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CUANDOLLEGUECopy

Soneto Haiku meridiano

Pensar en nuestra muerte
es medir lo vivido
es otoño florido
es vida es muerte

Consolación OH suerte,
reflexiona querido
-que creemos sabido-
lo que se advierte.

Vive, que pronto
 tu invierno, son pesares
y conclusión.

Pienso que afronto
si en ocaso me hallares.
Es Bendición.

Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano
Amparito De León de Mérida
“Hombre de Maíz 2009”
Guatemala, C. A.-

Estilo de mi autoría: Antiguamente se acostumbraba que dos escritores intercambiaran cartas en waka en lugar de cartas escritas en prosa. Con esta inquietud he creado un SONETO . En donde la primera estrofa (un 7-7-7-5 dodoitsu ) presenta el tema, la segunda estrofa Dodoitsu lo extiende, tercera estrofa un 5-7-5 SENRYU –generalmente formado por tres versos de cinco, siete y cinco moras respectivamente.– lo define y el desenlace es la estrofa –otro SENRYU- final.-

Fueron elegidos, de los Haiku, el Dodoitsu y el Senryu, pues permiten mayor libertad al tema sin, regirse estrictamente hacia la naturaleza.

En este Utaawase de dos equipos. Quien inicia, presenta el tema y después de la intervención del otro participante, coloca el desenlace. El segundo participante selecciona y se extiende en la segundo Dodoitsu y lo define con un Haiku, dejando anticipado el desenlace sin alejarse del del tema elegido.

Tomado de Punto Hispano

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Un charco:
la calle inundada
de cielo

* El 19 de octubre de 2011 falleció Alfonso Cisneros fox, poeta, catedrático universitario y editor peruano.

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Autorretrato de José Martí

Hasta donde sabemos, fue Eduardo Benet y Castellón (1878-1965) el primero que establece un vínculo entre José Martí y el haiku. En la introducción de su libro Ensayo de haiku antillano[1] reproduce, a modo de ejemplo, los siguientes versos del Apóstol:

Rojo, como en el desierto,
salió el sol al horizonte
y alumbró un esclavo muerto.

Al margen de que consideremos o no como haiku este hermoso fragmento, Benet nos abrió la posibilidad de leer algunos pasajes de la obra poética martiana según las claves estéticas subyacentes en los breves poemas japoneses. Con estas notas, aspiramos a mostrar que no se trata de una coincidencia fortuita, sino que hay profusas evidencias que permiten establecer esta ilación.

Quizá parezca exagerado afirmar que Martí es el primer haijin cubano. Pero inobjetablemente, fue el primero de los escritores cubanos que logró, por un lado, aprehender con un grado de síntesis y una sensibilidad que siempre pasma, el aquí y ahora de la naturaleza y nos dejó un cuerpo teórico –poético también- que establece un vínculo con las claves del haiku, lo que lo convierte –en este campo también- en un visionario. (más…)

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Este es el título del ensayo de Gary Daré que les propongo a mis lectores. Verbiclara fundamentalmente publica poesía, y aquí encontrarán historia, planteamientos de diferentes escritores, versiones, la traslación idiomática, la traducción de los signos polisémicos. Además, las ilustraciones son de la pintora alemana Luisa Richter, devenida venezolana. En la búsqueda del nombre de sus pinturas, solamente encontré el nombre de dos de sus cuadros, si alguien sabe el de los que faltan, por favor, les agradezco me lo digan. Gracias.

LOS SENTIDOS DE LA TRADUCCIÓN DEL POEMA

Por Gary Daher

La traducción es una variación que es lícito ensayar. ¿Por qué no suponer que cada traducción es un borrador nuevo de la obra anterior? No sé por qué siempre se piensa  mal de los traductores y sin embargo todos estamos de acuerdo en que la literatura rusa es admirable. Yo la conozco poco, pero estoy de acuerdo. Y sin embargo, la conocemos a través de traducciones, muy pocos de nosotros conoce ruso. Estoy convencido de que una novela como El sueño del aposento rojo, una vasta novela china, no menos modificada que la de los rusos, es admirable y la conozco a través de dos traducciones. La traducción alemana y la traducción inglesa, y en cuanto a la poesía, nadie duda de que en el Antiguo Testamento y en los Evangelios hay admirable poesía y no todos nosotros conocemos el hebreo o el griego, es decir, creemos en las traducciones. La traducción es un género lícito, desde luego. Es un absurdo negarlo.

Jorge Luis Borges


Gary DaherLos orígenes de la poesía son anteriores a la literatura escrita. Podemos imaginar que en ese pasado remoto el hombre ejercitó el cantó y la danza. Y en ese ejercicio la poesía nació como una hermosa simbiosis de palabras, música y danza para expresar las poderosas emociones que en su interior bullían en torno a la religión y el amor. Quiero decir, la expresión en palabras, danza y canto de lo trascendente.

Consideremos en esto a los varios pueblos antiguos, como los sumerios, los asirio-babilónicos o los judíos, quienes acudían a la poesía como una expresión comunitaria y ritual. A la temática religiosa y del amor, que en sí son la misma en el origen, y que incluye aquellos que transmiten el mal,  se le fueron sumando, con el tiempo, cantos de labor y canciones de juegos, entre otras.
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Con el tiempo la expresión poética del cuerpo y la de la palabra, antes indivisible, se ha ido separando, mientras que la música se ha escondido en la acentuación, el ritmo y la fuerza de las palabras, algo particular de cada poeta, acaso de cada poema. Ahora la poesía se trata de textos escritos.

Los poemas guardan imágenes. Baste recordar los jeroglíficos egipcios que basan su comunicación en imágenes, construcciones metafóricas de similar impacto al de la poesía. O el caso del haiku japonés que propone en su mínima expresión una imagen que trasciende profundidades.

Se ha afirmado que el poema es una caja de resonancia y desde ella “el sentido estalla, viaja, difiere”. También se ha dicho que “el poema parte las palabras, se parte, arma y desarma melodías, tonalidades” (“Traducción de poesía”, Delfina Muschietti, Universidad de Buenos Aires), a lo que debemos agregar visiones e imágenes, guardando un ritmo único hecho de un cuerpo de intensidades. Tal que para traducir un poema hay que estar atentos a esas intensidades que llegan de esa forma singular. Traducir el poema será, entonces, hallar el modo de repetir del original. Pero aquí aguarda una trampa. No existe el original en el sentido clásico de la palabra, pues como en el principio de incertidumbre de Heisenberg el poema vive en un régimen no clásico, acaso cuántico. Queriendo decir con esto que no podemos saber cuál es el poema origen, observando que basta el acto de lectura para que éste sea desplazado de su origen y adviniese en uno nuevo producto de la lectura. Sí, es verdad, se trataría de hacer hablar al poema. Pero éste como un ente independiente de su autor y de sus circunstancias, es decir, vital, sin que esto quiera decir que pierda su identidad íntimamente ligada al momento de su nacimiento.

Ante este complejo, la traducción de poemas no puede restringirse a la traslación idiomática.

La traducción es por sí misma una lectura, y como tal un acto de crítica en el profundo sentido de la palabra.

El ejercicio crítico aunque pretenda agotar una obra examinada, logra sólo cierta aproximación más o menos cercana. El ideal de la más fiel y meticulosa descripción, de la mímesis completa del texto, sería “una repetición palabra por palabra, de la misma obra”, según Todorov. A la luz de esta idea, quiero recordar el trabajo emprendido por el personaje de Borges, Pierre Ménard  quien crea otra obra a partir del Quijote, escribiendo nuevamente la obra palabra por palabra sin recurrir al texto original sino a la madre que lo produjo -es decir, todos los elementos de espacio tiempo y la singular mirada del autor trasplantados- resulta una crítica perfecta, la más escrupulosa que transmite todo lo esencial de la obra comentada, siendo la obra misma en su totalidad. La repetición sería un resumen más fiel.

Pese a ello, el cuento de Borges no permite quedarnos tranquilos con esta idea. Cabe recordar, primero, la concepción expuesta en el prólogo de que un resumen es una compensación perfecta por su referente, y luego, otra, según la cual cada repetición difiere de lo repetido. Cada lectura crítica es una nueva creación.

En el Quijote mismo, es decir, en el de Cervantes, se declara que es simplemente una traducción. En el cuento de Borges al fenómeno de la traducción se alude unas cuantas veces, mientras que el interés de Ménard por la traducción se resalta en su bibliografía, donde gran parte de su obra consta de traducciones.

El poema en su lectura, aun en el mismo idioma en el que fue escrito por su autor, sigue un proceso de traducción.
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Así, un lector de poesía es un traductor.

(más…)

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Hace un tiempo Carlos Almira Picazo me envió su obra Issa Nobunaga, magnífica novela que recrea las costumbres del Japón del siglo XVI. Muy agradecida por tanta gentileza, amigo.

Issa Nobunaga, de Carlos Almira
Dedicatoria de Carlos Almira y solapa del libro 

Es la historia de la búsqueda que realiza Oda Nobunaga para encontrar a su hermano perdido, Issa. Oda Nobunaga es un personaje real, fue uno de los grandes shogunes de Japón; pero Issa es ficticio. Son netamente diferentes, Oda es un guerrero, mientras que Issa es un poeta.

Retrato de Oda Nobunaga, por el pintor jesuita Giovanni Niccolo, 1583-1590.

Retrato de Oda Nobunaga, por el pintor
jesuita Giovanni Niccolo, 1583-1590.

Aun cuando se mencionen personajes, lugares, clanes, etcétera, reales, hay que tener en cuenta las palabras del autor:

“Issa Nobunaga no es un libro de Historia, ni siquiera una historia novelada, ni menos aún una biografía (de Oda Nobunaga), sino una Novela, por lo tanto, un texto de ficción.”

No soy crítica literaria ni escribo literatura, pero siempre que leo un libro, acostumbro decir algo de él, quizás así los lectores de VerbiClara se motiven a leerlo.

Fue una lectura muy interesante y agradable, porque a veces me parecía que estaba dentro, que era parte de ella. Experimenté la sorpresa, la confusión, el miedo, la risa, el llanto, el dolor…

Me embelesé con el canto de un ruiseñor, con los gorriones, chicharras, cuclillos, zorro de cola roja, aves exóticas, libélulas. No faltó el canto del gallo. También sentí miedo de los aullidos de lobos.

Pude disfrutar de la nieve de los campos, los bosques de coníferas nevados, los arrozales. También de los cerezos, manzanos, caquis, peras, arroz, trigo, mijo, té, naranjas, castañas, bambúes. Sentí el olor de la canela, la pimienta, la albahaca, la verbena, el estragón. Degusté el sake.

En cuanto al tiempo, sentí el sol enredado en los puestos del mercado, y las ráfagas heladas, y tomé vino para sobrellevar el frío. Asimismo, el viento y la lluvia, las aguas primaverales, la primavera, con el polvo y el calor por el día, y en el atardecer, la brisa.

Durante ese viaje imaginario atravesé praderas, llanuras, suaves colinas, montañas que protegen a Kyoto, murallas…, junto a mujeres empolvadas de arroz, ataviadas con exquisitos kimonos de verano, aldeanos, samuráis, shogunes, el emperador, monjes, bongos, fules y traidores. Hasta pude escuchar el sonido del frufrú de las telas de nobles, caballeros y damas; también el de las cítaras.

Atravesé mamparas, biombos, supe de tabiques de seda, de cañamazo, de juncos, de papel de arroz.

Y en época de batallas, montada a caballo, me lancé sin pestañear, junto a ejércitos, a cercos y ataques a los castillos de los señores, incendios. Fue emocionante conocer de las armaduras, katanas, los arcos tradicionales, cañones, arcabuces, espingardas, espadas…

A veces me sobrecogían los sucesos, propios de las costumbres de aquella época en Japón. Me extrañaron elementos de la Iglesia Católica, por ejemplo, el rosario, lo que me hizo profundizar en ese tema. Los japoneses se referían a ella como religión de los bárbaros. La Iglesia Católica cometió crímenes increíbles para imponer su religión, pero los guerreros no se quedaban detrás en sus crueldades, pues Oda Nobunaga, hermano de Issa Nobunaga, llegó a mandar incendiar monasterios ¡con todos los monjes dentro! No menos me impactó esta frase en boca de una madre refiriéndose al hijo, tullido: “Que se vaya si quiere, una boca menos.” Asiomismo me alarmó que Oda entregara su hermana ya casada a otro para lograr sus fines.

Copio siempre los fragmentos que más me llaman la atención de una lectura. Admiro, amo y defiendo la naturaleza, por eso me detuve en estos:

“Lo que Issa admiraba maravillado, conmovido, en un renacuajo cruzando una alberca, en un pájaro escondido en una arboleda, en una chicharra invisible, era ese orden perdido de lo inmediato, replegado en la naturaleza, que una vez existiera también para los hombres. Cada instante tenía así su honda belleza, que no era sino una reminiscencia de la Edad de Oro.”

“Me siento como el hombre que, al construir su casa, se da cuenta de pronto  del sufrimiento que ha causado a las plantas y a los insectos que ocupaban el solar y que nunca sabrán por qué han sido asesinados.”

También encontré tan cierto:

“Nada nos pasa más desapercibido que aquello que tenemos ante nosotros.”

Me gusta ver los techos de las casas desde lo alto, lo hago regularmente desde las ventanas del periódico, por eso me llamó la atención cuando los describe:

“Los tejados, de estilo chino, se curvan graciosamente a escasa altura del suelo, estilizándose más y más en las plantas superiores. Las tejas están dispuestas de tal forma, según sus texturas y colores, que crean la apariencia de un animal escamado, una serpiente, un dragón o una tortuga.”

No faltan los proverbios:

“Se aprende poco con la victoria, en cambio mucho con la derrota.”

“Los que se aferran  ala vida mueren, los que desafían a la muerte, sobreviven.”

Cada haiku engalana este libro, y como en mi blog predomina la poesía, los publico aparte. Véalos en:

Haikus de Issa Nobunaga  

Enlaces a tema relacionado con la novela Issa Nobunaga:

Issa Nobunaga, nueva novela de Carlos Almira Picazo, saldrá a la luz este mes


Nowelution.net (Carlos Almira Picazo. Issa Nobunaga)

Enlaces a temas relacionados con japoneses en Cuba:

El parque del samurái

La huella de los japoneses 

¿A la japonesa o a la cubana?  

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En la novela Issa Nobunaga, del español Carlos Almira Picazo, aparecen estos delicados haikus:

bambu.gifCanto de pájaro
¿cómo pueden dormir
Los de casa?

Pasos afuera
de gente que se va
hondo silencio.

Las libélulas
se abisman
en el agua de verano.

Alrededor de las rosas
el aire, las miradas,
apelotonamiento.

Árbol y jardinero:
¿qué los hace concentrarse
cuando yo paso?

Primer calor:
en un rincón fresco
albaricoquero.

La mariposa
con una fe absoluta
revolotea.

¿Por qué sonrío?
No lo sé
sol veraniego.

¿Quién ha comido
el color de mi ropa,
el sol o la luna?

Un gato duerme
en la horquilla del árbol
pasa una nube.

Irrumpe el sol
en el cielo aún fresco
de la mañana.

Suena el mar
sin repetirse.
Noche en vela.

Rompe la lluvia
entre la gente
sombras malvas.

Árbol de barrio,
todas las hojas
en la copa.

El silbido de alguien:
azoteas, tejados,
lluvia…

Perro y mendigo:
todo el uno para el otro.

Todo en calma:
Dos gorriones,
tres.

Pongo los ojos
en las montañas,
las cruzo.

El pájaro
se ha multiplicado
en la niebla.

Seto de boj:
las gotas de lluvia
se vuelven hojas.

El viento
hace montoncitos
con las hojas.

¿Por qué me asombro?
Las hojas dan vueltas en el agua.

Nuevo inquilino,
el sol del vecindario
entra en la casa.

El niño
como un potrillo:
nubes.

El gorrión:
en el cielo azul
desenfunda su canto.

Lluvia:
los charcos empiezan a hablar.
 Faltan tres meses:
en el cielo
el verano ya.

Enlaces a temas relacionados con la novela Issa Nobunaga:

Issa Nobunaga, nueva novela de Carlos Almira Picazo, saldrá a la luz este mes   

Enlaces a temas relacionados con el haiku: 

A field of cotton / Un campo de algodón. Matsuo Basho

Poesía Haiku: estudiante de Boulogne ganó concurso nacional 

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Durante los años previos a la Guerra Española, muchos nuevos ricos, ignorantes, se esforzaban afanosamente por adquirir las mansiones y los vehículos más opulentos, que les permitieran ostentar su riqueza. Se dice que llegaban a las concesionarias de automóviles y pedían «el automóvil más grande que haiga». (En el Diccionario de la lengua española de la RAE: haiga. 1. m. coloq. p. us. Automóvil muy grande y ostentoso. U. m. en sent. irón.)

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Haiga.

Esta historia surgió en un momento peculiar de la sociedad española, de fortunas fáciles y generalmente no bien habidas —como el Estraperlo, un casino fraudulento en San Sebastián—, lo que facilitó el surgimiento del sustantivo haiga para nombrar los automóviles más caros y suntuosos. En virtud de ese origen, el empleo de esta palabra se limitó a la Península Ibérica y a la primera mitad del siglo pasado. Hoy, desaparecido el entorno en que surgió, el término sigue constando en los diccionarios, pero raramente es empleado.

El haiga es un estilo de pintura japonesa basado en la estética de Haikai-no-Renga, del cual se deriva la poesía Haiku, y que ilustraba dichos poemas mediante una sola composición. Al igual que los versos poéticos que acompañaba, el haiga estaba basado frecuentemente en una simple pero profunda observación del mundo cotidiano. Stephen Addiss indica que dado el hecho de que «ambos son creados con el mismo pincel y tinta, aumentar una imagen al poema haiku era…una actividad natural».

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Haiga.

Del mismo modo en que el haiku yuxtapone internamente sus imágenes, el haiga también contiene una yuxtaposición entre el haiku y la obra de arte. De hecho, la obra de arte no necesariamente representa de forma directa las imágenes presentadas en el haiku.

Estilísticamente, el haiga varía ampliamente debido a las preferencias y entrenamiento de cada pintor individual, pero generalmente expone influencias formales de la Escuela Kanō de pintura, de la pintura minimalista zen, y de la Ōtsu-e, a la vez que comparte muchas tendencias estéticas de la tradición nanga. Algunos fueron reproducidos mediante impresiones xilográficas. De la misma forma, los temas pintados varían extensamente, pero generalmente son los elementos mencionados en la caligrafía, o se emplean imágenes poéticas que aumentan el significado y la profundidad expresada en el poema. Un tema común de estos poemas y pinturas es la luna, representada en ocasiones con el círculo del zen o ensō, el cual evoca numerosos significados, incluyendo Mu (o ninguno). Otros tópicos comunes incluyen las ilustraciones del monte Fuji e incluso los tejados, los cuales son pintados con pinceladas mínimas, logrando elegancia y belleza en la simplicidad.

Fuentes: Fundéu BBVA, Diccionario de la lengua española de la RAE y Haiga

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