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Posts Tagged ‘Plácido’

Por Juan Carlos García Guridi
Ilustración: Henry Hidalgo Rodríguez

En la calle habanera de Bernaza, el 18 de marzo de 1809, nació Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido). Desde el mismo nacimiento su vida estuvo signada por el infortunio: Su madre lo abandona cuando todavía no había cumplido un mes, su padre muere 10 años más tarde, y la peor de todas las desgracias, su condición de mulato lo haría víctima de una sociedad marcada por los horrores de la esclavitud. Su desdicha fue tal que acusado de formar parte de la Conspiración de la Escalera, es condenado a muerte con diez acusados más cuando apenas contaba 35 años. Fue ejecutado a las 6 de la mañana del 28 de junio de 1844.
ter2-10-pl.jpgNo obstante, su don para la poesía lo hizo acreedor de la admiración de la inmensa mayoría de sus contemporáneos y le garantizó un sitial junto a los inmortales del parnaso cubano. Se destacó tanto en la escritura como en la oralidad. Sobre el papel dejó poemas que lo colocan entre lo más notable de la lírica cubana de su tiempo: A una ingrata, Muerte de Jesucristo, La Fatalidad, Jicotencal, La flor de la caña, La flor de la piña, La flor del café o Plegaria a Dios, texto este último del que se dice fue improvisado por Plácido en el momento en que era conducido al cadalso.
Acerca de sus habilidades como improvisador mucho se ha redundado alrededor de las décimas que resuelve a partir de los pies forzados la campanilla de qué o besar la cruz es pecado, así como entorno a otras célebres improvisaciones suyas. Sin embargo, hay un hecho poco conocido del que Lezama nos advierte en una conferencia que impartiera a mediados de la década de 1960. Plantea al respecto: Plácido que en Santa Clara se encuentra nada menos que con Poveda, que es otro de nuestros grandes poetas populares, un maravilloso repentista. Y continúa: Debe de haber sido una gran fiesta prodigiosa en la sitiería, en los bailongos, en los guitarreos de nuestros guajiros, el encuentro de Poveda con Plácido…
Y tal especulación nada tiene de invento, o por lo menos, está bastante cerca de la realidad. En marzo de 1843 Plácido va a Villa Clara por segunda vez (ya había estado en 1840). Visita Sagua la Grande (Poveda vive en Sagua), Remedios y Cienfuegos, y sufre incluso, denunciado por actividades conspirativas una prisión de seis meses en la cárcel de Trinidad, hasta que en noviembre de ese mismo año regresa a Matanzas.
Pero vayamos a Calcagno, contemporáneo de los dos, quien aún cuando sabemos que fue bastante riguroso con Martí (dijo del autor de los Versos Sencillos: es lástima que guste del estilo ampuloso que a menudo lo hace incomprensible.), tuvo muchísimos aciertos.
Calcagno dice de Plácido que ya en el año 1826 es conocido como improvisador fecundo y fácil; y a Poveda lo define como improvisador bien conocido en nuestros campos mucho antes que el Cucalambé [ o Fajardo, que fue imitador suyo:] se le llamaba “El Trovador Cubano”.
Y dice más adelante que: La mayor parte de sus décimas son amorosas, y con lo que Poveda quiso seguramente, complacer con su voz y su triple, además de animar sus versos y extender su nombradía, desde el Almendares hasta el remoto Cauto o el Cuyaguateje.
Mientras en sus estudios sobre Cantares de Cuba, Ramón de Palma no vacila en llamarlo “el más famoso trovador de nuestros campos”.
Como todo indica, existen razones suficientes para creer que la controversia ocurrió. De ser así, estamos sin dudas en presencia de la gran “controversia del siglo ¡XIX!”, del primer gran suceso repentístico insular; singular antecedente de la que poco más de un siglo después desarrollarían de forma brillante en el Círculo de Artesanos, de San Antonio de los Baños y en el Estadio Campo Armada, de Lawton, Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí) y Angelito Valiente.
Pero además de Poveda, Plácido tuvo otro “contrincante”, un matancero llamado José Jesús del Ocio, pardo que adquirió gran fama de repentista. Según Calcagno sólo publicó una poesía (titulada El Francés), y lo demás que hizo fue competir con Plácido para divertir en reuniones y banquetes, donde improvisaba cada uno su décima, empezando cada uno por el último verso de la de su competidor.
Todo esto ratifica que es Plácido un exponente imprescindible de la estrofa que él mismo bautizara como “soneto chiquito” en Mi casa, una de sus poesías festivas; denominación nada descabellada si tenemos en cuenta que con su simetría, proporción y musicalidad la décima no solo ha emulado con el soneto, sino que, a la vez que nos ha cautivado, ha resistido el embate del tiempo.

El Habanero

Enlaces a posts relacionados con Plácido:

Plegaria a Dios

Doscientos años de Plácido

Plácido en el aniversario 200 de su nacimiento

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La ciudad de Santa Clara, la que me acogió cuando llegué de Cienfuegos con solo un año, cumple en 2009 su aniversario 320: el 15 de julio de 1689 se fundó la villa de la Gloriosa Santa Clara, por Real Orden de la Corona española. Es la capital de la provincia de Villa Clara y sus límites son: Cifuentes y Camajuaní al norte; Manicaragua al sur, Ranchuelo por el oeste y por el este:­­­­­­ Placetas.

Tamarindo del Parque del Carmen

Parque del Carmen, Monumento Nacional.
Allí varias familias remedianas sembraron un tamarindo
y fundaron la Villa de la Gloriosa Santa Clara con la primera misa.
Foto: Carolina Vilches Monzón

Las primeras calles nacieron alrededor del Parque, que en su devenir tuvo los nombres: Plaza de Armas, Plaza Mayor, Plaza del Mercado, Plaza de la Constitución, Plaza del Recreo, hasta llegar al actual, parque Leoncio Vidal. En su devenir histórico sus calles han tenido más de un nombre. En la tabla está el nombre o los nombres que tuvieron algunas de las actuales, y están destacados con los que todavía se conocen, a pesar de los cambios. Algunas se conocen por las dos denominaciones, la antigua y la actual.

La calle donde vivo lleva el nombre de nuestro héroe nacional: José Martí. Antiguamente se conoció como de las Tahonas*** y de las Matanzas. Por mucho tiempo fue el paso de los eran conducidos hacia el descanso eterno: el cementerio. De mis antiguos recuerdos siempre aflora el 1 de enero de 1959, cuando desde el amanecer se repletó con los barbudos del Ejército Rebelde, era un mar verde olivo. Aunque era bien pequeña, ¡cómo olvidar aquel acontecimiento! Por debajo de esa calle pasa el río Bélico, otrora caudaloso y en cuyas márgenes crecía el trigo. Debe su nombre a Plácido, Gabriel de la Concepción Valdés. ¡Qué diría ahora el poeta al verlo? Tan estrecho y colmado de basura y escombros. ¿Qué nombre le daría? A su lado, uno de los lavaderos mandados construir por la Benefactora, Marta Abreu de Estévez, para aliviar a las lavanderas. En esas aguas no hubieran podido lavar hoy, tan contaminadas… En la instalación en que estuvo el lavadero funcionó un kindergarten, y allí cursé yo el nivel preescolar. Y frente, el Parque Naranja, en honor del equipo de béisbol de la provincia, y que debe la nominación al color del traje de los peloteros. Martí, que es como se conoce la vía y que está recién asfaltada, va a morir, al oeste, en la calle Independencia. Gran satisfacción para nuestro apóstol, quien murió por ver independiente a su patria.

Asfaltando la calle José Martí

Asfaltando la calle Martí, entre las acciones para
celebrar el aniversario 320 de la ciudad de Santa Clara.
(Foto: Cristyan González Alfonso)

Siempre me gustó saber cuál era el origen de las calles que iba conociendo, así que solamente tuve que completar algo que había comenzado hace mucho tiempo, y caminar, caminar… Le agradezco profundamente al santaclareño Ángel García Bertrand su valiosa ayuda, sobre todo por el mapa de Santa Clara de 1953 que me envió y los datos que me aportó. Y también a Cristyan González Alfonso, que me convirtió en imagen la tabla que aparece a continuación.

Las calles de Santa Clara

Aclaraciones pertinentes:

*La Calle del Calvario, además de nombrar a la actual Marta Abreu, también abarcaba las llamadas hoy Parque Leoncio Vidal y Carlos Manuel de CéspedesLa Doblevía se llamó antiguamente Avenida de Marta, pero no en honor de Marta Abreu, sino de una de las hijas de Antonio R. Páez Valdés, quien parceló y proyectó la urbanización de Residencial Escambray (Carretera Central hasta la Carretera del Acueducto y Fábrica de refrescos Coca Cola).

**La calle Conyedo, conocida en sus inicios como de la Pólvora (por error, destacada en la tabla), antes atravesaba el Parque del Carmen. Actualmente desde allí hacia el este conserva su nombre y hacia el este se llama Tudurí.

***Fe de errata: En el cuadro dice erróneamente Tahomas.

 

Calle Cuba

Calle Cuba en la actualidad.

En cuanto a las actuales calles Colón y Luis Estévez, eran parte de una sola en sus inicios: las que hoy son Luis Estévez Romero, Parque y Cristóbal Colón. Se le llamó Calle de los Huesitos, Calle del Rosario, San Juan Bautista, Isabel Segunda. Hasta que definitivamente tomaron los actuales nombres Luis Estévez Romero, Parque Leoncio Vidal y Cristóbal Colón.

Sobre la Carretera Central, puede decirse que ha tenido muchos nombres, porque por tramos se ha llamado indistintamente. Por ejemplo, antes de construirse dicha vía, se llamó Marta Abreu, Avenida de la Libertad, Rodríguez, Princesa, Ave. del General José Miguel Gómez. Pero después, desde Marta Abreu hasta la calle 1ª. del reparto Vigía, es la Avenida de la Caridad del Cobre, y desde la calle de marras hacia la carretera hacia el oriente de Cuba: Gabriel Ugarte Monteagudo. Desde Marta Abreu hasta la salida vía occidente del país: Camino de la Habana, Carretera de la Esperanza, Avenida General Gerardo Machado Morales, Avenida General Motalvo… Pero para todos sigue siendo, completa, la Carretera Central.

Otras fuentes:

 

Monografía breve sobre una muestra de algunas calles de la ciudad

Poemas a Santa Clara:

Por el cielo de Santa Clara. Eduardo González Bonachea

En Santa Clara. Edelmis Anoceto

Otros enlaces sobre Santa Clara:

La Plaza del Che en Santa Clara

Santa Clara estuvo en el Moncada: Osvaldo Socarrás Martínez

Santa Clara, ciudad de Marta

La Batalla de Santa Clara

CaminArte con ojos diferentes por Santa Clara

Reanimación del casco histórico de Santa Clara

Patrimonios de Santa Clara en peligro

Villa Clara se prepara para el cumpleaños de su capital: Santa Clara

Plantar el tiempo. Santa Clara

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Escudo de Santa Clara antes y después

Anterior y actual escudo de Santa Clara.

Cuentan que a su paso por Santa Clara [la ciudad a través del tiempo tuvo varios nombres: Villa de la Gloriosa Santa Clara, Villaclara, Villa Clara], el historiador Nicolás Joseph de Ribera quedó encantado de la limpieza de sus calles y laboriosidad de sus pobladores: «Villa Clara […] Es pueblo nuevo, pero precioso y bien arreglado […]».
Transcurría por entonces la primera mitad del siglo xviii, y la villa fundada entre dos ríos el 15 de julio de 1689 apenas daba sus primeros pasos y emergía como próspera comarca productora del mejor trigo del país.
De allá a la fecha mucha agua ha corrido por el Cubanicay y el Bélico, aunque ahora sus cauces estén menguados y sus aguas muy distintas a aquellas límpidas y cristalinas que llevaron a Marta Abreu a construir cuatro lavaderos públicos en sus orillas; y del famoso trigo de antaño no queda tan siquiera el recuerdo en sus actuales moradores.

Parque 1881
Plaza de Recreo.

 Parque Leoncio Vidal 2

 Parque Leoncio Vidal en la actualidad. (Foto Carolina Vilches)

Sin embargo, el espíritu y el halo que envuelven a Santa Clara y a sus hijos conservan total vigencia, y ahora en víspera de su cumpleaños 320 emergen fortalecidos.
¿Cuántas leyendas y tradiciones, como aquellas del Indio Bravo que merodeaba la loma de Pelo Malo o la del Güije de la Cañada? ¿Cuánta historia acumulada en algo más de tres siglos de existencia?
¿Saben los santaclareños de hoy por qué se les llama pilongos a los naturales de esta ciudad? ¿Y lo son todos realmente?
¿Cuál es el himno que nos identifica? ¿Cuál nuestro escudo? ¿Por qué Villa del Tamarindo? ¿Estuvo el tenor italiano Enrico Caruso en nuestra ciudad? ¿Por qué ciudad de Marta y el Che?
Claro, que tantas interrogantes no pueden hallar respuesta en esta página, pero sí podemos acercarnos a algunas, cuyo conocimiento hará más pleno y consciente el disfrute por el agasajo 320.

Himno de Santa Clara

Compuesto en ocasión del homenaje del pueblo a su Benefactora, Marta Abreu, tuvo dos autores: el intelectual Antonio Berenguer Sed, quien escribió su letra, y el violinista y director de orquesta Néstor A. Palma, autor de la partitura musical.
Fue interpretado por primera vez los días del 28 de febrero al 2 de marzo de 1895 para festejar la inauguración del alumbrado público y fue tocado luego en otros momentos trascendentes de la ciudad, incluido el centenario del natalicio de Marta Abreu, en noviembre de 1945.
Perdido a partir de entonces, se rescató el 28 de enero de 2000 en ocasión de un aniversario de la Casa de la Ciudad, Rubén Urribarres Pérez se encargó del arreglo de la desconocida pieza musical.

Villaclara

A Villaclara pueblo dichoso
nuestros cantos de amor entonemos
su bello nombre glorifiquemos
su ameno campo, su cielo hermoso,
su ameno campo, su cielo hermoso.
La patria noble de ilustre dama
que es un dechado de caridad.
patria que siempre mágica un glamor
la llama ardiente de libertad.
Sus verdes campos y sus colinas
retratan ondas de ríos sutiles
sus hijas lucen bellos perfiles
y cual de ángel, y cual de ángel
guiadas divinas.
Gloria, gloria a Villaclara
que es la patria de invicta matrona.
Gloria a Marta que pueblo pregona
ángel del pobre y dama preclara,
ángel del pobre y dama preclara.

¿Somos todos pilongos?

Si una palabra llena de orgullo al santaclareño resulta la de pilongo, pues de inmediato lo identifica, pero conviene aclarar que no todos lo somos.
Pilongo, según Berenguer Sed en sus Tradiciones de Villaclara, es aquel bautizado en la pila bautismal que existió en la Parroquial Mayor desde los tiempos de Juan Martín de Conyedo, allá por el lejano año de 1725, y que sirviera para tales oficios durante más de dos siglos.

Pila Bautismal
Pila bautismal de la Parroquial Mayor.
Se encuentra en la actualidad en la
catedral Santa Clara de Asís.

Aunque por antonomasia y tradición sean así reconocidos los habitantes de esta hospitalaria ciudad, hayamos o no recibido el bautismo en la antiquísima pila.
Parroquial vista amplia

Parroquial Mayor, demolida en 1925.

Curiosidades

En el sitio web de Cultura de nuestra provincia aparece un grupo de curiosidades.
Sabía usted que: En 1712 se construyó la primera casa de mampostería y teja, que perteneció a Nicolás de Cárdenas, quien «hizo traer, según la tradición, los materiales desde la Habana por el río Sagua la Grande»; y que en 1779 comenzó a construirse el barrio Condado, el más famoso y bullicioso de la ciudad.
Y que nuestro río Bélico tiene ese nombre porque el poeta Plácido se lo impuso en 1840, en ocasión de una visita que realizara a nuestra ciudad. Según nos cuenta el historiador Manuel Dionisio González en su Historia de la Villa de Santa Clara y su jurisdicción «[…] diole ese nombre por haber en su orilla un mineral de imán y nacer laureles en sus márgenes, símbolo el primero de la guerra y los segundos de la victoria».
Conocía usted que durante la primera representación dramática, la gente hablaba en un tono de voz alta, que «y para que se callara fue menester que el gobernador amenazara con el cepo al que no guardara orden».
Mientras que en 1827 se estableció en la ciudad de Santa Clara la primera Sociedad Filarmónica del interior de la Isla, todo un acontecimiento cultural para la época.
Y finalmente, ¿está usted al tanto de que el adoquín que se empleó en nuestras principales calles durante su pavimentación en 1927 tiene una dureza y calidad análogas al que se obtiene en las canteras de Noruega y Suecia, y sus dimensiones son iguales al que usó el Departamento de Obras Públicas en las calles de La Habana? Unido a esto se exigió a los contratistas emplear personal experto en su colocación, de modo que después de cilindrado y echado el derretido, no se notarán depresiones ni irregularidades en el pavimento.

¿Y de la famosa visita de Caruso?

La actuación del famoso tenor Enrico Caruso en Cuba, comprendida entre el 16 de mayo y el 20 de junio de 1920, está matizada por una enorme cantidad de sucesos que la han convertido en un mito.
Acá en la capital de la actual provincia de Villa Clara, el genial cantante italiano actuó la noche del 17 de junio en el teatro La Caridad, tal como refleja el siguiente suelto del diario local La Publicidad, con fecha 18 de junio:
«Éxito extraordinario, fue el que obtuvo anoche en el Caridad con la presentación de Caruso. Elementos de distintos pueblos de la Provincia y nuestra “élite” ocupaban localidades principales, mientras que la Banda Municipal situada en los pasillos laterales del teatro ejecutaba hermosas selecciones.»
Hace 320 años surgió la Gloriosa Santa Clara por auto del entonces capitán general de la Isla, Antonio Viana de Hinojosa, y del obispo de Cuba Diego Avelino de Compostela.
Tres siglos después los santaclareños de hoy tienen sobradas razones para el homenaje del venidero 15 de julio.

Narciso Fernández Ramírez
Fotos: cortesía del Centro de Patrimonio Cultural de la provincia de Villa Clara

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Poesía

Ser de inmensa bondad, Dios poderoso
A vos acudo en mi dolor vehemente;
Extended vuestro brazo omnipotente,
Rasgad de la calumnia el velo odioso,
Y arrancad este sello ignominioso
Con que el mundo manchar quiere mi frente.

Rey de los reyes, Dios de mis abuelos,
Vos solo sois mi defensor, Dios mío.
Todo lo puede quien al mar sombrío
Olas y peces dio, luz a los cielos,
Fuego al sol, giro al aire, al Norte hielos,
Vida a las plantas, movimiento al río.

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Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido Este 18 de marzo se conmemora el bicentenario del nacimiento de un patriota y artista indispensable en la poética cubana: Gabriel de la Concepción Valdés, más conocido como Plácido y cuyos 35 años de existir transcurrieron en escenarios de tres provincias, hasta morir fusilado a manos del despotismo colonial español el 28 de junio de 1844.

La Habana, Matanzas y Las Villas conocieron en el siglo XIX los andares y vivencias de este lírico romántico y festivo en quien no faltó la inspiración por el ansia libertaria de su Patria, al extremo de costarle la vida cuando apenas comenzaba a crear.

“Huérfano” de padres vivos, artesano de la imprenta, la madera, el carey y la plata, aunque no sufrió los rigores de la esclavitud de la época, arrastró consigo dos de las “calamidades” más señaladas de entonces: hijo bastardo y mulato, mirado con ojerizas por blancos de almidón y negros de barracones.

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PlácidoSi El Cucalambé es el único poeta cubano que logra una verdadera transustanciación con el pueblo, al quedar abolida toda frontera entre lo que escribió y lo que se le atribuye, Plácido es, junto con Heredia, el primero que llega a ser gustado por cultos y no cultos, pues unía, decía Lezama Lima, la espontaneidad a un refinamiento cuya esencia es constante aunque desconocida. Precisaba Lezama: «Fue la alegría de la casa, de la fiesta, de la guitarra y de la noche melancólica. Tenía la llave que abría la puerta de lo fiestero y aéreo».

Las ediciones de sus versos superaron en número a las de Heredia y fue el poeta cubano más divulgado en el siglo XIX. Cultivó, por encargo, la poesía de ocasión y sus improvisaciones conforman en lo esencial el grueso de su obra. No era raro que en fiestas y saraos, en los que su presencia era solicitada, le dieran una frase para que a partir de ella improvisara el poema, que le salía con facilidad pasmosa. Cintio Vitier lo define como un juglar. Fue también un cronista. Hay naturalidad y limpidez en muchos de sus versos, incluso los más ocasionales. Primor y agradable espontaneidad en sus letrillas. Sus sonetos eróticos, sobre todo el titulado A una ingrata, revelan una rara calidad. Compuso odas de pura resonancia. Sus romances denotan su cubanía…

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