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Eduardo Galeano
«¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos?. Los que allí vivían, ¿no existían? Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos? ¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar. Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón. Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza. 

Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?»¿DESCUBRIMIENTO O ENCUBRIMIENTO?. EL DELITO DE SER. Hacia cuatro años que Cristóbal Colón habla pisado por vez primera las playas de América, cuando su hermano Bartolomé inauguró el quemadero de Haití. Seis indios, condenados por sacrilegio, ardieron en la pira. Los indios habían cometido sacrilegio porque hablan enterrado unas estampitas de Jesucristo y la Virgen. Pero ellos las hablan enterrado para que estos nuevos dioses hicieran más fecunda la siembra del maíz, y no tenían la menor idea de culpa por tan mortal agravio. ¿Descubrimiento o encubrimiento? Ya se ha dicho que en 1492 América fue invadida y no descubierta, porque previamente la habían descubierto, muchos miles de años antes, los indios que la habitaban. Pero también se podría decir que América no fue descubierta en 1492 porque quienes la invadieron no supieron, o no pudieron, verla. Si la vio Gonzalo Guerrero, el conquistador conquistado, y por haberla visto murió de muerte matada. Si la vieron algunos profetas, como Bartolomé de Las Casas, Vasco de Quiroga o Bernardino de Sahagún, y por haberle visto la amaron y fueron condenados a la soledad.Pero no vieron América los guerreros y los frailes, los notarios y los mercaderes que vinieron en busca de veloz fortuna y que impusieron su religión y su cultura como verdades únicas y obligatorias. El cristianismo, nacido entre los oprimidos de un imperio, se había  vuelto instrumento de opresión en manos de otro imperio que entraba en la historia a paso avasallante.No había, no podía haber, otras religiones, sino supersticiones e idolatrías; toda otra cultura era mera ignorancia. Dios y el Hombre habitaban Europa; en el Nuevo Mundo moraban los demonios y los monos. El Día de la Raza inauguró un ciclo de racismo que América padece todavía. Muchos son, todavía, los que ignoran que allá por 1537 el Papa decretó que los indio estaban dotados de alma y razón. Ninguna empresa imperial, ni las de antes ni las de ahora descubren. La aventura de la usurpación y el despojo no des cubre: encubre. No revela, esconde. Para realizarse necesita coartadas ideológicas que conviertan la arbitrariedad en derecho. En un trabajo reciente, Miguel Rojas-Mix advertía que Atahualpa fue condenado por Pizarro porque era culpable de delito de ser otro o, lisa y llanamente, culpable de ser. La voracidad de oro y plata requería una máscara que la ocultara; y así Atahualpa resultó acusado de idolatría, poligamia e incesto, lo que’ equivalía a condenarlo por practicar un cultura  diferente. De igual a igual, de idolatría, poligamia e incesto. (Fuente Texto Eduardo Galeano)

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Por Eduardo Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar…

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales…

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables…!

Si, ya lo sé…

A nuestra generación siempre le costó botar…

¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables…!

Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo…

Yo no digo que eso era mejor…

Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra…

Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto…

Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año…

El celular cada tres meses, el monitor de la computadora todas las navidades o el televisor cada año…

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida…

Es más!

Se compraban para la vida de los que venían después…

La gente heredaba relojes de pared, bicicletas, cámaras fotográficas, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas…

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad…

Tiramos absolutamente todo…

Ya no hay zapatero que remiende un zapato, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos ni sastre que haga composturas…

De ‘por ahí’ vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba…

Y no es que haya sido mejor…

Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo…

Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado…

Aunque el coche esté en buen estado…

Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!

Pero por Dios….

Mi cabeza no resiste tanto…

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real…

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre…

Me educaron para guardar todo…

Lo que servía y lo que no…

Porque algún día las cosas podían volver a servir…

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema:

Nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no…

Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería…

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? 

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.

El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto…

Y guardábamos…

¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos, los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas…

¡Y las pilas…!

Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa….

Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más….

No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos…

Las cosas no eran desechables….

Eran guardables….

¡Los diarios!

Servían para todo…

Para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver.

¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio.

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad…

Y las páginas de los calendarios para hacer cuadros…

Y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas…

Y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela…

Y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos…

Enderezábamos los clavos para reutilizarlos después…

Y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’….

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal…

Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa…

Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos…

Y hoy, sin embargo, deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir…

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas…

Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos.

Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella…

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos…

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables…

Que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables…

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas…

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero…

De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata…

No lo voy a hacer…

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne…

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga…

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares…

De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva…

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado….

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Parque Las Arcadas.

El Centro del Libro y la Literatura lo invitan a participar del espacio Páginas de viernes, el próximo viernes 26 de agosto, a las 4:00 de la tarde en el Parque de las Arcadas, en el Boulevard de Santa Clara.

dopico11En esta ocasión proponemos la presentación y venta de dos títulos del desaparecido poeta santaclareño Frank Abel Dopico, una de las voces más reconocidas de la llamada Generación poética de los 80, Expediente del asesino, que será presentado por el escritor Ricardo Riverón Rojas, y El correo de la noche, por Yamil Díaz.

Además, el escritor y periodista Yandrey Lay presentará el título Espejos, de Eduardo Galeano, y estará el trovador Alain Garrido. (más…)

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Diseño de Marcelo Saratella.

Diseño de Marcelo Saratella.

Dígame una cosa. Dígame si el marxismo prohíbe comer vidrio. Quiero saber.

Fue a mediados de 1970, en el oriente de Cuba. El hombre estaba ahí, plantado en la puerta, esperando. Me disculpé. Le dije que poco entendía yo de marxismo, algo nomás, alguito, y que mejor consultaba a un especialista en La Habana. (más…)

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cronica de quito 200

Diseño de Marcelo Saratella.

En las manifestaciones de izquierda, desfila a la cabeza. Suele asistir a los actos culturales, aunque lo aburren, porque sabe que después hay farra. Le gusta el ron, sin hielo ni agua, pero que sea cubano. (más…)

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Gráfica de Marcelo Saratella.

Abril 22

Einstein dijo, alguna vez:

—Si las abejas desaparecieran, ¿cuántos años de vida le quedarían a la tierra? ¿Cuatro, cinco? Sin abejas no hay polinización, y sin polinización no hay plantas, ni animales, ni gente.

Lo dijo en rueda de amigos.

Los amigos se rieron.

Él no. (más…)

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Aunque Eduardo Galeano lo escribió en 1998, seguimos con el mismo derecho al delirio y a soñar. No podemos perder la esperanza de un mundo mejor. ¡Gracias, Galeano! ¡Feliz 2016!

EL DERECHO AL DELIRIO

Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el Papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuándo nació. El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera. (más…)

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