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Posts Tagged ‘Francisco Gonzalo Marín’

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Agradezco al poeta puertorriqueño David Cortés Cabán por enviarme este poema a Martí del patriota puertorriqueño que luchó también por la independencia de Cuba Francisco Gonzalo Marín (Pachín Marín).

El era niño. La Habana,
tras noche lóbrega y fría,
de la embriaguez de una orgía
despertó aquella mañana.
Con su albornoz de sultana,
tinto en sangre de inocente
cubrió del niño la frente
en que, bruñido alabastro,
su luz reflejaba un astro
moribundo de Occidente. (más…)

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(Poeta puertorriqueño)

Bandera de Puerto Rico

Vas a saber la muerte de un poeta
Del poeta infeliz que a Cuba vino
A romper las cadenas del esclavo;
De aquel que en tarde tenebrosa y fría
Cruzó por el Planeta
Con la noble actitud de un hombre bravo
Que emprende su camino
Sin doblegar la pensadora frente,
Do derramado había
El mismo Dios su inspiración potente;

Del poeta infeliz que ya no existe;
Que abandonado y triste,
Para mengua de infames compañeros,
¡En charca inmunda se postró rendido!
¡Charca tan grande cono el mar inmenso!
¡La ciénaga con todos sus horrores!…
Hedionda confusión de sumideros
¡Donde el reptil arrástrase escondido!…
Lugar maldito que sin duda pienso
Fue formado por viles opresores
En el crisol de refinadas penas;
Modelo que anhelante
Procurara con sangre de sus venas
¡Para el Infierno describir el Dante!
Palúdica mansión: nadie podría
Sin conocerte, presentir tu suelo…
¿Qué digo suelo?… si tan sólo vía
Al recorrer tu soledad sombría,
En las borrascas de la cruda guerra,
Barro que en vano endurecer quería
El sol ardiente del cubano cielo
Derramando calor sobre la tierra.

Espantosa mansión donde las aves
No saludan la espléndida mañana
Con los cánticos suaves
Que el corazón escucha conmovido;
Donde la palma cana,
Batida por el aire corrompido,
Entrañablemente zumba
Con el sordo crujido
Del ataúd caído
En el húmedo fondo de la tumba!…

Buscando el horizonte
Los angustiados ojos
Se dilatan por ver… La fiebre crece
De horrible realidad… Silencio todo!…
Ningún eco que aplaque los enojos;
Ninguna huella en el vetusto monte!…
Solamente al viajero se le ofrece
Agua gelatinosa, mucho lodo,
Cuando a pasar se lanza
Por aquellos lugares do parece
Que no ha pasado nunca la esperanza.

La ciénaga maldita;
Implantada en el suelo americano,
Con crueldad infinita
Cementerio tornóse del cubano:
Del cubano que fiero,
Desplegando la enseña independiente,
Sin temores rompió traidores yugos,
Logrando por el plomo y el acero,
De Oriente hasta Occidente,
Fustigar en el rostro a sus verdugos.

¡Cuánta escena de horrores
En los pasados días!…
¡Cuánta historia de luto en la campaña!
Cuánta viuda, Dios santo,
Que en lágrimas dijeron sus dolores…
Tan sólo al recordar las penas mías,
Huérfano triste que recorre el mundo,
Me asesina el quebranto de la torpe España
Mi risa dejo con rencor profundo.

¡Pobre Martín, el vate borinqueño
De porvenir risueño
Que conmigo cambió sus impresiones,
Envidio lo que acaso pensarías
Cuando los ojos con afán tendías
Por las vastas regiones
Donde pausadamente sucumbías!…

Yo quisiera saber lo que tu mente
En su vértigo alzaba
Ante lo horrible del postrer instante,
Teniendo frente a frente
Un mar ennegrecido sin orillas;
Un volcán que en el pecho te quemaba;
Un poema gigante
Escrito por el llanto en tus mejillas;
Y una muerte segura,
¡Tan segura Gonzalo como oscura!…

Oscura no: tu nombre en la memoria
Del bardo queda impreso…
El ocupa una página en la historia,
Y yo le brindo mil laurel de gloria
Con la lealtad de un niño,
Como pálida prueba que profesa
A tu nombre inmortal hondo cariño.

No pronuncie mi boda maldiciente
El fallo de traición sobre el menguado
Que al poeta infeliz abandonara:
Le quiero perdonar, pues sé de cierto
Que un anatema gravará su frente
El peso abrumador de su pecado:
Le quiero perdonar, porque en su cara
La saliva del muerto
Una mancha imborrable le ha dejado!

Virgen de mi tierra,
Entonando los cánticos mejores,
Acercaos al campo de la guerra
Y en la tumba del vate, dejad flores:
Y yo también, con pecho conmovido,
Dobladas las rodillas,
Del corazón escucharé el latido;
Y el llanto que recorre mis mejillas
Será para el hermano
Que al cruzar por el mísero Planeta
Enterró sus ensueños de poeta
En la hediondez de pútrido pantano.

Pedro Piñan [sic.] de Villegas

(*) Murió Francisco Gonzalo Marín, poeta puertorriqueño, al cruzar la trocha Júcaro Morón abandonado por sus compañeros en la Ciénaga. — Nota del poeta.

(Bellísima composición de un poeta cubano publicada en el citado diario La Democracia)

Tomado de:

LIMÓN DE ARCE, JOSÉ: Biografía de Francisco Gonzalo Marín (Dedicada a don Santiago Marín), 131 pp., Casa Paoli del Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico, 2007.

Sobre Francisco González Marín Shaw:

Vida, pasión y muerte de Francisco González Marín (Pachín)

Vea también:

El Trapo. Poesía de Pachín Marín

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Ernesto Álvarez me ha enviado el libro Biografía de Francisco Gonzalo Marín, de José Limón de Arce, y al cual dedicó el estudio preliminar: José Limón de Arce: testigo.

pachin-2.jpg

Muchísimas gracias, Ernesto, por este libro tan valioso, en el cual conoceré más de este valiente hombre.

Dedicatoria

Francisco Gonzalo Marín, conocido como Pachín, fue un incansable luchador puertorriqueño por la libertad. En Cuba peleó en la manigua y allí murió en noviembre de 1897, específicamente en la ciénaga de Turiguanó. Aunque en muchos trabahos aparece que nació el 12 de marzo de 1863, en Arecibo, este autor plantea que fue el 9 de marzo. También su hermano Wenceslao murió en los campos cubanos combatiendo.

Vea también:

Vida pasión y muerte de Francisco Gonzalo Marín (Pachín)

Poesía “El trapo”, de Francisco Gonzalo Marín (Pachín)

Honrar a Francisco Gonzalo Marín Shaw (Pachín Marín)

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Poesía
Cuando un pueblo no tiene una bandera,
bandera libre que enarbole ufano,
en pos de su derecho soberano
y el patrimonio, la gentil quimera;
si al timbre de su gloria entera
bríos de combate en contra del tirano,
la altiva dignidad del ciudadano
o el valor instintivo de la fiera;
con fe gigante y singular arrojo
láncese al campo del honor fecundo,
tome un lienzo, al azar, pálido o rojo,
y, al teñirlo con sangre el iracundo
verá cambiarse el mísero despojo
en un trapo que asombre a todo el mundo.

El trapo (The flag), 1896

*Francisco Gonzalo Marín (Pachín), poeta y periodista boricua, patriota por la independencia de Puerto Rico y Cuba
Publicó su primera obra, Flores nacientes, en 1884, y Mi óbolo, en 1887. En 1892 publicó un nuevo cuaderno de versos Romances.
Póstumamente se publicaron sus poemarios Arenas, Obra poética, y Antología de Pachín Marín.

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