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Puntos suspensivos...

En gran cantidad de textos hay abuso de los puntos suspensivos, y esto lejos de ayudar, conspira contra el fluir de lo que se escribe, y se lee después. Quienes lo usan en demasía o no saben cómo continuar y resuelven con este signo o piensan que no necesitan escribir más, el lector debe inferir lo omitido. Esto es propio de nacientes escritores, pero he leído artículos de autores renombrados y de periodistas consumados con proliferación de los puntos suspensivos. Como uno de sus usos fundamentales consiste en dejar en suspenso la oración, de ahí su nombre.

Pero además de usarlos en abundancia, los he visto multiplicados, es decir, los puntos suspensivos son solamente tres, y consecutivos, pero hay quienes ponen tantos como les parezca, quizás piensen que de esa forma el suspenso es mayor.

Además, van unidos a la palabra o el signo precedente y separados de la palabra o el signo siguiente (simplemente así… luego se marchó; —lo dijo muy serio—…). Si les sigue un signo de puntuación no se deja espacio (…;), pero si terminan un enunciado no se coloca el punto final y el punto y seguido, porque hacen la función de estos (Si no puedo regresar… Bromeaba, volveré). En el caso de que no cierren un enunciado, la palabra siguiente irá en minúscula (Quería decirte que… ¡me quedo!).

En fin, ¿cuándo se usan los puntos suspensivos? Pues cuando queremos indicar suspense, temor, duda, vacilación (No sé si querrás ir…; Dicen que lo atropelló un carro y…; Deja que yo te cuente… Pero también, cuando se interrumpe un parlamento porque se supone lo que sigue (Y en eso llegó el director y… bueno, lo demás te lo imaginarás).

Cuando no deseamos repetir el nombre de una obra porque es demasiado largo, se usa este signo, por ejemplo:

Te amaré la eternidad que dure este instante (Te amaré la eternidad…)

La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja (La increíble pero cierta…)

Para evitar palabras soeces, y por ende, inconvenientes, no pueden faltar los puntos suspensivos:

¡Tan hijo de…! ¡Vete para el c…!

Es importante evitar los puntos suspensivos unidos a la palabra etcétera o etc., su abreviatura, si tienen el mismo fin, es una redundancia. Sería incorrecto decir entonces: El domingo limpié, lavé, planché, regué las plantas, cociné…, etc. O: El domingo limpié, lavé, planché, regué las plantas, cociné, etcétera…

En el caso de copiar una cita textual, pero queremos eliminar algún fragmento o palabras, colocaremos los puntos suspensivos entre paréntesis o entre corchetes, siempre dejando un espacio antes y después.

El Diccionario panhispánico de dudas (DPH), de la Real Academia Española, recomienda que cuando se omiten al principio o al final pueden obviarse los paréntesis y los corchetes; pero si los dejamos al final sin los signos, no se sabría si es que el texto termina así o fueron puestos para señalar la omisión. Por tanto, es más aconsejable que al final, dichos puntos estén encerrados.

“Temprano llegamos a Pujío […] y la gente que huyó al vernos, luego se fue acercando y nos trató bien.”  (Diario del Che en Bolivia)

El Che escribió en su diario que Pujío era “… un ranchito situado en un alto”. (Obra citada)

“Caminamos a retazos hasta llegar a Tranca Mayo […]” (Obra citada)

Se escribirán cuatro puntos cuando una oración termina en una abreviatura, aunque este caso no es muy frecuente:
En el DPH dice que algunas abreviaturas con tilde son pág., cód., admón….

Existe cierta confusión al usar los signos de puntuación combinados con los signos de interrogación o los de exclamación. Irán delante del signo de cierre si el enunciado está incompleto (¡Te advertí que si…! No sé para qué me enfado contigo). Pero si está completo, irán después y sin espacio entre ellos: (¿Vendrá?… ¡Más le vale!)

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