Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Moreno’

Mi querido amigo salvadoreño René Arturo Cruz Mayorga, del municipio de Ozatlan, Departamento de Usulután, ha obtenido el Tercer Premio de Poesía de la Feria del Libro de Moreno 2010 con su libro de poemas “Flor de otoño”, compartido con
“La divina alegoría”, de Rusvelt Julián Nivia Castellanos, de Colombia.

concursoliterario.jpg 

Tomado de Feria del Libro de Moreno 

La nota me la envió René Arturo luego de haber recibo la notificación de Daniel Kasparian, coordinador del concurso literario. Además de poeta, es profesor en la especialidad de Letras y licenciado en Ciencias de la Educación.
La Feria se desarrollará del 20 al 23 de octubre de 2010 en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Más información en: Ganadores del concurso literario

Vea también estos temas relacionados con René Arturo Cruz Mayorga:

Fantasmas de la muerte. (Poesía dedicada a los masacrados en El Mozote)

Las manos abiertas de América Latina. Poesía   

Mural de la Plaza el Venezolano

Read Full Post »

Ayer falleció René Batista Moreno, poeta, periodista, investigador en temas folclóricos, históricos y etnológicos.

Con su fiel amigo, en el sillón donde solía sentarse

Con su fiel amigo, en el sillón donde solía sentarse.
(
Foto tomada de Sentado en el Aire)

La cultura pierde uno de sus más importantes creadores. Me inclino ante su dimensión. René era un gran profesional, y también un gran amigo, muy jovial, jaranero, bromista. De todo lo que he leído acerca de él, escogí esta crónica tan sentida de Juan Carlos Recio, con quien lo vi la penúltima vez que conversé con él aquí en Santa Clara:

A LA MEMORIA DE RENÉ BATISTA MORENO

1 Cuentos de guajiros para pasar la noche

No se puede esperar a “la bella muerte”, ni puede ser bella quien se lleva a uno de mis mejores amigos, el que mejor me trató, quien mejor me quiso. El maestro, porque de él aprendí a valorar el sentido de las tradiciones, de esa cultura de tierra, de guajiros y también de la que tienen la semilla como luz hasta debajo de la sombra; el rostro con la que la cultura de una nación se mide, no por poses, falsos arribos a tierra de nadie; un rostro cultural que como identidad pudiera sostenerse después del carnaval, y definir mejor, por la vara con la que el manto de la tierra que pisábamos traía la fertilidad de la memoria. Un amigo que ha muerto allá lejos, pero que vuelve al nacimiento de inmediato, porque, quién se atreve a olvidar a René Batista, al jocoso, al serio, al pensador, la persona que siempre me decía: “se debe trabajar en un proyecto mientras otros reposan, pero en ese reposo, uno debe estar alerta, porque si conocemos de una pista, un dato sobre lo que investigamos, no es cuestión de dejarlo para después, es bueno ocupar el tiempo en todo lo que haces, concentrarte”. Con René Batista aprendí no solo a valorar el folclor y la vida de los campesinos, no solo el valor de la narración oral, de la historia de Samuel Feijóo, también aprendí de una zona difícil del periodismo investigativo, el consultar las fuentes y confrontarlas para estar seguro, el ir de nuevo al detalle, revisar como hormiga y finalmente reescribir. Luego, cuando pensaba que nuestra amistad literaria era nutrirse con su cultura, su biblioteca, el ir hasta su casa y sentarnos a conversar de su mundo, el amigo me sorprendió con una pregunta: ¿Por qué nunca me has leído uno de tus poemas? Y esa tarde tuve al otro René Batista, al poeta que se acercaba a mis primeros pasos en la poesía, (a mi sistema de existencialismo con metáforas) de cuando aún no había publicado un solo verso, cuando ni siquiera el taller literario me lo tomaba tan en serio.

2 Portada de su libro Yo he visto un cangrejo arando 

Portada de su libro Yo he visto un cangrejo arando.

Esa tarde, como si cortara con una tijera mis excesos de adjetivaciones, me habló de la importancia de ser conciso, me dijo que era cuestión de dejar fluir la palabra, de que estas no gobernaran mis ideas y lo más importante, no se desbocaran. Porque la poesía, como la vida, no era cualquier cosa y mucho menos coser y cantar. De modo, que esa tarde entendí, la amplitud de un hombre que se acercaba a las generaciones que iban surgiendo sin cortarles el paso, sin sentirse lejos, como desde arriba de un trono; a él, le gustaba la idea del taller literario, de reunirse, de que los escritores no solo se escucharan, también pudieran enterarse de lo que hacían y de que fueran críticos.

Hasta hace muy poco, además de sus trabajos de investigación, sus presentaciones de libros en las montañas y de los premios y eventos, hace apenas unos días, René Batista, con ese poder de convocatoria del que nunca hizo alarde, reunía en la sala de su casa a escritores de varias generaciones, lo visitaban lo mismo Pedro Llanes, Alexis Castañeda, Yoel Sequeda, y muchos otros poetas y amigos, en el taller que desde su casa, parecía fusionar: vivos y coleando desde el centro de un mundo, donde la espiritualidad, la tradición, el pulir la hojarasca, el sentirse criticado, era una premisa; como lo habían sido todos aquellos proyectos antecesores, como las Ediciones Hogaño.

ultima-foto-de-rene-batista-aqui-lo-vemos-en-camajuani-junto-al-poeta-aristides-vega-detras-el-tambien-escritor-alexis-castaneda-la-pintora-nivia-de-paz-y-la-critica-de-arte-yaisy-ojeda.JPG

Última foto de René Batista. Aquí lo vemos en Camajuaní junto al
poeta Arístides Vega, detrás, el también escritor Alexis Castañeda,
la pintora Nivia de Paz y la crítica de arte Yaisy Ojeda.

Casi todas las revistas Signos de los últimos tiempos me las hizo llegar, también Umbrales. Con gestos como esos, siempre enriquecía mi proyecto de incluirnos todos, de uno y otro lado, sin mediar distancias, y porque además, sabía que no he dejado de creer en el valor de esos encuentros, como supe que su presencia allí como anfitrión o como un exponente de sus trabajos, daba la vuelta de mis pasos, de regreso a esa sabiduría espiritual que se escapaba de cada foto enviada; presencia en la memoria, desde esta aparente lejanía: como un bálsamo, una cura (no de la nostalgia) o (de la sana envidia) que producen encuentros en ese blanco y negro profundo que fabrican las verdades, sino de los criterios con argumentos precisos, para validar o mejorar una escritura. Y sé, porque él me lo dijo: “la idea de reunirse en un taller de literatura, siempre tiene que ser seria, con la espontaneidad de confrontar, no andarse por las ramas, y mucho menos ciego de lo que piensan los demás de tus escritos, favorable o no, y tener como una mira por donde dirigirse al blanco”. Por eso, las fotos de los encuentros desde esa sala trascendían, y llegaban a mi correo con la misma intensidad; como güijes, brujas o madres de agua; alguna que otra vez, hablamos de ello, y hasta escribí sobre su libro Cuentos de guajiros para pasar la noche. Y no sólo me ayudó a pulir esa crónica, me sugirió el título: Porque la memoria folclórica no muera, era su interpretación de mi lectura, y la idea de continuar la tradición, el gusto porque en ese rescate de los cuentos y leyendas, aún las más absurdas, y la oralidad, tuvieran el peso de muchos años de sacarlas a contracorriente, de que continuaran de una generación a otra. Me daba ánimos, porque creía entenderme y porque le gustaba saber que disfrutaba escribir sobre estos temas, porque aquellas conversaciones y aquel aprendizaje, no se fueron al viento, en ese regreso aplastante donde con un descuido, también esas costumbres se vuelven polvo.

4 René Batista y Pedro LLanes, revista Umbrales

René Batista y Pedro LLanes, revista Umbrales.

Viví hace años en el mismo pueblo, de valles y parrandas, fuimos juntos, René Batista y yo, a ese taller, José Raúl García, que tenía lugar en otros sitios; pero de aquellos encuentros, donde (un Heriberto Hernández, un Arístides Vega, un Félix Luís Viera, un Ricardo Riverón, un Frank Abel Dopico un Jorge Luis Mederos, un Joaquín Cabezas, un Eduardo González, un Jorge Ángel Hernández), donde todos solían hacer valer su critica sin que mediara amistad o currículo, hasta estos últimos talleres, (en la sala de su casa), no hay diferencia. Estoy seguro, no es sentimentalismo geográfico de una tierra fértil para la buena escritura, es esa constancia que lo caracterizó, ese deseo de no sentirse fuera por el paso del tiempo, por el que muchos aprendimos a respetarlo, como en su libro sobre los Cien años de parranda, una investigación de rigor, una forma amena de comprender la historia de los barrios, sin llenar de colores baratos, una fiesta que más que pólvora y fuegos artificiales, más que adornos o cerveza cruda, es única,

En esos encuentros, que eran su forma de seguir su trabajo cultural, siempre se sentía a gusto, sé que celebraba la posibilidad por el que un grupo de escritores, con muchos libros o no (y otros que recién comenzaban), podían encontrarse en la búsqueda del valor de sus escritos, antes de pasarlos al horno, desde su estado primario -de borrador- o -la primera relectura-, pero con la idea poderosa, como pez en la orilla, asomado a ese espacio de oxigeno que ofrece el mirar más allá de la ribera, del río o las fronteras de la comarca, por encima de cualquier tiempo adverso, o de otro compromiso que no fuera el estar bien con su conciencia, el hacer con prodigio un trabajo por el que muchos años después fuera reconocido, -y en esa tarea donde él no cedía-, recopilaba y confrontaba, sin dejar de usar un humor negro y un sarcasmo a tono con su modo de criticar y de mantenerse alejado de cualquier manipulación; nadie podrá decir que no tuvo una acción digna ante los contratiempos de sus amigos, mal vistos algunos, marginados de la vida cultural otros, pero René Batista, nunca cerraba sus puertas, aconsejaba y tenía un sentido práctico de hacerte ver las posibilidades de salir airoso o de que entendieras tus próximos pasos: “según te corresponda, hijo mío”; con él, consulté la idea de emigrar, fue él, quien me dijo que nunca dejara de buscar la forma de hacer una nueva vida, de cara a la nueva cultura, asimilarla sin olvidar mis raíces, ni a mis amigos; porque como él diría: siempre delante, hay un horizonte más claro, como uno, en medio del monte, que solo se puede alcanzar con laboriosidad, pero vivo y coleando…

Y también, porque en esas palabras, iban el sentido por el que orientó su vida, y la filosofía de no vivir nunca ajeno a la historia, –cómo ocurrió, o como la contaron, pero rescatarla del olvido, por muy localista que pareciera; él supo interpretar en ese lenguaje de campo, supo que no eran simples historias sin riqueza, supo encontrar su atemporalidad. Y por los espacios de luz que le dejaron, afrontarlo, en un largo tiempo donde todo era difícil, incluso su existencia, y siempre, ir componiendo un paisaje, su paisaje, día a día, sin que el tiempo gris o la más fuerte ventolera lo aplastaran.

Juan Carlos Recio

Sentado en el Aire

Vea en VerbiClara:

René Batista Moreno componiendo un paisaje

Un Zarapico para René

Read Full Post »

He tomado parte de esta reseña de Cinencuentro para difundir esta película sobre Ernesto Che Guevara, el Guerrillero de América.

Che, El argentino (2008) The Argentine
Dir. Steven Soderbergh | 122 min. | Francia – España – Estados Unidos

Intérpretes: Benicio del Toro (Ernesto ‘Che’ Guevara), Franka Potente (Tania), Santiago Cabrera (Camilo Cienfuegos), Damián Bichir (Fidel Castro), Rodrigo Santoro (Raul Castro), Elvira Mínguez (Celia Sánchez), Catalina Sandino Moreno (Aleida March), Jorge Perugorría (Joaquín)

Notable primera parte del díptico que sobre el famoso revolucionario argentino-cubano realizara Steven Soderbergh, con la actuación protagónica de Benicio del Toro y un cuerpo de buenos actores, donde destaca también Damián Bichir, como Fidel Castro. Notable porque esta cinta es muy distinta a los habituales biopics hollywoodenses, ya que se trata de lo que en los albores del cine se denominaba “actualidad reconstruida”; es decir, una narración semi documental con mayores o menores dramatizaciones y elementos ficcionales. En otras palabras, no esperen ver un relato argumental del tipo de persecuciones y batallas, intercaladas por alguna historia sentimental, y con el triunfo alcanzado luego de denodados esfuerzos, con algún discurso ideológico justificatorio al final.
Che, El argentino (2008)  2
Notable primera parte del díptico que sobre el famoso revolucionario argentino-cubano realizara Steven Soderbergh, con la actuación protagónica de Benicio del Toro y un cuerpo de buenos actores, donde destaca también Damián Bichir, como Fidel Castro. Notable porque esta cinta es muy distinta a los habituales biopics hollywoodenses, ya que se trata de lo que en los albores del cine se denominaba “actualidad reconstruida”; es decir, una narración semi documental con mayores o menores dramatizaciones y elementos ficcionales. El Acorazado Potemkin, por ejemplo, es una actualidad reconstruida, como es el mismo caso con esta película, así sea sólo porque el personaje del que trata sigue teniendo vigencia hoy en día, ya sea como un vacío símbolo del consumo de masas o como la imagen de un revolucionario justiciero; y, en su juventud, tema de una bella película: Diarios de Motocicleta. Pero la otra gran diferencia con los productos del cine industrial norteamericano es que no hay aquí la esperada exaltación épica o la crítica despiadada a los ideales pregonados por el controversial personaje. En otras palabras, no esperen ver un relato argumental del tipo de persecuciones y batallas, intercaladas por alguna historia sentimental, y con el triunfo alcanzado luego de denodados esfuerzos, con algún discurso ideológico justificatorio al final.

(más…)

Read Full Post »

Cocina mesa cubana

HISTORIA DE LA COCINA EN LA SIEMPRE FIEL ISLA DE CUBA

Contrariamente a lo que muchas personas han creído siempre, el aborigen cubano se alimentaba muy bien y su dieta era muy sana. Se componía fundamentalmente de maíz, yuca, patata, batata y frutas de la isla, entre las cuales tenían una marcada preferencia por la guayaba, a tal extremo que para ellos, en sus creencias religiosas primitivas, lo que pudiera considerarse su paraíso era un lugar donde el hombre, al morir, se reunía con sus dioses y pasaba el tiempo en un ocio benéfico, tendido en una hamaca y comiendo guayabas bien dulces y fragantes. No faltaba en esta dieta la proteína animal, pues sobre todo los taínos, no eran meros recolectores y pescadores, sino agricultores expertos que también cazaban majaes, jutías, iguanas, aves, almiquí, ostión, cangrejos, tortuga, jicotea, caguama, camarones, almejas, y peces como el manjuarí, jaiba, jurel, biajaca y otros propios de nuestros ríos, y degustaban con mucho placer la sabrosísima, nutritiva y delicada carne del manatí, aquel mamífero acuático que confundió a los primeros españoles que lo vieron flotar en los ríos amamantando a sus crías y lo tomaron por una sirena, la antigua mujer-pez de las leyendas marineras.

(más…)

Read Full Post »

Los fuegos de tu nombre

El Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, Señor de la Vanguardia, desapareció físicamente el 28 de octubre de 1959. Próximo a cumplirse 49 años de aquel lamentable accidente, le rindo homenaje con este poema de René Batista Moreno:

Camagüey quedó atrás.

No hay tiempo de pensar

en sus días de hambre.

No hay tiempo de pensar

en la muerte de Delfín, de Mariño, del «Abuelo».

No hay tiempo de pensar

ni en los ríos, ni en el fango, ni en la lluvia.

¡Ah, los montes de la Federal, Baraguá

y Cuatro Compañeros…!

La yegua cruda sabía bien, sin sal sabía bien.

¡Qué lejos Boca del Salto!

René Batista Moreno, periodista, poeta, investigador en temas históricos, folklóricos y etnológicos. (De Los fuegos de tu nombre, dedicado a Camilo Cienfuegos)

Read Full Post »

René Batista Moreno

“Unánimemente decidimos este premio por la feliz conjunción que veíamos en el libro Componiendo un paisaje de una eficacia literaria con un acierto temático. No es fácil escribir un buen libro de poemas sobre un tema tan difícil, pudiéramos decir, desde el punto de vista literario, por lo mismo que es tan atractivo y tan imponente desde el punto de vista humano. Y el autor […] satisfacía esta doble y difícil exigencia: escribir un libro de sostenida calidad lírica en que se comentaba de manera muy acertada la hazaña de la zafra gigante del 70.”

Estas palabras de Roberto Fernández Retamar se refieren al Premio Julián del Casal de la UNEAC 1971 que ganó el villaclareño René Batista Moreno con su libro de poemas Componiendo un paisaje. Batista (Camajuaní, 12 de marzo de 1941) cultiva la poesía y el periodismo, así como ha realizado investigaciones en temas históricos, folklóricos y etnológicos. Colaborador significativo de la revista Signos. Es miembro de la UNEAC, la UPEC y la fundación Nicolás Guillén.

(más…)

Read Full Post »

Parque Leoncio Vidal, Santa clara, Villa Clara. 

En Santa Clara, cada año, se entregan los premios de los concursos Ser en el Tiempo y Ciudad del Che, que son convocados por la Filial de Literatura del Comité Provincial de la UNEAC de Villa Clara.Ser en el tiempo premia libros de escritores villaclareños publicados en cualquier editorial del país o el extranjero y Ciudad del Che, el mejor poema inspirado en la vida y obra del Guerrillero Heroico, Ernesto Guevara de la Serna, y además concede becas de creación.

(más…)

Read Full Post »