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Posts Tagged ‘Leonardo da Vinci’

Santa Ana, la Virgen, el niño y San Juan, de Leonardo da Vinci.

Era la mañana
de la Santa Ana,
mañana de julio pintada de rosa.
Nadie presentía que saldría el Sol
por la silenciosa
granja de Tizol.
Santiago el Apóstol, marchito, dormía
como derribado por la algarabía
de conga y charanga, locura y alcohol. (más…)

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FELICIDADES A TODAS EN EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

La Gioconda. Leonardo da Vinci

I
Ésta es rubia; ésta, oscura; aquélla, extraña
Mujer de ojos de mar y cejas negras:
Y una cual palma egipcia alta y solemne
Y otra como un canario gorjeadora.
Pasan, y muerden: los cabellos luengos
Echan, como una red: como un juguete
La lánguida beldad ponen al labio
Casto y febril del amador que a un templo
Con menos devoción que al cuerpo llega
De la mujer amada: ella, sin velos
Yace, y a su merced: -él, casto y mudo
En la inflamada sombra alza dichoso
Como un manto imperial de luz de aurora.
Cual un pájaro loco en tanto ausente
En frágil rama y en menudas flores,
De la mujer el alma travesea:
Noble furor enciende al sacerdote
Y a la insensata, contra el ara augusta
Como una copa de cristal rompiera:
Pájaros, sólo pájaros: el alma
Su ardiente amor reserva al Universo.

II
Vino hirviente es amor: del vaso afuera,
Echa, brillando al sol, la alegre espuma:
Y en sus claras burbujas, desmayados
Cuerpos, rizosos niños, cenadores
Fragantes y amistosas alamedas
Y juguetones ciervos se retratan:
De joyas, de esmeraldas, de rubíes,
De ónices, y turquesas y del duro
diamante, al fuego eterno derretidos,
Se hace el vino satánico: mañana
El vaso sin ventura que lo tuvo
cual comido de hienas, y espantosa
Lava mordente se verá quemado.

III
Bien duerma, bien despierte, bien recline-
Aunque no lo reclino- Bien de hinojos,
Ante un niño que juega el cuerpo doble
Que no se dobla a viles y a tiranos,
Siento que siempre estoy en pie: -si suelo,
Cual del niño en los rizos suele el aire
Benigno, en los piadosos labios tristes
Dejar que vuele una sonrisa, -es cierto
Que así, sépalo el mozo, así sonríen
Cuantos nobles y crédulos buscaron
El sol eterno en la belleza humana.
Sólo hay un vaso que la sed apague
De hermosura y amor: Naturaleza
Abrazos deleitosos, híbleos besos
A sus amantes pródiga regala.

IV
Para que el hombre los tallara, puso
El monte y el volcán Naturaleza,-
El mar, para que el hombre ver pudiese
Que era menor que su cerebro: -en horno
Igual, sol, aire y hombres elabora.
Porque los dome, el pecho al hombre inunda
Con pardos brutos y con torvas fieras.
Y el hombre, no alza el monte: no en el libre
Aire, ni sol magnífico se trueca:
Y en sus manos sin honra, a las sensuales
Bestias del pecho el corazón ofrece:
A los pies de la esclava vencedora:
El hombre yace deshonrado, muerto.

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Por Susana Méndez

La película cubana Vinci, ópera prima del escritor y realizador cinematográfico Eduardo del Llano, muy conocido por su Decálogo de Nicanor, es una producción del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos que tuvo su premier el día 13 de enero en la sala Charles Chaplin.

Entre los días  14 y 18 de enero se proyectó en esa sala en calidad de preestreno y el 19 se comienza a exhibir en todas las provincias del país.

Durante una conferencia de prensa celebrada en el Centro de Promoción Cinematográfica  Fresa y Chocolate, del ICAIC, Del Llano brindó a la prensa informaciones acerca del proceso de concepción y producción de Vinci y respondió algunas preguntas.

El hecho real, el episodio fascinante

Entre el 2006 y el 2007 yo estuve contratado por una empresa española para hacer un guión sobre la vida de Vinci, una especie de  novelización de su vida, película que finalmente no se hizo y  en la investigación descubrí el episodio que narra el filme y que me resultó fascinante por lo desconocido para mí, aunque en realidad está en todas sus biografías; el hecho real es que estuvo preso en Florencia alrededor de dos meses a los 24 años por una denuncia anónima que lo acusaba de sodomía, en un momento en que era  alumno de Verrocchio y aunque ya los entendidos decían que era mejor que su maestro, no tenía taller propio, ni clientela, era un muchacho llegado de Vinci con ganas de triunfar y en este momento sentía que se le acababa toda su carrera. (más…)

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