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Posts Tagged ‘Gabriel de la Concepción Valdés’

primer número del Eco

Primer número de El Eco de Villa-Clara.

 Por Francisco Antonio Ramos García, Ángel Gabriel Carrazana Duardo y José Miguel Dorta Suárez

 

Yo os he visto, he recibido
mil atenciones y gracias,
de vuestros padres y amigos,
que nunca esperé alcanzarlas,
más de un año há, no veo
por mi mal vuestras moradas,
y aún suena en mi corazón
El ECO de Villa-Clara.
                                Plácido

 

El salón ECO de nuestra ciudad, dedicado a promocionar la cultura entre nuestra juventud y pueblo en general, constituye un digno homenaje a aquellos que con el mismo propósito y más deseos que recursos hace 184 años fundaron el primer periódico santaclareño: El Eco de Villaclara. (más…)

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Plácido lo nombró Bélico, y ya lo llamó almacén general del comercio terrestre; ahora es un basurero. Foto: Daniela Hernández

 

Por Francisco Antonio Ramos García, José M. Dorta Suárez y Ángel Gabriel Carrazana Duardo

Las manifestaciones artísticas y culturales a través de la historia han servido como testigos de la lucha del hombre por dominar la naturaleza, no solo de su aspecto positivo, sino también del negativo. Así vemos cómo cavernas encontradas en actuales desiertos contienen pinturas rupestres que reflejan fértiles valles; la historia nos describe lugares exóticos y paradisíacos que al pasar el tiempo se han transformado en zonas infernales. En la actualidad al comparar fotografías con las de hace un siglo, resalta que donde existían muchos árboles no contamos con ninguno, ríos desaparecidos; lo mismo sucede con documentales, películas y videos. (más…)

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Plácido

Por Carlos Alejandro Rodríguez Martínez

Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido, integra la primera generación de poetas románticos cubanos. Según algunos historiadores de la literatura, fue el bardo más divulgado durante el siglo XIX.

Dicen que Plácido gustó por igual a públicos cultos y populares. José Lezama Lima afirmó una vez que el vate romántico unía la espontaneidad y el refinamiento. Lo cierto es que improvisaba con pasmosa facilidad. Y aunque algunos críticos literarios intentaron demeritarlo aludiendo que escribía poesía por encargo, gozó del elogio de sus contemporáneos.

El autor de “Plegaria a Dios” mantuvo un vínculo especial con la región central de Cuba. Entre 1840 y 1843 viajó dos veces a Santa Clara, donde se convirtió en asiduo colaborador del periódico El Eco de Villaclara. En ambas ocasiones visitó Sagua la Grande, y por las menciones en sus poemas algunos investigadores también suponen que estuvo en Manicaragua, Remedios, Guaracabulla y San Juan de los Yeras. (más…)

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“Yo os he visto, he recibido
mil atenciones y gracias,
de vuestros padres y amigos,
que nunca esperé alcanzarlas.
Más de un año há, que no veo
por mi mal vuestras moradas,
y aún … suena en mi corazón
El Eco de Villa Clara”.
PLÁCIDO

placido55Plácido. Origen y primeros pasos

Uno de los lugares en los que Diego Gabriel de la Concepción Valdés “Plácido”, se sintió más feliz, después de Matanzas y La Habana, fue en la Villa de Santa Clara. Su paso dejó huellas que perpetúan aún hoy su nombre, como son: el nombre al río Bélico y una calle que desde el 15 de julio de 1905 se nombra Plácido.

El Dr. Sebastián Alfredo de Morales, que conoció a Plácido y que en 1886 editó sus poesías, afirmó que este dibujo responde exactamente a la fisonomía del bardo y así lo han reconocido otras personas. Está tomado del boceto realizado por un pintor gadilano apellidado Rojas en presencia de Plácido. Hijo de Concepción Vázquez, bailarina blanca y Diego Ferrer Matoso, pardo cuarterón; el niño de color dudoso inscripto como “al parecer blanco”, nació el 18 de marzo de 1809 en La Habana, siendo puesto en la Casa de Beneficencia y Maternidad el 6 de abril de ese propio año. Fue extraído de la Casa por su padre a los pocos meses y entregado a su abuela, quien se encargó de su educación. (más…)

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Por Juan Carlos García Guridi
Ilustración: Henry Hidalgo Rodríguez

En la calle habanera de Bernaza, el 18 de marzo de 1809, nació Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido). Desde el mismo nacimiento su vida estuvo signada por el infortunio: Su madre lo abandona cuando todavía no había cumplido un mes, su padre muere 10 años más tarde, y la peor de todas las desgracias, su condición de mulato lo haría víctima de una sociedad marcada por los horrores de la esclavitud. Su desdicha fue tal que acusado de formar parte de la Conspiración de la Escalera, es condenado a muerte con diez acusados más cuando apenas contaba 35 años. Fue ejecutado a las 6 de la mañana del 28 de junio de 1844.
ter2-10-pl.jpgNo obstante, su don para la poesía lo hizo acreedor de la admiración de la inmensa mayoría de sus contemporáneos y le garantizó un sitial junto a los inmortales del parnaso cubano. Se destacó tanto en la escritura como en la oralidad. Sobre el papel dejó poemas que lo colocan entre lo más notable de la lírica cubana de su tiempo: A una ingrata, Muerte de Jesucristo, La Fatalidad, Jicotencal, La flor de la caña, La flor de la piña, La flor del café o Plegaria a Dios, texto este último del que se dice fue improvisado por Plácido en el momento en que era conducido al cadalso.
Acerca de sus habilidades como improvisador mucho se ha redundado alrededor de las décimas que resuelve a partir de los pies forzados la campanilla de qué o besar la cruz es pecado, así como entorno a otras célebres improvisaciones suyas. Sin embargo, hay un hecho poco conocido del que Lezama nos advierte en una conferencia que impartiera a mediados de la década de 1960. Plantea al respecto: Plácido que en Santa Clara se encuentra nada menos que con Poveda, que es otro de nuestros grandes poetas populares, un maravilloso repentista. Y continúa: Debe de haber sido una gran fiesta prodigiosa en la sitiería, en los bailongos, en los guitarreos de nuestros guajiros, el encuentro de Poveda con Plácido…
Y tal especulación nada tiene de invento, o por lo menos, está bastante cerca de la realidad. En marzo de 1843 Plácido va a Villa Clara por segunda vez (ya había estado en 1840). Visita Sagua la Grande (Poveda vive en Sagua), Remedios y Cienfuegos, y sufre incluso, denunciado por actividades conspirativas una prisión de seis meses en la cárcel de Trinidad, hasta que en noviembre de ese mismo año regresa a Matanzas.
Pero vayamos a Calcagno, contemporáneo de los dos, quien aún cuando sabemos que fue bastante riguroso con Martí (dijo del autor de los Versos Sencillos: es lástima que guste del estilo ampuloso que a menudo lo hace incomprensible.), tuvo muchísimos aciertos.
Calcagno dice de Plácido que ya en el año 1826 es conocido como improvisador fecundo y fácil; y a Poveda lo define como improvisador bien conocido en nuestros campos mucho antes que el Cucalambé [ o Fajardo, que fue imitador suyo:] se le llamaba “El Trovador Cubano”.
Y dice más adelante que: La mayor parte de sus décimas son amorosas, y con lo que Poveda quiso seguramente, complacer con su voz y su triple, además de animar sus versos y extender su nombradía, desde el Almendares hasta el remoto Cauto o el Cuyaguateje.
Mientras en sus estudios sobre Cantares de Cuba, Ramón de Palma no vacila en llamarlo “el más famoso trovador de nuestros campos”.
Como todo indica, existen razones suficientes para creer que la controversia ocurrió. De ser así, estamos sin dudas en presencia de la gran “controversia del siglo ¡XIX!”, del primer gran suceso repentístico insular; singular antecedente de la que poco más de un siglo después desarrollarían de forma brillante en el Círculo de Artesanos, de San Antonio de los Baños y en el Estadio Campo Armada, de Lawton, Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí) y Angelito Valiente.
Pero además de Poveda, Plácido tuvo otro “contrincante”, un matancero llamado José Jesús del Ocio, pardo que adquirió gran fama de repentista. Según Calcagno sólo publicó una poesía (titulada El Francés), y lo demás que hizo fue competir con Plácido para divertir en reuniones y banquetes, donde improvisaba cada uno su décima, empezando cada uno por el último verso de la de su competidor.
Todo esto ratifica que es Plácido un exponente imprescindible de la estrofa que él mismo bautizara como “soneto chiquito” en Mi casa, una de sus poesías festivas; denominación nada descabellada si tenemos en cuenta que con su simetría, proporción y musicalidad la décima no solo ha emulado con el soneto, sino que, a la vez que nos ha cautivado, ha resistido el embate del tiempo.

El Habanero

Enlaces a posts relacionados con Plácido:

Plegaria a Dios

Doscientos años de Plácido

Plácido en el aniversario 200 de su nacimiento

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La ciudad de Santa Clara, la que me acogió cuando llegué de Cienfuegos con solo un año, cumple en 2009 su aniversario 320: el 15 de julio de 1689 se fundó la villa de la Gloriosa Santa Clara, por Real Orden de la Corona española. Es la capital de la provincia de Villa Clara y sus límites son: Cifuentes y Camajuaní al norte; Manicaragua al sur, Ranchuelo por el oeste y por el este:­­­­­­ Placetas.

Tamarindo del Parque del Carmen

Parque del Carmen, Monumento Nacional.
Allí varias familias remedianas sembraron un tamarindo
y fundaron la Villa de la Gloriosa Santa Clara con la primera misa.
Foto: Carolina Vilches Monzón

Las primeras calles nacieron alrededor del Parque, que en su devenir tuvo los nombres: Plaza de Armas, Plaza Mayor, Plaza del Mercado, Plaza de la Constitución, Plaza del Recreo, hasta llegar al actual, parque Leoncio Vidal. En su devenir histórico sus calles han tenido más de un nombre. En la tabla está el nombre o los nombres que tuvieron algunas de las actuales, y están destacados con los que todavía se conocen, a pesar de los cambios. Algunas se conocen por las dos denominaciones, la antigua y la actual.

La calle donde vivo lleva el nombre de nuestro héroe nacional: José Martí. Antiguamente se conoció como de las Tahonas*** y de las Matanzas. Por mucho tiempo fue el paso de los eran conducidos hacia el descanso eterno: el cementerio. De mis antiguos recuerdos siempre aflora el 1 de enero de 1959, cuando desde el amanecer se repletó con los barbudos del Ejército Rebelde, era un mar verde olivo. Aunque era bien pequeña, ¡cómo olvidar aquel acontecimiento! Por debajo de esa calle pasa el río Bélico, otrora caudaloso y en cuyas márgenes crecía el trigo. Debe su nombre a Plácido, Gabriel de la Concepción Valdés. ¡Qué diría ahora el poeta al verlo? Tan estrecho y colmado de basura y escombros. ¿Qué nombre le daría? A su lado, uno de los lavaderos mandados construir por la Benefactora, Marta Abreu de Estévez, para aliviar a las lavanderas. En esas aguas no hubieran podido lavar hoy, tan contaminadas… En la instalación en que estuvo el lavadero funcionó un kindergarten, y allí cursé yo el nivel preescolar. Y frente, el Parque Naranja, en honor del equipo de béisbol de la provincia, y que debe la nominación al color del traje de los peloteros. Martí, que es como se conoce la vía y que está recién asfaltada, va a morir, al oeste, en la calle Independencia. Gran satisfacción para nuestro apóstol, quien murió por ver independiente a su patria.

Asfaltando la calle José Martí

Asfaltando la calle Martí, entre las acciones para
celebrar el aniversario 320 de la ciudad de Santa Clara.
(Foto: Cristyan González Alfonso)

Siempre me gustó saber cuál era el origen de las calles que iba conociendo, así que solamente tuve que completar algo que había comenzado hace mucho tiempo, y caminar, caminar… Le agradezco profundamente al santaclareño Ángel García Bertrand su valiosa ayuda, sobre todo por el mapa de Santa Clara de 1953 que me envió y los datos que me aportó. Y también a Cristyan González Alfonso, que me convirtió en imagen la tabla que aparece a continuación.

Las calles de Santa Clara

Aclaraciones pertinentes:

*La Calle del Calvario, además de nombrar a la actual Marta Abreu, también abarcaba las llamadas hoy Parque Leoncio Vidal y Carlos Manuel de CéspedesLa Doblevía se llamó antiguamente Avenida de Marta, pero no en honor de Marta Abreu, sino de una de las hijas de Antonio R. Páez Valdés, quien parceló y proyectó la urbanización de Residencial Escambray (Carretera Central hasta la Carretera del Acueducto y Fábrica de refrescos Coca Cola).

**La calle Conyedo, conocida en sus inicios como de la Pólvora (por error, destacada en la tabla), antes atravesaba el Parque del Carmen. Actualmente desde allí hacia el este conserva su nombre y hacia el este se llama Tudurí.

***Fe de errata: En el cuadro dice erróneamente Tahomas.

 

Calle Cuba

Calle Cuba en la actualidad.

En cuanto a las actuales calles Colón y Luis Estévez, eran parte de una sola en sus inicios: las que hoy son Luis Estévez Romero, Parque y Cristóbal Colón. Se le llamó Calle de los Huesitos, Calle del Rosario, San Juan Bautista, Isabel Segunda. Hasta que definitivamente tomaron los actuales nombres Luis Estévez Romero, Parque Leoncio Vidal y Cristóbal Colón.

Sobre la Carretera Central, puede decirse que ha tenido muchos nombres, porque por tramos se ha llamado indistintamente. Por ejemplo, antes de construirse dicha vía, se llamó Marta Abreu, Avenida de la Libertad, Rodríguez, Princesa, Ave. del General José Miguel Gómez. Pero después, desde Marta Abreu hasta la calle 1ª. del reparto Vigía, es la Avenida de la Caridad del Cobre, y desde la calle de marras hacia la carretera hacia el oriente de Cuba: Gabriel Ugarte Monteagudo. Desde Marta Abreu hasta la salida vía occidente del país: Camino de la Habana, Carretera de la Esperanza, Avenida General Gerardo Machado Morales, Avenida General Motalvo… Pero para todos sigue siendo, completa, la Carretera Central.

Otras fuentes:

 

Monografía breve sobre una muestra de algunas calles de la ciudad

Poemas a Santa Clara:

Por el cielo de Santa Clara. Eduardo González Bonachea

En Santa Clara. Edelmis Anoceto

Otros enlaces sobre Santa Clara:

La Plaza del Che en Santa Clara

Santa Clara estuvo en el Moncada: Osvaldo Socarrás Martínez

Santa Clara, ciudad de Marta

La Batalla de Santa Clara

CaminArte con ojos diferentes por Santa Clara

Reanimación del casco histórico de Santa Clara

Patrimonios de Santa Clara en peligro

Villa Clara se prepara para el cumpleaños de su capital: Santa Clara

Plantar el tiempo. Santa Clara

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