Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Juan Bruno Zayas’

marta

 Por Francisco Antonio Ramos García, Angel Gabriel Carrazana Duardo y José Miguel Dorta Suárez

Un tema bastante controversial en la vida y obra de Marta Abreu lo ha sido la cantidad de dinero que donó a la revolución de 1895, unos refieren que aproximadamente 210 000 y otros que cerca de 150 000 pesos, entre otras muchas más versiones. La primera cifra es una aproximación en base a los datos de Manuel García Garófalo en su Marta Abreu Arencibia y Luís Estévez Romero Estudio Biográfico, de 1925, la segunda que consideramos como la más real, parte de una rectificación realizada por el Dr. José Pérez Cabrera, en el discurso que pronunció en la Academia de la Historia en conmemoración del centenario del natalicio de Marta, discurso que después saldría publicado en forma de folleto. El referido folleto no lo hemos podido conseguir pero si un análisis de mismo por varios autores, veamos dos de ellos: (más…)

Anuncios

Read Full Post »

Texto y fotos: Narciso Fernández Ramírez

La ciudad de Santa Clara le rindió homenaje este 23 de marzo al coronel mambí Leoncio Vidal Caro en el aniversario 115 de su caída en combate.

Busto de Leoncio Vidal
Frente al busto que recuerda el hecho, en el parque que hoy lleva su nombre, un grupo de pioneros de la escuela primaria Leoncio Vidal, de estudiantes de secundaria básica y de miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana recordaron al valiente mambí villaclareño.

Ofrenda floral
La evocación sirvió para que una pionera santaclareña declamara el poema de Bonifacio Byrne “Mi bandera”, y un grupo de alumnos de la escuela Leoncio Vidal cantaran El mambí, la antológica pieza musical de Luis Casas Romero.

Guardia de honor
Leoncio Vidal —nacido en Ceja de Pablo, Corralillo, el 12 de septiembre de 1864 y criado en Camajuaní, adonde se trasladaron sus padres y hermanos— se sumó al levantamiento armado contra España el 20 de junio de 1895 y por méritos de guerra alcanzó el grado de coronel del Ejército Libertador.
“Al fin ya puedo combatir al odioso gobierno de la Metrópoli, machete en mano y en los campos de Cuba que pronto serán libres”, escribió el joven Leoncio en su Diario de Campaña.
Entre sus principales combates sobresalieron: ataque al fuerte La Vigía, descarrilamiento de un tren en la zona de Cien Rosas y el combate de Palo Prieto, donde recibió, por órdenes de Juan Bruno Zayas, los grados de teniente coronel.
Sus acciones de guerra ganaron renombre incluso en el extranjero, pues el asalto y destrucción del tren Caibarién-Placetas fue descrito por la revista La Ilustración Española y Americana en su edición del 20 de enero de 1896.

(más…)

Read Full Post »

Aun cuando la efeméride es del día 25, este trabajo de mi colega Yoelvis Lázaro Moreno tiene tanta significación histórica que no puedo dejar de publicarlo:

CUANDO LAS VILLAS ENTRÓ A LA HISTORIA

Con el levantamiento en armas del médico y general mambí Juan Bruno Zayas y Alfonso, el 25 de abril de 1895, se produjo la definitiva incorporación de los villareños a la Guerra Necesaria

juan-bruno-zayas.jpg

Yoelvis L. Moreno Fernández
digital@juventudrebelde.cu

Hace 115 años un minúsculo poblado del centro norte de la Isla se inscribió en los anales independentistas de Cuba, gracias a la iniciativa de un médico habanero de apellido aristócrata que había llegado hasta aquí para desentenderse de los privilegios de un consultorio de ciudad y conocer el trato afable de la gente de campo.
Cuentan que donde primero vivió aquel joven al venir al interior del país fue en Cifuentes. Poco después se trasladó al barrio camajuanense de La Quinta, y por último decidió asentarse en un pequeño caserío beneficiado por el avance ferrocarrilero de la época.
Vega Alta fue el terruño villaclareño que acogió al doctor Juan Bruno Zayas y Alfonso en los meses previos al estallido revolucionario de 1895, el escenario en el que desarrolló sus últimas acciones conspirativas mientras desplegaba sus labores de asistencia médica por los campos, y el lugar que, con solo 27 años, lo vio partir definitivamente a la manigua.

Zayas en el reposo turbulento

Según explica el historiador camajuanense Juan Manuel Gómez Guerra, el período de la Tregua fecunda resultó muy aprovechado por los conspiradores locales, a pesar de ser esta una región bien resguardada por el mando español, pues contaba con un poderoso Regimiento de Voluntarios de Caballería y 11 fuertes alrededor del poblado cabecera.
«Desde que Zayas llegó a este territorio inició contactos con los hermanos Leoncio y José Vidal Caro, principales figuras del movimiento insurreccional en el municipio, y sostuvo intercambios frecuentes con otros miembros del Partido Revolucionario Cubano (PRC) de la localidad.
«De igual forma mantuvo vínculos con cédulas conspirativas de otros territorios de la zona, así como con el General Francisco Carrillo, gestor del movimiento en la antigua jurisdicción de Remedios».
En Camajuaní, añade Juan Manuel, ya se había creado un Centro Latino, cuya función principal era la de un espacio de reunión para jóvenes simpatizantes con la causa independentista. Además de este lugar, existían en la zona otros puntos importantes de conspiración como el ingenio La Matilde, la botica Pujet, la platería de Pastor Carrillo y la casa de las Torres, los que Juan Bruno solía visitar con bastante frecuencia.
El andar de casa en casa durante sus prácticas como médico rural convirtió a Zayas en un excelente jinete y en un conocedor de la zona, lo que le permitió escoger intencionalmente el teatro de algunas de sus futuras operaciones militares.
En su obra El general más joven. Juan Bruno Zayas, el historiador Abelardo Valdés Padrón asegura que el trato campechano de este muchacho, sus largas conversaciones en taburete con tazas de café y jarros de leche, más la constante de no cobrar en casi ninguno de los casos, lo hicieron ganarse renombrada popularidad entre el campesinado, de donde formó la futura reserva de sus hombres para la guerra.
Durante su estancia en Vega Alta son admirables algunas de las cartas que enviara a su madre, con quien siempre conservó una relación de amabilidad y respeto.
En esos textos epistolares, el joven doctor intentó no causar preocupación. Le hablaba a la familia de negocios que no existían para que olvidaran los trajines de la guerra y descartaran sus presuntas acciones proindependentistas, en un momento en que la partida al combate se le hacía más cercana.

La honra de partir

Entre marzo y abril de 1895, Juan Bruno recibió dos citaciones del comandante general español en Las Villas, quien le llamó la atención y le recomendó «portarse bien», pues estaba considerado como un individuo con ideas separatistas.
Tamañas alertas hicieron comprender al joven revolucionario la necesidad de adelantar la fecha de su alzamiento, prevista inicialmente para junio de ese mismo año.
Fue así que a las diez de la noche del 25 de abril de 1895, tal como consta en su propio diario de operaciones militares, Juan Bruno partió de su residencia —actual biblioteca de Vega Alta— acompañado de 11 hombres de los cuales solo uno portaba un arma larga.
A los 15 días de marchar a la manigua, Zayas fue ascendido a teniente coronel por acuerdo de los demás jefes villareños, quienes tuvieron en cuenta su destacada inserción en la vida militar al erigirse como el guía del primer alzamiento de un grupo armado de la antigua región de Las Villas luego de haberse iniciado la Guerra Necesaria, asevera el historiador Gómez Guerra.
Más tarde pasó a organizar el Regimiento de Infantería Narciso, luego estuvo al frente del Regimiento de Caballería Villa Clara, y por su osadía combativa recibió después los grados de coronel, rango con el que participó en la histórica batalla de Mal Tiempo, junto a las fuerzas del Generalísimo Máximo Gómez.
En el encuentro de las tropas de Juan Bruno con los máximos líderes de la invasión, Maceo presintió que aquel joven médico mambí podía convertirse en su brazo derecho durante el avance hacia Pinar del Río. Y así fue, al punto de que el Titán de Bronce expresara poco después: «… si muero, Zayas será el jefe de la Fuerza Invasora…».
Posteriormente participó en más de 40 combates. Utilizó algunos territorios ocupados como bases de retaguardia para los ataques de guerrilla y contraguerrilla y creó centros de abastecimiento, comunicaciones, prefecturas y refugios para el soldado mambí de la invasión.
Al llegar las fuerzas insurrectas a Guane, el 20 de enero de 1896, Maceo le propuso el rango de General de Brigada, distinción que no le fue entregada oficialmente hasta abril de ese mismo año en que se convirtió en el General más joven del Ejército Libertador.
Sorprendido en una emboscada enemiga, debido a la presencia de un delator en el lugar donde acampaba, Zayas cayó mortalmente herido con apenas 29 años, el 30 de julio de 1896, en la finca La Jaima, Güiro de Boñigal, cerca del poblado habanero de Quivicán.
A más de un siglo de su muerte y del histórico levantamiento que puso en pie de guerra al centro de Cuba en la clarinada mambisa de 1895, la vida del General Juan Bruno Zayas conserva la grandeza de un hombre cuya obra inspira todavía a un pequeño pueblo villaclareño a evocar cada abril los motivos por los que quedó inscrito en la historia.

Fuentes bibliográficas:

Padrón Valdés, Abelardo: El general más joven. Juan Bruno Zayas, Ediciones Unión, La Habana, 1984,
Padrón Valdés, Abelardo: Mambisadas, Editorial Gente Nueva, La Habanba, 1985.

Juventud Rebelde

Vea también:

Juan Bruno Zayas y Alfonso, primero en alzarse en armas en Villa Clara

Read Full Post »

Prácticamente todos los días, durante años, he transitado por la calle José Martí de Santa Clara, la misma en que vivo, y existe en una de sus paredes, entre Luis Estévez y Máximo Gómez, una tarja que informa que el inmueble que hoy tiene el número 11, fue la casa donde nació el patriota villaclareño General José de J. Monteagudo.

Placa General Monteagudo

Foto: Mayli Estévez Pérez

El general José de Jesús Monteagudo Consuegra (José de Jesús Candelaria Pantaleón Juan Monteagudo Consuegra, según certificado de bautismo) nació en Santa Clara, en la provincia de Las Villas, el  27 de diciembre de 1861.

Su trayectoria de lucha contra el colonialismo español es muy rica.  De él manifestó Manuel García Garófalo: “general que fue un carácter, y que nació para militar enérgico, valiente y caballeroso” y, además, que contribuyó incansablemente a “legar à sus hijos la Patria Independiente”.
Por su iniciativa se creó el club revolucionario “Hermanas de Juan B. Zayas”, dentro del cual conspiró su madre. Desde la Logia Iris, de Placetas comenzó a conspirar contra el gobierno español y por esa causa tuvo que huir hacia los Estados Unidos; allí entró en contacto con Serafín Sánchez y Carlos Roloff, y regresó a Cuba el 26 de octubre de 1895, junto a 26 hombres equipados y bien armados, ya con el grado de capitán.  La provincia de Las Villas supo de su valentía: Saguita, La Solapa, Los Róbalos, Remedios, Placetas, Santa Clara…
El 30 de noviembre. Monteagudo y su grupo de subordina a las órdenes del coronel Juan B. Zayas, y ya a mediados de diciembre, a las del General en Jefe, Mayor General Máximo Gómez. Luego se incorpora al cuarto escuadrón del Regimiento Las Villas, y en ese mismo mes, el 18, lo ascienden a comandante, por sus servicios a la Patria y antigüedad en el Ejército.
Juan Bruno Zayas abogó siempre por constituir un club en el que se reunieran para organizar acciones conspirativas contra el régimen, por lo que en diciembre de 1895 las acciones de Monteagudo llevaron a la creación oficial del club que en junio de 1896 tomó el nombre de Juan Bruno Zayas. En ese círculo devino su escuela dentro del movimiento conspirativo.
Entre los combates en los que participó destacan: Iguará, Fomento, Los Indios, Alturas de Manacal, Loma del Quirro, Boca del Toro, La Esperanza, Ojo de Agua, Placetas, Cacahual, Suazo.
Por su servicio a favor de la independencia y el valor demostrado en el combate fue ascendido primero a teniente coronel hasta llegar a general de división, grado con el que culmina la guerra. 

El ejército español abandonó la ciudad de Santa Clara el 31 de diciembre de 1898, e hizo su entrada el Ejército Libertador, al mando del general José de Jesús Monteagudo por el lugar que se conoce en la actualidad como La Ceibita —debe su nombre a una ceiba sembrada allí posteriormente por miembros del Club Juan Bruno Zayas para perpetuar el histórico hecho del general Monteagudo al picar los 52 pelos de alambre de púa que cercaron la ciudad.


Entre las palabras de agradecimiento al pueblo que recibió a los mambises, estuvo presente la del general Monteagudo. También el general de brigada José Braulio Alemán representando al Ejército Libertador, pronunció un discurso en ese histórico lugar. El Ejército Libertador se dirigió hacia la Plaza (en la actualidad, parque Leoncio Vidal), lugar en que se realizó el acto central de bienvenida.
Durante la ocupación norteamericana fue nombrado Jefe de la Guardia Rural de Santa Clara y luego de Cuba, y en este cargo tiene en su haber la acusación de ser el causante de la muerte de más de 3 000 negros y mestizos, principalmente en la antigua provincia de Oriente, después del levantamiento del Partido de Independientes de Color, el 20 de mayo de 1912. Informa al presidente de entonces, José Miguel Gómez: “Es imposible precisar el número de muertos, porque los combates han degenerado en una carnicería dentro del monte”.
También fue senador por Las Villas, jefe de Inspección de la Oficina Nacional del Censo, jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional.
Su muerte ocurrió en el balneario de Amaro (Santo Domingo, Las Villas), durante la convalecencia de una afección hepática, el 14 de diciembre de 1914.

 

Fuentes: Archivo Histórico de Villa Clara, El Villaclareño, Bohemia y Somos Jóvenes

Read Full Post »