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Posts Tagged ‘Premio Alejo Carpentier’

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Estimados amigos, como parte de las giras que el ICL promueve en torno a los Premios Guillén de poesía y Carpentier, de cuento, novela y ensayo, este sábado 18 de octubre, dentro de las actividades del CPLL de Villa Clara para festejar la Jornada por la Cultura Cubana, nos visitarán Antón Arrufat (Premio Nacional de Literatura 2000) y Pedro de Jesús López.

Se presentarán los libros: Vías de extinción, de Antón Arrufat, Premio Nicolás Guillén de poesía; e Imagen y libertad vigilada. Ejercicios de retórica sobre Severo Sarduy, de Pedro de Jesús López, Premio Alejo Carpentier de ensayo. (más…)

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Consideraciones de Mayra Beatriz Martínez, autora de un laureado ensayo sobre el concepto de Nuestra América

Por Leyla Leyva

Mayra Beatriz Martínez.

Filóloga, ensayista e investigadora del Centro de Estudios Martianos, Mayra Beatriz Martínez recibió el Premio Alejo Carpentier de Ensayo 2010 por su libro “Convivencias de El Viajero: nuestra América desde los márgenes”, hoy en proceso de edición. Un discurso analítico que irradia a partir de la idea de la unidad americana necesaria, independiente de todo poder colonial e imperialista, y que Martí nunca llegó a esbozar, a estructurar como proyecto de gobernabilidad continental, pero que fuera prioridad de su pensamiento. El jurado distinguió el libro por su “depurado estilo y el actualizado soporte técnico de una escritura que legitima la visión del Apóstol como hombre de su tiempo”.

Mayra Beatriz es autora de Martí, eros y mujer (revisitando el canon), Enrique Gómez Carrillo en Cuba, y tres ediciones críticas de Diarios de campaña de José Martí. Tiene en proceso editorial “Tu frente por sobre mi frente loca. Percepciones inquietantes de mujer”.

¿Qué motivó tu ensayo sobre la idea martiana de nuestra América, un tema que, a vuelo de pájaro, parecería no aportar demasiado? ¿Es, esencialmente, un análisis de textos literarios que aborda cuestiones históricas y políticas?

Me gustaría que se apreciara de un modo menos ceñido. No soy en puridad historiadora —ni es mi intención aportar mayormente en tal sentido— y las ideas políticas que manejo son las que se derivan de los propios textos con que trabajo. Mi abordaje es interdisciplinario; trabajo sobre un corpus poco valorado, conformado por los textos del Martí viajero —registro directo de sus experiencias nuestramericanas—, e intento hacer una lectura que ayude a recuperar sus discursos de género y de etnia, que atraviesan esos relatos como quizás ningún otro espacio de su obra.

“Todos podemos tener nuestro propio Martí, no hay que dejar que nos lo impongan” es una frase tuya y una posición bastante iconoclasta para una investigadora.

No creo que lo sea, tal y como se vienen desarrollando las investigaciones en el campo de las ciencias sociales contemporáneas. Aunque tal vez sí, si asumiéramos ese término “iconoclasta” como antidogmático: para los investigadores en especial, Martí ha de ser un objeto de estudio, no de veneración irracional. La verdad es apenas una construcción que cada grupo, cada generación hace según sus presupuestos. Me parece absurdo conformarnos con un Martí, cuando en sí mismo era un universo en movimiento, sumido en contradicciones, hallando a cada momento nuevas respuestas y proponiendo nuevas dudas: aún ofrece diversidad de aristas, para la enorme multiplicidad de interpretaciones posibles. (más…)

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Una Biblia perdida, novela del santaclareño Ernesto Peña González (1976), fue presentada en el Sábado del Libro.

Una biblia perdida (portada)

Había sido distinguida con el Premio Alejo Carpentier 2010. En entrevista concedida a Vanguardia, explicó:

“Es una novela histórica cuya trama se desarrolla en la Cuba de los años 1763 a 1812. Narra, fundamentalmente, la vida de José Antonio Aponte, uno de los mártires de nuestras luchas de emancipación, organizador de la organizador de la conspiración que lleva su apellido. Siempre hubo varios aspectos sobre esta figura que me llamaron la atención. Era un negro libre, nacido de negros libres.
”Pertenecía a la milicia de morenos de La Habana, con el grado de cabo primero. Tenía un libro de pinturas, al que hago referencia en la novela, que era una especie de biblia, cuyas obras se relacionaban unas con otras, como los vía crucis de las iglesias. En los interrogatorios que le hacen a Aponte cuando lo capturan, se ve obligado a describir el libro y reconoce que su mayor influencia desde el punto de vista ideológico proviene de lo africano, específicamente del imperio etíope. Parte de la relación bíblica de Salomón con la Reina de Saba y su descendiente, Menelik I, la dinastía salomónica de los etíopes. Traté también de rescatar un poco esa historia que no aparece en la biblia tradicional.”

Las otras obras que habían sido premiadas en este concurso fueron: El poemario Crítica de la razón puta, de Omar Pérez, y el volumen de cuentos Del otro lado, de Rafael de Águila.

En las solapas:

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Más sobre Ernesto Peña y su obra:

Ernesto Peña González

Foto de Carolina Vilches Monzón.

Premio de Narrativa Alejo Carpentier para Ernesto Peña. ¡Felicidades!

Ernesto Peña: “Me importa el público que me lee”

Ernesto Peña y la Biblia perdida

Ernesto Peña González y los vestigios de Síbaris

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¿Por qué si no te veo es que te veo?
Lo exquisito muere en un instante,
luz retenida en la gota colgante.
¿Por qué me escogió a mí este deseo?

Juega el viento en perenne devaneo,
es brisa amena o tifón cambiante.
Nadie reprueba ser tan inconstante,
nadie pretende convertirle en reo.

Así quiero yo amarte, indiferente;
voy a estar y no estar de igual manera
que en el recuerdo estés sin ser presente.

Ya no muero de amor como muriera
cuando tuve la sangre adolescente,
ahora no te quiero aunque te quiera.

Tomado de Vestigios de Síbaris (Ediciones Sed de Belleza, Santa Clara, 2005)

Ernesto Peña (Santa Clara, 1976), narrador y poeta villaclareño. Graduado de Filología por la UCLV. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz. Ha recibido los premios y reconocimientos siguientes: Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (2002), Premio a la ópera prima (Editorial Oriente, 2004), I Premio Mario Rodríguez Alemán de Crítica Cinematográfica (2006), Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (2007), Premio Cuba Soneto (2007), I Premio Juan Ángel Cardi (2007), II Premio en el IX Festival Nacional Cuba Soneto, Antonio Rodríguez Castro In memorian, “Contra amores que no cesan” y Premio de narrativa Alejo Carpentier.

Otros posts relacionados con Ernesto Peña:

Delinquir (poesía)

Ernesto Peña y los vestigios de Síbaris

Premio de narrativa Alejo Carpentier para Ernesto Peña. ¡Felicidades!

Ernesto Peña: “Me importa el publico que me lee” (entrevista)  

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El señor Juan Antonio Hernández, embajador de Venezuela ante el Estado de Qatar, me ha enviado un mensaje, que aparece al final, donde acusa de plagio al escritor villaclareño Ernesto Peña, uno de los más destacados jóvenes literatos de la provincia de Villa Clara y que obtuvo recientemente el Premio Alejo Carpentier 2010, en novela, otorgado por la Fundación que lleva el nombre del ilustre intelectual cubano y la Editorial Letras Cubanas, con su obra “Una biblia perdida”. Vea además la entrevista que le hicieron José Ernesto Nováez Guerrero y Jenny Pérez, estudiantes de Periodismo: Ernesto Peña: “Me importa el público que me lee”.

La respuesta de Ernesto no se ha hecho esperar y la publico con mucho gusto:

Ernesto Peña. Foto: Carolina Vilches MonzónUn amigo me enseñó que es lúcido conceder segundas oportunidades a los desconocidos. Pero como el señor Juan Antonio Hernández no es un desconocido para mí, aprovecharé esta lamentable ocasión para enviarle un abrazo de amigo, y de paso, halarle las orejas. Digo que no es desconocido porque, aunque no le he tratado personalmente, su excelente obra Hacia una historia de lo imposible: la revolución haitiana y el “libro de pinturas” de José Antonio Aponte, inspiró algunos diálogos de mi novela y alumbró varias cuestiones relativas a la creación de personajes (como el memorioso Argos, ficticio espía del barón de Vastey).
Para usted, señor Hernández, mi gratitud y cariño. Gratitud que debo también a los historiadores cubanos, los doctores María del Carmen Barcia, Gloria García, Félix Julio Alfonso y al poeta e investigador Yamil Díaz; a los ibéricos, Sigfrido Vázquez Cienfuegos, Juan Bosco Amores Carredano, Felipe Abad León, etc. cuyos artículos e investigaciones también resultaron muy útiles en la configuración del ambiente de mi novela y la psicología social de la época en que se mueven mis personajes.
Después del tributo merecido, señor Hernández, quisiera pasar a la parte fea de su carta. Ante todo, es importante recordarle que soy escritor de ficción (o pretendo serlo) y no investigador e historiador del arte, como usted. Usted me acusa de plagio, olvidando que yo me apoyé en su investigación pero HICE una novela, no emití juicios de índole científica. Trabajé con escenas particulares (creadas por mi imaginación) donde inventé situaciones dramáticas, no llegué a conclusiones o resultados de examen. La ficción literaria —y esto lo sabe usted muy bien— tienen un fin diverso de la investigación histórica. Porque si usted me acusa de plagio por usar elementos de su investigación, entonces debemos acusar de plagiarios a todos los escritores de novelas históricas que realizan consultas de diversas fuentes para hacer verosímil la época que recrean.
Usted habla de “la apropiación indebida que hace de mi trabajo intelectual el señor Peña”, sin haber leído mi novela y basándose exclusivamente en entrevistas que concedí. Reitero: ¿He publicado yo una tesis doctoral y robado sus ideas, o hice una novela donde predomina la ficción y en la que aparecen sus ideas de manera indirecta? Y una vez más, ¿es razonable comparar una novela y un libro de historia? 
Quienes me conocen saben que nunca he quitado crédito a quien lo merece. Dígame en qué parte de las entrevistas concedidas a La Jiribilla y a Vanguardia afirmo que todo lo que expongo fue el fruto de una tesis mía o algo semejante. Que fui yo el descubridor de esos contenidos que usted desarrolló y defendió con éxito? Por temor a equivocarme, releo en La Jiribilla y me cito: “la mayor parte de la información que compilé…”. Compilé, señor Hernández. Es decir, las fuentes (su tesis doctoral, entre otras) existían previamente. ¿Acaso no consultó usted también a Palmié y a José Luciano Franco, al igual que yo? ¿No se apoyó en el excelente trabajo de trascripción hecho por Jorge Pavez? ¿Quién parte de la nada hoy día?
En otra parte digo:
“En la novela, juego con la posibilidad de que el influjo más significativo sobre Aponte partiera del barón De Vastey, erudito pensador de la corte de Henri Christophe”.
Lo anterior, lo sugirió usted en su libro y yo lo ficcioné inventando un enlace entre Aponte y el barón: el espía Argos. 
Tal vez mi error, lo que ha creado el malentendido, es no haber mencionado su nombre. ¿Se trata de eso, señor José Antonio Hernández? ¿No dije que lo “curioso” de mi novela histórica, en cuanto a ideología, se lo debía a su obra? ¿Por esa omisión en una entrevista merezco sus insultos? ¿Por esa causa pretende usted aplastarme con su evidente erudición? Porque si yo debo contestarle (como si fuera un escolar) una pregunta de carácter histórico, a usted que es especialista en el tema, entonces yo tendría derecho a preguntarle: ¿Qué sabe usted de la infancia y la adolescencia de Aponte, que yo INVENTÉ en mi novela? ¿Qué sabe del carácter del pulpero Chacón y de las reflexiones del marqués de Someruelos? ¿Cuánto conoce usted la psicología del interrogador José María Nerey, uno de los protagonistas de mi obra? 
Yo como escritor aprendo rápido (y quizás debido a ello se me escapen pormenores históricos) porque mi propósito no es el conocimiento científico sino la creación de situaciones dramáticas.
En cambio, usted me acusa de plagiario, saqueador y descarado. Es penoso que un embajador y un intelectual de su calidad se exprese públicamente en tales términos sin haber solicitado explicaciones, o al menos un pequeño encuentro privado con el blanco de sus agravios.
Esto que lamentablemente hago público (porque usted no me concedió otra alternativa), pudiera habérselo comunicado mediante un mensaje privado. Pero usted quiso de antemano que la bola de nieve echara a rodar. Espero que en beneficio de ambos. Pero en caso inverso, sepa que yo no le guardo rencor. Todo lo contrario, anhelo que mis palabras disuelvan este malentendido y si algún día tengo el placer de encontrarle personalmente, no me niegue usted un estrechón de manos.
Con afecto, Ernesto. 
PD: Le digo de antemano que no continuaré esta plática sin sentido. 
Santa Clara, marzo de 2010.

Mensaje de Juan Antonio Hernández:

ACUSO DE PLAGIO AL SEÑOR ERNESTO PEÑA, GANADOR DEL PREMIO “ALEJO CARPENTIER” POR LA NOVELA “UNA BIBLIA PERDIDA”.
Me he apartado, brevemente, de mis obligaciones como embajador de Venezuela ante el Estado de Qatar, para escribir esta carta. La indignación de diversos amigos, conocedores de mi trabajo académico sobre la figura histórica de José Antonio Aponte, hizo que llamaran mi atención sobre ciertas declaraciones formuladas por el señor Ernesto Peña a propósito de una novela suya, “Biblia perdida”, la cual obtuvo, recientemente, el Premio “Alejo Carpentier”. Respondo, por tanto, con esta nota, a esa inquietud de amigos muy queridos, manifestada a través de correos electrónicos y llamadas telefónicas. Casi todos ellos pertenecen al ámbito académico y de la cultura en general.
En lo que sigue voy a sustanciar, con diversos ejemplos, la apropiación indebida que hace de mi trabajo intelectual el señor Peña. No lo hago con el propósito de exponerlo a la vergüenza pública o de exigirle compensación alguna por derechos de autor. Lo hago por amor a la verdad, un tipo de amor que alguien dedicado a escribir novelas históricas debería comprender.
Mi trabajo sobre la revolución haitiana y el “libro de pinturas” de José Antonio Aponte se encuentra disponible, desde el 2005, en internet. Dicha publicación electrónica es parte de las políticas de la Universidad de Pittsburgh en torno a la divulgación de las tesis doctorales producidas en esa casa de estudios. Dicha versión puede consultarse en:
http://etd.library.pitt.edu/ETD/available/etd-04172006-152726/unrestricted/VersionFinal1.pdf
Dos miembros de mi jurado de tesis, John Beverley y Gerald Martin, ampliamente conocidos en Cuba y América Latina, fueron testigos del arduo trabajo que culminó en ese texto con el que obtuve mi Ph.D en el 2005. Tengo conmigo, incluso, diversos correos electrónicos que atestiguan que, al menos, desde el 2000, he estado trabajando en torno a la llamada “conspiración de Aponte”. Por si no bastase lo anterior mi ex colega y amiga, Susan Buck Morss, seguramente recuerda las conversaciones que tuvimos sobre el “libro de pinturas” cuando fui profesor en la Universidad de Cornell, entre el 2005 y el 2007. Desde el 2006 parte de mi tesis doctoral forma parte del prólogo de una reedición de “Las conspiraciones de 1810 y 1812” de José Luciano Franco, la cual está por aparecer en la prestigiosa Biblioteca Ayacucho de Venezuela. Por último, en el 2008, el Premio Casa de las Américas me honró con una mención especial, en la categoría de ensayo histórico social, con “Hacia una historia de lo imposible: la revolución haitiana y el libro de pinturas de José Antonio Aponte”.
Dicho lo anterior pasemos a las declaraciones, verdaderamente insólitas, del señor Peña.

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Jorge Bousoño, mi amigo de AlasCUBA, me envía esta noticia, que inmediatamente la pongo a disposición de los lectores de VerbiClara por la trascendencia que tiene para nuestra cultura provincial:

 

VILLA CLARA EN LA FERIA DEL LIBRO EN LA HABANA

—El adelanto de lo que será la fiesta del libro en Santa Clara.

Expedición al mundo de la errata

Además de las presentaciones de los libros más representativos las editoriales Capiro y Sed de Belleza, como los Premios de la Ciudad 2009, el libro de narrativa Hamartia y otros cuentos, de Jorge Hernández Pérez, y Exploración al mundo de la errata, del académico Misael Moya, muchos autores villaclareños tendrán la presentación de sus libros, publicados por diferentes editoriales, durante la 19. Feria Internacional del Libro en La Habana.
La poetisa Isaily Pérez, presentará La vida en otra parte, un libro publicado por la editorial Aldabó, de la Asociación Hermanos Saíz, en Matanzas.
La joven y talentosa narradora Anisley Negrín presentará sendos libros de cuentos. Diez cajas de fósforo, Premio David en el 2009 y que ha salido bajo el sello editorial UNIÓN, y Sueños morados / sueños rojos, una redición de la colección La puerta de papel, del Instituto del Libro.
También bajo esa colección presentarán sus obras las escritoras Rebeca Murga, con Historias al margen, y Bertha Caluff, con su poemario El vigoroso trazado.
La editorial Letras Cubanas propondrá la novela La puerta rota, de la escritora villaclareña Blanca Blanche, y Un día más allá, de Arístides Vega Chapú.
La colombiana editorial San Librario propone para esta edición de la fiesta del saber dos títulos de autores villaclareños: Vidas de Roxy, de Pedro M. González, y Pequeñas miserias, de Lorenzo Lunar.
A estas presentaciones de nuevos títulos escritos por villaclareños se suma el otorgamiento el día 15 de febrero, a las 4:00 de la tarde, en la Sala Nicolás Guillén, del recinto ferial habanero, del Premio Alejo Carpentier en novela 2010 al santaclareño Ernesto Peña.
También el día 19 en la misma sala se entregará el Premio Memoria 2010 del Centro Pablo de la Torriente Brau a tres escritores villaclareños [José Antonio Fulgueiras, René Batista y Arístides Vega Chapú]
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Por tan amplia participación villaclareña, la feria habanera será un adelanto de lo que podrá ser esta edición de la 19. Feria Internacional del Libro, en Santa Clara.

Febrero de 2010, en Santa Clara.
Arístides Vega Chapú
 

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