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Posts Tagged ‘San Pedro’

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La muerte de Maceo. Óleo de Armando García Menocal.

Al fin cayó el león; aquí la historia
Hubiera vuelto con cariño arredro:
Este fue su Tabor; este San Pedro
Le abrió las puertas de la misma gloria.
Aquí finalizó su ejecutoria,
La progresión gigante de su medro.

Aquel titán de robustez de cedro,
Aquel rebelde de feliz memoria.
Y aquí, en el delirar de su agonía.
Se juzgó necesario todavía
Para las libertades y la guerra,
Sintióse derrotado por la suerte
Y clavó las espuelas en la tierra
¡Para cargar contra la misma muerte!
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Letra del año de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba

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Yemaya, de Maria Giulia Alemanno.

Signo: Òdí Osa (Odi’sa)

Profecía: Ire Achegunota lowo Orunmila, eyelbale adie meyi a Orunmila: (Un vencimiento de las dificultades gracias a Orunmila, darle 2 gallinas a Orunmila.

Gobierna: Ogún [en la religión católica, San Pedro, y en Palo Mayombé, Sarabanda]
Acompaña: Yemayá [en la religión católica, Virgen de Regla, y en Palo Mayombe, Má Lango]

Bandera: Cuadrada, Azul con ribete verde.

Para el Babalawo

Ebó: 1 gallo, 1 paloma, soga machete, ropa usada, un fuelle, cadena, 2 muñequitos hembra y macho, ñame, tela de 9 colores, tierra de la casa, unas esposas, su medida, raspa de las herramientas de Ogun, pescado ahumado, jutía ahumada, maíz tostado, 2 cocos, 2 velas, opolopowo.
Para las Santeras, Santeros y población en general.

Ebó: 1 pollón, fuelle, soga, raspa de las herramientas de Ogún, pescado, jutía, maíz tostado, 2 cocos, 2 velas, opolopowó.

Baldear la casa: con Espanta Muerto y Verdolaga, miel y cascarilla.
REFRANES DEL SIGNO.

1- Estire la mano hasta donde alcance
2- Bibijagua carga lo que puede
3- Ojo por ojo y diente por diente
4- Dos Leopardos no pueden morderse uno a otro en la cabeza.
5- Lo que se va vuelve.
6- Es mejor acostarse en estera que acostarse en tierra.
7- Estire los pies hasta donde de la sábana.

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El 7 de diciembre de 1896, en el combate de San Pedro contra una columna del comandante Cirujeda, cayó combatiendo por la independencia de Cuba el Titán de Bronce: el lugarteniente general del Ejército Libertador Antonio Maceo y Grajales. Muchas batallas libró durante dos guerras, la de los Diez Años (1868-1878) y en la de Independencia (1895-1898), y en ellas, fue herido muchas veces, de ellas, 25 de gran importancia, y la fatal, la número 26.
Este artículo de Juan Morales Agüero, publicado por el periódico 26, de Las Tunas, profundiza en el tema:

LAS HERIDAS DE MACEO

Por Juan Morales Agüero

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Foto tomada de La Jiribilla


La historia de las guerras no es pródiga en nombres de soldados que hayan recibido en sus anatomías 26 heridas de campaña. Los cubanos tenemos uno glorioso: Antonio Maceo Grajales. O, si lo prefiere, el Titán de Bronce, como tan acertadamente lo bautizó en la manigua su compañero de armas y de ideas, Manuel Sanguily.

Fue Maceo uno de esos hombres que solo nacen de vez en vez. Su valor rozaba la temeridad, y ni aun en las más difíciles circunstancias solicitó ni confirió tregua a sus enemigos. Durante la Guerra de los 10 Años fue herido 21 veces en más de 800 combates. En ningún caso se permitió el héroe estar demasiado tiempo en cama. De bronce era, efectivamente.

Solo en uno de sus tantos combates —Mangos de Mejías— recibió Maceo ocho impactos de bala. Cinco le perforaron el pecho bravío. Otros tres le alcanzaron la mano derecha, la del revólver y el machete. Otro cualquiera hubiera desfallecido. Maceo, no.

Convaleciente aún de sus lesiones, supo que su pequeña tropa era acosada por una partida española. Con dificultad consiguió erguirse de su camilla. Momentos después, montaba en su caballo y se ponía a salvo de sus perseguidores.

En Costa Rica, una puñalada traidora casi lo aniquila. Logró sobrevivir. Otros cuatro disparos hicieron diana en su cuerpo en la gesta del 95. La historia de Punta Brava todos la conocen. Dos plomos españoles se salieron con la suya. El bronce quedó para estigmatizar en lienzo y mármol al coloso.

HERIDAS  RECIBIDAS

1- Combate de Michoacán (enero 16-1896)
2- Acción del Ingenio Armonía (mayo 20-1896)
3- Majaguabo Arriba (julio 2-1870)
4- San Rafael (julio 25-1870)
5-  Majaguabo Arriba (octubre 2-1870)
6- Nuevo Mundo (diciembre 28-1870)
7 y 8- La Matilde (enero 16-1872)
9- Tiguajabos (enero 24-1872)
10- Acción del Ingenio Santa Fe (noviembre 2-1872)
11- Combate de Las Guásimas (marzo 15-1874)
12 a 19- Combate de Mejías (agosto 7-1877)
20- Vereda La Juba (febrero 8-1878)
21- Combate de Juan Criollo (febrero 12-1878)
22- San José, Costa Rica (noviembre 10-1894)
23- Combate de Río Hondo (febrero 7-1896)
24- Combate de Las Lomas de Tapia (junio 23-1896)
25 y 26- Combate de Punta Brava (diciembre 7-1896)


Sobre Antonio Maceo:

El ejemplo de los generales Antonio Maceo y Ramón Leocadio Bonachea

 

Cómo murió Antonio Maceo

 

 

Poemas dedicados a Antonio Maceo:

 

San Pedro, de Rubén Martínez Villena


Décimas a Antonio Maceo, de Antonio Guerrero

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El 7 de diciembre de 1896 murió uno de los patriotas insignes de Cuba: el lugarteniente general del Ejército Libertador Antonio Maceo. Estos artículos del historiador Ciro Bianchi Ross explican:

CÓMO MURIÓ ANTONIO MACEO

Antonio Maceo. LAZ 

Antonio Maceo. LAZ

(7 de diciembre) Cómo murió Antonio Maceo (2 partes)

El 7 de diciembre de 1896 murió uno de los patriotas insignes de Cuba: Antonio Maceo. Estos artículos del historiador Ciro Bianchi Ross explican:

CÓMO MURIÓ ANTONIO MACEO

Pocos combates son tan contradictorios en la historia militar cubana como el de San Pedro. Los historiadores, cuando vivían aún muchos de sus protagonistas —cubanos y españoles—, trataron de reconstruirlo. No lo lograron del todo, pues las investigaciones arrojaron unas 50 versiones, algunas de estas contradictorias. Eso ha dificultado a los estudiosos establecer la exactitud de los hechos y despejar las incógnitas de una acción que, más allá de su importancia combativa, adquiere relevancia porque en ella encontró la muerte el mayor general Antonio Maceo, segundo jefe del Ejército Libertador.

Una muralla de tropas

Opera Maceo, victorioso, en Pinar del Río. Puede al fin, el 18 de septiembre, encontrarse con el general Rius Rivera, llegado por María la Gorda al frente de una importante expedición que suministra a los insurrectos valiosos pertrechos de guerra, e inicia, el 23, desde los Remates de Guane, su marcha hacia el este. Ocho mil soldados españoles, con el apoyo de las fortificaciones de Mantua, Los Arroyos, Dimas y la trocha de Viñales, se obstinan en mantener encajonado al glorioso mambí en el estrecho extremo occidental de la Isla.
Vano intento. El 24, ya con Panchito Gómez Toro a su lado, Maceo se enfrenta a la columna del coronel San Martín y la derrota en la zona montañosa de Montezuelo. Tres días más tarde la ofensiva española va contra el campamento insurrecto de Tumbas de Estorino; combate sangriento donde la tropa de Maceo causa al enemigo más de 800 bajas y otras 500 en los combates de Guao y Ceja del Negro. En un avance indetenible llega el Lugarteniente General a la peligrosa zona de Viñales y acampa en Galalón, mientras que el general español Echagüe sale de San Diego de los Baños para cerrarle el camino. Los cubanos le ocasionan más de 300 bajas y Echagüe se retira, derrotado. El 10 de octubre ya está Maceo en la loma del Toro. El 22 ataca Artemisa. Bombardea el poblado con un cañón neumático y, con los fusileros, mantiene asediada la plaza hasta la madrugada. Espera que el enemigo, mandado por el famoso general Arolas, salga de «las jaulas de loro de la trocha» a fin de batirlo en regla a campo descubierto y aunque el jefe español rehúsa el enfrentamiento, el asedio a Artemisa cumple el objetivo mambí de demostrar su fuerza en el este pinareño.
Ya ha salido Maceo de la angosta zona occidental de Pinar del Río abriéndose paso por entre una muralla de tropas españolas. Ha vencido en una de las más difíciles campañas de su historia militar. Sabe que si dispusiera de tres o cuatro mil hombres más dejaría expedito el camino para «el Ayacucho cubano» y España sería arrojada de la Isla. Pero ¿cómo armar y pertrechar a nuevos combatientes si la mayor parte de las veces sus hombres van al combate con solo dos balas? La Habana misma está a su alcance y ha comprendido, con dolor, que atacarla sin piezas de artillería es caer en una trampa, pues la capital es guardada por más de 60 000 soldados bien armados y municionados.
Se siente Maceo impotente a pesar de sus triunfos. Es todo preocupación y angustia, pues las noticias que recibe son dolorosas y alarmantes. El anuncio de la muerte en combate de José, su hermano más querido, le rompe el corazón, y el sufrimiento lo sobrecoge al enterarse de la situación de su esposa María, enferma y sin recursos en Costa Rica. Cartas que le remiten desde Las Villas y Camagüey le permiten colegir la grave crisis en que se halla la revolución y una orden de Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, conminándole a que se le reúna de inmediato, aumenta su ansiedad, ya que para hacerlo tendrá que burlar otra vez la trocha de Mariel a Majana.

Intransigente

A Gómez le resulta cada vez más difícil mantener la disciplina en el este de la Isla. El Gobierno del presidente Cisneros Betancourt le discute las órdenes y busca el modo de destituirlo y de suprimir el cargo de General en Jefe. Pero en el Consejo de Gobierno las opiniones están divididas y aunque se mantiene el propósito de eliminar a Gómez con el pretexto de haber abandonado a Maceo a su suerte en Pinar del Río, se quiere también la destitución de Cisneros a fin de que Maceo asuma la presidencia de la República en Armas y la jefatura del Ejército Libertador.


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Este artículo lo leí en el periódico Juventud Rebelde, y lo publico en primer lugar para solidarizarme en la causa de limpiar el honroso nombre de Máximo Zertucha, acusado injustamente de haber procipiado la muerte del Titán de Bronce, Antonio Maceo. En segundo lugar, porque me parece muy meritorio el esfuerzo y la dedicación del estudiante de Periodismo Emilio L. Herrera Villa, quien fue capaz de entregar en las páginas centrales del diario en su edición dominical esta historia desconocida por tantos. Por suerte, la encontré en el sitio web de la publicación de marras y la pongo a disposición de mis lectores. Espero no haber errado al seleccionarla.

El médico y ayudante personal de Antonio Maceo tuvo que soportar toda su vida la imputación de ser el responsable de la muerte del Titán de Bronce. Ochenta años después del combate de San Pedro, la verdad comenzó a abrirse paso

Por Emilio L. Herrera Villa, estudiante de Periodismo
Correo:
digital@jrebelde.cip.cu
 
Máximo Zertucha y OjedaMáximo Zertucha y Ojeda lo había perdido todo: el machete, los grados de Coronel, la gloria y los anhelos. Atrás quedaban las mañanas de duros combates, las ganas de pelear, la compañía del caudillo, la amistad del General… Sus esperanzas fueron abatidas por un disparo. Allí terminaba una vida.
En la mente de Zertucha vagaban los últimos recuerdos del fatídico 7 de diciembre de 1896: «¡Se acabó la guerra! ¡Vea este cuadro! ¡Muerto!, ¡Muerto!», le gritaba desmoralizado al Coronel mambí Alberto Nodarse. Nada resucitaría al lugarteniente general Antonio Maceo. Era imposible aceptar esa muerte.
Un Titán es invencible. Quizá la traición, pensaron algunos de los más allegados, había sido la causante de tamaña pérdida. Zertucha, un mambí de Melena del Sur, parecía ser el hombre. La profunda depresión y las injustas ofensas recibidas en el campamento lo impulsaron a desertar de las filas libertadoras, presentándose en San Felipe, actual provincia de La Habana, al coronel español Guillermo Tort.
Dos años después, sin más puntal que la dignidad, compareció ante el Ejército Libertador suplicando la conformación de un Consejo de Guerra. Esta vez no huyó. Juró por su honor decir la verdad al tribunal presidido por el General de División Alejandro Rodríguez.
El ex Coronel Máximo Zertucha y Ojeda, doctor en Medicina y Cirugía, ex jefe del Cuarto Cuerpo de Sanidad del Ejército Libertador, desmintió el 20 de abril de 1898, ante un Tribunal de Honor, haber planeado el asesinato del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales, de quien era ayudante y médico personal.
Cuatro días más tarde, el Consejo de Gobierno convocó a un perdón colectivo de acuerdo con la investigación realizada. El galeno quedaba exonerado de toda culpa y salvada su dignidad como cubano. Pero, a 113 años de la caída del Titán de Bronce, aún muchas personas formulan las siguientes interrogantes: ¿Era Zertucha un traidor?

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