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Posts Tagged ‘José Lezama Lima’

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Por Manuel García Verdecia [mediaisla]

Para mí «Paradiso» es la novela de la comunión necesaria entre el yo y el otro (los otros) para que el individuo se conozca y sea. Creo que esta es la obra cubana que más indaga en la estructura, la significación y el alcance de la familia para el devenir del ser humano. (más…)

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Del 21 al 31 de enero

La Casa de las Américas convoca para el año 2013 a la LIV edición de su Premio Literario. En esta ocasión podrán concursar obras inéditas en los siguientes géneros y categorías: a) novela, b) poesía, c) ensayo de tema histórico-social y d) literatura testimonial. Además, se convoca a la literatura brasileña (con libros de ficción escritos en portugués y publicados en esa lengua durante el bienio 2011-2012). (más…)

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I

El sueño que se apresura
no es el mismo que revierte.
La muerte cuando es la muerte,
pierde la boca madura.

La esencia que no se advierte
suele ser la más impura.
El amarillo en la muerte,
seda es contra natura.

Ser en el ser desafía
a la unidad mensajera
que de sí mismo se fía

y sólo un rumor desaltera.
Cuando el fruto está vecino
la mano yerra sin tino.

II

Disperso, suave y atado,
haciendo un fugaz saludo
al ángulo del desnudo
techo, frío y aprisionado. (más…)

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En esta isla de poetas debe ser difícil antologar las mejores poesías de más de dos siglos de literatura. De hecho, antologar siempre es difícil, en tanto deviene un ejercicio de bien precisas exigencias académicas.
Mucho más fácil es seleccionar, pues aquí uno escoge para uno mismo, sin tener que dar demasiadas explicaciones. Eso hizo José Lezama Lima en Una fiesta innombrable. Las mejores poesías cubanas hasta 1960.
El libro es, decididamente, una selección. Estaba apuntada en una agenda que encontró Roberto Pérez León en la montaña de libros de la biblioteca del autor de Paradiso, “un manuscrito que venía a textualizar, de manera precisa, el registro de las preferencias de Lezama en la poesía cubana desde los inicios hasta Orígenes”.
La Antología de la poesía cubana, preparada por José Lezama Lima en 1965, concluía con José Martí. El autor tenía sus razones: “Si continuo en este siglo —le escribía a su hermana Eloísa—, tengo que llegar a nuestros días y esa es una materia muy polémica sobre la cual es difícil hacer juicio. Toda razón de prudencia me aconsejaba detenerme en Martí (…) Si no cuánto poetilla me hubiera zaherido al ver que no lo incluía”.
Pero en la selección que descubrió Pérez León se animó a entrar en el siglo XX y llegar a sus contemporáneos, quizás porque nunca esperó verla publicada.
Ediciones Unión la ofrece ahora, en una cuidadosa edición de Jesús David Curbelo y Misael Verdazco, pródigamente ilustrada por José Mederos Sigler, Mederox.
La de Roberto Pérez León ha sido una labor paciente y minuciosa. En primer lugar, completó la lista de poemas, pues Lezama no había especificado textos de los últimos cinco poetas escogidos: Cintio Vitier, Eliseo Diego, Fina García Marruz, Fayad Jamís y Roberto Fernández Retamar. (más…)

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Mis colegas Yoelvis Lázaro Moreno y Nelson García Santos se dieron a la tarea de investigar sobre José Surí y Águila, santaclareño y primer poeta cubano, trabajo que publicaron en Juventud Rebelde. Aprovecho la cortesía de ambos que me lo entregaron para publicarlo en VerbiClara. Las fotos son de Carolina Vilches Monzón.

Santa Clara
Santa Clara.


Hoy Santa Clara cumple 321 años y nada mejor que homenajear a ese poeta infelizmente olvidado:

EL DESCONOCIDO PRECURSOR DE LA POESÍA CUBANA

Un hijo ilustre de Santa Clara, ciudad que celebra hoy el aniversario 321 de su fundación, es considerado como el primer poeta cubano.

Luego de 321 años de existencia, la edad que cumple hoy esta ciudad, parece difícil encontrar algo nuevo entre papeles amarillentos o en testimonios de los conocedores a fondo de su historia. Pero ¡qué suerte! Hoy traemos a estas páginas [Juventud Rebelde] pinceladas del primer poeta cubano; además, médico.
Hablamos de José Surí y Águila, nacido aquí el 26 de octubre de 1696 y que el tiempo ha sumido en un olvido tan desgarrador que no existe en esta ciudad, de modo tangible, nada que lo recuerde.
El gran escritor José Lezama Lima, en su Antología de la poesía cubana, lo sitúa como el primer poeta cubano, y el  ensayista e investigador literario Enrique Saínz, en su libro La literatura cubana en el siglo XVIII, también le confiere igual mérito, mientras el historiador y periodista villaclareño Manuel García Garófalo lo consignó como el poeta más antiguo nacido en la Isla.
Sobre su poesía dijo que escribió versos sonoros, los que hoy pueden ser modelos de metro y dicción. Sin estudio, se hizo médico y farmacéutico, y poseyó en raro consorcio la ciencia y la poesía: el remedio del organismo y el bálsamo del espíritu.
Hurgando en la vida casi desconocida de este bardo santaclareño, conocimos que en plena niñez perdió a sus padres, motivo por lo que tuvo que acudir a los favores de un hacendado que lo empleó en su finca como trabajador agrícola.
Allí, atraído por al ambiente tranquilo y romántico del campo, el joven poeta despertó su genio y entonó sus primeros cantares alusivos a la labor que realizaba.
Ya por la segunda década del siglo XVII, gracias a los conocimientos que había adquirido empíricamente, Surí se desempeñaba como médico y farmacéutico en la villa. Pero un buen día llegó desde La Habana alguien nombrado oficialmente para ejercer esa función. Y ahí mismo surgió el conflicto.
Resultó que las personas acostumbradas a tratarse con el poeta, al que admiraban por su amabilidad, no asistían a la consulta del otro facultativo, quien al verse en tan difícil trance, de inmediato lo acusó de intrusismo profesional ante el Protomedicato.
El juicio se celebró en La Habana. Y para asombro de todos, él se defendió improvisando versos sobre el arte de curar. Dejó, literalmente, boquiabierto al Tribunal, que le otorgó el título de médico y farmacéutico. Seis años después fue nombrado cirujano principal del Hospital de la Caridad de la villa y se le responsabilizó para evitar el intrusismo profesional.
En cuanto a su literatura quedan pocas muestras, pero vale destacar la armonía, la belleza, la imaginación creadora y el pensamiento ingenioso. Esto, añadido a una época en que apenas se cultivaba el género lírico, adquiere mayor relevancia tratándose de un muchacho autodidacto.
Cuenta la historiadora Martha Anido Gómez-Lubián que Surí gozaba también de sobrados dotes para la improvisación y poseía excelente memoria, de modo que no fueron pocas las festividades religiosas a las que asistió para entonar sus cánticos frente a las imágenes adoradas.
Más que el pionero de nuestros poetas, por extensión pudiera considerarse el primer cubano que escribió una obra literaria. Porque bien sabemos que ese mérito corresponde a Espejo de paciencia, del español Silvestre de Balboa.

LOS ORÍGENES

Bueno es recordar, precisamente en el aniversario de la fundación de Santa Clara, a José Surí y Águila, quien nació casi junto con la villa, a la que enalteció con su trayectoria.
El traslado de 18 familias desde San Juan de los Remedios dio origen a esta ciudad. Inicialmente se le llamó Los Dos Cayos, más tarde, Pueblo Nuevo de Antonio Díaz, para ser definitivamente Gloriosa Santa Clara, urbe de leyendas y tradiciones, de calles estrechas y adoquinadas, y bañada por la brisa de la Loma del Capiro.
Evoca también la historiadora Anido Gómez-Lubián que en lo que es hoy el Parque de El Carmen se fundó la localidad. Allí, el 15 de julio de 1689, realizaron la Santa Misa y a la sombra de un tamarindo oraron con fe para que este nuevo asentamiento se desarrollara.

Tamarindo en el Parque del Carmen
Tamarindo. Monumento a la fundación de la villa.
El original fue sustituido por este árbol.


Santa Clara atesora una rica tradición en las luchas independentistas. En tres ocasiones fue tomada por las fuerzas revolucionarias: en la contienda de los Diez Años, por las tropas del general Manuel de Jesús Calvar; en la de 1895, por las huestes mambisas bajo las órdenes del coronel Leoncio Vidal, y en diciembre de 1958 por las tropas del comandante Ernesto Che Guevara.

Parque Leoncio Vidal
Parque Leoncio Vidal, en honor del coronel que dirigió
el ataque a la villa en la Guerra de Independencia.


AHORA

Desde su surgimiento la urbe asumió un modelo urbanístico en el que se destacan los trazados regulares a partir de una plaza central, tal como se plantea en las Leyes de Indias.
Cuenta con cuatro plazas fundamentales: El Parque de los Mártires, de la Pastora, del Carmen y Leoncio Vidal, todas con una fisonomía ecléctica, resultado de la diversidad de las épocas y los estilos que convergen en sus predios.

Parque Vidal de Noche
Parque Leoncio Vidal de noche.


La última de estas fue la antigua Plaza Mayor, de la que se generó paulatinamente todo el crecimiento del asentamiento poblacional en un eje de norte a sur, limitado al este por el río Cubanicay y al oeste por el Bélico, las dos redes fluviales que atraviesan Santa Clara, explica el ingeniero Liván Díaz Yánez, especialista de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos del Centro Provincial de Patrimonio.
Es conocido que en lo concerniente a la preservación patrimonial falta mucho por hacer aquí, pero desde hace varios años en el centro histórico de esta ciudad, de 43,5 hectáreas, se torna recurrente un ajetreo constructivo que saca a relucir el interés por rescatar algunos inmuebles con un alto valor arquitectónico y urbanístico.
En ese sentido vale destacar la restauración del teatro La Caridad, en el que se sustituyó alrededor del 80 por ciento de toda la madera de la cubierta, y la reparación capital del antiguo edificio El Billarista, convertido ahora en una tienda por departamentos. Además, se realizaron trabajos de mantenimiento y conservación en el Museo de Artes Decorativas, al igual que una parte del edificio El Recreo y en el cine Camilo Cienfuegos.

Teatro La Caridad
Teatro La Caridad.


También en el Centro Histórico hay cierto mejoramiento de las viviendas e instalaciones institucionales, de las calles y parques.
Hoy la ciudad de la benefactora Marta Abreu y el Comandante Guevara, como les gusta reconocer a los villaclareños, muestra, 321 años después, un desarrollo del que se sentirían orgullosos sus fundadores, aquellos que al salir huyéndoles supuestamente a los demonios y a los ataques de piratas, plantaron una villa que el tiempo ha hecho trascendente y vital.

Monumento a Marta Abreu, la Benefactora
Monumento a Marta Abreu, la Benefactora.


ASÍ ESCRIBÍA SURÍ

A Udeliquia (fragmentos)

Udeliquia, siempre hermosa,
a quien por deidad veneran
sobre alcatifas doradas
en esa mansión febea
del regio coro de Clío
las nuevas musas supremas.
Y a que a ese obsequio de tu culto
al teatro alguna letra
me has mandado que repita
quiero, si no te molesta
propalarte una batalla
que en los campos de Amaltea
previno al vendado Dios
al muro de  mis potencias.

También en Juventud Rebelde

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Mi colega Yandrey Lay Fabregat, periodista muy joven pero muy talentoso también, nos lleva de la manomano por esos caminos tormentosos y laberínticos que sufrimos los cubanos cuando tratamos de hacer un trámite de la vivienda: papeleo, peloteo, demoras, errores, ineficiencia y, por supuesto, pérdida del precioso tiempo: 

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO

No pierdas tu tiempo, no se
lo hagas perder a los demás.

Caricatura de Martirena 

Caricatura de Martirena 

Corren los años sesenta. José Lezama Lima, el gran escritor cubano, concurre a una asamblea en su centro de trabajo. Se discute sobre las impuntualidades. Pasadas unas cuantas horas, los asistentes reiteran los mismos puntos. Lezama se levanta y comienza a disertar sobre la concepción del tiempo en los filósofos antiguos. Al final, termina describiendo la colección de relojes de Federico de Prusia.
Un amigo me contó la anécdota. La recuerdo cada vez que alguien me hace perder el tiempo, un entretenimiento de moda por estos días. La gente gasta su vida en colas, guardias, reuniones, esperando el transporte que no llega. Pero en ningún lugar la tortura es mayor que al gestionar un trámite de la vivienda.
El papeleo puede durar años. Para consultar a un funcionario debes esperar horas o asistir a las oficinas varias ocasiones antes de acertar con la persona adecuada. Los que han pasado por eso te aconsejan marcar la cola temprano en la mañana y llevar «algo» en la mano. El funcionario puede llegar tarde y atender dos o tres casos de los muchos que se presentan. 
Incluso, si logras recibir pronto los documentos, aún las cosas pueden ir mal. Con frecuencia padecen faltas de ortografía, omisión de palabras, equivocaciones en los planos. Entonces el doliente tiene que recorrer oficina por oficina hasta eliminar errores y horrores.
Los retrasos cuestan más que dinero. El trámite en la vivienda es el primer paso para efectuar otros. La demora puede hacer que pierdas los recursos para construir tu casa o que se venzan los papeles de la notaría. No es raro reiniciar el proceso dos o tres veces hasta dar con una combinación ganadora.
Time is money, reza un viejo proverbio anglosajón. A veces la relación funciona a la inversa y usted tiene que hacer un «regalo modesto» para ahorrarse meses o años de espera. Y también el desgaste en las suelas de los zapatos por tanto correteo en vano.
Hace cuatro años se le dio bastante divulgación al intento de simplificar los trámites en Vivienda. Estos se redujeron de 46 a 19. En total se eliminaron 9 pasos y 18 fueron asumidos por los propios funcionarios. Además, se crearon las oficinas de trámites, donde los solicitantes pueden acceder al inversionista, al arquitecto de la comunidad.
No todo sucedió como estaba previsto. Las oficinas no brindan todos los servicios que estaban planificados inicialmente. Los horarios extendidos nunca pasaron de ser un proyecto. Los funcionarios tuvieron que abandonarlos, al comprobar que la gente seguía acudiendo en horario laboral. En ocasiones la costumbre puede más que la razón.
Las dependencias de Vivienda carecen, en primer lugar, de muchas condiciones necesarias para enfrentar una tarea de esta envergadura. Su fuerza laboral es muy inestable. Algunos de los que entran a trabajar no poseen los conocimientos imprescindibles y tienen que aprender sobre la marcha.
Casi ningún abogado quiere que lo ubiquen allí. La asesoría jurídica es uno de los puestos clave del mecanismo. Algunas veces un técnico tiene que ocupar la plaza reservada a un graduado de educación superior. Muchos de sus adiestrados piden la liberación al terminar el servicio social.
El salario de un jurídico de la Vivienda ronda los 415 pesos, muy por debajo de otros profesionales. Es quizás el peor pagado de los oficios que puede ejercer un licenciado en Derecho. Además, no existe ninguna clase de estimulación.
Los defectos de formación empeoran con los años. Tan grande es la cantidad de trámites cursados que los trabajadores no tienen oportunidad ni tiempo para superarse. Tampoco existe un mecanismo que penalice las pifias reiteradas en la documentación. Como la fuerza laboral resulta tan inestable, se achacan los errores a los anteriores técnicos.
Máximo Gómez afirmaba que «el cubano cuando no llega, se pasa». Con frecuencia las faltas se deben a un exceso de celo. Los funcionarios tienen tanta documentación atrasada que, al tratar de agilizarla, se equivocan de nuevo. Ahora mismo existen trámites pendientes del 2007 y 2008.
De nada vale aconsejar «Apresúrate despacio» o dar un escándalo en las instancias correspondientes. Las medidas deben ser más contundentes. Con frecuencia los agraviados acuden a quejarse a las Oficinas del Derecho del Ciudadano en Fiscalía. Es la manera más rápida de intentar una refutación del tiempo perdido.
Contra la velocidad en los trámites conspiran, además, ciertas dificultades organizativas. A veces el técnico no encuentra a las personas necesarias para llevar su función a buen término. O en las oficinas faltan el papel, la corriente eléctrica o la tecnología imprescindible.
La ineficiencia ha pasado de excepción a regla. Los funcionarios de la Vivienda también necesitan asistir a turnos médicos, comprar en la bodega y hacer colas en las rebajas. Casi siempre en horario laboral.
Hará falta mucho esfuerzo para corregir esos males. Deberíamos empezar ahora mismo. Intentar, por ejemplo, un gigantesco ejercicio de voluntad. Pensar que las horas son un tesoro inmenso y que cada segundo perdido en vano no regresa jamás. Si todo sale bien, si nos llegamos a creer la metáfora, podremos ahorrar el tiempo que nos queda. Y a lo mejor, también, multiplicar los panes y los peces.

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Por Francisnet Díaz Rondón

De excelente y provechosa oportunidad para hallar nuevos descubrimientos acerca de la vida y obra de José Lezama Lima, puede catalogarse la conferencia ofrecida por el escritor y periodista Ciro Bianchi Ross, en el Centro Provincial de Patrimonio, de Santa Clara, como parte de las actividades de la jornada inicial de la 19 Feria Internacional del Libro en Santa Clara.

Durante casi una hora el conferenciante abordó atractivos pasajes de la existencia de ese gigante de las letras cubanas, pasando desde su labor en la cárcel capitalina del Castillo del Príncipe, sus funciones en el Instituto de Literatura y Lingüística hasta detalles de las diversas publicaciones de la novela Paradiso, así como del día de su fallecimiento.

Ciro Bianchi 

Ciro Bianchi ofreció una interesante conferencia
sobre Lezama Lima en el Centro Provincial de Patrimonio
de Villa Clara.
(Foto: Narciso Fernández Ramírez)

La estrecha relación con intelectuales de la talla de Virgilio Piñera, Roberto Fernández Retamar, Cintio Vitier, Gastón Vaquero, Julio Cortázar, Mariano Rodríguez, José María Chacón y Calvo, Juan Marinello, José Antonio Portuondo, entre otros, también fue abordada; aunque no quedaron omitidas las desavenencias y animadversiones de Lezama con varias figuras.
Bianchi, quien cultivó una entrañable amistad con el creador de la revista Orígenes, rememoró anécdotas en las cuales revela la cubanísima personalidad del desaparecido intelectual que, a pesar de sufrir incomprensiones, nunca quiso abandonar su patria.
Según el autor de los libros Lezama disperso y Entrevista a Lezama y otras entrevistas —presentados durante el encuentro—, en una conversación telefónica sostenida entre Eloísa Lezama Lima, quien convidaba a su hermano mayor a vivir junto con ella en los Estados Unidos, al él negarse le espetó: «Yo seguí el camino de medio millón de cubanos», y el prolífero escritor contestó: «Y yo, quedándome, he seguido el camino de todo un pueblo.»

Vanguardia

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