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Posts Tagged ‘Periodismo’

Caricatura: Pedro Méndez Suárez

Caricatura: Pedro Méndez Suárez

Por Mercedes Rodríguez García

Vino al mundo en Santa Clara, la noche del 29 de octubre de 1969. Y no sé si fue favorecido por algún astro o planeta regente, pero luego del médico decirle a Risett Curí que el feto no se movía en su vientre, lo sacaron vivito y coleando mediante cesárea, para alegría suprema de José Ramón Falcón, el padre. Mas, fue la madre, hija de palestina y francés, quien decidió ponerle Abel, que viene del hebreo y significa ‘aliento’. (más…)

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La Unión de Periodistas de Cuba en la provincia de Cienfuegos convoca a la 6ta edición del Concurso Nacional de Crónicas y al VII Encuentro Nacional de Cronistas que se efectuará entre los días del 16 al 18 de noviembre del 2012 en homenaje al escritor y periodista cienfueguero Miguel Ángel de la Torre, uno de los más destacados cultores del género en la primera mitad del siglo XX en Cuba.

Este año tanto el concurso como el evento tienen la particularidad de rendir homenaje también al 160 aniversario del natalicio de José Martí y al cronista Julio García Luis. (más…)

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Por Mailén Aguilera Rivas

Miguel Gerónimo Gutiérrez, monumento en Santa Clara.

La prensa en Las Villas fue siempre un oficio para valientes. Desde que Manuel de Sed y Colón trajo a lomos de mulo la primera imprenta desde Camagüey, surgiría una relación inseparable entre la devoción por la libertad y el amor por difundir esas ideas independentistas en feroz cruzada contra la ausencia de recursos, censuras medievales y persecuciones incesantes.

Grandes patriotas de nuestras memorias escribieron en muchos diarios y revistas, particularidad desconocida para la mayoría porque en la historia se prioriza el perfil combativo, la actuación en el campo de batalla. Y pocos saben que algunos insurrectos supieron ser también buenos periodistas.

En los últimos años del Eco de Villaclara, el primer periódico de la región, Miguel Gerónimo Gutiérrez ejerció como su redactor. (más…)

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La segunda y última sesión del X Festival de la Prensa Escrita en Villa Clara, significó asumir nuevos retos en el quehacer profesional de los redactores, fotógrafos, humoristas, diseñadores, correctoras y directivos del periódico Vanguardia.

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En el plenario hubo consenso en que hoy adquiere mayor preponderancia la interactividad con los lectores, bien sea mediante el correo electrónico o la posibilidad de comentar las informaciones en el ciberespacio. Se trata de herramientas de retroalimentación que se implementarán progresivamente en la edición digital del órgano de prensa provincial.
La jornada estuvo matizada por un ameno conversatorio de los miembros del colectivo del suplemento Melaíto, sobre cómo desde el humor también se puede contribuir a la defensa de los Cinco Héroes, prisioneros políticos del imperio.
«Los caricaturistas cubanos y en particular los de Villa Clara —señaló Pedro Méndez Suárez, director de Melaíto— nos hemos dedicado a sostener un intercambio más asiduo con Gerardo Hernández [está en la foto superior, hasta ahora inédita, al lado de su esposa Adriana], a quien recordamos muy vagamente como el más callado y comedido del grupo humorístico Aspirina.

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«Sabíamos que era el creador del personaje Pepino, que firmaba como Nordelo en una tirita de Palante donde criticaba situaciones sociales. Pero la primera referencia exacta que tuvimos de él, fue cuando se comentó que Nordelo —así firmaba y firma sus caricaturas—, había traicionado a la Revolución. El hecho se comentó mucho entre los humoristas. Luego, cuando se informa la verdadera causa por la cual salió de Cuba comenzamos a identificarlo mejor y a definir acciones para apoyarlo. No solo por ser colega nuestro, sino también por ser el que recibió el mayor e injusto castigo.»
«A él y sus cuatro compañeros de lucha está dedicado el mayor mural —de 82 metros de largo— que existe en Cuba contra el terrorismo. Participaron casi todos los humoristas del país. Ahí está el espacio de Gerardo y esperamos que algún día venga a hacer personalmente su caricatura. Así nos lo hizo saber en uno de los tantos mensajes que él nos ha enviado.»
El joven colega Yandrey Lay Fabegrat disertó sobre Periodismo y Literatura: El lector de hoy «está hambriento de leer historias. Pero contadas con elegancia, en cuya elaboración predominen la narración y la descripción. Sin dejar de cumplir la función informativa y educativa de la prensa”. Durante su exposición argumentó el criterio de que los reporteros pueden elaborar productos comunicativos más variados, con la intención de  entretener y al mismo tiempo analizar profundamente los problemas sociales, e incluso, proponer cómo solucionarlos.

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Por Randy Saborit

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Mucho hay que aprender aún del periodismo constante de José Martí. El periodista de Cuba, de América y del mundo dejó un legado inmenso como el “mar” de la primera sílaba del apellido.
La fuerza y elegancia de su verbo comprometía al emigrado indeciso o perturbaba al enemigo acérrimo. El efecto Martí existe hoy en la palabra como el efecto Mozart en la música, al decir del profesor Jorge Lozano Ros.
El 19 de enero de 1869 sale El Diablo Cojuelo donde se percibe la prosa irónica con que ataca al gobierno colonialista. El artículo “O Yara o Madrid” muestra al futuro periodista comprometido con la tierra en que nació.
Desde La Habana vota a favor del alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en Oriente. La pieza teatral “Abdala” publicada en La Patria Libre el 23 de enero de 1869 reafirmó su compromiso con el inicio de la guerra independentista. Abdala representaba a un guerrero cubano que tuvo que elegir entre el amor a la madre y el de la patria. El personaje optó por esta; el autor también.
Con apenas 16 años publicó su soneto “¡10 de Octubre!” en El Siboney, periódico manuscrito que circuló de manera clandestina entre los estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana.
El presidio político sufrido en Cuba convirtió al adolescente Pepe en el Martí hombre. El amor y el perdón fueron las almohadillas que aliviaron las heridas. El joven de 18 años testimonió las vivencias en las Canteras de San Lázaro de La Habana como ensayo político de denuncia. Los horrores del gobierno colonial español los hizo público en 1871, en la metrópoli España.
Colaboró en La Revista Universal de México entre 1875-1876. En ese momento se dedicó a hacer una prensa como él mismo definiera de proposición, estudio, examen, consejo; no simple aprobación bondadosa o ira insultante. Firmaba bajo el seudónimo de Orestes, reseñas sobre arte, política, sociedad, economía.
Anunció la Revista Guatemalteca el 15 de abril de 1878, pero solo quedó un Prospecto donde definía los propósitos editoriales que guiarían esa publicación de Guatemala y para Hispanoamérica. El proyecto no pudo concretarse. A su amigo del alma Manuel Mercado, confesó: “…no publico ya mi periódico, recibido con ira por los más, y por los menos con amor…” (Epistolario, tomo I, páginas 119-122).
La Revista Venezolana del 1 y 15 de julio de 1881 fue una obra periodística que dirigió en Venezuela, y pretendía llegar más lejos. Martí escribió una valiente apología sobre Cecilio Acosta, intelectual progresista y líder del pensamiento democrático-burgués venezolano del momento. Ese artículo incomodó al entonces presidente Antonio Guzmán Blanco, quien obligó al Maestro a abandonar el país. De Caracas partió a Nueva York.
Desde la urbe neoyorquina sería el corresponsal de La Opinión Nacional de Caracas. Redactaba la “Sección Constante”. Publicó 113 notas sobre curiosidades, historia, letras, ciencia y biografía bajo el seudónimo de M. de Z”. Como los lectores quisieron saber quién era el autor de tan encendidos trabajos, Fausto Teodoro Aldrey, director y propietario del diario, reconoció públicamente que se trataba de Martí.
“Escenas norteamericanas” dirigidas fundamentalmente para La Nación de Buenos Aires, La Opinión Nacional de Caracas y El Partido Liberal de México fueron escritas desde el escenario neoyorquino de los grandes del periodismo norteamericano: Charles A. Dana, Joseph Pulitzer, Gordon Bennet Jr.
En sus “Escenas…” —refiere Cintio Vitier en su libro Vida y obra del Apóstol José Martí— el periodismo martiano se trocó bajo su pluma, en método de conocimiento, de lo real y lo posible: “Hizo cátedra de la noticia; laboratorio del suceso, de lo efímero poema, extrajo de lo sucesivo, leyes. Expuso con olor a tinta fresca y para siempre, su galería de retratos ejemplares”.
Para abril de 1882 surge La América, publicación mensual dedicada al fomento de la agricultura, la industria y el comercio en los países hispanoamericanos y órgano de la Agencia Americana de Nueva York. El periodista comenzó como colaborador de esta revista en marzo de 1883 y asumió el cargo de director en enero de 1884.

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A los niños y niñas de Hispanoamérica regaló cuatro números de La Edad de Oro, publicadas entre julio y octubre de 1889. Páginas cargadas de amor de padre y de maestro. Páginas poéticas, consideradas precursoras de la literatura infantil en el mundo hispano.

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También en 1889, el 12 de octubre confiesa en carta a Serafín Bello: “Con todos, para el bien de todos. Ese es el lema de mi vida. Ese será el del periódico.” (E, II, 129 y 130). En esas palabras se resume la línea editorial del Patria fundado dos años más tarde en Nueva York.
La última misión periodística del Apóstol fue reportar la guerra del 95, al tiempo que dirigía Patria desde la distancia. Orientaba a Benjamín Guerra y a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, los responsables de “levantar” el periódico en su ausencia física. El 25 de marzo de 1895 les escribió:
“Capeen a los diarios, y entreténganlos con noticias de detalle, sin caer en nada sustancial ni futuro. Ni digan de lo que ha de suceder, porque luego las cosas pueden ser diferentes, y se pierde crédito; que la representación oficial, que deben prever sin error, no debe perder nunca”.
Casi dos meses más tarde, Martí murió como vivió: de cara al sol.

Tomado de La Jiribilla y Cubaperiodistas 

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En mis 14 años de correctora del periódico Vanguardia, de Villa Clara y radicado en Santa Clara, he tenido no pocas discusiones con algunos periodistas en cuanto a la forma de expresarse en sus trabajos. Por eso cuando leí este artículo de María Luisa García Moreno en el sitio de Cubaperiodistas, no dudé en publicarlo en VerbiClara. Es una forma más de salvar nuestra lengua española, tan rica y cosmopolita.
EL CASTELLANO SIN PUJOS NI REMILGOS

Retrato al óleo de José Martí, del pintor sueco Herman Norman (1891)

Quien como periodista supo crear una prosa florida y galana, fue también capaz de reflexionar acerca del uso de nuestro idioma en la prensa de su tiempo y esas sabias reflexiones pueden hallarse en “El castellano en América”, artículo periodístico de nuestro José Martí, que hasta hoy no parece recogido en sus Obras completas, aunque fue publicado en La Nación, de Montevideo, el 23 de julio de 1889.
A pesar del tiempo transcurrido desde su publicación, “El castellano en América” constituye un texto pleno de vigencia, un llamado a la utilización de toda la riqueza semántica y expresiva de un idioma que se extiende por medio mundo.
Narra en él Martí, la anécdota “de cierto director de diario”, quien “cada vez que le llegaba un aspirante con deseos de escribir en su periódico, le mostraba una pizarra” llena de vulgarismos y muletillas: probar el aspirante que era capaz de escribir sin utilizarlas era la prueba de admisión. Y, de inmediato, la valoración martiana: “Algo así pasa con muchos periódicos de nuestros países; llenos de noble juventud y excelente intención, pero donde se habla una jerga corriente, y desluce con modismos bárbaros y acepciones inauditas un párrafo bello o una idea feliz”. Triste es decir que la situación no ha cambiado mucho desde entonces y que los diferentes medios de prensa de nuestro país —y del resto de los países hispanohablantes, supongo— están plagados de vulgarismos y errores.
Es cierto que la premura con que se hace un diario o la inmediatez de la radio y la televisión, generan esos errores. Es cierto que por cada error hay decenas de páginas o elocuciones limpias y hermosas… Es cierto también que errar es humano; pero nada de eso justifica la tendencia al disparate. A los comunicadores nos toca, por la enorme fuerza que tienen los medios comunicativos, decir con Martí:
“Y la lengua que se habla debe hablarse como lo manda la razón, y como sea la lengua, por lo mismo que se pone uno la ropa a su medida, y no a la del vecino, con el pretexto de que todo es ropa. Ni cuando se escriba una carta se la llena de borrones, porque como quiera es carta. Ni el que ostenta un jarrón en su juguetero, lo tiene de loza burda y mal cocida, cuando lo puede tener de fino Sevres. Pues, porque se llevan zapatos, ¿hay razón para poner la gala en llevarlos rotos?”.
Y añade nuestro Apóstol:
“Se ha de hablar el castellano sin pujos ni remilgos […] ni novelerías innecesarias, que ponen al español pintarrajeado y tornadizo, como un maniquí de sastrería. El que se atreva con sus elegancias —continúa el Maestro— háblelo con ellas, que no es pecado hacerse los pantalones en lo de Pool —sastre famoso—, en vez de comprarlos hechos a molde, rodilleros y bolsudos, en el Bon Marché —famosa tienda de París, cuyo nombre significa ‘barato’—; ni una mujer es menos bella y virtuosa porque le corte un traje Félix que porque se lo ponga hecho una infelicidad la madama de la esquina.
”Pero no se ha de poner el español, so pretexto de elegancias, entretelado y lleno de capas lo mismo que las cebollas; ni, so pretexto de libertad, se le ha de dejar como payaso de feria, lleno de sobrepuestos y remiendos en colorín que no sea suyo, usando las voces fuera de su sentido, o traduciendo malamente del francés e inglés lo que de sobra hay modo de decir con pureza en español o inventando verbajos que corren a la larga entre la gente inculta […]”.
Y he aquí, que el texto martiano enuncia tres importantes ideas: la primera, relacionada con la elegancia del lenguaje… ¿por qué, para ponerse a tono con quienes le rodean, ha de expresarse con vulgarismos y chabacanerías quien es capaz de la más refinada elegancia? ¿Por qué alguien debe aparentar menos cultura de la que tiene…? Siempre recuerdo las palabras de otro grande de las letras, el poeta español Antonio Machado: “Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes, en España; Shakespeare, en Inglaterra; Tolstoi, en Rusia. Es el milagro de los genios de la palabra”. Y ¿por qué —pregunto yo— con el pretexto de escribir para el pueblo, de ser popular, ha de irse hacia abajo?
La segunda, relacionada con las traducciones… ¿se ha fijado usted la fuerza que tiene el criterio de respetar la ortografía o redacción de una cita? Yo no lo comparto. Creo que todo lo que puede arreglarse, ha de arreglarse, y que eso no implica falta de respeto ni mucho menos. ¿Por qué continuar divulgando una mala traducción o un error? O ¿por qué usar de otro idioma lo que el nuestro tiene en abundancia?
La tercera se refiere a “los verbajos” de la gente inculta. ¿Se ha percatado usted de esas frases que repiten los humoristas, que son tan habituales en la música bailable…? Con todo el respeto que merecen las muchas excepciones que existen tanto entre nuestros humoristas como entre nuestros músicos, es este un tema donde hay mucha, pero mucha tela por donde cortar. Soy de las que creen que hay ejemplos que no son precisamente cultura y que nuestros medios de comunicación debían velar con mucho más cuidado por estas cuestiones.
El interesante artículo de Martí, continúa así:
“Cada asunto requiere su estilo, y todos concisión y música, que son las dos hermosuras del lenguaje. En lo ligero, por ejemplo, está bien el donaire, que huelga en la historia, donde cada sentencia ha de ser breve y definitiva como un juicio. El orador, que marcará a los bribones con su palabra candente como se marca a las bestias en la tribuna política, moderará la voz en una reunión de damas y les hablará como si les echase a los pies flores.
”El periodista que en una hora desocupada deja correr la pluma a vagar, suelta por entre margaritas y ojos de poetas, la embrazará con lanza, y montará en el caballo de ojos de fuego cuando le ofende una verdad querida el periodista enemigo, o como maza la dejará caer sobre los tapaculpas del tirano”.
Con certeras y plásticas palabras, Martí explica que es necesario ajustarse al contexto y que debe notarse la diferencia de intención entre un texto histórico —o científico, podría añadirse— y un texto poético. Pero, sobre todo, hace un llamado a la sencillez, a la precisión y a la elegancia del lenguaje:
“[…] El modo de limpiar el lenguaje, y armar guerra mortal contra el hipérbaton que lo tortura, no es poner una barbarie en vez de otra, ni reemplazar las muletillas, volteretas y contorsiones académicas con voces foráneas que sin mucho rebuscar pueden decirse en castellano puro, o con verbalismos de jerigonza, usados y defendidos por los que creen que para ser obreros en piedras finas no hay como no aprender jamás a lapidario.
”La ignorancia crea esa jerga, y la indulgencia la acepta y perpetúa […]”.
Resulta lamentable que este texto no esté precisamente entre lo más conocido de la obra del Maestro, cuando su mensaje resulta tan importante para todos los hispanohablantes. Es muy posible que no podamos averiguar quiénes eran los sastres o modistos famosos que menciona en sus imágenes, pero eso no oscurece el texto, porque sus ideas esenciales están claras, para ayer y para hoy.
“Acicalarse en exceso es malo, pero vestir con elegancia no. El lenguaje ha de ir como el cuerpo, esbelto y libre; pero no se le ha de poner encima palabra que no le pertenezca, como no se pone sombrero de copa una flor, ni un cubano se deja la pierna desnuda como un escocés, ni al traje limpio y bien cortado se le echa de propósito una mancha.
”Háblese sin manchas”.
“El idioma nacional —como reza un antiquísimo proverbio ruso— es una bandera que la Patria sigue”, es identidad y es esencia. Protegerlo, respetarlo, embellecerlo es nuestra tarea. Ese es el mensaje martiano.

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Foto tomada de encontactozac.com


Los periodistas debemos buscar la verdad como parte del derecho de la comunidad a conocerla. Nuestro trabajo implica responsabilidades que nos obligan a comportarnos con veracidad, justicia, objetividad e inteligencia. La defensa de los principios éticos es el cimiento de un verdadero periodismo y también el mejor conducto para la defensa del derecho inalienable de todo un pueblo en Revolución.
Todos debemos suscribirnos a guías para ayudar a quienes buscan soluciones a los complejos problemas que puedan surgir. Talento, temperamento, dedicación y ética profesional son cualidades indispensables para desempeñar el quehacer periodístico. Deben regir y regular el actuar de todo buen profesional del sector. Son instrumentos que median tanto con la conciencia, como en las relaciones profesionales con los interlocutores.
El periodismo es una profesión de continúo aprendizaje, los periodistas nunca terminamos de aprender y diariamente hacemos acopio de nuevos recursos para intentar mejorar nuestro desempeño. Cuando un periodista considera que ya nada le es ajeno y que aprendió lo que tenía que aprender, comienza su declive. Si jamás sacia su hambre de aprender, sí nunca pierde la curiosidad, sí cada día siente con mayor fuerza la noticia, cada día será mejor y más completo como periodista.
Obtener un buen lead es crucial en la redacción periodística, por ser lo que provoca el interés de un lector, lo que lo engancha e impide salte defraudado a otra columna. Hay que atraparlo párrafo tras párrafo, seducirlo para que lea, y persuadirlo de que continúe haciéndolo hasta el final. Eso, unido a la tenacidad obsesiva en presentar impecable la información, debe ser el sello distintivo de cada periodista.

AVE REVELA GENES DEL LENGUAJE

Un consorcio internacional de científicos descifró el genoma del pinzón cebra, un pájaro doméstico común y modelo preferido para estudiar el lenguaje humano. El hallazgo es importante no solo porque nos ilumina en el origen de sus trinos, sino por lo que puede repercutir en nuestro provecho. Ofrece una estructura sólida para conocer el origen genético del lenguaje humano, así como nuevas claves para tratar enfermedades que afectan directamente al habla; desde la tartamudez al autismo, pasando por el párkinson o el alzhéimer.

¡OJO! CON EL USO DE LOS VERBOS

Hay que tener cuidado para no pecar. Cada verbo tiene un significado y no siempre los sinónimos reflejan lo que el periodista quiso expresar. Decir no es lo mismo que declaró ni aseguró, que son verbos mucho más fuertes y formales. Tampoco es lo mismo que comentar, que es incidental, o revelar, que tiene algo de misterioso. Menos se parece a advertir, que tiene una connotación de amenaza. También deben cuidarse los tiempos verbales de un despacho, pues cambiar sin fijarse, de pasado a presente resulta imperdonable para un profesional de la prensa que debe conocer que los géneros periodísticos informativos siempre emplean el tiempo pasado, aunque algunos reportajes y entrevistas se permitan la licencia de utilizar el tiempo presente.

PROLETARIO, LA PALABRA DEL DIA

Cuando Karl Marx presentó al mundo en 1848 su Manifiesto comunista, con el conocido llamamiento “proletarios del mundo, uníos”, la palabra proletario ya contaba con más de dos mil años de existencia. En la Roma imperial, los proletarii eran los ciudadanos de la clase más baja, que no tenían propiedades y cuya única utilidad para el Estado era generar proles (hijos) para engrosar los ejércitos del imperio. Marx retomó el término para designar a los obreros de la sociedad capitalista del siglo XIX, quienes no tenían, tal como los proletarios romanos, nada que ofrecer a la sociedad, excepto su fuerza de trabajo y sus hijos para reproducir, según esta doctrina, las relaciones capitalistas de producción.
(Fuente boletín Los Muñequitos-PL)

Cubaperiodistas

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