Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘sexo’

 

andrógino-andrógeno

Foto: © Archivo Efe/Ian Langsdon

El término andrógino se aplica a la persona que presenta ‘rasgos externos que no se corresponden definidamente con los de su propio sexo’, mientras que andrógeno es la ‘hormona que induce la aparición de los caracteres sexuales secundarios masculinos’.

(más…)

Read Full Post »

sexsomnia

Foto: ©Archivo Efe/Christian Escobar Mora

El término sexsomnia, con -xs- y acabado en -a, es el preferido para hacer referencia al trastorno del sueño que consiste en tener actividad sexual mientras se está dormido.

En los medios de comunicación se encuentran, sin embargo, ejemplos en los que se utilizan otras grafías: «Sexomnia: sexo de sonámbulos», «El llamado sexsomnio es más común de lo que se cree» o «El sexomnio en la mira de los científicos». (más…)

Read Full Post »

Travisti-Nikolai Linares

Travisti-Nikolai Linares

Un transexual es una persona que se siente del sexo opuesto a aquel con el que ha nacido, mientras que un travesti es alguien que se viste con ropas del sexo contrario.

En las noticias sobre Conchita Wurst, ganadora del último Festival de Eurovisión, se han empleado con frecuencia indistintamente esos dos términos, cuyos significados conviene no confundir.

El Diccionario del estudiante, de la Real Academia Española, define transexual como una ‘persona que se siente del sexo opuesto, viste y se comporta en consecuencia y aspira a adquirir o ha adquirido los caracteres físicos correspondientes mediante tratamiento hormonal o intervención quirúrgica’. (más…)

Read Full Post »

genero-1

 

Para que se aclare sobre el significado de género y de sexo:

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE) dice:

género.

(Del lat. genus, genĕris).

1. m. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.

2. m. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. Ese género de bromas no me gusta (más…)

Read Full Post »

Por Yoelvis Lázaro Moreno

El interés por alcanzar una mayor equidad de género en las sociedades contemporáneas y el auge creciente de un pensamiento feminista con posturas muy radicales, ha generado la intención de visibilizar cada vez más a la mujer en el discurso. Pero, si bien amerita destaque cualquier finalidad comunicativa que favorezca la inclusión y el equilibrio, no hay por qué revelarse constantemente contra ciertos principios normativos de la lengua, achacándole a esta un carácter sexista.

Lo afirma un ejemplar reciente de un periódico nacional en su primera plana: «Cientos de hombres y mujeres asistieron entusiastas…». Una promoción radial exalta la misma precisión: «Arriba, arriba, entrando todos los niños», dice el locutor en calidad de maestro, mientras una voz femenina le riposta: «Profe, y nosotras las niñas, ¿nos quedamos fuera?». (más…)

Read Full Post »

Rosalina Romero, mi colega de Panamá, me ha alertado sobre este artículo que todos los hispanohablantes debieran leer y estudiar: 

sexista.bmp 

LA LENGUA ESPAÑOLA NO ES SEXISTA

Por Francisco Rodríguez Adrados. De la Real Academia Española

En vez de cultivar rencores gratuitos y demoler nuestra lengua, que a veces admite evolución, cuando la sociedad la favorece, podrían estudiar gramática
 
Es tal la algarabía y confusión sobre los mil aspectos de nuestros desencuentros políticos que casi no merece ya la pena de escribir sobre ellos: mil factores incontrolables decidirán al fin. Las verdades más evidentes se repiten mil veces y es como si no se hubieran dicho. ¡Hay tantos factores de pasión, de interés, de simple ignorancia! Esperamos que esto pase, la Historia nos muestra los grandes cambios, la fecundidad de lo humano. Pero es duro saber y no poder, aquello que decía el persa Heródoto.
Pensaba yo en esto y recorría los grandes temas olvidados entre tanta hojarasca pasajera, esperamos. Entre muchos, ese griterío que está en la base de algunas de las desgracias de la lengua española, manipulada tantas veces por grupos mínimos pero provistos de grandes altavoces. Sufre su léxico, sufre su gramática, también nosotros somos, así, manipulados. Nos hacemos, sin quererlo, cómplices de grupos que cambian el sentido de la «nación» o de lo «militar» o el «matrimonio».
Claro que hay esperanza. La lengua es resistente. O, simplemente, la inercia nos lleva a seguir hablando como siempre, es más cómodo decir «los alumnos» que «el alumnado» o «los alumnos y las alumnas». Algunas ventajas tiene nuestra lengua. Y ciertas pretendidas correcciones no se aceptan; «matrimonio» en el nuevo sentido, por ejemplo. Otras sólo hacen reír, recuerden aquello de la miembra.
Aunque algunos deterioros se van haciendo generales, se infiltran en el BOE y hasta en nuestra manera de hablar. Parece que ya es inevitable entender el «género» como sexo: en español o era simplemente una «clase, tipo» o era el género gramatical, que sólo muy parcialmente implica sexo. Es algo copiado malamante del lenguaje de las feministas americanas, su gender no entraba en conflicto, no era cosa de gramática, el inglés no tienen género gramatical.
Bien, en este periódico, hace pocos días, se publicaba una especie de diálogo (¿con quién?) que afirmaba que, a juicio del Gobierno, el idioma español es sexista, porque contiene rastros de desigualdad. «Igualdad», otra palabra desgraciada, parece que ahora se manifiesta sobre todo en la Ley del Aborto. Ese inefable Ministerio va a publicar, se nos dice, una guía para eliminar todo resto de «desigualdad» en el lenguaje. Y se nos dice que Sanidad ha cambiado el término «recién nacido», que es masculino, por «criatura», que es femenino, «válido para niños y niñas». Curioso.
Sabemos que no hay peor sordo que el que no quiere oír, pero nos resistimos al dominio de la sinrazón.
Miren Vds., los autores (y autoras) de esos inventos ignoran que la lengua es cosa compleja, arrastra desde milenios cosas mil. No sólo el español, casi todas las lenguas indoeuropeas, desde hace 3.000 años, tienen las consabidas irregularidades en el género (salvo las que no llegaron a tenerlo, como el hetita, o lo perdieron, como el inglés o el búlgaro). No son lenguas construidas con tiralíneas ni marcan siempre el sexo, ni lo hacen, si lo hacen, con las mismas formas.
Pero tienen también regularidades y constancias. El masculino y el femenino son rasgos gramaticales que marcan a veces, respectivamente, el sexo del macho y la hembra, mil otras no, el «sillón» y la «silla» no son macho ni hembra. Y las marcas formales no nos regulares: el «guardia», el «poeta», el «psicópata» son masculinos e indican ese sexo aunque terminen en «a», la «mano», la «libido», la «foto» femeninos y con «o», pero sin sexo. Como el «miembro». Todo esto tiene razones históricas, no interesan ahora, para nosotros son simplemente hechos. 
Y ahora vienen las grandes piedras de escándalo de las feministas: palabras que aceptan los géneros y los dos sexos, «el, la juez», «el, la estudiante». Por supuesto, puede haber evolución y difundirse «la profesora», «la ministra».
Pero, sobre todo, lo que las subleva es que el género masculino puede usarse como neutro ¡y el femenino también, «la criatura», pero parece que esto lo toleran! Pues es así y yo podría explicar la causa. Históricamente el masculino es un resto de la época en que no había femenino, éste es la innovación, el antiguo léxico se escindió en dos usos, el sexual masculino y el no sexual o neutro. Con inconvenientes y ventajas.
Decimos que la vecina ha tenido un niño, no sabemos o no nos interesa si es niño o niña. El oso tiene tales o cuales características, también la osa mientras no se diga lo contrario. Decimos «los funcionarios» y mil otros nombres neutros para hombres y mujeres, no tenemos que machaconear con «los funcionarios y funcionarias». Y, cuando queremos, añadimos el «todos y todas». Al menos, no tenemos que llamar, como en alemán, a la señorita en neutro (porque la palabra era, en el origen, un diminutivo).
Así son el español y casi todas las lenguas de Europa. Indican y no indican el sexo y si lo marcan, lo hacen de modos diversos. No son sexistas, en cuanto que mil veces no  indican del sexo. Quienes son sexistas son quienes se empeñan en meterlo siempre, hasta en la sopa. Trabajo les doy: tendrían que rehacer la mitad de la lengua española. Y de tantas otras.
En vez de cultivar rencores gratuitos y demoler nuestra lengua, que a veces admite evolución, cuando la sociedad la favorece, podrían estudiar un poco de gramática. Les recomiendo, por ejemplo, la nueva de nuestra Academia.

Tomado de La Razón

Read Full Post »

El 25 de junio se celebra el Día Mundial de la Diversidad Sexual. Para comprender lo que sucede en este sentido en Cuba, nada más esclarecedor que lo publicado en Estocolmo.se: Presentación por parte de Mariela Castro, pedagoga, sexóloga y jefa del Centro Cubano de Información Sexual (CENESEX), y el doctor Alberto Roque de la labor que se desarrolla en Cuba al respecto.

Foto y texto: Marisol Aliaga
Sexo y socialismo en Cuba

La sala Kata del ABF en Estocolmo, con una capacidad para unas 200 personas, estaba colmada al máximo, cuando la pedagoga, sexóloga y jefa del Centro Cubano de Información Sexual (CENESEX), Mariela Castro, junto al doctor Alberto Roque presentaron la labor que llevan a cabo en Cuba. El centro goza de prestigio internacional por su trabajo en contra de la homofobia y la discriminación y por su lucha a favor de los derechos de la comunidad LGBT.

Mariela Castro explicó que ya en 1962 la Federación de Mujeres Cubanas llamó a iniciar programas de educación sexual, planificación familiar y salud reproductiva, viéndose la necesidad de combatir estereotipos y tabúes y educar a la población en el terreno sexual, entre otras razones, debido a que una gran parte de la mortalidad femenina estaba relacionada con la reproducción. Se levantaron exigencias de una educación sexual en las escuelas, y aunque al principio hubo resistencia de la población, se comenzó la publicación de libros y artículos al respecto, y ya en década de los 80 se implantó un programa de educación sexual en las escuelas.
La sexóloga explicó también la importancia de hacer un enfoque de género, analizando las premisas de una sociedad patriarcal y trabajando la problemática del sexismo y del heterosexismo. En 1975 se aprobó en Cuba la Ley de la Familia, “Se aprobó lo que fue posible aprobar en la sociedad cubana en ese momento” afirmó Mariela Castro. Ya en el año 1974 la Federación de Mujeres Cubanas había definido el matrimonio como la unión de dos personas (entendiéndose que no necesariamente debían ser de distinto sexo), pero esta definición no fue aprobada. “Sin embargo, gracias al Código de la Familia, se avanza y se hacen cambios”, afirmó Mariela Castro.

(más…)

Read Full Post »

Older Posts »