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Este 1 de noviembre de 2012, a las 10:00 de la mañana, en la librería Pepe Medina, de la ciudad de Santa Clara, se presentarán en el Sábado del Libro, las novedades editoriales de la editorial Sed de Belleza. El poemario Summer, de Serguei Martínez, y los libros de cuentos Yo no me parezco a Dante y Si vives lo suficiente, de los autores Danny Echerry y Ernesto Peña, respectivamente. La poetisa y editora Déborah García tendrá a su cargo la presentación.

Breve reseña de los libros que se presentarán: (más…)

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El Centro Cultural Dulce María Loynaz, del Instituto Cubano del Libro,  convoca al espacio Isla en el Centro animado por la presencia de escritores y publicaciones de otros territorios del país en La Habana. En esta ocasión la provincia invitada es Villa Clara, que asistirá con sus autores y ediciones desde el día 6 hasta el 8 del mes de septiembre.

Isla en el Centro multiplicará su accionar participando de los espacios habituales Aire de Luz y el Sábado del Libro que junto a la jornada central en el Centro Cultural Dulce María Loynaz y las visitas a centro estudiantiles propiciarán el espacio adecuado para un mejor conocimiento de las letras villaclareñas.

Acudirán a esta importante cita literaria los escritores Lorenzo Lunar, René Coyra, Jorge Luis Rodríguez, Isaily Pérez González, Ernesto Peña y Mariana Pérez. (más…)

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Ernesto Peña González (Santa Clara, 1976) será uno de los escritores cubanos que en las próximas semanas asistirá a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, México, como parte de una delegación que representará a la mayor de las Antillas en este importante evento, uno de las de mayor prestigio en toda el área. Es  graduado de Filología por la Universidad Central de Las Villas y obtuvo este año el codiciado Premio de Novela Alejo Carpentier. A pesar de su corta edad ya este autor cuenta con una amplia bibliografía de libros de narrativa y poesía  en los que se destacan; La hierba frondosa (Editorial Capiro, 2003), Vestigios de Síbaris (Sed de Belleza, 2005) e Interior de una casa inexistente (Reina del Mar Editores, 2006) a los que ahora ha sumado su premiada novela recientemente publicada por la Editorial Letras Cubanas: Una Biblia perdida.
Además de presentar su novela premiada, participará en conferencias y mesas redondas relacionadas con la literatura cubana previstas dentro del amplio Organizada por la Universidad de Guadalajara, esta edición rendirá homenaje al poeta y pintor Fayad Jamís en el centenario de su natalicio.
La información fue tomada de mensaje enviado por Arístides Vega Chapú, divulgador del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Villa Clara.

Más sobre Ernesto Peña:

Ernesto Peña González

Ernesto Peña: “Me importa el público que me lee”

Premio de Narrativa alejo Carpentier para Ernesto Peña

Ernesto Peña  y la Biblia perdida

Una Biblia perdida, de Ernesto Peña, ya está publicada

Delinquir, poema de Ernesto Peña

Antagonía, de Ernesto Peña

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Una Biblia perdida, novela del santaclareño Ernesto Peña González (1976), fue presentada en el Sábado del Libro.

Una biblia perdida (portada)

Había sido distinguida con el Premio Alejo Carpentier 2010. En entrevista concedida a Vanguardia, explicó:

“Es una novela histórica cuya trama se desarrolla en la Cuba de los años 1763 a 1812. Narra, fundamentalmente, la vida de José Antonio Aponte, uno de los mártires de nuestras luchas de emancipación, organizador de la organizador de la conspiración que lleva su apellido. Siempre hubo varios aspectos sobre esta figura que me llamaron la atención. Era un negro libre, nacido de negros libres.
”Pertenecía a la milicia de morenos de La Habana, con el grado de cabo primero. Tenía un libro de pinturas, al que hago referencia en la novela, que era una especie de biblia, cuyas obras se relacionaban unas con otras, como los vía crucis de las iglesias. En los interrogatorios que le hacen a Aponte cuando lo capturan, se ve obligado a describir el libro y reconoce que su mayor influencia desde el punto de vista ideológico proviene de lo africano, específicamente del imperio etíope. Parte de la relación bíblica de Salomón con la Reina de Saba y su descendiente, Menelik I, la dinastía salomónica de los etíopes. Traté también de rescatar un poco esa historia que no aparece en la biblia tradicional.”

Las otras obras que habían sido premiadas en este concurso fueron: El poemario Crítica de la razón puta, de Omar Pérez, y el volumen de cuentos Del otro lado, de Rafael de Águila.

En las solapas:

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Más sobre Ernesto Peña y su obra:

Ernesto Peña González

Foto de Carolina Vilches Monzón.

Premio de Narrativa Alejo Carpentier para Ernesto Peña. ¡Felicidades!

Ernesto Peña: “Me importa el público que me lee”

Ernesto Peña y la Biblia perdida

Ernesto Peña González y los vestigios de Síbaris

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El 29 de diciembre de 2009 publiqué que el poeta y narrador villaclareño Ernesto Peña se había agenciado el premio de narrativa Alejo Carpentier, que auspician la Fundación Alejo Carpentier y Editorial Letras Cubanas, con su obra “La Biblia perdida”. Ahora Juventud Rebelde, en su suplemento El Tintero, nos ofrece un fragmento de esa novela:

UNA BIBLIA PERDIDA (FRAGMENTOS)

libro-pasando-hojas.gifEl fragmento que presentamos a los lectores de El Tintero pertenece a la novela La Biblia Perdida, ganadora del Premio Alejo Carpentier 2009 y en proceso de edición por Mónica Olivera en la editorial Letras Cubanas, del Instituto Cubano del Libro

Los ladridos de los perros se escuchaban a lo lejos, como en una pesadilla de la que no acababa de despertar. Todos los músculos de las piernas de Francisco se tensaron aún más y sus zancadas se hicieron más largas. Sudores de fiebre y miedo le bañaban el torso, le atolondraban la sesera.
Cuando dejó de oír los perros se detuvo y reconoció la herida otra vez. Un rasguño de bala, pero que se pudriría si no lo curaba a tiempo.
Soltó el puño del machete y se arrodilló. A seguidas se dejó caer de espaldas sobre la hierba. Por unos segundos los pedazos de cielo y huecos de luz diseminados entre las frondas lo embelesaron. Pensó en Soledad y su hijito recién nacido; pero esa voz de brujo que no se le salía de la cabeza le susurró que estaban muertos, que los contramayorales habían violado y torturado a la Soledad y descuartizado a su hijo.
Los ojos de Francisco se anegaron y una argolla invisible le oprimió la garganta. Era nada. Y ahora era nada de nada. Una bestia aterrada que huye de los perros.
Se incorporó y exprimió la sangre vieja de la herida. No obstante el dolor carnal, no podía dejar de llorar su suerte. Al cabo de un rato se sintió aliviado, el cuerpo flojo como una caña chupada. Llevaba dos días y noches sin dormir, corriendo sin detenerse excepto para masticar algo y beber agua. Los matojos y las púas le tenían los tobillos desollados, pero lo que más le atormentaba eran las voces que surgían en su cabeza. «Francisco se dejó engatusar por el negro francés» «Francisco mató amos y quemó ingenio», «La Soledad y el niño van a pagar por la villanía de Francisco».
Se echó de espaldas una vez más. Pese a los latidos en las sienes y la herida, los ojos empezaron a cerrársele. En ocasiones se despabilaba y corroboraba que la tira de cuero mantenía el machete atado a su muñeca, y que el cuchillo de monte estaba en su sitio. Un instante después volvía a amodorrarse.
«Francisco va a quedarse dormido».
Se incorporó de súbito. El frío del monte le punzaba el cuello y las costillas. Había dormido toda la tarde y la noche y ahora los pájaros y ranas mañaneras comenzaban su concierto del alba. Por un momento no supo dónde estaba. Veía puntitos luminosos ante sí y dentro de la cabeza atronaba un tambor insufrible. «Estoy muerto», se dijo, hasta que escuchó el gruñido.
Los dos perros se acercaban con sigilo, los pelos erizados y los colmillos sobresalientes. Cuando Francisco se puso en pie el más adelantado de los animales le saltó al cuello. Un tajo relámpago encontró al animal en el aire y le sacó el alma tras un fugaz alarido. El segundo perro tuvo mejor suerte. Aferró a Francisco por encima de la clavícula, justo en el sitio de la herida de bala. Hombre y fiera rodaron por el suelo. Francisco atinó a aguantar por la oreja la cabeza del animal que se retorcía sin cesar. Si esa boca se le hundía en las venas del cuello, todo habría terminado.
Una cuchillada veloz alcanzó al perro en un costado pero este no cedió en su afán. Después de la cuarta cuchillada las mandíbulas del animal se ablandaron. Francisco cayó de rodillas, temblequeante. Varias hilachas de sangre le bañaban el pecho y la espalda. Mientras intentaba cubrir las mordeduras con una mano trémula, las piernas se le convertían en dos trozos de roca. Tres hombres surgieron de la maleza, resollando. Francisco intentó blandir el machete pero todas sus fuerzas le habían abandonado. Respirar. Solo le quedaba respirar.
—Este es el último —dijo uno de los contramayorales después de recuperar el aliento.
El mayoral Antonio de Orihuela se acercó sin prisa y colocó el cañón del fusil contra la cabeza del negro cimarrón. A través del arma sintió el respirar grueso del fugitivo que se desangraba. Los cadáveres de sus últimos perros le conferían una gracia violenta al lugar. Entonces cierta morbosa satisfacción invadió al mayoral dejando al descubierto sus dientes manchados. Miró a sus hombres y rió sin embozo.
—El último —dijo, y soltó un salivazo negro de tabaco antes de apretar el gatillo.

Capítulo 2

Llegaría la época en que un rey negro igualaría a todos los reyes, se dijo Aponte. No como Henri Christophe, rey de una isla. Sería como Alejandro el Grande, o el preste Galawdewos. O como Napoleón. El rey de un imperio. El imperio más grande de la Tierra… pero sin esclavos de ninguna raza.

(más…)

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¿Por qué si no te veo es que te veo?
Lo exquisito muere en un instante,
luz retenida en la gota colgante.
¿Por qué me escogió a mí este deseo?

Juega el viento en perenne devaneo,
es brisa amena o tifón cambiante.
Nadie reprueba ser tan inconstante,
nadie pretende convertirle en reo.

Así quiero yo amarte, indiferente;
voy a estar y no estar de igual manera
que en el recuerdo estés sin ser presente.

Ya no muero de amor como muriera
cuando tuve la sangre adolescente,
ahora no te quiero aunque te quiera.

Tomado de Vestigios de Síbaris (Ediciones Sed de Belleza, Santa Clara, 2005)

Ernesto Peña (Santa Clara, 1976), narrador y poeta villaclareño. Graduado de Filología por la UCLV. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz. Ha recibido los premios y reconocimientos siguientes: Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (2002), Premio a la ópera prima (Editorial Oriente, 2004), I Premio Mario Rodríguez Alemán de Crítica Cinematográfica (2006), Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (2007), Premio Cuba Soneto (2007), I Premio Juan Ángel Cardi (2007), II Premio en el IX Festival Nacional Cuba Soneto, Antonio Rodríguez Castro In memorian, “Contra amores que no cesan” y Premio de narrativa Alejo Carpentier.

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