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Posts Tagged ‘Pedro Figueredo’

Himno nacionalAquel memorable 20 de Octubre una multitud enardecida cantó en una plaza de Bayamo la marcha guerrera que devino Himno Patrio.
¿Compuso Perucho Figueredo ese día la inmortal pieza o había sido escrita tiempo antes?
¿Qué pasó después con la obra en los campos insurrectos?
¿Cuándo se convirtió oficialmente en símbolo nacional?
JR se acerca al suceso y a sus protagonistas

Por Osviel Castro Medel y Aldo D. Naranjo

BAYAMO.— De niños solíamos escuchar absortos el relato, lleno de magia y fulgor: Pedro Figueredo (Perucho) compuso el Himno Nacional con la pierna cruzada sobre la montura de su caballo ante una multitud que coreaba “¡La letra, la letra!” y “¡Viva Cuba libre!” en una de las céntricas plazas de la Ciudad Antorcha. (más…)

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Por Francisco A. Ramos García y José Miguel Dorta Suárez

Hoy, cuando se conmemora con regocijo el Día de la Cultura Cubana en recordación al 20 de octubre de 1868, fecha en la cual se entonó por primera vez con la letra incluida la marcha La Bayamesa, canto que con el tiempo se convertiría en nuestro himno nacional, queremos rendir un modesto homenaje al autor de la música y su texto, mostrando un documento que debió escribir con tanta emoción como el mismo himno horas antes de ser fusilado por el gobierno español: la carta de despedida a su esposa.

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Pedro Figueredo, o Perucho como era conocido, fue apresado con casi toda su familia, que se hallaba en la manigua redentora entre los días 12 y 13 de agosto de 1870. El general Figueredo se encontraba convaleciente de una grave enfermedad y aun en el medio de su debilidad sacó fuerzas para enfrentarse a un enemigo muy superior en número, al acabársele las balas trató de quitarse la vida con el sable, pero le fue impedido por sus captores. De inmediato y con cuidados extremos, ya que apenas podía tenerse en pie, fue conducido en barco primero a Manzanillo y después a Santiago de Cuba, donde arribó el día 15. Los españoles querían mostrar su trofeo vivo y darse el gusto de fusilarlo para escarmiento público. Con rapidez se le realizó un juicio sumario a él y dos de sus compañeros condenándolos a ser pasados por las armas en el amanecer del día 17. Ya en capilla es cuando escribe la carta que transcribimos debajo de las fotos: (más…)

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Por Yamila González Ferrer* y Paloma González Alfonzo**

Anima constatar el interés que despierta la Historia de Cuba en nuestros lectores. Yamila González Ferrer

Monte de las banderas

nos ha hecho llegar este texto que se suma a los ya publicados acá de Bladimir Zamora y Roberto Domínguez sobre el origen de nuestro himno nacional.

El pasado año 2009 se publicó en el periódico Juventud Rebelde un artículo sobre el Himno Nacional a propósito del 141 aniversario de que se entonara por primera vez[1]. De su lectura se aprecia que en torno a esta obra existe un debate científico que apunta a hallar la verdad histórica de lo ocurrido en su creación. Aún existen multiplicidad de interrogantes e incógnitas que no han sido resueltas.

Releyendo dicho material desde una mirada de género y una perspectiva de derecho de autor, algunas cuestiones interesantes saltan a la vista. Los autores, haciendo referencia a lo escrito en un artículo anterior expresan: Otros se enteraron entonces que tal marcha -hoy Himno Nacional de Cuba- tenía originalmente seis estrofas y que en su “construcción”  había participado también Isabel Vázquez, esposa de Perucho….” Más adelante apuntan: “Y el mismo hijo del Padre de la Patria estuvo entre los que  aseguraron  que Pedro Figueredo fue ayudado en la creación por su  esposa Isabel Vázquez, poetisa excelente”. Para finalmente concluir: “Sin embargo, todavía tenemos deuda con su esposa. Ninguna calle o  institución del Bayamo actual lleva el nombre de la mujer que dio  nueve hijos a la patria, le prendió fuego a su vivienda cuando el  glorioso  incendio, ayudó a componer el Himno y murió en el exilio  como una  verdadera patriota.”

Es un hecho encomiable que Naranjo y Castro hicieran visible en las páginas del periódico esta lamentable omisión. Estas revelaciones y las interrogantes que de inmediato surgieron fueron el punto de partida de la investigación que acometimos [2].

¿Qué lectura podemos darle desde el Derecho de autor a  estos pasajes de nuestra historia, escrita desde la mirada masculina  hegemónica,  que solo vio en la mujer la ayuda, el apoyo, la  compañía y no la participación activa y militante, y que aún hoy, se  siguen  transmitiendo de esa manera aunque hayan cambiado los  tiempos y el reconocimiento de los derechos de la mujer sea una realidad? ¿En qué consistió la “ayuda” que Isabel le diera a su esposo? ¿Qué alcance tendría en realidad esa “ayuda” cuando hablamos de una mujer con dotes literarios en una obra cuya letra reúne sólo seis estrofas? (más…)

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