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Posts Tagged ‘Pachín Marín’

pr-cuba
Agradezco al poeta puertorriqueño David Cortés Cabán por enviarme este poema a Martí del patriota puertorriqueño que luchó también por la independencia de Cuba Francisco Gonzalo Marín (Pachín Marín).

El era niño. La Habana,
tras noche lóbrega y fría,
de la embriaguez de una orgía
despertó aquella mañana.
Con su albornoz de sultana,
tinto en sangre de inocente
cubrió del niño la frente
en que, bruñido alabastro,
su luz reflejaba un astro
moribundo de Occidente. (más…)

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Pachín

Para felicitar a todos los padres y en memoria del patriota puertorriqueño que ofrendó su vida por la independencia de Cuba. Nació el 12 de marzo de 1863, en Arecibo.

A MI PADRE

Hay en mi vida un vendaval deshecho
que no sé maldecir, ni lo deploro,
y voy a él como el dolor al pecho,
la espada al puño, al redondel el toro.

Mi pluma de escritor, culta o salvaje,
el arma es que mis ideas esgrimen;
a mí la dicha a costa de un ultraje
no me parece bienestar: es crimen. (más…)

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El prestigioso actor Luis Enrique Romero caracteriza al revolucionario.

El prestigioso actor Luis Enrique Romero caracteriza al revolucionario.

Autor: Pedro Juan Ávila Justiniano

Dos estudiantes repasan e intercambian ideas.

Ángel- Oye, Mirna, no sabía que fuera tan importante en la historia política y literaria del siglo XIX.

Mirna- Yo me lo imagino un morenazo… interesante.

Actuaron también dos estudiantes de la Universidad que narraban la vida de Pachín.

Actuaron también dos estudiantes de la Universidad que narraban la vida de Pachín.

Ángel- Ustedes las mujeres siempre inventando musarañas romanticonas.

Mirna- No, chico, hay que ir un poco más allá de la biografía de Pachín Marín, para que te des cuenta que seguramente fue un hombre muy atractivo para las chicas de esa época. (más…)

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Semana de las Humanidades

SEMANA DE LAS HUMANIDADES

Universidad Interamericana de PR, Recinto de Arecibo

11 al 15 de marzo 2013

Pachín Marín: puertorriqueño, humanista y revolucionario

Lunes, 11 de marzo

10:30–11:30 a.m.

Dedicatoria de la Semana a Pachín Marín. Casa Ulanga
Auspician: Universidad Interamericana, Municipio de Arecibo y Club Cívico de Damas de PR, Capítulo de Arecibo (más…)

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Pachín Marín. Casa Ulanga

Actividad de Apertura

Dedicatoria de la Semana
Pachín Marín: Puertorriqueño, humanista y revolucionario

Casa Ulanga, Arecibo

Invocación: Rvda. Eunice Santana

Saludos: Hon. Carlos Molina, Alcalde de Arecibo; y Dr. Rafael Ramírez, Rector, Universidad Interamericana de PR, Recinto de Arecibo

Lectura de la Proclama: Sr. Freddy Soto, Representante Municipio de Arecibo (más…)

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Pero allá tengo también,
y voy a encontrar ilesos,
laureles para mi sien,
hombres para Borinquén
y de mi hermano los huesos.

Francisco G. Marín

Siento vergüenza de que fueran cubanos quienes abandonaron a Francisco Gonzalo Marín Shaw (Pachín) en la ciénaga de Turiguanó, fuera por la razón que fuese. Ya había publicado sobre la vida de este poeta y periodista puertorriqueño (de Arecibo), devenido soldado libertador que ofrendó su vida por la independencia de Cuba y de Puerto Rico.

Gracias a mi blog me han contactado personas de diversos lugares y no podía faltar Puerto Rico en esa lista. Y el poeta y crítico Ernesto Álvarez me envió el libro Biografía de Francisco Gonzalo Marín (Dedicada a don Santiago Marín), del historiador y escritor arecibeño José Limón de Arce. Precisamente, este año se cumplen 100 años de la primera edición, en Arecibo, Puerto Rico.

Portada del libro Biografía de Francisco Gonzalo Marín, de José Limón de Arce

En la portada, xilografía realizada por Martín García Rivera. 

Razón tiene José Gabriel Quintas, historiador e investigador avileño, en su artículo «Vida, pasión y muerte de Francisco Gonzalo Marín» cuando dice:

«En el prólogo a Los poetas de la guerra José Martí sentenciaba: “El hombre es superior a las palabras. Recojamos el polvo de sus pensamientos, ya que no podemos recoger el de sus huesos, y abramos camino hasta el campo sagrado de sus tumbas, para doblar ante ellas la rodilla, y perdonar en su nombre a los que los olvidan, o no tienen valor para imitarlos”. Tal parece que esto fue escrito para Francisco Gonzalo Marín […]»

Son muchos los artículos que he leído en ese libro sobre la horrenda muerte de Francisco Gonzalo Marín, todos, con el mismo matiz de desprecio a quienes lo abandonaron a su suerte, enfermo, en medio de la ciénaga. Las páginas señaladas al final de cada cita se refieren al libro que aparece en la bibliografía:

“Es Pachín el propagandista de las causas de Cuba y Puerto Rico en la ciudad de Nueva York, a favor de estas dos islas, últimos reductos del imperialismo español en América; el mártir de la guerra de independencia de Cuba quien, para mayor burla del destino, no logró morir honrado por el plomo de una bala enemiga en pleno combate, como gloriosamente cayó Martí en el frente de batalla, sino abandonado por sus compañeros de armas en medio de las aguas infectas de la ciénaga de Turiguanó, colgando su hamaca de dos ramas de mangle, elevado entre las raíces innobles hundidas en el pantano, acechado por las voraces auras tiñosas, aves de rapiña dispuestas a alimentarse de los despojos de otras vidas, agredido por enjambres de crueles mosquitos formando nubes oscuras y asesinas, portadores de la fiebre amarilla —que años más tarde combatirá con éxito Carlos Finlay—, amenazado por la malaria que se contrae en la putridez del pantano, enemigos más peligrosos y mortales que los soldados españoles atrincherados tras la trocha alambrada en el camino entre Júcaro y Morón.” (Ernesto Álvarez, pp.11-12)

“Y se fue desde Oriente, donde estaba enfermo y triste, con el pleito fulgurante que había que resolver al otro lado de la Trocha, en las fraguas de cíclope del Camagüey, o asiento del gobierno cubano. Más, no quiso irse por otra senda que la deshonor y el combate y así, se unió a una expedición que iba en busca de cero sobre el hediondo vientre del reptil, de putrefacto piélago. Y lo dejaron solo, tan solamente con el pestífero aliento de la traición ajena.
“Cuando al mes volvieron a pasar por el sitio de la infamia, las furias-hombres de la expedición que sólo honran almuerzo, encontraron a éste, en esqueleto, en actitud del honor, con el arma invicta terciada sobre el pecho heroico… ¡Horror!, ¡callemos!, sí, ¡callemos!…” (Enrique Méndez Classen, p. 61)

“Ahora bien: De un modo u otro es lo seguro que atravesando la Ciénaga, en plena manigua cubana, abandonado por sus camaradas, agobiado por la soledad, con la nostalgia de la patria adorable en el corazón y el recuerdo de su familia, entre las que se hallaba su padre su hija, en el alma, devorado por el hambre y la sed, enloquecido por la fiebre, por único lecho la hamaca incómoda, por compañero único el fusil del soldado, cayó par no levantarse jamás le héroe arecibeño que un día, joven aún con la clarividencia del poeta, presintiendo un porvenir lleno de amarguras y dolores, dijo en una estrofa digna de Campoamor: Morir, decir adiós a los que quedan / Es ganar la mejor de las batallas!” (José Limón de Arce, p. 62)

“Fue un crimen… ¡Esperad! Ya veréis. […]

 

(más…)

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