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Posts Tagged ‘Escuela Vocacional Lenin’

El ecuatoriano César Cando Mendoza continúa enviándome sus memorias del XI Festival de la Juventud y los Estudiantes. Gracias, César.

fmje-111.jpgLlegamos por la noche a la Escuela Vocacional Lenin: el autobús que nos recogió del muelle después de las dieciocho horas rodó por el túnel hacia el municipio Arroyo Naranjo. Había comenzado el Festival, en La Habana. Para mí empezó hace un año cuando las reuniones de estudiantes para nombrar delegados, en Quito y Guayaquil.
El viaje marítimo en el buque XX Aniversario tuvo una sorpresa más: a pocas horas de zarpar de Cartagena se averió; una falla en la máquina nos detuvo en el mar tranquilo. Estuvimos casi  seis horas distrayéndonos en popa. El juego de la cuerda entretuvo a las delegaciones de Colombia, Argentina y Ecuador. Más tarde leí en la revista Bohemia un reportaje con fotografías de lo que nos divertimos en el buque.
La Lenin me causó la primera impresión: supuse la inmensidad del lugar, como una ciudad flotando en la naturaleza exaltada. Alrededor de 3 600 delegados latinoamericanos ocupamos la escuela. Una mirada rápida por los pasillos y los murales me hizo transportar al sueño que tuve en el buque: construir ciudades para la convivencia solidaria sólo es posible en el socialismo. En Ecuador no hay posibilidades ciertas de imitarlas por el momento, pero no dejamos de luchar para alcanzarlas.
Después de recibir las mochilas con un ejemplar de diario y papel impreso con información del programa, conocí la piscina colindante al bloque de dormitorios. Un chapuzón me devolvió a la realidad. Dialogamos casi toda la noche: el viaje, la patria lejana, la familia, los planes para conocer La Habana, la participación en el desfile, hablar personalmente al Comandante Fidel… Estaba prohibido dormir.
Por la mañana desayunamos. Las muchachas cubanas entregaban trabajo voluntario al Festival: vestidas de blanco y mascarilla, sólo mostraban los ojos claros, sonrientes. En fila disciplinada tomamos el charol, platos y tenedores para que ellas depositen  cálidamente los alimentos: sopa caliente y arroz con frijoles y pollo asado. El placer de comer en la Lenin enaltecía mi espíritu, y mi convicción por el socialismo crecía como mi limonero del patio de mi casa: hojas lustrosas y frutos amarillos como mi bandera.

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