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Posts Tagged ‘dudas’

Este servicio que hoy inaugura Juventud Rebelde junto al Instituto de Literatura y Lingüística «José Antonio Portuondo Valdor», tiene el objetivo de aclarar dudas y ofrecer información sobre la lengua española a nuestros lectores

El Instituto de Literatura y Lingüística «José Antonio Portuondo Valdor» y Juventud Rebelde ponen a disposición de los lectores interesados por el uso de nuestra lengua materna un servicio de consulta lingüística.

Este servicio, modesto y, sobre todo, perfectible, tiene el objetivo de aclarar dudas y ofrecer información sobre la lengua española.

Las preguntas pueden formularse a través del correo electrónico dudasdelidioma@juventudrebelde.cu habilitado en nuestra edición digital.

Las dudas y sus correspondientes respuestas serán publicadas en nuestra página para socializar la información resultante. Las respuestas serán dadas por especialistas del Instituto de Literatura y Lingüística dentro de un plazo de al menos 72 horas. (más…)

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Fundéu MéxicoLa Fundación del Español Urgente México (Fundéu México) presentó ayer su página web (www.fundeumexico.org), a través de la cuál responderá a las consultas de los internautas y pondrá a disposición de estos diversos recursos relacionados con el uso del español.
«Esta página electrónica permitirá hacer y resolver consultas de manera cómoda y rápida, tenemos ya el grupo de consultores que está pendiente de ellas», dijo a Efe el presidente de esta fundación y director de la Academia Mexicana de la Lengua, José Moreno de Alba.
El experto consideró apropiado que la primera extensión de la Fundéu fuera de España se haya hecho realidad en México, al ser este el país hispanohablante más grande del mundo, con casi 107 millones de personas, según estimaciones oficiales.
La página, además de aclarar dudas sobre el correcto uso del español, enlaza con diccionarios en línea, aconseja textos para enseñar la lengua y recupera material periodístico de hace cien y doscientos años publicado en el país, entre otras prestaciones.

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apartamentos

Me han consultado la duda de si se dice apartamento o departamento a la vivienda de varios aposentos en un edificio. Pues indistintamente lo he oído. En Cuba, lo más normal es decir apartamento, aunque a veces se escucha departamento; pero no es de uso generalizado.

Pueden usarse las dos formas; sin embargo, en algunas regiones es más común el uso de apartamento y en otros, el de departamento.

En el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE), encontramos las siguientes definiciones:

departamento.

(Del fr. departement).

 

1. m. Cada una de las partes en que se divide un territorio cualquiera, un edificio, un vehículo, una caja, etc.

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Ven a por ella si te atreves.
Ven a por ella si te atreves.

Desde Austria me escribe la holguinera Antonia Esther Fernández Bode, “fiel defensora y constante luchadora por querer aprender más nuestro rico y amplio idioma materno […] y velando por el mejor uso del idioma”. No es la primera vez que alguien me escribe para preguntarme algo sobre la lengua española, y siempre me esfuerzo por satisfacer las inquietudes y, además, las publico para bien de todos los interesados en hacer buen uso de nuestra lengua.

Ella quiere saber si es correcta la expresión: A por ella, o similares.

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Diccionario panhispánico de dudasEl Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) surgió como respuesta a las numerosas inquietudes sobre el empleo apropiado del castellano que durante años muchos hispanohablantes formularon a las distintas academias de la lengua española. Con su publicación, los usuarios no necesitamos examinar por separado los otros tres códigos de la Academia: Ortografía, Gramática y Diccionario, sino que, consultando un solo texto, el DPD, podemos despejar rápidamente nuestras dudas ortográficas, gramaticales o léxicas.

El texto se inicia con un conjunto de apartados preliminares que nos presentan los fundamentos lexicográficos: motivación, propósito, destinatarios, naturaleza normativa, decisiones tomadas, estructura, cuestiones tratadas, descripción de las entradas, advertencias para el uso.

Al diccionario propiamente dicho se dedica el cuerpo central de la obra: 7 000 voces. Aparecen dos tipos de entradas: los artículos temáticos que abordan cuestiones generales (por ejemplo, concordancia o queísmo) y los lemas puntuales sobre los que podríamos tener dudas (por ejemplo, enseguida o Perogrullo). En el caso de los primeros, cada tema general es tratado con considerable extensión, bien organizado en subapartados y, cuando es necesario, auxiliado por didácticos cuadros sintéticos. Además, los lemas puntuales traen una definición muy sencilla (solo para situar semánticamente al lector) seguida por directrices de uso sustentadas en ejemplos pertinentes.

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Lengua portuguesa

Quienes hablamos español sabemos que con un latinoamericano no tenemos problemas: hablamos el mismo idioma, nos da igual leer a un argentino, a un peruano o a un colombiano, y podemos consultar las webs de los periódicos en español del país que queramos. Somos una comunidad de unos 400 millones de hispanohablantes y no nos planteamos más. Pero, si la historia de Portugal y sus antiguas colonias debería ser similar, no lo es. Para nada. Aunque parezca extraño, existen dos normas ortográficas diferentes: la portuguesa y la brasileña.

Después de la llegada de los portugueses a Brasil, muchas cosas han cambiado, incluso la lengua. La evolución natural del idioma y las reformas unilaterales de la lengua han hecho que el portugués practicado hoy en Brasil y en los otros siete países de lengua portuguesa sea muy diferente. Pero las cosas van a cambiar: esto sólo será así hasta que la unificación de la Ortografía portuguesa ratificada hace poco sea puesta en práctica.


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Puntos suspensivos...

En gran cantidad de textos hay abuso de los puntos suspensivos, y esto lejos de ayudar, conspira contra el fluir de lo que se escribe, y se lee después. Quienes lo usan en demasía o no saben cómo continuar y resuelven con este signo o piensan que no necesitan escribir más, el lector debe inferir lo omitido. Esto es propio de nacientes escritores, pero he leído artículos de autores renombrados y de periodistas consumados con proliferación de los puntos suspensivos. Como uno de sus usos fundamentales consiste en dejar en suspenso la oración, de ahí su nombre.

Pero además de usarlos en abundancia, los he visto multiplicados, es decir, los puntos suspensivos son solamente tres, y consecutivos, pero hay quienes ponen tantos como les parezca, quizás piensen que de esa forma el suspenso es mayor.

Además, van unidos a la palabra o el signo precedente y separados de la palabra o el signo siguiente (simplemente así… luego se marchó; —lo dijo muy serio—…). Si les sigue un signo de puntuación no se deja espacio (…;), pero si terminan un enunciado no se coloca el punto final y el punto y seguido, porque hacen la función de estos (Si no puedo regresar… Bromeaba, volveré). En el caso de que no cierren un enunciado, la palabra siguiente irá en minúscula (Quería decirte que… ¡me quedo!).

En fin, ¿cuándo se usan los puntos suspensivos? Pues cuando queremos indicar suspense, temor, duda, vacilación (No sé si querrás ir…; Dicen que lo atropelló un carro y…; Deja que yo te cuente… Pero también, cuando se interrumpe un parlamento porque se supone lo que sigue (Y en eso llegó el director y… bueno, lo demás te lo imaginarás).

Cuando no deseamos repetir el nombre de una obra porque es demasiado largo, se usa este signo, por ejemplo:

Te amaré la eternidad que dure este instante (Te amaré la eternidad…)

La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja (La increíble pero cierta…)

Para evitar palabras soeces, y por ende, inconvenientes, no pueden faltar los puntos suspensivos:

¡Tan hijo de…! ¡Vete para el c…!

Es importante evitar los puntos suspensivos unidos a la palabra etcétera o etc., su abreviatura, si tienen el mismo fin, es una redundancia. Sería incorrecto decir entonces: El domingo limpié, lavé, planché, regué las plantas, cociné…, etc. O: El domingo limpié, lavé, planché, regué las plantas, cociné, etcétera…

En el caso de copiar una cita textual, pero queremos eliminar algún fragmento o palabras, colocaremos los puntos suspensivos entre paréntesis o entre corchetes, siempre dejando un espacio antes y después.

El Diccionario panhispánico de dudas (DPH), de la Real Academia Española, recomienda que cuando se omiten al principio o al final pueden obviarse los paréntesis y los corchetes; pero si los dejamos al final sin los signos, no se sabría si es que el texto termina así o fueron puestos para señalar la omisión. Por tanto, es más aconsejable que al final, dichos puntos estén encerrados.

“Temprano llegamos a Pujío […] y la gente que huyó al vernos, luego se fue acercando y nos trató bien.”  (Diario del Che en Bolivia)

El Che escribió en su diario que Pujío era “… un ranchito situado en un alto”. (Obra citada)

“Caminamos a retazos hasta llegar a Tranca Mayo […]” (Obra citada)

Se escribirán cuatro puntos cuando una oración termina en una abreviatura, aunque este caso no es muy frecuente:
En el DPH dice que algunas abreviaturas con tilde son pág., cód., admón….

Existe cierta confusión al usar los signos de puntuación combinados con los signos de interrogación o los de exclamación. Irán delante del signo de cierre si el enunciado está incompleto (¡Te advertí que si…! No sé para qué me enfado contigo). Pero si está completo, irán después y sin espacio entre ellos: (¿Vendrá?… ¡Más le vale!)

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