenían. Posiblemente estaban recién salidos del cascarón.
El guardia se conmovió y sintiéndose responsable, le permitió a Lira que se lo llevara escondido al interior de la prisión e intentara salvarlo. El preso llegó con el pajarito en la palma de su mano y sin saber qué hacer con él, comenzó a preguntar a otros presos. Alguien sugirió: “Preguntémosle a Cuba [como llaman a Gerardo los otros presos], que a él le gustan los animales y seguro sabe de eso”. Así fue que llamaron a Gerardo y él vino a la celda donde tenían al animalito.
La primera reacción de Gerardo fue silbar, imitando lo que él suponía hiciera la madre del pichón. Movió los dedos de las manos, como si fueran pequeñas alas. Milagrosamente, el pajarito abrió su pico. Gerardo comenzó a darle migas de pan y luego, introdujo sus dedos en el agua y dejó correr las gotas cayeran suavemente en el pico del pajarito.
Gerardo no quiso llevárselo a su celda, pero todos los días pasaba para alimentarlo. El problema era que al principio el pequeño no quería comer con nadie, salvo con Gerardo. Un día se le ocurrió ofrecerle al pajarito unas hilachas de pescado y después el bribón ignoraba las migas del pan. Comenzaron a crecer sus plumas y Gerardo le enseñó entonces a comer solo. Le ponía los trocitos de alimento en la palma de su mano y el pajarito venía con toda confianza.

(más…)

Read Full Post »