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Posts Tagged ‘Indio’

Foto: ©Archivo Efe/Moncho Torres

Foto: ©Archivo Efe/Moncho Torres

Se recomienda emplear el término indio para aludir a los ciudadanos de la India o a lo referente a ese país asiático, hindú o hinduista para lo relacionado con la religión, e hindi para referirse a la lengua mayoritaria en ese Estado.

En los medios es habitual encontrar frases como «La película hindú aclamada en todo el mundo», «Se abre un mercado de 1250 millones de hindúes» o «El candidato domina el inglés y el idioma indio».

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Gráfica de Marcelo Saratella.

Gráfica de Marcelo Saratella.

Junio 4

Según lo que aprendimos en la escuela, el descubrimiento de Chile ocurrió en 1536.
La noticia no impresionó para nada a los mapuches, que habían descubierto Chile trece mil años antes.

En 1563, ellos cercaron el fortín principal de los conquistadores españoles. (más…)

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nemesia-zapaticos-blancos-nabori¿Por qué surgió la “Elegía de los Zapaticos Blancos”?

Cuando el ataque a Playa Girón (17-4-1961) muchos inocentes murieron a causa de los bombardeos y ametrallamientos enemigos, entre ellos, la mamá de Nemesia Rodríguez Montalvo, de 13 años. Su abuelita quedó inválida, sus hermanitos heridos y sus primeros zapatos blancos destrozados. Este hecho inspiró al poeta cubano Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, quien escribió la “Elegía de los zapaticos blancos”.

LNemesia Rodriguez Montanoos años transcurridos no han borrado de la mente de Nemesia el recuerdo de la muerte de sus familiares y la nostalgia por sus primeros zapaticos blancos.

ELEGÍA DE LOS ZAPATICOS BLANCOS

Vengo de allá de la ciénaga,
del redimido pantano.
Traigo un manojo de anécdotas
profundas, que se me entraron
por el tronco de la sangre
hasta la raíz del llanto.

Oídme la historia triste
de los zapaticos blancos…
Nemesia -flor carbonera-
creció con los pies descalzos.
¡Hasta rompía las piedras
con las piedras de sus callos!

Pero siempre tuvo el sueño
de unos zapaticos blancos.

Ya los creía imposibles.
¡Los veía tan lejanos!
Como aquel lucero azul
que en el crepúsculo vago
abría su flor celeste
sobre el dolor del pantano.

Un día, llegó a la ciénaga
algo nuevo, inesperado,
algo que llevó la luz
a los viejos bosques náufragos.

Era la Revolución,
era el sol de Fidel Castro,
era el camino triunfante
sobre el infierno de fango.
Eran las cooperativas
del carbón y del pescado.

Un asombro de monedas
en las carboneras manos,
en las manos pescadoras,
en todas, todas las manos.
Alba de letras y números
Sobre el carbón despuntando.

Una mañana… ¡Qué gloria!
Nemesia salió cantando.
Llevaba en sus pies el triunfo
de sus zapaticos blancos.
Era la blanca derrota
de un pretérito descalzo.

¡Qué linda estaba el domingo
Nemesia con sus zapatos!
Pero el lunes… ¡despertó
bajo cien truenos de espanto!

Sobre su casa guajira
volaban furiosos pájaros.
Eran los aviones yanquis,
eran buitres mercenarios.

Nemesia vio caer muerta
a su madre. Vio
sangrando a sus hermanitos.
Vio un huracán de disparos
agujereando los lirios
de sus zapaticos blancos.

Gritaba trágicamente:
¡Malditos los mercenarios!
¡Ay, mis hermanos! ¡Ay, madre!
¡Ay, mis zapaticos blancos!

Acaso el monstruo se dijo:
Si las madres están dando
hijos libres y valientes,
que mueran bajo el espanto
de mis bombas. ¡Quién ha visto
carboneros con zapatos!

Pero Nemesia no llora.
Sabe que los milicianos
rompieron a los traidores
que a su madre asesinaron.

Sabe que nada en el mundo-
-ni yanquis ni mercenarios-
apagarán en la patria
este sol que está brillando,
para que todas las niñas
¡tengan zapaticos blancos!

 

 

 

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Río Bélico. Así se ve normalmente este río que pasa por la esquina de mi casa. Triste destiuno el de este río que fue nombrado así por Plá cido por la impetuosidad de sus aguas. Foto: Daniela Hernández

Río Bélico. Así se ve normalmente cuando pasa por la esquina de mi casa. Triste destino el de este río que fue nombrado así por Plácido por la impetuosidad de sus aguas. Foto: Daniela Hernández

El Cubanicay y el Bélico los dos riachuelos de nuestra ciudad poseen una rica y poética historia que demuestra el no haber sido siempre lo que hoy observamos con consternación. Dos moribundos que se nutren de las aguas albañales de la ciudad.

Cuando los fundadores de Santa Clara determinaron el sitio donde estaría emplazada, lo hicieron entre dos pequeños ríos a los que nombraron respectivamente: Río Del Monte (porque hacía su curso por entre el bosque) y Río De La Sabana (situado hacia la parte occidental). (más…)

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Gráfica de Marcelo Saratella.

Octubre
25

Poco valía, en Colombia, la vida de un hombre. La de un campesino, casi nada. Nada valía la vida de un indio; y la vida de un indio rebelde, menos que nada.

Sin embargo, inexplicablemente, Quintín Lame murió de viejo, en 1967.

Había nacido en este día de 1880, y había vivido sus muchos años preso o peleando. (más…)

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yupanqui_don_ata.jpg

Caminito del indio,
sendero coya
sembrado de piedras.
Caminito del indio
que junta el valle
con las estrellas.

Caminito que anduvo
de sur a norte
mi raza vieja
antes que en la montaña
la Pachamama
se ensombreciera.

Cantando en el cerro
llorando en el río,
se agranda en la noche
la pena del indio.

El sol y la luna
y este canto mío
besaron sus piedras,
camino del indio.

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Mirta AguirreIndio, noble indio, médula de mi América,
que hoy eres con el negro nuestra sola esperanza.
Indio humilde de Alaska, de Ecuador o de Chile,
¡ya es hora de que yergas la espalda sudorosa!
Yo sabía de la herida gangrenada del negro,
pero sólo de lejos lamenté tu amargura,
fue preciso que viera tus ojos y tu cara,
tus hombros y tus brazos para saberte, indio.
Y vi que nuestra América no es lo que se cree,
la de grandes burgueses, rascacielos y aviones,
sino una tierra humilde y silenciosa,
dolorida y opresa como tu raza, indio.
Y vi que en ella pronto se oirá sonar la hora
¡la hora tuya, indio! ¡la de tu hermano el negro!
La hora de la siega y el martilleo terrible,
¡la que vendrá a ponerte justicia entre los brazos!
Indio, noble indio, médula de mi América,
para entonces no puedes estar ya de rodillas.
Acuérdate que eres, junto a tu hermano el negro,
para esta hora suprema nuestra única esperanza.

(1935)

Mirta Aguirre. Poetisa, ensayista, crítica y profesora cubana.

Enlaces a otros postes relacionados con Mirta Aguirre:

Canción antigua a Che Guevara Martí 

Lied

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