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Posts Tagged ‘Laura Eva Amaret’

Este poema me lo envió la autora desde la hermana República Bolivariana de Venezuela. Gracias, Laura Eva.

ÉL LA AMABA Y ELLA NO SABÍA

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Rompió el sueño en un poema intransigente
que a la pluma de una amada ha llegado
con el recuerdo de un beso de su amado
al que sus labios han rozado de repente.

La poetisa solitaria lo espera entre la gente
y con llanto lamenta lo inútil de su espera,
para el amado en su vida ella era
tan corriente como el agua que corría
del arroyo, tan presente la sentía,
tan cercana, como si no existiera.

¡Cuántos intentos por lucirle diferente!
por demostrarle inocente aquel esmero,
pero el amado tan frío cual acero,
resultaba inmutable e inconsecuente.

Pues es acero ese puñal que ella siente,
que en mil pedazos el alma le partía,
en aquel sueño diferente luciría,
como si amara el muy aventurero,
hasta de sus ojos se mostraba prisionero:
pues él la amaba y ella no sabía.

Pero fue un sueño simple de sus ganas
que no se ha de convertir en realidad,
son crueles la mentira y la verdad
cuando la mentira que queremos es lejana.

El amor puede colmar la vida humana
y nutrirla de tanta fantasía
que inspire a una amada poesías
que cuentan historias de mentira
que descubre la amada cuando mira
que el amado aquel sí la quería.

imagen0031.JPGLaura Eva Amaret, venezolana, de Puerto Cabello, municipio y ciudad del norte, límite con el Caribe, en el estado Carabobo, cantera de gloriosas batallas como bien señala ella. Admiradora de Cuba. 

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Este poema me lo envió la autora desde Venezuela. Gracias, Laura Eva.

HISTORIA

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Hoy recuerdo hace unos meses,
en un encuentro cualquiera,
yo llegué a identificarme
sin demostrar mi tristeza,
y tú sin sutil modestia
me preguntaste quién era,
yo respondí a tu pregunta
con un poco soberbia.
Fue así que nos conocimos
esa mañana certera.
Se supone que me viste
y quisiste estar más cerca,
con toda tu petulancia
presumías que yo fuera
más arrogante que tú,
y sin intención alguna
dejé que me conocieras.

Yo estaba apenas llegando
y tú ocupaste mi mesa
y te pusiste a hablarme
hasta lograr que te oyera.
Me sentí identificada
con aquella voz serena
que hoy retumba en mis oídos
como alegría y tormenta.
Pero tu rostro era dulzura
y vanidad tu presencia,
sin embargo me encantaba
escuchar tus ocurrencias.

Así en medio de los otros
simulando lo que era
yo quise tomar distancia
para evitarme molestias.
Pero no te distanciaste,
ni yo quise estar más cerca;
sin embargo no sé cómo
lograste atrapar mi huella.
Y me escribías mensajes
y me hablabas de esa forma
con total indiferencia.
Yo me consumía por dentro,
pero sin sacar afuera
más que algunas sonrisas
que tampoco eran sinceras.

En aquel duro momento
que apareciste dispuesto
cuando busqué tu mirada
me evadías sin pretexto,
yo sin tener la certeza
de lo que tú pretendieras
te regalé una sonrisa
y esta sí que fue sincera,
y hasta me atreví a soñar
y me quedó tu querella,
quizás había entre nosotros
un hilo que entretejiera
algún futuro cercano
y una estrella venidera.

Te perdiste algunos días
y me dejaste tus huellas
para que yo te siguiera.
Yo pedí a mi ángel de guarda
conservarme tu presencia
y si era su voluntad
nos ofreciera una tregua.
Mi ángel en corto tiempo
dejando que presintieras
y sabiendo yo también
que aquel encuentro se diera
te presentó frente a mi
ese Lunes por la tarde
en el portal de mi estera.

Cuando volví a encontrarte
bajo aquella puerta abierta
sentí mis manos temblar
y un extraño palpitar
que a mi pecho se subiera
como las olas del mar
en la revuelta marea.
Aquella tarde serena
renové mis ilusiones,
endulcé mis tristes sueños
y mis memorias primeras,
yo parada frente a ti,
a la vista de cualquiera
pude rozar tus labios
aquella tarde serena,
en aquel dulce momento
ya no quería que te fueras
y quise sacar de mi alma
todas mis culpas y penas.

Al probar esa dulzura
sentí que llegó a mi alma
el perfume de las flores,
la frescura de las yerbas
y un extraño palpitar
como el ruido de las selvas
que fugazmente decía:
“Intentarlo vale la pena”.
Acepté con gran confianza
tu efusiva invitación
y sin poner más demora
donde ya nadie nos viera
pude besar tus labios
en otra tarde serena.

Así me atreví a intentarlo,
después vino más de un beso
y el tiempo que veloz vuela
nos regaló aquel permiso
pero se estancó en mi mente
con mis memorias primeras.
Rompí el encanto de la estancia
con mis temores y penas,
cuando te fuiste a tu casa
quería borrarme tus huellas
y sacar de mis memorias
las ilusiones primeras,
recordaba que eras hombre
y te juzgué por aquellos
que en un estrado una noche
profanaron mi inocencia.

En ti encuentro la esperanza,
que yo ese día perdiera
por eso otra vez pedí a mi ángel
mantenerme tu presencia
y el ángel me concedió
mucho más que esa promesa,
me dio tu risa que es alivio
y tu cariño que consuela,
me dio tu voz que retumba
como alegría y tormenta,
y tu rostro que es dulzura
y la vanidad de tu presencia
mi ángel la ha convertido
en mi esperanza certera
de que cada cierto tiempo,
tú que me sigues la huella
puedas llegar hasta mí
o yo vaya hasta tu encuentro.

No tomaré por testigos
de nuestra historia en silencio
los minutos que se agotan,
ni los días que perdemos,
no este poema inspirado,
ni una amiga que lo sepa.
Más tomaré por testigos
de que nuestra historia es cierta
las caricias que nos damos
en los fugaces encuentros,
el pasado que es el mismo,
el presente que es delirio
y el futuro que nos queda.

imagen0031.JPGLaura Eva Amaret, venezolana, de Puerto Cabello, municipio y ciudad del norte, límite con el Caribe, en el estado Carabobo, cantera de gloriosas batallas como bien señala ella. Admiradora de Cuba. 

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Laura Eva Amaret, venezolana, de Puerto Cabello, municipio y ciudad del norte, límite con el Caribe, en el estado Carabobo, cantera de gloriosas batallas como bien señala ella, me ha enviado este poema suyo para que lo publique: “Mujer que eres madre”, y homenajear a todas las madres. ¡Muchas gracias, Laura Eva! ¡Muchas felicidades, madres del mundo!

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Orquídea. Flor nacional de Venezuela.

MUJER QUE ERES MADRE

Para ser madre es preciso
primero nacer mujer,
Dios fue bueno cuando hizo
a este maravilloso ser.
Mujer que naces como hija
y creces como mujer,
te conviertes en esposa
y eres madre a la vez.

Madre que lloras a veces
si fue duro tu castigo
y es que ya cumplió los trece
pero hay que corregirlo,
y si cuidaras demasiado
de tu hija quinceañera,
solo es por tener cuidado
que un error no cometiera.

Mujer que sufres callada
si tus hijos son rebeldes,
que vives entusiasmada
si te dicen que te quieren,
que padeces de nostalgia
si ya tus hijos se fueron
cuando recuerdas la magia
de aquel día en que nacieron.

Mujer que en tu corazón
hay amor para tus hijos,
aunque a veces el dolor
de la ofensa que te dijo.
Madre que das caricias
que curan cualquier dolor.
De mi madre es la sonrisa
que engrandece mi ilusión.

Mujer que con tus palabras
fieles consejos me diste,
y cuando necesitaba
duros regaños dijiste.
Madre que cuando enfermo
tú aun lejos lo presientes,
pues sin que lo notemos
mi ombligo va con tu vientre.

¡Mujer que llenas mis horas!
¡Madre de cada día!
Que con mis tristezas lloras
y ríes con mi alegría.
Mujer de frente arrugada
y de frágil dentadura,
hoy tu belleza es demostrada
cuando me das tu ternura.

Tu ejemplo debo seguir
que me ha hecho mujer de bien
y orgullosa puedo decir
que yo soy madre también.

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