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Posts Tagged ‘Carmen Miyares’

Así se llama el libro de Ramiro Valdés Galárraga sobre la relación de José Martí con María García Granados, Carmen Zayas-Bazán, Carmen Miyares Peoli, aunque también aparece la que tuvo con su madre, Leonor Pérez Cabrera. Vea más al respecto:

CHERCHEZ LA FEMME…

Por Sara Mauricio

Acercarse a Martí a través de las mujeres que amó es la propuesta del libro Tres mujeres en la vida de José Martí, de Ramiro Valdés Galarraga

Tres mujeres en la vida de José Martí es un libro atractivo por lo inusitado. Acercarse a Martí a través de las mujeres que amó no es, de por sí, una perspectiva frecuente, pero menos común es encontrar un texto tan agresivamente personal como el de Ramiro Valdés Galarraga. Planteamientos que inducen de inmediato a la polémica aparecen en sus dos primeros párrafos. Afirma Valdés que no pretende hacer la historia amorosa de Martí, sino hablar de las tres mujeres más influyentes en su personalidad. Una se siente tentada a contradecirle porque María García Granados pudo dejar una gran impresión en él, pero es cuando menos dudoso que pudiera incidir en forma profunda en su manera de ser, y añadir que si de huellas en la personalidad martiana se trata, Leonor Pérez debiera tener un lugar cimero. Por suerte, no está ausente doña Leonor de estas páginas, aunque aparezca como figura complementaria, y no en el período de formación del carácter de su hijo. (más…)

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Mano de María Mantilla, analizada por el Dr. Ercilio Vento en relación con rasgos coincidentes con José Martí

Mano de María Mantilla, analizada por el Dr. Ercilio Vento en relación con rasgos coincidentes con José Martí.

Dr. C. Juan Carlos Rodríguez Cruz*

Lic. Manuel Monert Rodríguez**

El 24 de enero de 2012 se publicó en CUBADEBATE un artículo titulado: Martí y María Mantilla: ¿qué dice la ciencia?, de la autoría de Yamil Díaz Gómez que incluye una entrevista al Dr. Ercilio Vento Canosa: antropólogo, arqueólogo, médico legal, espeleólogo e historiador de la ciudad de Matanzas. En pocos párrafos el periodista dilucida  el arduo trabajo del Dr. Vento, su labor científica y a continuación expone  las conclusiones del científico sobre la paternidad de Martí respecto a María Mantilla.

El autor del artículo reconoce lo espinoso del asunto y sus posibles repercusiones por lo que señala: además de un prestigioso científico, es una persona. Esa persona tiene derecho, como cualquier otra, a haber llegado a una conclusión acerca de si María Mantilla era o no hija biológica de José Martí; y el propio investigador Vento asevera en la propia entrevista: aún en este caso, el examen ha sido en esta parte lo suficiente concluyente para afirmar la paternidad presumida. [1]

Pocos investigadores han incursionado en un tema tan susceptible, por considerar que, lejos de un aporte a la ciencia histórica, que engrandezca la figura de Martí, sería un golpe, un descrédito moral al que predicó con su modo de actuación. Precisamente la historiografía alemana denomina buscadores de fango a aquellos investigadores que tratan de remover las suciedades de la historia. (más…)

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Por Yamil Díaz Gómez

Estas cartas se publicaron por primera vez en el libro de Nydia Sarabia La patriota del silencio: Carmen Miyares, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990, pp. 98-103. También aparecieron en la segunda edición de La patriota… (Quebecor World Bogotá S. A., 2001, pp. 94-98).

Los Ángeles, Febrero 12-1959
Sr. Gonzalo de Quesada
Habana-Cuba.
Querido Gonzalo:

Usted pensará que por qué le escribo hoy esta carta, a lo cual le diré lo siguiente. Ayer he recibido el número de Patria de enero, y puede usted suponer mi asombro al leer la declaración del doctor Alfredo Vicente Martí —que presume llamarse «nieto» de José Martí. ¿Quién es este señor? que ha dejado pasar tantos años sin darse a conocer. Yo, con toda la autorización que poseo le aseguro que nada de esto puede ser verdad.

Yo, como usted sabe, soy la hija de Martí, y mis cuatro hijos, María Teresa, César, Graciela y Eduardo Romero, son los únicos nietos de José Martí. Desde el año 1880, año en que yo nací, Martí vivió en mi casa, rodeándome de infinito amor y protección espiritual, con una devoción entrañable, hasta el día en el año 1895 que salió para Santo Domingo para juntarse con Máximo Gómez, y luego el famoso desembarque en Cuba. Usted me preguntará ¿por qué este relato mío? Porque tengo [que] defender el nombre de mi padre, ante los cubanos que veneran la memoria y el nombre de José Martí. Yo sé, Gonzalo, que usted conociendo tan bien la historia de la vida de Martí, dará todos los pasos necesarios para rectificar estar falsa declaración del doctor Alfredo Vicente (¿Martí?), y también quiero dar a conocer los nombres de los cuatro biznietos de Martí: Robert y Holly Hope —hijos de Graciela— y Victoria María y Martí —las hijas de Eduardo. (más…)

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Por Yamil Díaz Gómez

Nota publicada en la revista La última hora, en enero de 1953

¡Cuántos dolores se juntan en torno al nacimiento de María Mantilla!: el de una dama que conoció a su gran amor cuando tenía tres hijos, en una época en que los matrimonios eran hasta la muerte; el de un padre que huye, quién sabe si arrastrado por las culpas, tras un bautizo en que fungió de padrino; el de un esposo al que Martí parece retratar en este apunte:

Oh qué prueba!—Qué deliquios en el alma de un hombre que se cree padre de un hijo, qué sentir, cuando lo oye balbucear, que le corren riachuelos de plata por el corazón—qué parecerle cuando vuelve a su lado que reclina la cabeza en almohada de plumas!—y en el instante que sabe que aquella hija no es suya—aquella misma voz, presencia, mirada, golpe de la manecita en la mejilla y de los piececitos en la alfombrita no alumbran su corazón, ya no desarrugan su ceño, ya no estremecen su mejilla, ya no ablandan la expresión de su faz y son las mismas, sin embargo, que antes eran: qué nervio lo explica.[1]

¿Qué nervio explica este estremecimiento de sus vidas?

El Martí personaje romántico se revela especialmente en este capítulo. Para entenderlo en su amarga circunstancia, hay que enfrentar el tema sin tapujos. De nada vale ser esquivo frente a la realidad. Si Martí y Carmen Miyares, ambos casados, tuvieron que ocultar sus amores, cercados por las hipócritas moralidades decimonónicas; el prójimo de hoy debe ponerse a la altura de aquel dolor, de aquel amor, de aquella verdad trágica. (más…)

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