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Posts Tagged ‘negligencia’

Como amante y defensora a ultranza de los animales, sentí enormemente que tuvieran que sacrificar al jaguar del zoológico de Santa Clara. Cuando mi nieto Andy viene de Matanzas, siempre hay que llevarlo al Bosque, como comúnmente se le conoce al parque zoológico Camilo Cienfuegos.

andy-y-el-jaguar-napoleon-2.JPGHace alrededor de año y medio le tomé unas fotos allí con varios animales, y entre ellas está con el jaguar. Como no resisto ver a esas fieras encerradas en jaulas pequeñas con relación a su hábitat, además de tener el piso de cemento que tanto daño les hacen y verlas acostadas y como decimos con frecuencia, con más ganas de morirse que de otra cosa, ya no lo llevo a verlos porque es deprimente su vista, pero eso será motivo para otro post que estoy preparando.

Estos animales del zoológico me recuerdan la historia de Fido, un león que padeció durante 14 años y murió en el zoológico de Oruro. En Bolivia hay una ley que prohíbe animales amaestrados en los circos; debía existir una que prohiba los zoológicos sin condiciones, los de jaulas. También haría falta hacer valer la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, promulgada el 15 de Octubre de 1978 por la UNESCO.

Mi colega Rayma Elena publicó en Vanguardia este reportaje que relata este hecho producto de una infeliz negligencia y que no debiera repetirse.

EL «WATERLOO» DEL JAGUAR

jaguar-zoo-santaclara.jpg

El Jaguar. En mi recuerdo era una malograda aventura televisiva, con escenario en un supuesto país de América Latina, hogar del mayor felino de la región, hasta que pasó a la lista de los animales en peligro de extinción.
Pero desde el miércoles 17 de noviembre, el jaguar (panthera onca) se convirtió en tema para mi agenda periodística, cuando llamadas telefónicas, correos electrónicos y el comentario público sugirieron la indagación sobre la «fuga», y posterior sacrificio de Napoleón, el único ejemplar de esa especie que poseía el Jardín Zoológico Camilo Cienfuegos, de Santa Clara.
«Lamentamos enormemente todo lo sucedido, porque perdimos un animal —afirma su directora, Grimilda Marrero Hernández—. Esta institución tiene la responsabilidad de preservar los animales, tanto los exóticos como los endémicos; pero ante un peligro extraordinario, primero está el hombre…»

PUERTA ABIERTA, PUERTA QUE HAY QUE CERRAR

Esta máxima es la garantía de seguridad en un zoológico, sobre todo cuando posee carnívoros fieros, como jaguares y leopardos, que son animales de pocos amigos, o de ninguno, ni siquiera de quien les da la comida. Con su potente dentadura, nos lo demostró Tania, la leopardo vecina de la jaula —hoy vacía— de Napoleón.
Una doble puerta para el refugio donde permanecen, mientras el cuidador realiza la limpieza. La jaula de exhibición: ¡Reja de balaustres de hierro! Una no, ¡dos trancas! Suficientes para neutralizar, incluso, un bestial empuje del jaguar, a pesar de sus 170 libras, distribuidas en un cuerpo musculoso de 1,25 metros;  joven, pues solo tenía 5 años, de 20 que pueden vivir en cautiverio.
Pero ninguna de las dos trancas estaba colocada el día en que, tampoco, el candado quedó cerrado. Descuido de cuidador, que ya se encontraba limpiando el hogar de Tania, y mansamente, Napoleón salió de su recinto de exhibición.
La narración de los hechos, justo donde se desencadenaron, me obliga a reiterar preguntas iniciales a Grimilda:
—¿Había público en el zoológico?
—Existía un público, no como estamos acostumbrados, porque el Parque había acabado de abrir.
—¿Era miércoles en horas de la mañana…?
—Aproximadamente a las nueve y diez de la mañana.
La confirmación me lleva a otras interrogantes:
—Pero…, se supone que la limpieza de las jaulas debe realizarse antes de la entrada del público, ¿es cierto?
—Sí —coinciden mis acompañantes.
—Entonces, ese día el cuidador estaba retrasado…

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