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Posts Tagged ‘significado’

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), constantemente publica recomendaciones muy oportunas. Hoy le muestro algunas relacionadas con el mal uso de palabras o expresiones, ya sea porque tienen sonidos parecidos, porque provienen de la misma raíz, se parecen o, simplemente, se cree que tienen igual significado.

A sí mismo, así mismo y asimismo: usos y diferencias

A sí mismo, así mismo y asimismo tienen un sonido prácticamente igual, pero significan cosas distintas.
La grafía a sí mismo está formada por la preposición a, el pronombre reflexivo sí y el adjetivo mismo y, por ser adjetivo, admite variaciones de género y número (‘a sí misma’, ‘a sí mismos’, ‘a sí mismas’): «Los tres ediles se votaron a sí mismos en la investidura».
Las formas así mismo y asimismo se emplean indistintamente cuando su significado es el de ‘también o además’: «Así mismo, señalaba que no se ha planteado en ningún momento formar equipo de Gobierno»; «Asimismo señalan que el cambio climático provocará una disminución del área de distribución de muchas especies forestales».
También se escribe así mismo, en dos palabras, cuando se trata del adverbio así y del adjetivo mismo, en el que este último funciona como refuerzo y puede omitirse: «Lo hizo así (mismo)».

Inédito no es equivalente a insólito

Inédito significa ‘desconocido, nuevo’ o ‘escrito y no publicado’ e insólito, ‘raro, desacostumbrado’ y por lo tanto estos adjetivos no pueden emplearse indistintamente. (más…)

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polisemia.gif

Frecuentemente los lectores me escriben para que les aclare dudas; esta vez quieren saber la diferencia entre homonimia y polisemia.

El 27 de mayo de 2008, publiqué “Homónimas, homógrafas, homófonas”, y me place saber que es el post más leído de mi blog. Porque uno de mis objetivos es defender nuestra lengua española.

En aquel trabajo explicaba que en lingüística, las palabras son homónimas cuando son iguales en la forma y tienen distinta significación; las homógrafas tienen diferente significado y se escriben iguales; y las homófonas suenan de igual modo, pero difieren en el significado.

Todas las homónimas son homógrafas y homófonas, y todas las homógrafas son homónimas y homófonas; sin embargo, las homófonas no son homógrafas.

Por ejemplo, son homónimas y homógrafas (pueden existir más significados, sólo aparecen dos en estos):

araña: arácnido y presente de indicativo del verbo arañar.
banco: entidad bancaria y asiento.
bonito: pez marino y agraciado, de cierta belleza
capital: cabeza de un Estado o provincia y dinero para invertir.
cazo: recipiente y presente de indicativo del verbo cazar.
cobra: reptil y presente de indicativo del verbo cobrar.
gato: mamífero y máquina para levantar pesos.
haya: árbol y presente del subjuntivo del verbo haber.
llama: mamífero y masa gaseosa que producen los cuerpos al arder.
vino: bebida y pretérito de indicativo del verbo venir

Son homófonas:

abría y habría
arrollo y arroyo
ayo, hallo y hayo
callo y cayo
deshojar y desojar
echo y hecho
errar y herrar
gira y jira
honda y onda
malla y maya

En los países hispanohablantes en los que domina el seseo, no hay diferencia entre la c, s y z, ni entre la b y la v, son homófonas:

abrasar y abrazar
acerbo y acervo
baca y vaca
bello y vello
botar y votar
casar y cazar
concejo y consejo
coser y cocer
errar y herrar
sabia y savia

Muchos piensan que es lo mismo homonimia que polisemia. Gran error, porque polisemia [del griego polys (mucho, muchos) y sema (significado)] es, según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia:

polisemia.
(De poli-1 y el gr. σῆμα, significado).
1. f. Ling. Pluralidad de significados de una palabra o de cualquier signo lingüístico.
2. f. Ling. Pluralidad de significados de un mensaje, con independencia de la naturaleza de los signos que lo constituyen.

Es decir, una palabra, siempre con un solo origen, puede tener disímiles significados. Por lo que diferencia entre polisemia y homonimia está dada por el origen de las palabras.

En el caso de la polisemia, la palabra tiene solamente una entrada en el diccionario, debido al origen único. Allí se enumeran los diferentes significados que ha alcanzado en su decurso. Pero hay algo que no cambia, la relación que existe entre uno y otro significado; siempre existe alguna correspondencia.

Por tanto, las homónimas son palabras con diferente significado e igual forma, y las polisémicas, una sola palabra con distintos significados, pero que en el fondo la mayoría tiene uno común.

Por ejemplo, en clave se aprecia la relación de significado único que hay entre algunos casos, llave que abre o cierra, de manera real o figurada.

clave. (Del lat. clavis, llave).
1. m. clavecín.
2. f. Código de signos convenidos para la transmisión de mensajes secretos o privados.
3. f. Conjunto de reglas y correspondencias que explican este código.
4. f. Nota o explicación que necesitan algunos libros o escritos para la inteligencia de su composición artificiosa; como la Argenis de Barclayo.
5. f. Noticia o idea por la cual se hace comprensible algo que era enigmático.
6. f. Signo o combinación de signos para hacer funcionar ciertos aparatos.
7. f. U. en aposición para referirse a algo básico, fundamental, decisivo. Jornada clave. Fechas clave. Tema clave.
8. f. Arq. Piedra con que se cierra el arco o bóveda.
9. f. Mús. Signo que se pone al principio del pentagrama para determinar el nombre de las notas.
10. f. Cuba y Ven. Instrumento musical de percusión que consiste en dos palos pequeños que se golpean uno contra otro. U. m. en pl.
11. com. Cuba. Persona que toca este instrumento.

polo 1. (Del lat. polus, y este del gr. πόλος).
1. m. Geom. Punto en que el eje corta a una superficie de revolución.
2. m. Región contigua a un polo terrestre.
3. (Marca reg.). m. Tipo de helado que se come cogiéndolo de un palillo hincado en su base.
4. m. Electr. Cada uno de los terminales del circuito de una pila o de ciertas máquinas eléctricas.
5. m. Fís. Cada uno de los dos puntos opuestos de un cuerpo, en los cuales se acumula en mayor cantidad la energía de un agente físico; como el magnetismo en los extremos de un imán.
6. m. Geogr. Cada uno de los dos puntos de intersección del eje de rotación de la Tierra con la esfera terrestre o celeste.
7. m. Geom. En las coordenadas polares, punto que se escoge para trazar desde él los radios vectores.

masa. (Del lat. massa).
1. f. Magnitud física que expresa la cantidad de materia que contiene un cuerpo. Su unidad en el Sistema Internacional es el kilogramo (kg).
2. f. Mezcla que proviene de la incorporación de un líquido a una materia pulverizada, de la cual resulta un todo espeso, blando y consistente.
3. f. Mezcla de harina con agua y levadura, para hacer el pan.
4. f. pastel (‖ mezcla de harina y manteca al horno, ordinariamente con un relleno).
5. f. Volumen, conjunto, reunión.
6. f. Cuerpo o todo de una hacienda u otra cosa tomada en grueso. Masa de bienes, de la herencia, de la quiebra
7. f. Conjunto o concurrencia de algunas cosas.
8. f. Gran conjunto de gente que por su número puede influir en la marcha de los acontecimientos. LA masa
9. f. Muchedumbre o conjunto numeroso de personas. U. m. en pl. Las masas populares
10. f. Natural dócil o genio blando. U. siempre con un epíteto que exprese esta cualidad.
11. f. Electr. Armazón o soporte metálico de una máquina o aparato en el que están montados componentes eléctricos o electrónicos, generalmente unido a tierra.
12. f. Mil. masita.
13. f. Arg. y Ur. masita (‖ galleta o pasta).

pata 1. (De or. inc.).
1. f. Pie y pierna de los animales.
2. f. Pie de un mueble.
3. f. Hembra del pato (‖ ave palmípeda).
4. f. En las prendas de vestir, cartera, golpe, portezuela.
5. f. coloq. Pierna de una persona.
6. com. coloq. Cuba y Perú. amigo (‖ persona que tiene amistad).

banco. (Del fr. ant. bank, y este del germ. *banki).
1. m. Asiento, con respaldo o sin él, en que pueden sentarse varias personas.
2. m. Madero grueso escuadrado que se coloca horizontalmente sobre cuatro pies y sirve como de mesa para muchas labores de los carpinteros, cerrajeros, herradores y otros artesanos.
3. m. cama (‖ del freno). U. m. en pl.
4. m. En los mares, ríos y lagos navegables, bajo que se prolonga en una gran extensión.
5. m. Conjunto de peces que van juntos en gran número.
6. m. Establecimiento público de crédito, constituido en sociedad por acciones.
7. m. Establecimiento médico donde se conservan y almacenan órganos, tejidos o líquidos fisiológicos humanos para cubrir necesidades quirúrgicas, de investigación, etc. Banco de ojos, de sangre.
8. m. Arq. sotabanco (‖ piso habitable).
9. m. Geol. Estrato de gran espesor.
10. m. Ingen. Macizo de mineral que presenta dos caras descubiertas, una horizontal superior y otra vertical.
11. m. Ven. Extensión de terreno con vegetación arbórea que sobresale en la llanura.
12. m. p. us. Persona que cambia moneda.

carta. (Del lat. charta, y este del gr. χάρτης).
1. f. Papel escrito, y ordinariamente cerrado, que una persona envía a otra para comunicarse con ella.
2. f. Despacho o provisión expedidos por los tribunales superiores.
3. f. Cada una de las cartulinas que componen la baraja.
4. f. carta magna.
5. f. En un restaurante o establecimiento análogo, lista de platos y bebidas que se pueden elegir.
6. f. mapa (‖ de la Tierra o parte de ella).
7. f. ant. Papel para escribir.
8. f. ant. Hoja escrita de papel o pergamino.

VEA Homónimas, homógrafas, homófonas

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BuféLa Fundación del Español Urgente llama la atención sobre la confusión habitual en los informativos de radio y televisión entre los términos bufé y bufete, palabras que significan cosas bien diferentes.

En ocasiones, cuando en las noticias se mencionan asuntos relacionados con cuestiones legales, se habla de tal o cual bufet o bufé de abogados, cuando lo que debería decirse es «bufete de abogados».

En español bufete significa, entre otras cosas, ‘estudio o despacho de un abogado’, y tiene su origen en el francés buffet, que es el nombre de un mueble equivalente a nuestro aparador.

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Feriasexolengua

Por qué un español coge el avión y un mexicano nunca lo haría, o cómo ha de gemir un hispanohablante para no confundir a su amante, fueron algunos de los apuntes didácticos de la charla «El sexo en la lengua», celebrada en la XXII Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

«¿Con cuántos ‘testículos’ escribimos?», preguntó la escritora argentina Luisa Valenzuela al juvenil auditorio (la media de edad rondaba los 20).
La autora dedicó su reflexión a la pérdida del simbolismo de algunas palabras con connotaciones sexuales: para ella, ser boludo (tonto) en Buenos Aires perdió el encanto.

No faltaron en la charla los tabúes del español en los distintos países: así, en Argentina, reseñó Valenzuela, no son aconsejables términos como concha (vagina) o tortillera (lesbiana).

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schroeder TOCANDOSalíamos de una clase de Español, allá por los años del bachillerato, Berta, una querida amiga de entonces, de siempre, me dijo: «¿Puedes creer que al oír la palabra gerundio, se me acalambra la cara?» Se refería a la dificultad que encerraba para nosotros el entender cuándo sí, y cuándo no, debíamos usarlo. En aquella oportunidad me reí muchísimo; pensé que no era para tanto, pero he de confesarte que ahora se me acalambra, no la cara, sino el cuerpo entero, cada vez que leo, o escucho, el empleo absolutamente disparatado de esa forma impersonal del verbo, que ocupa páginas y páginas de los libros de gramática.

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En la lengua española, muchas palabras se escriben de dos (en algunos casos, hasta de tres) maneras distintas, con igual significado, y por eso se conocen como de doble ortografía.

Términos que por razones etimológicas, históricas o fónicas antes se escribían de una forma y después de sufrir variantes, se escriben parecidas. Ambas grafías se encuentran en el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia.


Hiedra o yedra

Entre ellas se encuentran:

abundante o abundoso,
adscrito o adscripto,
agilizar o agilitar,
agujerear o agujerar,
albóndiga o almóndiga,
alhelí o alelí,
ambidextro o ambidiestro,
amueblar o amoblar,
ananá o ananás,
apopléjico o apoplético,
apoteósico o apoteótico,
arañar o aruñar
batahola o bataola,
esamel o besamela,
bisnieto o biznieto,
bistec o bisté,
bizcocho o biscocho,
cedilla o zedilla,
cenit o zenit,
champaña o champán,
chauvinismo o chovinismo,
chirusa o chiruza,
ciénaga o ciénega,
cigoto o zigoto,
cinc o zinc
circunscripto o circunscrito,
comelón o comilón
comiscar o comisquear,
complejo o complexo,
conciencia o consciencia,
conservadurismo o conservadorismo,
converger o convergir,
cuáquero o cuákero,
cuzco o cusco,
descolorar o decolorar,
desamueblar o desamoblar,
destornillar o desatornillar,
descripto o descrito,
despabilar o espabilar,
disconformidad o desconformidad,
divertimento o divertimiento,
doscientos o docientos,
eccema o eczema,
elucubrar o lucubrar,
encantamiento o encantamento,
entrometido/da o entremetido/da,
estandarizar o estandardizar,
exprimidor o exprimidera,
fangal o fangar,
femineidad o feminidad (como cualidad de femenino),
flacidez o flaccidez,
folclore o folclor,
forúnculo o furúnculo,
franchute o franchote,
fungicida-funguicida,
gneis o neis,
gnomo o nomo,
goetheano o goethiano,
gordinflón o gordiflón
grapa o grampa,
griterío o gritería,
guaraní o guaranítico,
harpa o arpa,
hartazgo, hartura o hartera,
hendija o rendija (hendidura),
hidromel o hidromiel,
hiedra o yedra,
hierba o yerba,
higüela o higuela,
hogaño u ogaño,
hoploteca u oploteca,
hostelería u hotelería,
¡huf! o ¡uf!,
iguana o higuana,
ímpetu o ímpeto,
inocuo o innocuo,
inscripto o inscrito,
irreductible o irreducible,
jaguar o yaguar,
jersey, yérsey o yersi;
jolgorio u holgorio,
kilo o quilo,
kilómetro o quilómetro,
laborioso o laboroso,
lagaña o legaña,
lanzazo o lanzada,
largura o largor,
llamado o llamada,
mangal o mangar,
manzanar o manzanal,
marcapaso o marcapasos,
mare mágnum o maremagno,
marihuana o mariguana,
medieval o medioeval,
mezcolanza o mescolanza,
mnemotecnia o nemotecnia,
monocromático o monocromo,
murciélago o murciégalo,
motriz o motora (como adjetivo),
murmullo o mormullo,
nilón o nailon,
nómada o nómada, arañar o aruñar,
machacar o machucar (golpear),
obscurecer u oscurecer,
obvio u ovio,
optimizar u optimar,
overo u hovero,
pajarota o pajarotada,
palabrerío o palabrería,
palangana o palancana,
paliativo o paliatorio,
pararrayos o pararrayo,
parturienta o parturiente,
pasamanos o pasamano,
pasteurización o pasterización,
pecblenda o pechblenda,
perenne o perene,
persuasivo o persuasorio,
petiso o petizo,
pezuña o pesuña,
pilotar o pilotear,
pispar o pispear,
pijama o piyama
pilotar o pilotear,
platanar o platanal,
popelina o poplín,
portaequipaje o portaequipajes,
portafolio o portafolios,
portalámpara o portalámparas,
ortaobjeto o portaobjetos,
portarretrato o portarretratos,
post- (como prefijo) pos- (como prefijo),
practicante o practicanta,
présbite o présbita,
pretencioso o pretensioso,
prolífico o prolífero,
proscripto o proscrito,
pseudo o seudo,
psico- (como prefijo) o sico- (como prefijo),
pudrir o podrir,
querosén o queroseno,
quinesiología o kinesiología,
quinesioterapia, cinesioterapia o kinesioterapia,
quinesiterapia o kinesiterapia,
quíntuplo o quíntuple,
quizá o quizás,
raglán o ranglan,
reembolsar o rembolsar,
reemplazar o remplazar,
referéndum o referendo,
rehilete o reguilete,
regidoría o regiduría,
remangar o arremangar,
repitiente o repitente,
restaurante o restorán,
retacear o retazar,
retaguardia o retaguarda,
retorcijón o retortijón,
retruque o retruco, rosaleda,
rosedal o rosalera;
sabiondo o sabihondo,
salvaguarda o salvaguardia,
sarpullido o salpullido,
saxofón o saxófono,
secundario o segundario,
septiembre o setiembre,
séptimo o sétimo,
sobrentender o sobreentender,
sobresdrújulo/la o sobreesdrújulo/la,
sobreexceder o sobrexceder,
sobreexcitar o sobrexcitar,
sobreviviente o superviviente,
sobrevivir o supervivir,
soja o soya,
soma o zoma,
somnámbulo o sonámbulo,
somnolencia o soñolencia,
sonso o zonzo,
sudoeste o suroeste,
surubí o suruví,
sustantivo o substantivo,
tábano, tabarro o tábarro,
tal vez o talvez,
tamborilero o tamboritero,
tamboril o tamborín,
taponar o taponear,
tipoy o tipoi,
transcribir o trascribir,
transcripción o trascripción,
transferencia o trasferencia,
transformación o trasformación,
tránsfuga o trásfuga,
transfusión o trasfusión,
transgredir o trasgredir,
translinear o traslinear,
translúcido o traslúcido,
transmisión o trasmisión,
transmitir o trasmitir,
transparencia o trasparencia,
transportar o trasportar,
trasnoche o trasnocho,
trescientos o trecientos,
trochemoche (a) o troche y moche (a),
ubicuidad o ubiquidad,
ultimátum o ultimato,
untamiento, untadura o untura;
urraca o hurraca,
vagabundear o vagamundear,
vapulear o vapular,
várice, varice o variz,
veinteavo o veintavo,
verborragia o verborrea,
vermú o vermut,
verosimilitud o verisimilitud,
yóquey o yoqui,
yudo o judo,
zambullir o zabullir,
zabuquear o zabucar,
zacapela o zacapella,
zaparrastroso o zarrapastroso,
zarandar o zarandear,
zeugma o zeuma,
zumacal o zumacar.

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En lingüística, las palabras son homónimas cuando son iguales en la forma y tienen distinta significación; las homógrafas tienen diferente significado y se escriben iguales; y las homófonas suenan de igual modo, pero difieren en el significado.

Palabras

Todas las palabras homónimas son homógrafas y homófonas, y todas los homógrafas son homónimas y homófonas; sin embargo, las homófonas no son homógrafas.

Por ejemplo, son homónimas y homógrafas (pueden existir más significados, sólo aparecen dos):

araña: arácnido y presente de indicativo del verbo arañar.
banco: entidad bancaria y asiento.
bonito: pez marino y agraciado, de cierta belleza
capital: cabeza de un Estado o provincia y dinero para invertir.
cazo: recipiente y presente de indicativo del verbo cazar.
cobra: reptil y presente de indicativo del verbo cobrar.
gato: mamífero y máquina para levantar pesos.

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