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Posts Tagged ‘panhispánico’

Verdaderamente me satisface cada vez que veo que se promueven sitios que tienen la intención de defender nuestra lengua española, y ahora es el caso de «Cosas de la Lengua», la Oficina de Corrección del Español, de ABRA. Cada vez se hace más necesario atender la corrección del español, puesto que sobre todo en esta red de redes se leen muchos disparates. Pero también en las escuelas se observa que la calidad del español hablado y escrito ha decaído, y hay que continuar con esta cruzada a favor de nuestra preciosa lengua de Cervantes. La noticia la tomé de Fundéu BBVA:
 

«COSAS DE LA LENGUA», UN NUEVO SITIO WEB PARA OPTIMIZAR EL USO DEL ESPAÑOL

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El nuevo portal de la Oficina de Corrección del Español se abre con un carácter decididamente panhispánico y con la intención de sembrar inquietud y afición por el buen uso de la lengua de Cervantes.
«Cosas de la Lengua» http://www.cosasdelalengua.es es un nuevo sitio web que ha creado la Oficina de Corrección del Español, de ABRA, con la vocación de mejorar el uso de nuestro idioma y aficionar al ciudadano medio a expresarse adecuadamente. El portal quiere situarse en el nivel más cercano posible al hombre de la calle. Sin abandonar el necesario rigor, cosasdelalengua.es aspira a desdramatizar la gramática, acercarla al hispanohablante de a pie y aportar soluciones concretas y de fácil acceso para los problemas que se le presentan en el día a día a quienes tienen un mínimo de inquietud por usar el español correctamente.
En la sección «Incorrecciones Léxicas» se recogen las ya famosas fichas del ‘Informe sobre el Lenguaje’ que editó ABRA para diputados, senadores y periodistas parlamentarios españoles. En el «Prontuario» hay tablas muy completas sobre ‘Plurales dudosos’, ‘Anglicismos’, ‘Extravagancias léxicas’, ‘Falsos amigos’, ‘Tilde diacrítica’, etcétera. En el «Consultorio», además de la posibilidad de hacer consultas lingüísticas, se puede examinar el amplio repertorio de respuestas a las cuestiones planteadas con anterioridad.
Una sección que tendrá especial relevancia es «El Guirigay», dedicada a encuestas y sondeos. Para esta ocasión se ha planteado una ambiciosa consulta: ¿cómo llamamos a los americanos hispanohablantes o cómo prefieren ellos ser denominados? Latinoamericanos, iberoamericanos, hispanoamericanos…
A diferencia de otras webs (unas excesivamente académicas y oficialistas, otras demasiado personales, a veces) «nos hemos planteado hacer un sitio práctico, de contenidos atractivos y asequibles, que exciten la curiosidad, el aprecio y el disfrute de nuestra lengua», explica Antonio Machín García, director de ABRA.
Otras secciones del portal son «La última monserga», en la que se tratan modas y esperpentos del lenguaje que se extienden entre los hispanohablantes. Leonardo Gómez Torrego, uno de los asesores de Cosas de la Lengua, escribe en esta ocasión sobre las construcciones ‘delante mío’, ‘detrás tuyo’, ‘encima nuestro’.
COSAS DE LA LENGUA no pretende ser dogmática ni sentar cátedra. El nuevo portal quiere demostrar que la lengua no es algo abstruso, que su cuidado y buen uso están al alcance de cualquiera, y que no supone un esfuerzo desmedido. Muy al contrario, la intención de sus impulsores es conseguir que la gente tenga un mejor conocimiento del español, de sus variedades geográficas, de su historia y evolución; algo que puede resultar divertido y hasta apasionante.
Otras secciones de curiosa y entretenida lectura son «Oído al Llegar», en la que los hispanohablantes resaltan las palabras y giros que les sorprenden cuando viajan a otro país también hispanohablante; la «Comisaría de Papel», que atiende las denuncias de ciudadanos contra empresas y organismos oficiales que no respetan el idioma. Tras la denuncia, se traslada a estos el aviso y, si no enmiendan el yerro, pasan a la «Cárcel de Papel».
Frente a quienes abogan por un español neutro y uniforme, COSAS DE LA LENGUA propugna un idioma que conserve su riqueza de americanismos y españolismos, de giros y matices autóctonos, de riqueza y diversidad.

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Plural

En el artículo: “Cuál es el plural de”, Vania me dejó este comentario:

“Un comentario…. la palabra clóset lleva tilde por ser grave terminada en “t”… pero su plural “closets” no debe llevar tilde, ya que es grave pero termina en “s”, por lo cual ya la tilde no aplica…..
Saludos, buen artículo :)”

Le agradezco sus buenas intenciones y decirme que es un buen artículo, pero debo aclararle que el plural de clóset es clósets, porque la regla así lo estipula, es decir: cuando una palabra llana termina en -s precedida de otra consonante, se acentúa; así tenemos también: bíceps, fórceps, cómics.

Para más claridad, Vania -y usted- puede consultar en el sitio de la Real Academia Española los siguientes temas en el Diccionario panhispánico de dudas:


Clóset
Plural
Tilde

 

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apartamentos

Me han consultado la duda de si se dice apartamento o departamento a la vivienda de varios aposentos en un edificio. Pues indistintamente lo he oído. En Cuba, lo más normal es decir apartamento, aunque a veces se escucha departamento; pero no es de uso generalizado.

Pueden usarse las dos formas; sin embargo, en algunas regiones es más común el uso de apartamento y en otros, el de departamento.

En el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE), encontramos las siguientes definiciones:

departamento.

(Del fr. departement).

 

1. m. Cada una de las partes en que se divide un territorio cualquiera, un edificio, un vehículo, una caja, etc.

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Ven a por ella si te atreves.
Ven a por ella si te atreves.

Desde Austria me escribe la holguinera Antonia Esther Fernández Bode, “fiel defensora y constante luchadora por querer aprender más nuestro rico y amplio idioma materno […] y velando por el mejor uso del idioma”. No es la primera vez que alguien me escribe para preguntarme algo sobre la lengua española, y siempre me esfuerzo por satisfacer las inquietudes y, además, las publico para bien de todos los interesados en hacer buen uso de nuestra lengua.

Ella quiere saber si es correcta la expresión: A por ella, o similares.

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Diccionario panhispánico de dudasEl Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) surgió como respuesta a las numerosas inquietudes sobre el empleo apropiado del castellano que durante años muchos hispanohablantes formularon a las distintas academias de la lengua española. Con su publicación, los usuarios no necesitamos examinar por separado los otros tres códigos de la Academia: Ortografía, Gramática y Diccionario, sino que, consultando un solo texto, el DPD, podemos despejar rápidamente nuestras dudas ortográficas, gramaticales o léxicas.

El texto se inicia con un conjunto de apartados preliminares que nos presentan los fundamentos lexicográficos: motivación, propósito, destinatarios, naturaleza normativa, decisiones tomadas, estructura, cuestiones tratadas, descripción de las entradas, advertencias para el uso.

Al diccionario propiamente dicho se dedica el cuerpo central de la obra: 7 000 voces. Aparecen dos tipos de entradas: los artículos temáticos que abordan cuestiones generales (por ejemplo, concordancia o queísmo) y los lemas puntuales sobre los que podríamos tener dudas (por ejemplo, enseguida o Perogrullo). En el caso de los primeros, cada tema general es tratado con considerable extensión, bien organizado en subapartados y, cuando es necesario, auxiliado por didácticos cuadros sintéticos. Además, los lemas puntuales traen una definición muy sencilla (solo para situar semánticamente al lector) seguida por directrices de uso sustentadas en ejemplos pertinentes.

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Lengua portuguesa

Quienes hablamos español sabemos que con un latinoamericano no tenemos problemas: hablamos el mismo idioma, nos da igual leer a un argentino, a un peruano o a un colombiano, y podemos consultar las webs de los periódicos en español del país que queramos. Somos una comunidad de unos 400 millones de hispanohablantes y no nos planteamos más. Pero, si la historia de Portugal y sus antiguas colonias debería ser similar, no lo es. Para nada. Aunque parezca extraño, existen dos normas ortográficas diferentes: la portuguesa y la brasileña.

Después de la llegada de los portugueses a Brasil, muchas cosas han cambiado, incluso la lengua. La evolución natural del idioma y las reformas unilaterales de la lengua han hecho que el portugués practicado hoy en Brasil y en los otros siete países de lengua portuguesa sea muy diferente. Pero las cosas van a cambiar: esto sólo será así hasta que la unificación de la Ortografía portuguesa ratificada hace poco sea puesta en práctica.


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Puntos suspensivos...

En gran cantidad de textos hay abuso de los puntos suspensivos, y esto lejos de ayudar, conspira contra el fluir de lo que se escribe, y se lee después. Quienes lo usan en demasía o no saben cómo continuar y resuelven con este signo o piensan que no necesitan escribir más, el lector debe inferir lo omitido. Esto es propio de nacientes escritores, pero he leído artículos de autores renombrados y de periodistas consumados con proliferación de los puntos suspensivos. Como uno de sus usos fundamentales consiste en dejar en suspenso la oración, de ahí su nombre.

Pero además de usarlos en abundancia, los he visto multiplicados, es decir, los puntos suspensivos son solamente tres, y consecutivos, pero hay quienes ponen tantos como les parezca, quizás piensen que de esa forma el suspenso es mayor.

Además, van unidos a la palabra o el signo precedente y separados de la palabra o el signo siguiente (simplemente así… luego se marchó; —lo dijo muy serio—…). Si les sigue un signo de puntuación no se deja espacio (…;), pero si terminan un enunciado no se coloca el punto final y el punto y seguido, porque hacen la función de estos (Si no puedo regresar… Bromeaba, volveré). En el caso de que no cierren un enunciado, la palabra siguiente irá en minúscula (Quería decirte que… ¡me quedo!).

En fin, ¿cuándo se usan los puntos suspensivos? Pues cuando queremos indicar suspense, temor, duda, vacilación (No sé si querrás ir…; Dicen que lo atropelló un carro y…; Deja que yo te cuente… Pero también, cuando se interrumpe un parlamento porque se supone lo que sigue (Y en eso llegó el director y… bueno, lo demás te lo imaginarás).

Cuando no deseamos repetir el nombre de una obra porque es demasiado largo, se usa este signo, por ejemplo:

Te amaré la eternidad que dure este instante (Te amaré la eternidad…)

La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja (La increíble pero cierta…)

Para evitar palabras soeces, y por ende, inconvenientes, no pueden faltar los puntos suspensivos:

¡Tan hijo de…! ¡Vete para el c…!

Es importante evitar los puntos suspensivos unidos a la palabra etcétera o etc., su abreviatura, si tienen el mismo fin, es una redundancia. Sería incorrecto decir entonces: El domingo limpié, lavé, planché, regué las plantas, cociné…, etc. O: El domingo limpié, lavé, planché, regué las plantas, cociné, etcétera…

En el caso de copiar una cita textual, pero queremos eliminar algún fragmento o palabras, colocaremos los puntos suspensivos entre paréntesis o entre corchetes, siempre dejando un espacio antes y después.

El Diccionario panhispánico de dudas (DPH), de la Real Academia Española, recomienda que cuando se omiten al principio o al final pueden obviarse los paréntesis y los corchetes; pero si los dejamos al final sin los signos, no se sabría si es que el texto termina así o fueron puestos para señalar la omisión. Por tanto, es más aconsejable que al final, dichos puntos estén encerrados.

“Temprano llegamos a Pujío […] y la gente que huyó al vernos, luego se fue acercando y nos trató bien.”  (Diario del Che en Bolivia)

El Che escribió en su diario que Pujío era “… un ranchito situado en un alto”. (Obra citada)

“Caminamos a retazos hasta llegar a Tranca Mayo […]” (Obra citada)

Se escribirán cuatro puntos cuando una oración termina en una abreviatura, aunque este caso no es muy frecuente:
En el DPH dice que algunas abreviaturas con tilde son pág., cód., admón….

Existe cierta confusión al usar los signos de puntuación combinados con los signos de interrogación o los de exclamación. Irán delante del signo de cierre si el enunciado está incompleto (¡Te advertí que si…! No sé para qué me enfado contigo). Pero si está completo, irán después y sin espacio entre ellos: (¿Vendrá?… ¡Más le vale!)

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